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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 20 de julio de 2013

VIENTOS SEPARTISTAS EN LA LAGUNA

Después de recorrer el país Vasco, el escritor francés, Víctor Hugo, dijo: “Un vasco no es francés ni español, es vasco”. Luego de leer ese pensamiento consideré que era válido aplicarlo también para decir: “Un lagunero no es duranguense ni coahuilense, es lagunero”; por supuesto, estamos muy lejos de vivir circunstancias parecidas para que la frase calce de manera exacta.

Conocemos algunas historias separatistas, principalmente las que nos llegan de España, en donde los catalanes salen a las calles exigiendo constituir otro país. Y la más conocida, la del país Vasco; un territorio que es en parte francés y en parte español. En la región vasca se tiene un idioma propio (euskera), se consideran una raza con una idiosincrasia diferente. Especialmente los vascos han llegado a situaciones extremistas que se han manifestado en la asociación terrorista conocida como ETA (Euskadi Ta Askatasuna que significa en español, País Vasco y Libertad). Muchos han muerto a causa de los actos terroristas perpetrados por ETA. Quizá los vascos y catalanes tengan razón en desear ser otro país, pues tienen rasgos, ideología y un idioma diferentes, además una estructura comercial que genera impuestos de lo que en gran parte van a parar al gobierno español o francés, según sea el caso.
         Aquí, en La Laguna, la situación es diferente. Excepto por algunos modismos regionales y ciertas costumbres, no somos demasiado diferentes al resto de los dos estados de los que formamos parte. Quizá la sangre vasca que aún late en la Comarca Lagunera nos infunda ciertos despertares ideológicos. Desde luego, no somos tan ambiciosos como para querer formar el país de La Laguna, queremos ser El Estado de La Laguna (ELLA) un hecho que contempla su posibilidad en el artículo 73 de nuestra Constitución. Las últimas veces que en México ocurrió esto fue el 2 de septiembre de 1974 cuando el presidente Luis  Echeverría envío al Congreso de la Unión una iniciativa de ley para que Quintana Roo y Baja California Sur, fueran elevados a la categoría de Estados.
         De manera que, en teoría, es posible que la Comarca Lagunera se vuelva Estado, pues es un territorio definido. Pero no sé qué tan factible sea que pueda ser realidad. Mucho se ha hablado de que el presidente Enrique Peña Nieto, tiene demasiados compromisos con el pasado y  actual gobernador de Coahuila, lo mismo sucede en el caso del de Durango. Ambos gobernadores priistas fueron muy significativos en ayudar al triunfo presidencial. Desafortunadamente no veo al presidente Peña Nieto, presentando esta iniciativa en el Congreso.
         Quisiéramos que la firma de 500 mil laguneros moviera la conciencia de otros, para que así se diera la oportunidad de una nueva administración de recursos, aflojando los yugos de las actuales capitales de Durango y Coahuila. Porque ya no queremos pagar deudas que no se invirtieron en La Laguna y deseamos que los recursos federales que nos corresponden lleguen íntegros a nuestras ciudades. Aunque también tenemos que reconocer que los gobiernos municipales han hecho lo propio para que nuestras ciudades se vean abandonadas, con saqueos de monumentos, llenas de baches, con pésimo alumbrado público y obras mal construidas o inconclusas. Eso, sin hablar de la inseguridad.
         Me gusta la idea de ELLA. Me entusiasma decirles a mis amigos y familiares: “llenen las hojas, fírmenle, pónganle la calve de su identificación”. Me alegra que haya una apasionada organización para este proyecto. Aunque mi participación sea de soslayo. Sin embargo, tengo que reconocer que no soy muy optimista en cuanto a lograr el objetivo. De cualquier manera me parece trascendente que se esté trabajando pacíficamente, exponiendo argumentos bien cimentados. Es esperanzador saber que muchas personas coincidimos en los deseos de cambio de nuestra región. Claro que hay otros que menosprecian el esfuerzo o no están de acuerdo con formar el estado de La Laguna. Pero creo que siempre será importante manifestar el desacuerdo ante lo que no consideramos justo, ¿de qué otra manera se crea conciencia, si no es expresando las ideas?

