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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. en 1964. El peor de los pecados, es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular de la revista Siglo Nuevo, suplemento del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en las revistas: Estepa del Nazas, Acequias, Cultura de Veracruz, La Manzana y Confabulario (suplemento cutural del periódico El Universal). Y en los libros colectivos Enseñanza superior, Coral para Enriqueta Ochoa, Voces del desierto, Sinfonía a doce voces, Cien puertas de Torreón, Perfiles sobre José Revueltas, Camerata de Coahuila. Dos décadas de música y Horizontes de sol y polvo I; Panorama del cuento lagunero. Es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón,UA de C. Correo electrónico: lopgan@yahoo.com

jueves, 21 de diciembre de 2017

PARALIZADA EN LA DUDA


Tal vez tengas veinte años. Casi a diario deambulas por una avenida. Tu destino fue herido antes del nacimiento; la parálisis cerebral  ha sido la manutención de tu familia. Viven gracias a ti: joven sin tentaciones. Vas ofreciendo tu mirada de abismo mientras entre balbuceos y suplicas entrecortadas pides: “Peso para taco”. Con las piernas muertas, te arrastras empujándote con las manos y apoyándote en los glúteos. Tu madre te ha colgado un recipiente en el pecho para que allí te depositen las limosnas. Recorres los restaurantes que tienen mesas en la banqueta. Las personas tratan de no mirarte, pero sobre todo, tratan de no olerte; emanas la fetidez de la miseria. Los comensales sacan una moneda, algunos no por compasión sino porque no quieren ver el espectáculo que entregas. Se oyen comentarios: “La madre viene y lo deja todos los días para que pida limosna”, dice una señora mientras se come un filete de salmón con una copa de vino tinto. Otra exclama indignada, pero ¿Dónde están los derechos humanos para este pobre muchacho? Un señor te mira con lástima y desembolsa veinte pesos. Todos se apresuran a la dádiva para que te retires rápido de su mesa.
         Te he visto con tu madre y con tu hermana de seis o siete años. Haces tú recorrido y regresas a la base materna. Ella, tu madre, vende dulces en la misma calle; es gorda y siempre está sentada en el suelo. Los he visto a los tres acurrucados por las noches; los he visto como ríen ante los bailes de tu pequeña hermana. Con ojos brillantes sueltas espasmos de carcajadas. Cuando te alejas de ellas pierdes la poca luz que te cubre, eres oscuridad cuando te arrastras. ¿Adónde se van tú y tu familia cuando terminan la jornada? ¿Quién va por ustedes? ¿Acaso existe tu padre?
         Creo que tu condición te permite tener consciencia de lo que significas para tu familia y para los extraños. Los extraños creen que tu propia sangre abusa de ti, que aprovecha tu condición para vivir a costa tuya, y es verdad. Sin embargo, tal vez estás orgulloso de ser el sustento familiar y hasta te permites alguna pequeña burla hacía los demás. Habitualmente serías una carga en otra familia pobre, pero en ésta, eres su salvación. No sé si albergues rencor en tu corazón o disfrutas un poco al insultar con tu mal olor mientras otros comen ricos platillo. O quizá estés realmente cansado de ese fatigoso trabajo de moverte y de intentar esas tres palabras con dificultad. Los espasmos no te abandonan nunca.

         Me he preguntado qué pasaría si los Derechos Humanos intervinieran y tomaran la resolución de que están abusando de ti: Te llevarían a un albergue en donde serias atendido por extraños; estarías lejos de la alegría que te provocan la gracia de tu hermana y la calidez de los grandes brazos de tu madre. ¿Para quién eres un problema? Quizá tú familia ya no te ve con tristeza sino con resignación y como su medio de sobrevivencia. Para las personas que se topan contigo eres un aguijón de compasión, de suciedad. Para otros eres casi un insulto; he visto sus gestos, sus reacciones. Para otros más, sólo un espectáculo de miseria que tiene que hacerse presente para recordarles su fortuna. ¿Qué eres para ti mismo? Qué te dice tu cuerpo despojado de la bipedestación, de limpieza, de cátedra. En ti, la mitad de un cuerpo inerte; la mitad de la palabra; la mitad de la vida. Todo te ha sido impuesto. Abres los labios y abres la compasión y un rencor inmóvil porque destruyes el placer de los otros. Cada día comienzas tu historia y cada día la terminas. Y la duda se paraliza: ¿Eres un problema social? ¿Una solución económica? o ¿Un tranquilizante para la conciencia?

