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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 21 de abril de 2012

ENFERMEDAD Y LIBRE ALBEDRÍO

Me topé con el libro Tú puedes sanar tu cuerpo de Louise L. Hay, le di una vista rápida y me sorprendió. Contenía una lista de padecimientos, las causas emocionales que los provocaban y las oraciones que harían posible su sanación. Actualmente existe una tendencia a creer que todas las enfermedades son mentales. El origen del cáncer según ese libro es por “Una herida profunda, resentimiento largamente acumulado. Una pena secreta y acarrear odios”.Enseguida uno se pregunta qué odios podría guardar un bebé al que le diagnostican leucemia, o cualquier otro niño nacido enfermo. ¿Acaso este libro nos está diciendo que las mujeres laguneras odiamos más que las de cualquier otro lugar de la Republica? pues es aquí en donde se registra el más alto índice de mortalidad por cáncer de mama. Es absurdo creer en esas teorías como si fueran leyes. En La Laguna hay investigadores que han demostrado la relación del cáncer de mama con cuestiones ambientales.
El proceso de enfermedad es mucho más complejo de lo que creemos. En mi infancia jamás padecí de alergias, comía duraznos e higos de los árboles de casa, años después me volví alérgica a éstos. Pero curiosamente no a los que mi papá aún cultiva. Entonces no es que tenga“Negación de mi propio poder¨” como dice Louise L. Hay de las alergias, sino que la fruta que compro en el supermercado está cultivada con insecticidas o fertilizantes artificiales a los que sí soy alérgica. Igual me pasa al comer camarones baratos que me dejan la cara de Chucky, en cambio los camarones grandes y caros los disfruto sin problema. Y no es que pretenda ser muy gourmet, simplemente es que los de pacotilla contienen un conservador que mi cuerpo detecta como intruso. Mi alergia no es porque sea cobarde, aunque no estoy exenta de serlo, pero no es la cobardía la que me saca ronchas y comezones.
Aunque sabemos que todas las enfermedades, de una u otra forma se modifican según las emociones, pues es verdad que la depresión disminuye la inmunidad, o bien, los dolores desaparecen con las alegrías y los orgasmos, por lo menos a ratos. Pero decir que nosotros mismos somos los causantes de todas las enfermedades que padecemos es cruel y ególatra a la vez. El que enferma se culpa y el sano se envanece. Aunque hay casos muy específicos en los que sí hay una relación causa efecto. Los ejemplos más comunes son las adicciones donde pareciera que la persona busca su propia enfermedad, como pasa con el uso de drogas, alcohol, tabaco, exceso de comida o cualquier otro factor que someta al cuerpo a trabajos forzados para mantener el equilibrio u homeostasis. A pesar de ello las enfermedades provocadas por las adicciones no son del todo cuestión de voluntad. Es cierto que casi todas se iniciaron por un trastorno emocional, ya sea ansiedad, depresión, mal manejo de la ira o la frustración. Pero eso es sólo al principio, después es muy difícil sobreponerse porque las propias células exigen dichas sustancias. Ya no se trata de una simple emoción, sino de algo mucho más poderoso y complejo: la bioquímica celular.
En el libro El lenguaje del cuerpo de Francis Collins expone que la mayoría de las células de las que estamos constituidos no corresponden a nuestro DNA sino que estamos completamente invadidos de microrganismos (flora normal) que nos rebasan en número (celularmente hablando) y que viven de manera simbiótica en nuestro cuerpo; evitan que otras bacterias, virus u hongos que sí son dañinos se instalen en el organismo. Así impiden, dentro de lo posible, que enfermemos. Un ejemplo simple de la importancia de las bacterias “amigas” es cuando se da tratamiento con un antibiótico para cualquier infección, y a los diez o quince días aparecen hongos en los pies; el tratamiento arrasó con todas las bacterias, las buenas y las dañinas y los hongos se aprovecharon. L. Hay diría que el paciente, al alojar hongos, se rehúsa a dejar el pasado.
De cualquier manera, lo mejor es comer saludable, meditar y hacer ejercicio. Continuaré con el mismo tema la próxima entrega.