sábado, 6 de julio de 2013

EL EROTISMO DE LAWRENCE

Recientemente he terminado de leer La novela, El amante de Lady Chatterley (1928) último libro del escritor inglés, David Herbert Richards Lawrence, mejor conocido como D. H. Lawrence (1885-1930). Me he quedado pasmada por la forma que tiene el autor de crear personajes femeninos. Se trata de una novela escrita por un narrador omnisciente, ese dios que sabe lo de dentro y lo de fuera de sus personajes y que igualmente conoce su pasado, presente y futuro.
 Aunque en su tiempo Lawrence fue etiquetado como un escritor pornográfico, en El amante de lady Chatterley hace reflexiones de diversos temas como la revolución industrial, la guerra, las conductas entre las diferentes clases sociales; predice la evolución de la sociedad y  los roles futuros del hombre y la mujer. En el futuro de Lawrence, que es él que ahora vivimos, vemos a mujeres liberadas, observamos un tiempo donde la sexualidad y la amistad entre ambos sexos dejan de ser tabú. Lawrence sentencia a una humanidad que tendrá que convertirse en otra especie, porque “si seguimos así, todo mundo, intelectuales, artistas, gobierno, industrias y obreros, terminaran frenéticamente con el último sentimiento humano (…) la serpiente se devorará a sí misma”.
Sin embargo, lo más apasionante de la narración es precisamente la pasión que se da entre Connie (Lady Chatterley) y su amante Oliver Mellors, el guardabosque de la finca que comparte Lady Chatterley con su esposo, Clifford. Connie se había casado enamorada de sir Clifford. Él tiene que ir a luchar en la primera guerra mundial y regresa paralítico. Luego él se convierte en un escritor mediocre que logra cierto reconocimiento a través de su estatus social. Ella vive un amable sometimiento hasta que decide no servirle más. Su mismo esposo, al estar imposibilitado para la sexualidad, le sugiere que tenga un amante pasajero, sólo para que le dé el heredero que los Chatterley necesitan. Connie, se enamora del padre de su hijo.
        Este libro fue publicado primero en Francia e Italia y 30 años después en Inglaterra, ya que fue prohibido porque la sociedad inglesa lo consideró vulgar y escandaloso por el tema de los amantes y porque les lastimaban las descripciones detalladas de las relaciones sexuales y más aún, de los orgasmos. Vista con ojos actuales, se trata de la expresión sublime de un hombre y una mujer que se aman y que logran una verdadera comunión, a pesar de todo lo que los divide.
        Los cuadros de los momentos eróticos de la pareja, en ocasiones se vuelven juegos, en donde “sir John Thomas” y “lady Jane”, no son anatomías pudendas de los personajes sino dos individuos que viven pegados al ecuador de los cuerpos de los amantes. Los protagonistas satélites son voluntariosos, hablan entre sí, se ponen flores, se alegran y se entristecen.
        Esta historia me pareció entrañable. No obstante, me decepcionó la manera en que termina, ya que el autor deja abierto el final, aunque sugiere los acontecimientos futuros.  
         Realmente me intriga cuando un escritor explora la condición de ser mujer y la plasma de manera fidedigna. Me ha pasado, especialmente, con el noruego Henrik Ibsen con su obra de teatro Casa de muñecas (1879) donde, inicialmente, presenta al prototipo de mujer a la que le dan todo lo material, pero nada afectivo. A Nora sólo le falta tenerse a sí misma. Poca cosa. El autor recrea a la esposa perfecta, a la “alondra canora”, a “la ardillita manirrotita” que se entrega y con la entrega se aniquila. Aunque al final lo abandona todo e inicia una nueva vida lejos de su esposo e hijos.
Otros autores que han creado mujeres en sus páginas, como si ellos mismos tuvieran almas femeninas, son el francés Gustav Flaubert con Madame Bovary (1857) y el ruso León Tolstói con Ana Karenina (1877). Estas dos últimas novelas tuvieron su propio escandalo al tratarse también del tema de la infidelidad femenina, al igual que en El amante de Lady Chatterley. Pero, Emma Bovary y Ana Karenina deciden suicidarse, mientras que Connie Chatterley aprende a enfrentar la sociedad y sigue adelante.