viernes, 15 de diciembre de 2017

MALES PRESIDENCIABLES


Todas las enfermedades son emocionales, ya que no se puede separar el cuerpo de la mente. Sin embargo, no es verdad lo que dice la escritora Louise Hay, que asegura que somos, completamente, responsables de nuestra salud. No es así, el medio ambiente, la tecnología y las nuevas terapias influyen también. No es lo mismo contagiarse de sífilis ahora que antes del descubrimiento de la penicilina, y ¿cómo se podrían explicar las enfermedades genéticas, siendo el individuo culpable de padecerlas? Fuera de eso, sería ideal escoger gobernantes sanos.
Benito Juárez sufrió mucho por enfermedad, durante su mandato presidencial, padecía intensos dolores provocados por angina de pecho; no existía la nitroglicerina como vasodilatador coronario, en cambio, le ponían agua casi hirviendo en el tórax para que le mejorara el dolor cardiaco, agregándole sufrimiento por quemaduras en la piel. Juárez murió de infarto a los 66 años, en 1872. Otro caso fatal fueron los aneurismas cerebrales de Adolfo López Mateos que lo postraban por cefalea. Murió a los 61 años, en 1969. Otras enfermedades, no graves, las hemos conocido en los presidentes que nos han gobernado recientemente: se encuentran el traumatismo de rodilla de Ernesto Zedillo; la hernia de disco en la columna vertebral de Vicente Fox; la fractura de húmero, por caída de bicicleta, de Felipe Calderón y, por último, el presidente Enrique Peña Nieto que fue sometido a una cirugía de extirpación de tiroides, debido a un tumor benigno. De acuerdo a eso, él está recibiendo hormonas sustitutivas.
De acuerdo a la encuesta del Reforma, estas serían las enfermedades que tienen la posibilidad de habitar Los Pinos:  
El infarto cardiaco es el primer lugar en las encuestas. Este infarto fue tratado con revascularización con la colocación de stens, que son unas férulas (pequeños tubos) que se colocan dentro de las arterias coronarias cerradas y que de este modo se abren y restablecen la circulación en el tejido dañado. Es lo mismo que padeció Benito Juárez, sólo que los adelantos científicos, ahora, permiten alcanzar mejor calidad y (sobre todo) esperanza de vida. Los riesgos de volver a tener un infarto, aunque ya se haya revascularizado, son mayores que en la población general. Pese a eso, una persona de 64 años hace una vida, aparentemente, normal.
En segundo lugar, está una enfermedad visible: la ausencia de melanina en algunas áreas de la piel, principalmente en cara y manos. El origen del vitiligo se reconoce como hereditario, autoinmune o metabólico; el problema que presenta es principalmente estético, sin embargo, también provoca ansiedad por el cambio de apariencia de la piel. No es peligrosa, sólo que si la persona está sometida a mucho estrés es común que se haga más aparente.
El tercer lugar sería para el desprendimiento de retina, que en una mujer presidenciable es un problema serio porque es frecuente que sea el signo de otra enfermedad; por sí mismo pone en riesgo la visión, más no la vida. No es tan preocupante como las enfermedades cardiacas. De este desprendimiento de retina, se desconoce la causa, pero lo más común es que sea por traumatismo, diabetes o miopía severa.
En el cuarto lugar de las encuestas estuvo la arritmia cardiaca. Esta patología es también un problema serio, ya que si no recibe tratamiento es causa de muerte súbita, al igual que el infarto. Esta arritmia fue tratada con un método que se llama ablación y consiste en destruir las fibras nerviosas cardiacas que están enviando impulsos excesivos y/o desordenados: El corazón no late de manera normal. En este caso, el procedimiento fue primero con cateterismo, pero terminó en cirugía de corazón abierto por una perforación cardiaca, producto de un error médico. La persona ha seguido haciendo ejercicio y gobernando.
No encontré otras enfermedades presidenciables. Aunque la juventud, esa que se cura con los años, podría ser una y la otra es la coprolalia; ninguna de las dos es relevante, excepto porque denotan ausencia de serenidad. ¿Cuál enfermedad sería menos dañina para el país?




domingo, 3 de diciembre de 2017

LA SONORIDAD DE MI CALLE


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Recuerdo que desde niña en cualquier lugar en el que he estado siempre me acompaña, como sonido de fondo, el cantar de las palomas torcazas. Y ahora, que paso la mayoría de mis días en la Ciudad de México, no es la excepción.
         La calle donde vivo es novedosa para mí. Me sorprende a cada instante: con frecuencia pasa un flautista que me recuerda la música prehispánica, luego le hace competencia una guitarra con un violín tocando el “Querrequere”. En otro momento un vecino del edificio de departamentos, donde vivo, toca en su saxofón jazz de una manera tan suave y  sensual que me hace suspirar. Todos los días y a cualquier hora pasa un camión que trae una grabación que anuncia con  una voz femenina y muy nasal: “Se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras,  microondas o algo de fierro viejo que vendan” pero tiene el poder la ubiquidad al parecer está en toda la ciudad. Al principio me parecía pintoresco, ahora mis oídos se cansan. Por mi calle, ocasionalmente pasa un cilíndrero interpretando “Cielito lindo”. No es menos frecuente el silbido nostálgico del camotero que me trae recuerdos de hace treinta años, cuando yo vivía aquí. Otros que se escuchan son los vendedores de tamales oaxaqueños: “Venga y pida, los ricos y deliciosos tamales oaxaqueños. (¿Qué diferencia habrá entre ricos y deliciosos?) Calientitos tamales oaxaqueños”, repite una y otra vez la grabación. Pasan los que venden plátanos de diez pesos, aguacates y cerezas de a veinte. Y como se me hace tan barato salgo corriendo a encontrarme con ellos. Llegó cansada al camión y al regreso jadeando al departamento y mi hija se carcajea. Ay, mamá ¿Cuánto te puedes ahorrar? No importa, el aguacate en Torreón cuesta a ochenta pesos. También hay un señor que vende tamales pero que canta “amales” de una forma tan alargada y sostenida que me hace sonreír. Otros gritan pero no entiendo nada. En cambio, el otro día pasó un señor que compraba fierro pero lo anunciaba a manera de no sé qué ritmo: “Fierro…   fierro… fierro, fierro, fierro y enseguida saltaba un fragmento de un canto árabe. Esta ciudad es toda sonoridad junto con las torcazas que siempre traigo dentro de mí.
Recuerdo que recién había llegado aquí, una noche alrededor de la doce, comencé escuchar unos gritos que provenían de un edificio contiguo, me parecía que escuchaba mi nombre. Así era, me acerqué a la ventana y una voz joven y masculina gritaba: “¡Angélica!”, lo hacía de manera desesperada y con mucha pasión. Pensé “tocaya mía regresa con este hombre” ha gritado diez veces nuestro nombre, se lo merece. La segunda noche lo volvió a hacer pero solo tres veces y hubo una más, pero solo fueron dos ¡Angélica!. ¿Qué pasaría con esa mujer? En tres días se recuperó ese amante que no le importaba despertar a decenas de personas con sus gritos o bien mi tocaya volvió con su gritón. .
Aquí en la Ciudad de México, los días en que tengo clase, salgo por la mañana y cuando el sol esta radiante y no me quema como el de Torreón, observo que las personas de esta calle se conocen, gritan, bromean. Muchos caminan con sus perros. Me gusta ver a tanto perro que no ladra, a veces están sentados esperando fuera del restaurant mientas su dueño se alimenta. En este barrio de la Roma, a veces no muy limpio, se camina y se ve arte hasta en un árbol muerto que talló un escultor.
Mi calle actual tiene árboles viejos y algunas cuarteaduras en memoria del reciente temblor, tiene restaurantes, comercios y departamentos. Es un lugar con mucho movimiento, muy vivo; contrasta con mi calle de Torreón en la que solo oigo el “Vals las olas” en un carrito que vende nieve y en donde tiempo antes escuchaba al “Pan panadero” que creo que se le endureció el pan y ya no lo vende. Otro es el que vende escobas y trapeadores. En las tardes cuando estoy allá y salgo a caminar y me topó con un joven con síndrome de Down que camina con sus audífonos puestos cantando y que de tanto vernos le parezco familiar, por eso él siempre me dice: hola. Yo admiro a ese muchacho tan independiente 