sábado, 14 de abril de 2012

ASIRNOS A LA SONRISA*

Han pasado meses desde que veìa varios anuncios espectaculares que invitaban a sonreír. Tengo entendido que se trata de dos campañas; una ciudadana y otra por parte del gobierno del Estado.
El hecho de que un grupo de ciudadanos invite a sonreír puede resultar alentador. Uno lo piensa, más que nada, como una convocatoria a la civilidad; a ser amables con el prójimo, a creer en el otro. Pero que el gobierno haga también esta campaña provoca diferentes reacciones. Desafortunadamente no veo que logre su alegre objetivo. Aunque no puedo basarme en un estudio estadístico serio, lo que oigo alrededor y veo en las redes sociales y foros de opinión, no son más que manifestaciones de enojo o burla para la campaña “Coahuila sonríe”.
Causan asombro algunas decisiones de los políticos, aunque la mayoría de las veces estas decisiones se toman por consejo de un asesor que las propuso, porque se supone que éste tiene claro las necesidades de la población y conoce sus reacciones, pero con frecuencia las estrategias publicitarias resultan fallidas. Como ejemplo, el anuncio de los partidos de izquierda en donde el actor Héctor Bonilla intentaba persuadir a los televidentes o radioescuchas de votar por Andrés Manuel López Obrador; eran tantas las apariciones de Bonilla, en los medios de comunicación, que llegó a hartar a los votantes.
En menor proporción, pero también lo mismo, ha sucedido con la campaña de la sonrisa coahuilense, porque se vuelve ofensivo que un gobierno les diga a sus ciudadanos que sonrían mientras reciben noticias de funcionarios y deudas de mala reputación. Es ofensivo porque circulamos por las calles de la ciudad siempre cerca de soldados o policías (que nos apuntan con sus rifles). Igualmente, vamos abriéndole paso a las ambulancias para que sigan el rastro sanguíneo. Y así, en esa imagen cotidiana hay momentos en que alzamos la mirada para encontrarnos con un enorme anuncio que dice “En Coahuila se sonríe”, verdaderamente resulta, no sólo irónico, sino patético.
La risa es pariente cercano de la sonrisa y no hace muchos años estos eran actos relacionados con la comicidad; eran respuesta a una situación graciosa, chusca. Antes, él que reía o sonreía sin razones aparentes o por causas contrarias a las naturales era considero loco o retrasado mental, “es un enajenado” se oía decir. De allí que muchos nos neguemos, estando como estamos, a tanta manifestación de contento. No es la risa ni la sonrisa la que llevará a la resolución de problemas a fondo, sino la verdadera seriedad ante èstos. Sin embargo, no significa que nos volvamos un pueblo amargado o que no hagamos lo que nos corresponde con entusiasmo, pero, ¿reírse? Me preocupa ya tanta risa, me asusta, porque creo que ante el mundo no pareceremos seres normales. Somos muchos los que deseamos que el gobierno no sea fuente de reidero, aunque éste se empeñe en serlo.
Ahora existe una nueva terapia, bueno no tan nueva, pues fue propuesta a finales del siglo XIX por John Harvey Kellogg, él de los cereales: la risoterapia, que sostiene la teoría de que si las personas reímos por cualquier motivo, o sin motivo, obtendremos bienestar y seremos personas satisfechas y felices, pase lo que pase. Ignoro que tan cierto sea esto y no pretendo experimentarlo porque seguiré considerando valiosa la espontaneidad de una saludable carcajada. Todavía no puedo reírme de la nada y menos de las tragedias. De cualquier manera y aunque las personas logren sentirse bien con la risa obligada, se trata sólo de un paliativo, ya que al verdadero problema no se le está dando el tratamiento adecuado. Ojalá fuera posible arreglar los problemas con gestos, señas o frases motivacionales. Desgraciadamente no es así, y cada vez estamos más lejos de la realidad.