sábado, 25 de mayo de 2013

CON POCA SAL EN LA MOLLERA

Es muy frecuente que autoridades, de todos los niveles, propongan soluciones que no resuelven nada. Los gobernantes dicen no al razonamiento y dan cabida a las ocurrencias. Así, muchas estrategias vienen de los que son “de muy poca sal en la mollera” como diría don Quijote. Este es el caso de los legisladores del Distrito Federal que han decido retirar los saleros de las mesas de los restaurantes. Desean prevenir la hipertensión arterial y no encontraron otra forma, sino ésta, absurda y sin probabilidades de éxito. Definitivamente, estamos salados, y cuando no, alguien nos echa la sal.

En el imperio romano, quinientos años antes de Cristo, se podía pagar con sal, misma que tenía un valor similar al oro, de allí surgió la palabra salario. Después, los químicos descubrieron que la sal no era otra cosa que un compuesto de dos elementos: cloruro y sodio (NaCl), que ahora es conocido usualmente como sal de mesa; un producto necesario para todas las funciones celulares del organismo animal. El cloruro de sodio también es utilizado como conservador de alimentos y es el causante de la salinidad del mar, de donde se extrae la mayor parte de este compuesto para consumo humano. Además, en la actualidad, es la mayor fuente de yodo, ya que hace aproximadamente 50 años se agregó este elemento a la sal comercial porque se descubrieron muchas comunidades en las que sus habitantes desarrollaban bocio, es decir, crecimiento de la glándula tiroides, en este caso por deficiencia de yodo, que se resolvió al yodar la sal. Así pues, es necesario ingerir este mineral, igual que las grasas, proteínas y carbohidratos. Desde luego, el problema de enfermedad resulta de la cantidad excesiva en el consumo de alimentos.
Siguiendo la estrategia de atacar el resultado de una mala práctica y no el origen, tratan a los habitantes de una ciudad como si fueran todos niños a los que hay que castigar, en lugar de educar a los que verdaderamente están en etapa infantil. Pues de acuerdo a la ley que prohibirá los saleros también se deberían quitar de todos los restaurantes, el sabroso tocino y todos los alimentos altos en grasa animal, ya que, sabemos, el colesterol es importante participante en la hipertensión arterial. ¿Y qué podríamos decir de las porciones grandes? Igualmente tendrían que castigar a todos los restaurantes de comida rápida que te sugieren engordar con eso de “por cinco pesos le doy papas y refresco grandes? Recordemos que la obesidad aumenta la presión arterial, favorece la aparición de diabetes y cáncer, eso sin contar los problemas articulares, entre muchos otros. De la misma forma, habría que impedir el consumo de alcohol en todas sus formas, porque no sólo es causante de muchas muertes por accidentes automovilísticos sino que es la principal fuente de cirrosis hepática. Además, el alcohol a grandes dosis produce hipertensión (aunque a dosis pequeñas baja la presión arterial). Ante todo, esto de quitar el salero de la mesa resulta ser una medida por demás incongruente.
Sería mejor quitar de los medios de comunicación, especialmente de las televisoras, los anuncios de tantos productos de mala calidad que promueven que seamos un país dependiente de fármacos autorrecetados. Allí tenemos a Lola Ayala, y otros más, sugiriendo que se debe tomar tal o cuál medicina. La ingesta de fármacos de manera desordenada, ocasiona no sólo que las personas fabriquen una orina costosa sino que provocan que su hígado y riñón trabajen horas extras para eliminar lo que el organismo no necesita. El uso indiscriminado de medicamentos igualmente favorece la disfunción del organismo.
La única solución viable, siempre, será la educación. Pero si nuestros maestros andan en marchas bloqueando la vialidad pública, la educación no será efectiva. Está claro que las autoridades mexicanas tratan a sus gobernados como “tontos a medio cocer”.