         Muy distintas son mis dos calles: una tan viva y otra tan llena de baches; una tan temblorosa y otra impávida como si nada ocurriera y quizá nada ocurre. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

LENGUAJE LLANO


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“En literatura no existe un estilo ornamental. Lo que está es porque debe estar y se justifica por alguna razón. El gran poeta Antonio Machado lo dice muy claro. ¿Qué es más poético: "Los eventos consuetudinarios que suceden en la rúa" o "Lo que pasa en la calle"? Machado afirma que es mucho más poético decir "Lo que pasa en la calle" que "Los eventos consuetudinarios que suceden en la rúa". Lo segundo es ornamentación gratuita, vacía y afectada, pues lo que se pretende decir es algo muy sencillo. En esto coinciden todos los buenos escritores. Los malos escritores confunden ornamentación con estilo literario.” Lo anterior, lo afirma el Dr. Juan Antonio Rosado Zacarías  promotor del lenguaje llano.
          El lenguaje llano tiene muchos detractores, porque se cree que puede limitar la creatividad, cuando es todo lo contrario; eso no significa que se tenga que renunciar a la profundidad, como explica el Dr. Rosado: “Cervantes defendió la llaneza del lenguaje; lo mismo hizo Machado y lo mismo han hecho muchos. Por "llaneza" entendieron claridad y concisión; en suma: conciencia de la forma. No siempre es fácil determinar el grado de claridad porque depende del nivel de cultura que tenga el lector. Hay lectores sin educación, a quienes les cuesta trabajo comprender algo que vaya más allá de la novela de la semana o de la lista del mercado. Para ellos se diseñó el lenguaje llano. ¡Uno quiere entender un instructivo o un señalamiento! No vamos a escribir un formato o un contrato en lenguaje barroco. Por necesidades expresivas, el barroco recurrió a un lenguaje oscuro. En el estilo literario barroco no se pide ni se requiere llaneza. Es un estilo acumulativo y dirigido a un puñado de lectores. Aun así, lo importante es que no sea un barroquismo gratuito.”
Asimismo, dice: “Disfruto mucho a Góngora, a Sor Juana Inés, a Lezama Lima, a Carpentier, a Miguel Ángel Asturias, a Elizondo, a Juan Vicente Melo o a Virginia Woolf, autores muy barrocos y complejos por necesidades expresivas y de profundidad. No me los imagino en otro estilo: fondo es forma. Sin embargo,  también disfruto de los autores llanos, sencillos y claros, como  Cervantes, Pérez Galdós, Unamuno, García Márquez, Martín Luis Guzmán, Josefina Vicens, Rafael F. Muñoz o García Ponce.”
La ensayista, narradora y crítica literaria, Karina Castro González, quien fuera alumna del Dr. Rosado, es de las principales escritoras, de México, que se han especializado en lenguaje llano. En una conferencia/taller  explicó las ventajas de que nos comuniquemos de manera clara y concisa. Nos dijo que escribir de manera llana es más complicado de lo que se piensa. A diario nos encontramos con textos confusos, por ejemplo, documentos legales o instructivos. Lo mismo sucede con muchas notas periodísticas y obras literarias. Así, expuso que para facilitar la comprensión de la lectura es necesario evitar palabras oscuras, tecnicismos innecesarios, arcaísmos, neologismos… Y que sería muy bueno que los gobiernos tuvieran una relación clara a través de la comunicación escrita, que traería más confianza entre los gobernados. Manifestó que en el sexenio del presidente Vicente Fox se presentó una iniciativa que proponía la trasformación de los textos de gobierno en un lenguaje llano, pero la iniciativa no tuvo éxito y todo quedó en buenas intenciones. Sin embargo, ya hay muchos países que han reformado sus leyes haciéndolas claras, de tal manera que los ciudadanos no necesitan traductores de su propio idioma.
El lenguaje llano o plain language ayudaría a que hubiera más justicia al momento de enjuiciar a las personas que comenten un delito, pues nuestras leyes están escritas de forma ambigua y hasta contradictorias. Por eso los abogados recurren a estas fallas para evadir la justicia sin quebrantar la ley. 