*Asirnos a la sonrisa, es un palíndromo de Óscar René Cruz, al que Gilberto Prado Galán cita dentro de los palíndromos cursis. De manera que, como construcción lingüística reversible es muy buena, pero como solucionador de problemas no sirve de gran cosa.

sábado, 31 de marzo de 2012

PLAGIOS BENDITOS


Y creo Dios al hombre. A imagen y semejanza los creo; Varón y hembra los creo. Génesis 1:27.

“A imagen y semejanza…” dice la Biblia. Está dicho en el libro sagrado de judíos y cristianos: los humanos somos copia. Fuimos bendecidos por el plagio. Pero si el Altísimo no es parte de sus reflexiones, baje la cabeza al micromundo genético: somos la calca de 23 cromosomas de cada uno de los padres, copias híbridas, hechas de mezclas de DNA ancestral. De manera que pareciera que lo único original en esta creación es el “pecado original”. La piratería es necesaria para existir, aunque de cualquier manera: “polvo eres y en polvo te convertirás”.
Al nacer se manifiestan algunos instintos (otros se desbordan en la adolescencia). No hay necesidad de que el bebé aprenda a succionar, él automáticamente lo hará al acercarlo el seno materno o a la mamila. Tampoco se le enseña a llorar cuando se siente incómodo. Así que, el corte del cordón umbilical inaugura el cerebro vacío de lenguaje hablado y luego comienza a llenarse. Entonces, la boca tiende a emitir los primero balbuceos guturales, luego vienen los monosílabos y los bisílabos repetitivos como papá y mamá... Así, todo el aprendizaje oral de la primera infancia surge a través de la imitación; somos plagiarios necesariamente. Al principio el cerebro atrapa todo lo que puede, de esa manera se atiborra de ideas ajenas y sensaciones propias. Luego, se dedica a discriminar opiniones y a quedarse con otras a las que da un “toque personal”. Después, aparecen las ideas de derechos reservados.
Lo anterior lo recordé por el escandalo que se dio, hace màs dos meses, con el encargado de cultura de la UNAM, Sealtiel Alatriste. El catedrático tuvo que renunciar al cargo y al premio “Xavier Villaurrutia” al descubrirsele que presentó, como de él, párrafos de otros autores. Bajo ese detonante surgieron listas de escritores que habían recurrido al mismo artilugio para hacer brillar su obra.
Todos tomamos ideas de otros, consciente o inconscientemente, porque “no hay nada nuevo bajo el sol”. La originalidad literaria brota en los que saben retorcer mejor el colmillo para refrescar el pensamiento. Sin embargo, copiar textualmente sin usar comillas o no aclarar quien es el autor, además de plagio, es como un suicidio intelectual. El copión ingenuamente da por hecho que nadie se dará cuenta del robo y no se esforzará por acomodar con novedad las palabras.
Actualmente todo (desde un reloj hasta un titulo profesional) es plagiable, no sólo por los chinos o los tepiteños, sino por cualquiera de nosotros, ¿ha hecho algún CD pirata de música o bajado un libro de Internet? También, el habla cotidiana esta saturada de frases a las que no sé le da crédito al autor (sería absurda y difícil la comunicación) estos son los plagios autorizados, son los llamados lugares comunes. E igualmente el uso de los dichos o refranes son anónimos. Lugares comunes y refranes se imponen porque en el momento de su nacimiento que se oyeron describieron con fuerza y claridad irrefutable un hecho, por ello se vuelven parte del lenguaje popular. Ejemplos son interminables, las frases de los políticos son “botón de muestra” para ellos es indispensable la repetición, quien no este de acuerdo puede decir: “Lo niego categóricamente” o “Lo condeno enérgicamente”.
Otros tipos de plagio no sólo no se censuran sino que se alaban. No hace mucho se publicitó la presencia de una Gioconda madrileña que lejos ser un hecho criticable es un orgullo para el Museo del Prado. Cualquier famosa escultura o pintura replicada de manera perfecta es motivo de satisfacción. Otros ejemplos, existen títulos grandes obras que se repiten: La Caverna de Platón o La Caverna de Saramago; El arte de amar de Ovidio o El Arte de amar de Erick Fromm; Metamorfosis de Ovidio o Metamorfosis de Kafka, hay infinidad de iguales, sin que se consideren plagios.
Por eso, como diría el arriero: “No hay que plagiar primero. Pero hay que saber plagiar”.