sábado, 11 de mayo de 2013

LA ENFERMEDAD DEL DEPORTE


 

Alguna vez me comporté como si fuera fanática de futbol. Íbamos, unas amigas y yo, caminando por un centro comercial. Ese día también andaba por ahí el futbolista Rodrigo “Pony” Ruiz, en ese tiempo jugador del equipo Santos Laguna. Decidí pedirle un autógrafo para llevárselo a mi hijo, ya que él admiraba al deportista de manera casi escandalosa. Mientras buscaba en mi bolso, una pluma y un papel, nos fuimos alejando del “Pony”. Tuve que correr lo más rápido posible para no perderlo. Corrí. Y dos metros antes de alcanzar el objetivo hice tremenda derrapada que me provocó un sentimiento de ridiculez interminable, además porque el jugador soltó un sonriente “no se caiga señora”. Se burló de mí. Poco faltó para que desistiera de la firma con dedicatoria. Después, regresé a oír la risa de mis amigas y mientras ellas movian la panza, yo guardaba el papel garabateado por el futbolista.
No me interesa el deporte per se ni quién gana o pierde. Sí me asomo un poco a las Olimpiadas, al Mundial de Futbol y he ido al Estadio porque me intrigan los juegos como espectáculo de masas, pero también por todo lo que se maneja alrededor de lo que, finalmente, es un negocio. En especial, me sorprende saber de lo que son capaces los atletas con tal de lograr un triunfo. Confirmo que aquello de Mens sana in corpore sano (mente sana en cuerpo sano) es cada vez más difícil de encontrar. Aunque la mayoría de las personas cree que practicar una disciplina deportiva es sinónimo de salud, no siempre es verdad.
Desde la muerte de Filípides, al recorrer 40 Km. (ahora 42 en el maratón) para dar la noticia de que los griegos habían vencido a los persas en la batalla de Maratón (490 a. C.) muchos han muerto a consecuencia de su actividad deportiva ya que el entrenamiento de alta competitividad con frecuencia acaba por traer graves perjuicios en la salud.
No es raro que los boxeadores padezcan algún tipo de parkinsonismo, ello debido a la gran cantidad de golpes que su cabeza recibe. Viene a la memoria el boxeador más famoso de todos los tiempos: Cassius Clay, rebautizado como Muhammad Alí. Recordemos a la velocista Florence Griffith-Joyner que murió de una arritmia cardiaca a los 39 años de edad. Y hace dos meses la medallista olímpica mexicana, Soraya Jiménez, falleció de un infarto a los 34 años. La muerte súbita de muchos atletas está relacionada con problemas cardíacos que se disparan por el uso indiscriminado de antiinflamatorios. Cabe mencionar que los futbolistas generalmente terminan con procesos degenerativos tempranos en rodillas. El codo del tenista, el hombro del pitcher, las hernia lumbares de los levantadores de pesas; existe una larga lista de padecimientos que trae el deporte de competencia.
A las enfermedades naturales provocadas por el exceso de ejercicio, hay que agregar las inducidas por el consumo de esteroides anabólicos como el clembuterol y otras que aumentan la masa muscular. Las personas que toman estos estimulantes no se dan cuenta que el corazón también es un músculo y que se puede hipertrofiar, alterando su funcionamiento.
Un caso muy obvio en el uso de derivados de testosterona lo observamos cuando vemos a las mujeres dedicadas a la halterofilia. Ellas, sin excepción, padecen de acné, efecto secundario de estos esteroides. La mayoría de los deportistas de competencias usan fármacos no permitidos, qué el antidoping salga positivo o no, depende de la pericia del médico quien sabe los tiempos de eliminación de tal o cual droga, así, suspende oportunamente su administración,  evitando que el competidor dé positivo al dopaje.
Lance Armstrong, declaró que sin sustancias prohibidas jamás hubiera ganado tantas veces el Tour de France, ¿por qué? Porque todos los ciclistas recurren a ellas. El plus no lo dio el dopaje sino el talento personal, la estrategia y la disciplina en el entrenamiento. Pero al parecer ni el mismo Armstrong lo siente así.
La maquinaria deportiva de alto rendimiento mueve muchas pasiones y sobre todo, dinero; es un fenómeno social donde ya no es tan fácil la fórmula de “mente sana en cuerpo sano”. 