sábado, 21 de octubre de 2017

DERRUMBE Y DESOLACIÓN


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“— Sí, si yo me acordaba bien. Fue en septiembre del año pasado, por el día veintiuno. Óyeme, Melitón,[…]  —Fue un poco antes. Tengo entendido que fue por el dieciocho.” Lo anterior es parte del cuento de Juan Rulfo titulado “El día del derrumbe” y se refiere al terremoto que devastó Colima, el 18 de septiembre de 1932: “Hasta vi cuando se derrumbaban las casas como si estuviera hechas de melcocha; nomás se retorcían así, haciendo muecas y se venían las paredes enteras contra el suelo. Y la gente salía de los escombros toda aterrorizada corriendo derecho a la iglesia dando de gritos…”
Pasaba la media noche del 7 septiembre del 2017. Dormía, mi hija Carolina hacía lo mismo en la habitación contigua. Nos despertó la alarma sísmica, le grité. Ella tomó como si fuera un trapo a nuestra pequeña perrita y corrimos. Todo se movía de un lado a otro, bajamos las escaleras (un piso) como si de un puente colgante se tratara. Batallé para abrir la puerta. Pronto bajaron los demás vecinos. Abrazo a mi niña y a nuestra mascota. El temblor continúa. Es la eternidad en un corazón sofocado. Cada cuerpo padece su propio sismo, pero el mío es más evidente. Es la novedad, desde hace mes y medio vine a la Ciudad de México a estudiar la maestría en literatura. El terror, el verdadero terror había nacido en mí. No hablo, pero mi cuerpo no puede estar sosegado, parece convulsionar. Un vecino me toma de los hombros y me habla con voz serena. Me tranquiliza. Todo ha pasado; nada ha pasado.
El 19 de septiembre suena la alarma sísmica a las once de la mañana, sabemos que es un simulacro por el recuerdo de hace treinta dos años. Carolina ha faltado a la escuela porque tiene gripa y yo ese día no tenía clases. En ese momento estoy leyendo la novela La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán, como parte de mis tareas. A la 1:15 pm comienzan las paredes a moverse, el aullido sísmico se retrasa unos segundos. Nuevamente le grito a mi hija. Ahora es diferente, el movimiento no es solamente lateral, el piso pareciera ondularse y hace que demos saltos. Logramos salir. Afuera hay mucho polvo. Qué afortunada soy de poder abrazar a mi hija. Las personas se abrazan no importa si son extraños. Mientras, un viento sucio y frío nos envuelve. Se ha caído una torre de la escuela primaria que está a cincuenta metros de nuestro departamento (en la Roma). Después deja de temblar. Las mamás de los niños pasan corriendo: lloran, hablan solas, rezan. A cuarenta metros de distancia a un Vocho se le ha caído encima una pared y veinte metros adelante, un Porsche también esta aplastado (los dos coches son blancos, los dos fueron diseñados por el alemán Porsche: un automóvil para pobres y otro para ricos) la naturaleza no distingue estados socioeconómicos. “Se murió un conserje y también el dueño del edificio”: saltan cientos de anécdotas. La muerte nos iguala a todos, no importa cuán pretensioso, perverso o bueno seas.  
Caminamos hacia la Av. Álvaro Obregón. Se oyen algunos rezos, otros, intentan hablar por teléfono (las comunicaciones son intermitentes). Otros, toman fotografías y videos. Caminar y caminar todo el día porque nadie quiere entrar a sus lugares. Llegamos al edificio en donde más personas murieron. Buscamos en las listas el nombre de una de mis compañeras de clase; la señalan como desaparecida. Apenas sí la conozco pero siento una opresión en el pecho. A los dos días en el grupo de Whatssap de la clase pusieron la fotografía del momento de su rescate. Una alegría, un regalo inesperado.
 En los edificios derrumbados nos dijeron que ya no se necesitaban manos. Había suficientes. Vemos gente ofreciendo comida, agua, chocolates. Nuestra ayuda será de otra manera. Mi cuerpo esta adolorido por completo como si hubiera recibido una golpiza. Entre tanto rostro extraño y ante los aplausos de un recate más, tengo deseos de cubrirme la cara y llorar a gritos. Sin embargo, solo mis ojos alcanzan a gritar y no traigo pañuelos desechables. Un grillete invisible me toma el cuello. Mis mandíbulas se contraen.  He perdido mucho de mí y he rescatado mi esencia. Soy afortunada porque los que amo están, a través de la distancia, conmigo.

El sábado 14, a las 8:30, otra vez se escucha la alarma. ¿No es esto demasiado? Descanso un poco porque mi Caro se ha ido con unas amigas a Querétaro. Al menos se evitó uno. Dos personas mueren por infarto. El miércoles 27 de septiembre (día en que nació mi amado hijo) regreso a Torreón y la que se fue, no regresó. Tanta sacudida y tanto dolor me han cambiado. Soy afortunada entre tanta desolación.

sábado, 7 de octubre de 2017

HUMOR ESCATOLÓGICO EN EL QUIJOTE

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Desde el punto de vista de la Teología, la Escatología es el tratado de los  últimos tiempos, de la muerte, del purgatorio, del fin del mundo… este es un tema que se ha estudiado mucho en la obra de Cervantes, pero El Quijote, también contiene varios párrafos que hablan de la otra acepción de la Escatología: la de los excrementos y las suciedades.
        Especialmente en el capítulo XX, de la primera parte, se refiere a este tópico: Mientras don Quijote y Sancho cenan en un bosque y van en busca de un río para tomar agua. El viento y el ruido de los árboles y los animales crean un ambiente terrorífico, es entonces cuando Sancho siente miedo. Y en ese momento don Quijote le dice que se irá en busca de aventuras por tres días, que lo espere allí y que si no regresa vaya con Dulcinea y le diga que su amado a muerto: “En esto, parece ser o que el frío de la mañana que ya venía, o que Sancho hubiese cenado algunas cosas lenitivas, o que fuese cosa natural —que es lo que más se debe creer—, a él le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él; mas era tanto el miedo que había entrado en su corazón, que no osaba apartarse un negro de uña de su amo. Pues pensar de no hacer lo que tenía gana tampoco era posible; y, así, lo que hizo, por bien de paz, fue soltar la mano derecha, que tenía asida al arzón trasero, con la cual bonitamente y sin rumor alguno se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían sin ayuda de otra alguna, y, en quitándosela, dieron luego abajo y se le quedaron como grillos; tras esto, alzó la camisa lo mejor que pudo y echó al aire entrambas posaderas, que no eran muy pequeñas. Hecho esto, que él pensó que era lo más que tenía que hacer para salir de aquel terrible aprieto y angustia…”
Algo había comido Sancho que le provocó diarrea, pues así lo explica Cervantes: “le sobrevino otra mayor, que fue que le pareció que no podía mudarse sin hacer estrépito y ruido, y comenzó a apretar los dientes y a encoger los hombros, recogiendo en sí el aliento todo cuanto podía; pero, con todas estas diligencias, fue tan desdichado que al cabo vino a hacer un poco de ruido, bien diferente de aquel que a él le ponía tanto miedo. Oyólo don Quijote y dijo:
—¿Qué rumor es ese, Sancho?
No sé, señor —respondió él—. Alguna cosa nueva debe de ser, que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco.”
        Y al tercer intento, finalmente Sancho queda satisfecho: “Tornó otra vez a probar ventura, y sucedióle tan bien, que sin más ruido ni alboroto que el pasado se halló libre de la carga que tanta pesadumbre le había dado. Mas como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de los oídos y Sancho estaba tan junto y cosido con él, que casi por línea recta subían los vapores hacia arriba, no se pudo escusar de que algunos no llegasen a sus narices; y apenas hubieron llegado, cuando él fue al socorro, apretándolas entre los dos dedos, y con tono algo gangoso dijo:
—Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo.
—Sí tengo —respondió Sancho—, mas ¿en qué lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca?
—En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar —respondió don Quijote.”
        Don Quijote se queja de la excesiva confianza en la que entrado con Sancho: “Retírate tres o cuatro allá, amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices)—, y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio.”
        Lo más sorprendente de estos párrafos es que en ningún momento se usan palabras vulgares, si no que el juego es a través de un ingenio en las palabras.       