sábado, 18 de febrero de 2012

AUTORRETRATO CASTELLANIZADO

Tomo el Autorretrato de Rosario Castellanos como plantilla para escribir mi autorretrato. Sé que casi no se parece al original porque me ha sido negada la poesía.
Digo entonces, también: Yo soy una señora, y que dicho tratamiento para mí ha sido fácil de conseguir; se me proporcionó de forma muy natural. En mí, como en Rosario, es cierto que el título de señora es más útil que aquél que me extendió la universidad donde está impreso mi nombre sobre piel de cerdo. Allí, una fotografía en la que casi no reconozco a la joven que aparece. Así, pues, luzco mi trofeo y repito: yo soy una señora, dos veces bien gorda, según lo dictaban, no los astros, sino los períodos gestacionales. No me he enterado de cuánto he encanecido porque mi pelo es castaño claro número 6.13 y lo venden en el departamento de perfumería. Ni muy bonita ni muy fea. Igual, mi apariencia ha cambiado con el tiempo, las alegrías y las tristezas se han quedado en mi rostro. No obstante, en mi cuerpo no se quiere quedar el ejercicio que hago, en cambio, la comida se empecina y lucho contra ella. Soy de estatura más o menos breve lo que casi logro resolver con un par de zapatos de tacón.
Castellanos asegura que ella era mediocre, y no le dolía decirlo porque mentía. ¿Yo?, mejor me quedo callada. Pero no me topo con mis enemigos y no charlo con hombres que toman wiski en las rocas y hablan de política y literatura.
¿Amigas? humm, a veces, raras veces. En las dosis precisas, suficientes para que a la fecha sean todo terreno. En general no uso tanto los espejos sólo lo estrictamente necesario. Soy esposa de Eduardo y madre de otro Eduardo y de una Carolina, los tres son enseñanza siempre y hasta ahora, no se han erigido jueces crueles ni verdugos y eso a veces me hace sospechar de mi capacidad. No me exigen demasiado. Mientras tanto, los amo.
Escribo, no cómo quisiera, pero escribo. Vivo como casi todo mundo, con vecinos con los que apenas convivo con un saludo amable. Desde mi ventana de recámara alcanzo a ver a un Cristo que se hace pequeño con sus brazos abiertos que no han conseguido proteger mi ciudad. Tengo una palmera, hogar de palomas torcaza que me place observar.
Escucho música obligada por los albañiles que siempre andan rondando cerca de donde vivo y me imponen cumbias, rancheras y norteñas. Igualmente en otro horario escucho los sonidos de mi gusto. No voy a exposiciones de pintura pero sí a muchas presentaciones de libros y a las de la Camerata. Soy asidua al cine, donde tomo café engañando como descafeinado; dejo que mientan y esa noche duermo hasta la madrugada.
No me gustan las fiestas ruidosas ni tumultuarias. Prefiero la escases de compañía y a bajos decibeles. Disfruto estar en mi biblioteca rodeada de muertos (y algunos vivos) que me gritan sentencias inteligentes mientras que yo imagino tonterías.
A veces sufro. Sin embargo, creo que mi naturaleza es más bien alegre y río fácilmente, sobre todo si la gracia es inesperada y no está tan gastada. Lloro poco, lo indispensable para el desahogo, porque desde que cumplí “cierta edad” mis ojos dejaron de verse tiernos con las lágrimas; envejecen 30 años con las lágrimas. Lloro por dolores concretos nunca porque se me haya quemado el arroz o haya perdido el recibo del predial. El llanto no es en mi un mecanismo descompuesto.
Me gusta caminar por las calles y respirar profundo en espera de una ciudad mejor, pero no sé bien a bien cómo puedo cooperar.
*Esta que vez aquí, de rostro parecido más a un pajarillo que a cualquier otro animal (porque todos nos parecemos a algún animal), de piel un poco rubicunda (antes blanca) de cabello castaño, frente casi lisa y desembarazada, de ojos siempre curiosos y de nariz recta y pequeña; pretende escribir bien, solamente eso, escribir bien. Intenta decir a los demás lo que es y no lo que no es.
*El último párrafo no es castellizanizado, quiso cervantinizarse. Pido disculpas, sé que nadie ha aprendido a Cervantinizar ni siquiera los grandes cervantinizadores.