sábado, 27 de abril de 2013

LAGUNA DE EROS Y DÍLER

Eros Díler: ‘un libro chido’

Nazul Aramayo (Torreón, Coah, 1985) ha escrito Eros díler, una novela corta que habla sobre las adicciones de La Laguna: del futbol que hace campeones a todos, por lo que se beben la última gota de cerveza del desierto, mientras, se rolan la marihuana. El sexo en la calle Morelos o en una cantina de prostitutas a doscientos o de travestis a cuatrocientos, más lo del hotel. Todo eso se hace al son de cumbia.
 Eros díler. Eros del dios griego del sexo y díler, del distribuidor de droga al menudeo. Un texto escrito en primera persona, con un narrador que recurre a la autoficción para tramar la historia de Cleti y Yoselyn. Una pareja de jóvenes que viven en una tierra sudorosa. Torreón y sus alrededores son otro personaje --cacarizo y apestoso--, que da soporte a la estructura de la novela.
La portada revela justo lo que ocurrirá al abrir el libro: un fondo tapizado de hojas de marihuana, una caguama como monumento (la caguama y la gente acostumbran sudar, unas por frío y los otros por calor. El objeto se humaniza y el hombre se vuelve objeto). También, en la imagen, un joven con la virgen de Guadalupe enredada en la frente. Allí mismo un vocho verde que sostiene a una mujer desnuda con múltiples tatuajes en los que caben: el diablo, la marihuana, el Sagrado Corazón de Jesús y la serpiente que, después sabremos, la incitará a suspender el embarazo no deseado con pastillas para las úlceras gástricas. Así, los personajes llevaran en su piel la oscuridad, la luz y la liberación del espíritu que viajará con boletos de hierba, piedra y polvo de segunda clase, porque en Torreón no se vende droga de calidad. Cleti recuerda que alguna vez probó soda colombiana “…casi sin cortar, casi pura, casi el paraíso”. La droga se vende por todos lados y en las colonias populares la imagen de la virgen de Guadalupe aparece para indicar el camino a los devotos y para proteger a los vendedores de la policía. Todo, una farsa.
Cleti, el personaje principal, estudió Comunicación pero es poeta y ganó una beca del gobierno. Dice que ya no se preocupará por el dinero. Trabaja de dependiente en una tienda que vende camisetas, sábanas para la yesca, pipas para la piedra (o crack) y dosificadores de soda. Donde las sábanas son papel para hacer cigarros de yesca que es la marihuana. Todo eso en el profundo viaje de las adicciones porque al protagonista no se le gusta estar con los pies sobre la tierra, necesita elevarse, sacer la magia de su interior, por eso igualmente recurre al peyote para desprenderse de sí mismo y tener sexo con su Yoselyn quien vomita con aquel cactus. Alguna vez le promete llevarla a Oaxaca para que pruebe los hongos. Él, busca el infinito y la policía lo sabe por eso lo encarcela. Él paga el arresto con una noche llena de excremento y con una mentada de madre al despedirse de los que allí seguirán.
            Actualmente los escritores jóvenes recurren mucho a la narrativa en primera persona, utilizan un lenguaje nacido del instinto, sin pretensiones éticas, pero si con deseos de crear una estética realista con la crudeza necesaria. Plasman el idioma de los jóvenes. Por eso es extraño ver que muchos reseñistas dicen sobre esta literatura que utilizan un “lenguaje fresco”, no sé porqué. Se trata de frases obscenas o lo que para la mayoría sería un habla vulgar. Ello no significa que un texto pierda valor. Claro que no, ya que muestra genuinamente la manera en que los personajes se comunican. Sin embargo, algunos lectores pueden sentirse saturado al leer novelas como Eros diler, por la repetición abusiva de ciertos vocablos como “morrita”, quizá la voz más clonada en la obra. Además, la referencia exagerada a los genitales masculinos; ya sea porque le vale… o manda a alguien a que recorra ese territorio. Lo deseable sería evitar la pobreza en el vocabulario. Aunque Aramayo diversificación el léxico en algunos pasajes de la novela ya que el protagonista es poeta.
             Eros díler, un retrato actual de nuestro espacio.
            Aramayo, Nazul. Eros díler, Editorial Jus, Direcciòn Municipal de Cultura. Torreòn. 2012.