domingo, 24 de septiembre de 2017

RUMPOLOGÍA O LECTURA DE NALGAS

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Fui testigo de un acto muy divertido. Estaba en un café de la Av. Álvaro Obregón, en la ciudad de México. Los sorbos suaves y la plática amena fueron interrumpidos por un par de mujeres jóvenes que a carcajadas disfrutaban de la vida. Mi amiga y yo nos miramos e hicimos mutis; nos pusimos a escuchar los motivos de la diversión de nuestras vecinas de mesa; se trataba de la lectura de nalgas; sí, a cada persona que pasaba ellas les diagnosticaban la personalidad con solo verle el trasero. Así escuchábamos las palabras: cachonda, frustradas, frígidas, de mano amiga, flojas, trabajadoras, de aspirina, tristes, alegres, homosexuales, indecisas, tragonas, arrepentidas, ejercitadas, presumidas, tímidas, gelatinosas…
        Después de un rato de oírlas y compartir la diversión. Llegó la hora de pagar la cuenta. Mi amiga y yo decidimos marcharnos pero no sabíamos cómo hacer para no ser diagnosticadas. Estuvimos un rato dudando si levantarnos o no. Por fortuna las de la nalgomancia se fueron primero que nosotras y así, vengativas, pudimos exclamar: “una par de ellas  alegres y las otras ausentes”.
        La idea me siguió dando vueltas y me extraño mucho cuando supe que dentro de los métodos adivinatorios no sólo existen la lectura del Tarot, del café, de la mano, de la baraja española, del cigarro, de los palillos o monedas para interpretar el I Ching, del huevo pasado por el cuerpo (y muchas otras) sino que también el nalgamen puede predecir el futuro. A estas personas se les llama rumpólogos y ellas, a través de observar traseros, pompas, nachas, pompis, cabus, asentaderas, mondongo, fondillo, cachetes, tepalcuanas o culos, pueden saber no sólo el futuro sino el pasado de las personas. Desde luego es algo que para mí, y seguramente para muchos, es un acto muy extravagante, porque no es lo mismo extender la mano y que te digan: tendrás larga vida, un acontecimiento muy significativo cambiara el rumbo de tu vida, te casaras y tendrás dos hijos, o cosas más o menos parecidas, dependiendo de la edad. Pero exponer una parte tan íntima relacionada, primitivamente, con la bipedestación, con el acto de sentarse y, sobre todo, con la sexualidad y los deshechos del cuerpo. Me resulta perturbador que haya personas que recurran a este tipo de práctica. Claro, también me da risa que estos adivinos no sólo vean tu anatomía sino tu patología, pecas, hemorroides… me horroriza un poco todo este asunto. 
        Encontré que en Perú es una práctica común y que en Estados unidos, la madre de Silvester Stallone es una de las lectoras de nalgas más famosas. Stallone asegura que “el glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y nos predice lo que vendrá, mientras que el lado izquierdo representa el hemisferio cerebral derecho y nos habla sobre nuestro pasado”. Aunque yo no entiendo por qué alguien tendría que acudir a que le digan su pasado, ¿qué acaso no estuvo allí?
        “Dentro del mundo de la rumpología, la forma de los glúteos también indican el tipo de personalidad que se posee: Si tu trasero es en forma de manzana, eres una persona carismática, dinámica, muy creativa y gozas plenamente de la vida, si es de forma de pera, tienes un carácter firme y paciente, si es redonda eres una persona alegre y optimista y si tienes un trasero plano, indica que eres una persona negativa”, dice una mujer llamada Andrea Méndez en su página de Internet. Habrá quienes necesiten de ello para conocerse a sí mismos: “La lectura de glúteos es una opción distinta para aquellos que desean conocer el futuro, sólo hay que dejar atrás la timidez y mostrar esa zona del cuerpo que parece guardar los secretos del destino”, insiste.

        De todas las formas de adivinación esta me huele mal; aunque reconozco que las nalgas son tan solo otra parte de nuestro cuerpo en dónde recaen muchos prejuicios. Les deseo un buen futuro visto desde su retaguardia porque los hay muy promisorios como los de Kim Kardashian o J.Lo y muchas más. Luego dicen que los mexicanos no leemos, pero leemos de todo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