sábado, 4 de febrero de 2012

EL OVARIO TAMBIÉN ES HUEVO

Busque un lápiz o pluma para que usted, estimado lector, termine de escribir este artículo. No juzgue por la apariencia. Lo que a continuación expreso no es un leperario. No lo es. Y si se convierte en maledicencia no dependerá de mí. Al final del texto se exponen las respuestas que propongo para este juego de palabras.
Desde tiempos inmemoriales se sabe que parte de los genitales masculinos son almacén de las semillas reproductivas, por lo que a esa región pudenda les dio por llamarle simplemente __ __ __ __ __ __(1) o testículos y desde entonces, ya que son órganos externos del cuerpo, se percataron de que venían dos en cada __ __ __ __ __ __ __ (2). En cambio, en aquellos tiempos cavernarios, los ovarios, al ser órganos internos, fueron siempre un misterio. Fue hasta el siglo XVI cuando Vesalio acertó y le dio en la __ __ __ __ __ (3) al gran Galeno (siglo II), porque en esos tiempos se dio a conocer la verdadera anatomía humana, ya que Andrés Vesalio, considerado el padre de la anatomía moderna, sí hacía disecciones en humanos mientras que Galeno sólo disecaba cerdos y changos.
El órgano reproductor masculino del que forman parte fundamental las gónadas tienen forma de __ __ __ __ __ __(4). Sabemos que la palabra con la que se refiere vulgarmente a estos órganos es utilizada de muchas maneras en el lenguaje mexicano. Así se habla de aquéllos a los que esa zona sureña les pesa demasiado y se les puede gritar: ¡__ __ __ __ __ __ __ __!(5). Estaremos de acuerdo en que algunas personas escribirán el calificativo que lleva “g” o “h” y que los muy jóvenes utilizarán la misma palabra pero con “w”. Otros, asegurarán que se le subieron por alguna mala impresión y que los sintieron en la garganta. Otros más, dirán que por la inflación algunas cosas cuestan uno y la mitad de otro. Luego alegarán; que si los míos, que si por los míos, que si los tuyos o los de aquél... Y siempre, siempre habrá hombres que creen que tiene muchos, más que todos; pero cuando no quieren hacer nada dicen que están en la __ __ __ __ __ __ __ __ __(6) y se quedarán acostados, así, indefensos, pareciendo que les faltan, cuando en realidad la tasación cabría ser en kilogramos. Podrían decirse verdades completas como que todo lo que se hace de manera necia es a producto de __ __ __ __ __ __(7) o ave o cualquier ovíparo. Aunque en realidad todos venimos del huevo, aún los mamíferos. Desde luego, en este punto, aun creyendo en Dios considero que fue primero el huevo y después la gallina.
Todo esto es porque me he dado cuenta que hombres y mujeres nos hemos creído la historia de que somos diferentes en nuestra conducta por causas ligadas a la propia naturaleza biológica de cada sexo, cuando en realidad, si hablamos de conducta, lo mismo que aplica en hombre aplica en __ __ __ __ __(8) . Excepto, claro, la maternidad. Y es que las mujeres ahora se expresan de manera malsonante gritando que están hasta los ovarios, aludiendo precisamente a la forma que tienen estos de __ __ __ __ __ (9) igual que los testículos. Ovario viene del latín ovum: huevo. Sí, se habla demasiado sobre los altibajos en el humor femenino por causa de las alteraciones en las concentraciones de estrógenos en la sangre, pero si igualmente se divulgaran las variaciones en la testosterona y las actitudes y decisiones que adoptan los hombres en relaciona a ello, todos seriamos mejor comprendidos y ya no se utilizarían las secreciones glandulares para ofender a las mujeres. De cualquier manera, y a pesar de que en la actualidad se conozca la anatomía y fisiología, los ovarios seguirán siendo un misterio para los hombres.
Por cierto, la palabra __ __ __ __ __ __(10) que sí forma parte de un buen leperario proviene del náhuatl tanatli que significa canasta de palma.
Respuestas: 1.- Testis 2.- Escroto. 3.- Testa. 4.- Ovoide 5.- Inútiles 6.- Comodidad 7.- Reptil 8.-Todos 9.- huevo 10.-Tenate o tanate.