sábado, 13 de abril de 2013

PEDERASTIA, LIBROS E IGLESIA

En la literatura hay varias novelas  donde el tema es la pederastia, desde luego en éstas no se menciona la palabra ni siquiera están escritos para que el lector tenga conciencia que son historias donde el amor se usa como arma para legitimar el daño a un menor de edad. Aunque, el arte per se no tiene moral, pero es imposible que el lector no tenga un juicio moral sobre la conducta de los personajes.
            Sin duda, Muerte en Venecia del alemán Thomas Mann es una de las novelas más fascinantes que he leído. Allì, el protagonista Gustav von Aschenibach, un homosexual en la sexta década de la vida, decide irse a Venecia, a pasar una depresión emocional, allí, se enamora de Tadzio un hermoso adolescente polaco. La novela resulta entrañable por las descripciones de paisajes venecianos y por los diálogos internos y tormentosos del protagonista, quien se pasa todo el tiempo observando al adonis al que sólo logra dirigirle un saludo. Jamás se atreve a acercársele. Este libro es un homenaje a Platón, a la sensualidad y a la belleza en todos sentidos.
            Otra obra de pederastia es Memoria de mis putas tristes del colombiano Gabriel García Márquez, en la que a un viejo decide: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor con una adolescente virgen.” Según la novela este viejillo que se las da chico superpoderoso, se enamora de la niña. Sin embargo, a lo más que llega es a dormir con ella sin llegar a tener sexo. La diferencia de los protagonistas en Muerte en Venecia y Memoria de mis putas tristes, es, además de la orientación sexual, que en la primera el hombre se siente patético y acabado a la mediana edad, en cambio el personaje de García Márquez se siente lleno de vigor y optimista. Me cae mejor el personaje de Mann porque no es superfluo, en cambio el carcamán del de Macondo es bastante pretensioso.
            Quizá una de las obras más conocida donde el protagonista se enamora de una menor de edad sea Lolita del ruso Vladimir Nabokov. La narración en este caso es totalmente diferente: un hombre cincuentón Humbert,  se enamora de su hijastra adolescente, con la que consume su amor una vez muerta la madre de ésta. Sin embargo, aquí la jovencita es descrita como muy amalditada por lo que se pasa la vida burlándose, aprovechándose y haciendo sufrir a su enamorado, al que abandona para casarse con un joven.
            En México, y en la vida real, hemos tenido a  pederastas “ilustres” como  el empresario, ahora preso, Succar Kuri y el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Ahora tras la renuncia del Papa Benedicto XVI han surgido diferentes versiones del porqué de su retiro. Algunos aseguran que fue después de que se dio un golpe en la cabeza en su viaje a México, otros que era porque se sentía simplemente cansado y otros más que tenía que ver con información que le fue robada por su mayordomo. La verdad nunca la sabremos. Lo cierto es que ya vimos que la salud de un Papa no es impedimento para que ejerza su mandato, recordemos las condiciones físicas lamentables en las que hacia sus apariciones Juan Pablo II.
            De cualquier manera, la renuncia del Papa Benedicto XVI vuelve a mover las historias de pederastia que se han encubierto desde el Vaticano. El mismo día de la renuncia del Papa el abogado Jeff Andreson, de Estados Unidos, que lleva los casos de cientos de víctimas de pederastia, por parte de sacerdotes católicos, amenazó con demandar a Joseph Raztinger ante cortes de EU y La Haya por violación a derechos humanos. Y se asegura también que: “Expertos internacionales han afirmado que la renuncia de Benedicto XVI es producto de los abusos sexuales de sacerdotes católicos en todo el mundo, incluyendo a mexicanos, y también por casos de corrupción financiera dentro del propio Vaticano.” Como se ha publicado  en el periódico El Informador de Guadalajara, Jal. Desde luego no sabremos cuánto procedan tales demandas pero lo cierto que la iglesia católica no termina con el lado oscuro de los abusos sexuales hacía los niños.
Uno de los peores crímenes en contra de los niños es el abuso sexual.