UNA JAULA MUY LOCA Y DIVERTIDA


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Hace algunas semanas tuve la oportunidad de asistir al teatro Manolo Fábregas de la ciudad de México, fui a ver la comedia musical “La jaula de las locas”; fue un deleite disfrutar, especialmente, de la voz y la actuación de Mario Iván Martínez. A Martínez en ocasiones operísticas le han dado  papeles de contratenor, aunque en realidad es considerado un tenor ligero con un sonido casi femenino. Se trata de un artista muy completo; es muy versátil, igual hace teatro infantil, que televisión, ópera o comedia.
Esta obra fue escrita por el dramaturgo francés Jean Poiret en 1973. Hace cuarenta y cuatro años, pero ahora está más vigente que nunca debido a la polémica mundial que en los últimos años ha surgido por la pregunta, que algunas personas se hacen, sobre si las parejas homosexuales pueden criar bien a un hijo. Se trata de la historia de una pareja de homosexuales: George (Tomás Goros)  y Albin (Mario Iván Martínez) quienes tienen un centro nocturno que tiene el nombre, precisamente, de “La jaula de las locas”. La comedia comienza cuando los visita Jean Michel, hijo biológico de George pero criado también por Albin como si fuera su madre; él es un(a) vedette travesti que tiene como nombre artístico Zaza. El problema surge porque el padre de la novia del hijo de George  es un diputado de moral muy rígida y no aceptaría que su futuro yerno tuviera una familia diferente conformada por dos hombres. Los enredos se van dando y al final la moraleja recae en el diputado papá de la novia que con su moral homófoba, al final termina siendo un simple bufón.
En el programa de mano el productor de la obra, Juan Torres hace una dedicatoria: “A las personas que han sido discriminadas en todos los sentidos, de todas las maneras. Nadie en el mundo debería sufrir señalamientos y consecuencias por sus preferencias sexuales, ideológicas; por su raza, religión o discapacidad. En pocas palabras nadie debe ser discriminado por ser diferente […] La dedico a quien haya sentido esto alguna vez en su vida va este proyecto con mucho cariño y un abrazo sincero”
Considero que aunque a veces se le quieren dar demasiadas responsabilidades al arte, es verdad que a través de éste las conciencias pueden cambiar. Me llamó la atención que en la función había varios niños. Seguramente estos pequeños no crecerán con tantos prejuicios en cuanto a la homosexualidad se refiere y me parece que cualquier manifestación artística que abone a la concordia en la convivencia humana es muy loable. Además de que en este caso es de manera divertida. Y en verdad, hacen un trabajo excepcional todos los actores y actrices.  Es sorprendente ver a esos hombres moverse con tanta agilidad con zapatos de tacón altísimos y todos esos bailes y piruetas, en verdad asombran. Pero sobre todo la presentación del amor entre una pareja joven heterosexual y el amor de una pareja homosexual que ha podido sobrellevar su unión por muchos años.
Ya hace años siete años que en la ciudad de México se aprobaron legalmente los matrimonios homosexuales y además, ahora se les permiten adoptar hijos. En esa ocasión, varias empresas hicieron encuestas para saber qué pensaban los habitantes de la capital sobre el tema. En general se encontró que la mayoría no tiene problemas en aceptar las bodas entre personas del mismo sexo, pero son muy pocos los que aceptan la adopción. Sin embargo, se puede señalar que no ha sido la ausencia de leyes que legitimen tales uniones para que cada quien viva con quien desee ni tampoco ha impedido que los homosexuales tengan hijos como los tuvo Juan Gabriel y los tiene Miguel Bosé, Ricki Martín y Jodi Foster, sólo para recordar algunos.

En el cine la mejor representación de esta obra fue con Robin Williams en el papel de Albin, sin duda es una de versiones más recomendables.

lunes, 28 de agosto de 2017

ARMONÍA CULINARIA


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Muchas mujeres consideran que cocinar es un signo de sometimiento, y es que por siglos la cocina ha sido el lugar en donde la mujer ha estado al servicio de los demás a través de la preparación de los alimentos. Sin embargo, el mundo de la gastronomía es apasionante; los sabores y los olores tienen la capacidad de traernos sensaciones nuevas y de antaño. Además, a través de la comida es posible conocer la historia de los pueblos. Y casi se podría hacer la biografía de cualquiera si supiéramos su historial gastronómico. Al estar al tanto de qué y cuánto come una persona se conseguiría deducir algunos rasgos de su personalidad, su estado de salud y su situación económica. De tal modo que si se habla de alguien que jamás come cerdo, se podría pensar que se trata de un judío ortodoxo; si no come carne de res pensaríamos que es un hindú brahmanista; y si no se alimenta de ningún animal, entonces podría tratarse de un vegetariano, y si come sólo vegetales crudos sería un vegano.
       El arte culinario está lleno de curiosidades. Y es que es sorprendente ver que algún platillo hindú puede llevar hasta treinta ingredientes. O podemos observar cómo la comida árabe y la judía tienen mucho en común, aun siendo, ancestralmente, de pueblos enemigos (ambos hijos del desierto. La geografía se impone). Igualmente es interesante detectar en una receta alusiones históricas como en la de “Moros y cristianos”, que no es más que frijoles negros que representan a los moros o árabes morenos, y a los cristianos, que en este caso son el arroz blanco; se señala así los más de setecientos años de los árabes en España, (aunque este platillo es típico de Cuba). La comida habla también de mestizaje. Allí está el pan de pulque saltillense; la harina de trigo española amasada por el pulque indígena. Habla también de invasiones globalizadas; el chocolate de origen mexicano invadió el mundo y es explotado grandemente por los suizos y los belgas. Tampoco deja de extrañar que México, un pueblo conquistado por españoles, no haya tomado la costumbre de ingerir diariamente vino de mesa. Es hasta hace algunos años que muchas personas han puesto de moda  los Merlot o los Cabernet Sauvignon.  
       Por lo anterior, me gustó mucho el libro Culinary Harmony del estadounidense David Rezits. El violonchelista y amante de la alta cocina se dio a la tarea de recopilar las recetas favoritas de doscientos músicos clásicos. En el texto el autor asegura que la capacidad de hacer buena música va siempre junto con el reconocimiento de la buena mesa. Así, según Rezits, quien hace música de calidad también es un gourmet. En este libro de armonía culinaria destacan los platillos favoritos de Paganini, Rossini, Perlman, Menuhin.  
       Gioacchino Rossini fue conocido también como cocinero y, aunque en varios restaurantes italianos se sirven sus famosos macarrones, al parecer una de sus recetas favoritas era un consomé hecho a base de foie gras y trufas negras. El director hindú, Zubin Metha, disfruta del pollo que prepara su esposa Nancy, que lleva veinte ingredientes de los que destacan: leche, cardamomo, azafrán, mantequilla, ajos, jengibre y chile. Desde luego, este plato es hindú. Para el compositor y director neoyorquino, John Williams, lo mejor en el almuerzo son unos hot cakes con yogur, mantequilla y miel de maple. Yehudi Menuhin, violinista estadounidense de origen ruso, gustaba de la sopa de ajo. El violinista estadounidense, Izthak Perlman, paladea un platillo hecho con hígados de pollo y una pizza, que en Nueva York bautizaron con su nombre. En el libro viene incluida una copia de una receta escrita con la letra de Niccoló Paganini; se trata de los ravioles Paganini que se sirven en salsa de tomates y hongos.
       De manera que con el libro Culinary Harmony de David Rezits, puede uno acercarse a los músicos comiendo sus platos favoritos, ya que las recetas están muy bien expuestas. Además en el mismo se pueden leer un poco de sus biografías.
         Enseguida les comparto la receta del Consomé Rossini. Esta creación es de él era uno de sus platillos favoritos
Ingredientes
250 grs. de foie gras
1 trufa negra finamente picada
30 pequeños profiteroles de 2 a 2.5 cm.
6 yemas de huevo
250 ml. de crema de leche
1 1/5 litros de consomé de pollo o res
2 cucharadas de oporto
1 cucharada de perejil finamente picado

Se mezclan el foie gras con una manga pastelera para rellenar los profiteroles, luego se baten las yemas y la crema. El consomé se pone a hervir con el oporto, se le agrega la mezcla de crema y yemas y se remueve continuamente, una vez que espesa se retira del calor. Se sirve el consomé en platos individuales adornados con los profiteroles y se espolvorea el perejil. Buon appetito.

sábado, 12 de agosto de 2017

LA TREGUA DE BENEDETTI


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Mario Benedetti (1920-2009) fue un escritor uruguayo que publicó alrededor de ochenta libros;  muchos de sus poemas son conocidos como canciones que, en su mayoría, han sido interpretados por Joan Manuel Serrat. El poema más famoso hecho canción es “Te quiero”: “Si te quiero es porque sos/ mi amor, mi cómplice,  todo./ y en la calle, codo a codo,/ somos mucho más que dos…”
        Su novela La tregua es una historia apasionante que ha sido llevada al cine en dos ocasiones: una versión argentina filmada en 1974 y otra mexicana en 2003. Se trata de una obra escrita a manera de diario, en donde Martín Santomé, el personaje principal, va narrando su día a día durante un año. Santomé es un empleado de oficina, que lleva una vida mediocre; es viudo desde hace veinte años; tiene tres hijos y cuarenta y nueve años. La novela se desarrolla en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Y a pesar de que los primeros días descritos son el tedio de la cotidianidad, el narrador tiene la habilidad de dejar en suspenso al lector; esperando saber que pasará el día siguiente.
        Diferentes vertientes de esta historia me parecen destacables. Primero que el personaje de Martín Santomé a los cuarenta y nueve años ya siente que la muerte está cerca; está tramitando su jubilación para dedicarse, lo que le queda de vida, al ocio, pero la vida le ofrece una tregua, y esta le es dada por la presencia de Laura Avellaneda, una muchacha que entra a trabajar a su oficina y que tiene solamente veinticuatro años, la mitad de su edad. La atracción entre ellos se va dando poco a poco, hasta consolidarse. La presencia de la joven le devuelve la imagen de su esposa a la que él estaba imposibilitado para recordar físicamente. Compara los cuerpos de las dos jóvenes y las encuentra igualmente hermosas. Luego, inevitablemente compara el cuerpo de él e Isabel, su esposa muerta, y el de él y Laura, su joven amante. Se siente miserable; fue joven con Isabel y es viejo con Laura: “Desde la calvicie desequilibrada (el lado izquierdo es más desierto); la nariz más ancha, la verruga del cuello, hasta el pecho con islas pelirrojas, el vientre retumbante, los tobillos varicosos, los pies con incurable, deprimente micosis”.  Se reconoce como una caricatura de sí mismo.
        La razón por la que una persona mayor se enamora de una joven, generalmente no necesita explicación; la juventud es atractiva por sí misma. No se cuestiona al viejo sino al joven. En esta novela la relación de una muchacha con un hombre que le dobla la edad no huye de los estereotipos que, en este caso, radican en dos posibilidades: La primera es que las jóvenes buscan a los hombres mayores por interés económico y el segundo es que tienen carencias afectivas de la figura paterna. A la joven le faltó padre. Benedetti se va por la idea freudiana; pues su amante no conoce a su padre biológico y el que cree que es su progenitor es un hombre distante de ella.  Y a pesar de que los amantes son personas libres tienen una relación secreta como si estuvieran cometiendo un delito. Ella le reclama el egoísmo de él en cuanto a la burla que una pareja, dispareja en años, provoca en la sociedad: “Usted no quiere parecer ridículo pero no tiene inconveniente en que yo lo parezca”; ella también se siente ridícula. Llama la atención que Martín Santomé nunca menciona a Laura, su amante, por el nombre propio sino que se refiere a ella por su apellido: Avellaneda, como si no lograra asirla del todo.
        Otro de los tópicos que me parecen sobresalientes es el constante rechazo que manifiesta Martín hacia Santini, un compañero de la oficina que siempre lo acosa con sus confesiones y que le cuestiona sobre si la homosexualidad es algo inmoral o no. Santomé manifiesta el rechazo hacia el empleado porque es homosexual y lo llama, repetidas veces, maricón. Sin embargo, lo interesante está en su reacción al enterarse que su hijo favorito es homosexual, igual que su compañero de trabajo.
        Martín sufre al pensar en lo que le dijo su mejor amigo al confesarle su amorío: “Quiero decir que a mí me parece muy claro todo el problema: lo que te pasa es que tenés miedo que dentro de diez años ella te ponga cuernos”. Sí, él tiene miedo, celos de todos los hombres que se le acercan a Laura y más cuando ella ríe. Tiene temor de que ella exija tener hijos, pues él no desea tener más. No obstante ninguno de sus miedos llegan a realizarse; el final es por demás sorpresivo. La Tregua de Mario Benedetti es una novela para leerse sin interrupciones.