sábado, 30 de marzo de 2013

POSTALES EXILIADAS DE CARMEN ÁVILA

Una versiòn corta de este texto aparece hoy en la revista Siglo Nuevo

Fue una grata sorpresa encontrarme con el libro Postales del exilio, de Carmen Ávila, ganador del Premio Nacional de poesía “Enriqueta Ochoa”  2010. La autora estudió Comercio Internacional, Maestría en Administración Publica  y Políticas Publicas en el ITESM, realizó cursos en la Universidad de Harvard y la Universidad Carlos IV en Praga. La mayoría de las personas creería que alguien que se encamino en estos temas  no tendría la sensibilidad para ser poeta, pero los estereotipos sólo nos señalan las prisiones que escogemos, porque si los que se dedican a los quehaceres políticos fueran capaces de reconocer el dolor del otro, viviríamos en un mundo mejor. Así pues, nos hacen falta más poetas. Por eso celebro que la literatura haya escogido a Carmen Ávila, como ella misma lo dice, para que nos lleve a pasear con su poesía a través de  ciudades donde sus sentidos han estallado en el asombro y la nostalgia.
         Sí, tomando las hojas de Postales del exilio, podemos visitar muchas ciudades. La primera parada es París e irremediablemente el río Sena que ante los ojos de la saltillense se presentan como “la baba de un animal rabioso” o vemos el puente de saint Lazare de donde alguien saltará a su muerte y no le importará arruinar el día de los demás que aún desean seguir cumpliendo años. Y es que sabemos que los puentes están allí como un deseo hacia el infinito, como una tentación para que abandonemos las ataduras del tiempo y el espacio.
La poeta me llevo al museo D’ Orsay para ver Desayuno sobre la hierba, del pintor impresionista Eduard Manet, ése, al que muchas veces he confundirlo con el otro, con Claude Monet, pero no, ella pinta con palabras a Manet con la mujer desnuda cerca de dos hombre bien vestidos y yo prefiero el antojo de ver a dos mujeres arropadas junto a un hombre desnudo, mientras la anfitriona me recuerda las malas copias que hizo Picasso de Desayuno sobre hierba, concluyendo que “una obra de arte no es lo que uno termina / sino la eterna y absoluta continuación/ que otros se empeñan en arruinar”. Por esos espacios supe que la escritora tiene una amiga, que es como una pantera negra de piel hermosa;  platica cómo las panteras no están hechas para el hielo, que añoran el sol africano y el pescado fresco. Carmen Ávila encuentra la belleza del sufrimiento cuando le dice adiós a París. Acepta que el humano “hasta de la memoria/ hace una máquina de tortura”. Siempre seremos nuestros propios verdugos.
Después, en la página treinta la encontré en Berlín, Alemania llena de nieve y entre la blancura la descubrí tomada de la mano de un hombre del que dijo que en ese momento no estaba unida a él por la tibieza de su mano “sino por el placer inigualable/ de sentir/ cómo cruje el hielo bajo las plantas.” En esos días en que la noche llega al mediodía, se pueden ver saltar los ciervos, y sentir miedo del negro arriba y del blanco abajo. Allí, en Alemania, deseo que la máquina del tiempo existiera, aquélla de la que Einstein habló como una posibilidad y si no, cuando menos asegurarse una reencarnación para volver a ser niña.
En Brujas, Bélgica describe cuentos de hadas invertidos y un texto en prosa en donde: “Había una vez, en  un reino lejano, alguien que no fue feliz para siempre”. Un cuento donde una bruja de pelo color bermellón y ojos añiles  no fue llevada a la hoguera como Juana de Arco pero que realizó una sola magia: quitarle el hambre a la viajera. Viajera que en esos párrafos aclara que en realidad Brugge significa puente y no bruja, pero de cualquier manera en Brujas, Bélgica  habrá que buscar una buena escoba para volar.
Así, fui recorriendo otras ciudades tomada de las palabras de Postales del exilio llegué a Praga, Republica Checa y la metamorfosis me envolvió y ante los versos de la autora también fui el escarabajo Gregorio Samsa con sus múltiples capas de queratina y me creí muerta por un manzanazo. Kafka sigue en Praga y Carmen Ávila lo comprobó.
En Praga escribió los versos: “Al hombre que perdió mi arete”:
Caí en tus labios/ fui marioneta a la que le cortaron los hilos/ de tus ojos brotaron girasoles/ y un ángel milagroso te contó un secreto todo ese tiempo/ La luna se había comido el universo entero/ la noche fue/ un pájaro más/ en el silencio/ Praga era más gótica y más oscura que de costumbre/ mi arete de cobre se desplomó mientras me abrazabas. (Después en la noche de Copenhague/ otra igual de oscura y fría/ donde el sol acababa de explotar/ perdiste mi arete de plata/ te dije que si algún día nos separábamos/ te recordaría como el hombre que perdía mis aretes/ sólo por eso lo encontraste/ brillando impávido en los adoquines/)