viernes, 11 de agosto de 2017

LA PASIÓN NECESARIA DE ROSA GÁMEZ

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Rosa Gámez Reyes Retana es sicóloga y escritora. Ha escrito la novela: La menoscabada; El libro de cuentos: Pueblerinas narraciones; los poemarios Devenir de luna, Imantación y Grafías al viento; los ensayos: Un logro del deseo. La Camerata de Coahuila, Pienso, Luego escribo y Déjame ayudarte con tu niño Down. A Rosa Gámez, le viene la pasión por el arte gracias a su familia, pues unos tíos suyos estudiaron canto en Italia y sus padres tocaban el piano. La escritora recuerda que su mamá leía a primera vista las partituras y que a su papá le gustaba mucho interpretar Caballería Rusticana de Pietro Mascagni. Rosa toca el piano y es una mujer que busca siempre estar aprendiendo; ha sido un ejemplo para muchos, como ella misma lo percibe: “Creo haber sido una motivadora natural en el ambiente en que me he desenvuelto. He procurado ver el lado positivo en todas las circunstancias de la vida”, afirma.
        La autora, no sólo ha estado involucrada en las artes, también tiene una larga trayectoria como persona altruista: Durante muchos años enseñó el sistema Braille a los invidentes y por ello, el Club Sertoma de Torreón le otorgó el reconocimiento “Premio al Mérito” en 1972. Asimismo, por aquellos años, visitaba a los presos de la cárcel municipal de San Pedro de las Colonias, a quienes ayudaba en todo lo que le era posible. Cuenta que iba al Centro de Madres, lugar donde se concentraban jóvenes embarazadas y solteras, a las que auxiliaba económicamente y les daba asesoría haciéndoles sugerencias de cómo mejorar su calidad de vida; les conseguía consultas médicas gratuitas y las apoyaba con los medicamentos.
Su más reciente publicación es un relato (impreso en forma de plaquette) que se titula: Tocar sin pasión, es imperdonable, el nombre es el fragmento de una frase que dijo Ludwing van Beethoven: “Tocar una nota equivocada, es insignificante. Tocar sin pasión, es imperdonable”. Se trata de un texto escrito a través de un narrador omnisciente que guía la historia a través del pensamiento del protagonista principal; un hombre llamado Renato Armand, quien es pianista y director de orquesta. Él, a lo largo del relato, manifiesta su vital motivación por la música y se centra en la preocupación por los problemas que se le presentan en su trabajo como director. La segunda protagonista  es, precisamente, la orquesta que él dirige. Gámez cuenta pasajes de la vida de un hombre que desde la infancia se sintió atraído por la música: “Las composiciones musicales le apasionaban desde niño, por eso dedicó muchos años de su vida al estudio […] Su personalidad receptiva favorecía su sentido artístico, que afloraba de las partes más elevadas de su ser; todo aquello era posible trasmitirlo a través de la música.”
Como lo mencioné con anterioridad, esta historia tiene como hilo conductor el pensamiento de Renato Armand; las ideas del personaje son relacionadas con algunas de obras maestras de la música clásica. Y Aunque el título de este libro alude a Beethoven, el artista más mencionado es Mozart. Por ejemplo, en varias ocasiones el músico piensa en la muerte, por lo que recuerda el Requiem de este compositor; la narradora asegura que todas las situaciones de la vida son expuestas magistralmente por el prodigio de Salzburgo, ya sea que se trate de la farsa, la tragedia, el absurdo o el amor. El protagonista considera que estaba predestinado para ser músico, pues le parece imposible que él pudiera llegar a ser comerciante, político o realizar cualquier otra actividad. Aunque gracias a la música podía conocer muchas profesiones, disfrutaba especialmente de la ópera El empresario teatral de Mozart.
Renato es presentado por la escritora como una persona muy sensible: “Le dolía pensar en las miserias económicas que tuvo que pasar el compositor austriaco, sin importarle el tiempo que había pasado de su existencia, tenía presente el año de su nacimiento: 1756, y el de su muerte: 1791. En cambio olvidaba las fechas de cumpleaños de su familia y amigos. Para él, Mozart era el mayor genio musical de todos los tiempos. Él se rebelaba ante la indiferencia de quienes no disfrutaban de la perfección musical de esas composiciones. Renegaba por las injusticias a las que fue sometido este genio, por sus contemporáneos”.
Rosa Gámez, nos habla de la religiosidad de su protagonista: “Renato oraba para desarrollar, como Mozart, ese espíritu que proyectaba y difundía la profundidad de la armonía, de las acciones escénicas y del acompañamiento instrumental, que de él dependían. Con la ópera La Flauta mágica, Armand disfrutaba profundamente, por lo que varias veces la había dirigido.”
En ocasiones, el personaje principal siente desilusión porque su trabajo no es reconocido en la medida que él lo merece, pues la prensa no siempre reseñaba con justicia el trabajo que realizaba con la orquesta: “No apreciaban el esfuerzo y la maestría con que había ejecutado algún concierto. No escribían como se debería, pero no sabía si era por ignorancia o por desinterés, pues siempre le daban más espacio a la música popular. Por ello sintió enojo por la nula publicidad que tuvo antes y después de su presentación, el flautista Oicaroh F., genio a nivel mundial, cuando vino a tocar el Concierto para flauta y orquesta No 2 en re mayor, de Mozart. Armand no entendía la insensibilidad de los periodistas hacía lo que a él enamoraba, como ese concierto.”
Tocar sin pasión, es imperdonable de Rosa Gámez es un texto en donde se abordan las dudas existenciales de un músico, director de orquesta, y en menor medida expone la problemática de una orquesta, tanto en las relaciones interpersonales como el sustento artístico y económico que requiere una organización de este tipo.

Inevitable este libro nos trae a la mente a la Camerata de Coahuila. Sin embargo, aunque hay ciertas coincidencias, finalmente se trata de un relato producto de la fantasía de la autora, como ella misma lo aclara en su dedicatoria: “…este escrito es un argumento de mi imaginación, cualquier semejanza con la realidad sería una imprevista coincidencia, por lo que de antemano pido disculpas.”