El caminar de la autora sobre ciudades de países como Estados Unidos, México Suiza, Israel, Polonia, Japón, China, Croacia, Italia y otros más donde pudo lanzar monedas a un río o una fuente para pedir deseos incumplidos.

         Postales del exilio en un poemario que cuenta historias completas y que contiene voces en francés, alemán e inglés y que cuando se trata de citas dentro del texto en español son traducidas. También, aunque es un libro en su mayoría en verso, encontramos dos textos en prosa uno es “Sobre los cuentos de hadas” y al final su “Biobibliografia” en esta última podemos apreciar la tenacidad de la autora y su fortaleza al enfrentarse sola a tierras ajenas y a trabajos extraordinarios como el que desempeño en Tailandia en un templo iluminado y donde descubre que vive, según el calendario budista, cuatrocientos años adelante. Asimismo nos habla del privilegio que ha tenido al codearse con premios Nobel y de besar a García Márquez y Saramago, de ir a unas islas del pacifico y encontrar personas que bailan sentadas y que tienen los dientes rojos.  
Encuentro en esta obra expresiones metafóricas y de mucha sensualidad, mas no me refiero a la sensualidad en su acepción erótica o sexual, sino a la sensualidad que se refiere a las imágenes fabricadas a través de los sentidos. Gran parte de este libro está escrito con un lenguaje directo, sobrio, que corteja la crónica de viaje, en donde la autora comparte su fascinación por el mundo, aunque siempre perfumada de nostalgia.
Este texto lo leí el día 15 de febrero de este año en el teatro Isauro Martínez en la presentaciòn del libro. 
 Carmen Ávila. Postales del Exilio. Editorial JUS- Direcciòn Municipal de Cultura. Torreón 2012