sábado, 21 de enero de 2012

INTELIGENCIA Y TELENOVELA




La inteligencia es la capacidad de entender, asimilar y elaborar información para utilizarla en resolver problemas. “La palabra inteligencia proviene del latín, intellegentia, que a su vez proviene de intellegere, término compuesto de inter 'entre' y legere 'leer, escoger', por lo que, etimológicamente, inteligente es quien sabe escoger. La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión”. Por eso el unir las palabras inteligencia y telenovela es un oxímoron, es decir, una contradicción. No es necesario sentarse a ver todo un capítulo de telenovela, basta con ojear los anuncios de éstas para darse cuenta que la inteligencia no es el móvil de las “comedias” o “culebrones”. Desde luego la palabra “comedia”, usada en el centro de nuestro país es más apropiada. Aunque también es adecuada la palabra “culebrón” como llaman a las telenovelas los españoles, porque proviene de lo que representan las serpientes, desde el Génesis; la maldad, la intriga, lo que se arrastra.
. No veo telenovelas. Pero hace años vi algunas. Las que se han quedado en mi memoria son: “El vuelo del águila” y “Mirada de mujer”, la primera fue una producción de Televisa, que además de historia nos regalaba la música de Daniel Catán, el compositor mexicano más conocido en el extranjero. La última que vi fue “Mirada de mujer” que emitió televisión Azteca. Los protagonistas principales eran Angélica Aragón, Ari Telch y Fernando Luján. Se trataba de la historia de un matrimonio insatisfecho en donde ambos andaban en busca de cambiar su vida. Aquí, lo sobresaliente y novedoso era que la protagonista; una mujer madura se enamoraba de un hombre más joven que ella. Me gustaban los diálogos frescos y la forma tan natural de actuar de los personajes. El guionista de la telenovela fue el extraordinario escritor cubano Eliseo Alberto, quien falleció en julio del año pasado. El mismo Eliseo nos lo dijo en un taller de “Carpintería literaria” que impartió en junio del 2004 en el Icocult, aquí en Torreón. De manera que había motivos para que la historia fuera buena si participaba en ella un escritor tan sobresaliente como él.
Sé que las telenovelas mexicanas se han traducido a muchos idiomas. Pero creo que no nos damos cuenta que en esos países tienen éxito porque el público que las ve las considera historias cómicas que caricaturizan la realidad. Los televidentes de otras naciones no imaginan que una mujer sea tan perversa como para intentar matar a una sirvienta, tonta pero bonita, porque está enamorada del mismo hombre que ella. Por supuesto el galán en discordia será siempre un macho guapo e idiota. El problema en México es que el televidente ordinario cree que ese hecho es lo común; que los patrones se enamoran de las sirvientas y que los ebrios no se acuerdan con quien pasaron la noche.
En el libro La increíble hazaña de ser mexicano el escritor y periodista Heriberto Yépez reflexiona sobre los programas de la televisión: “Telenovelas basadas en valores cursis; personajes burdos que intentan imitar (en pastiche de otros pastiches) el habla de las clases bajas; programas que glorifican el sentimentalismo que nos atribuimos como mexicanos; cómicos imitando a cómicos del pasado, forzando la risa, entrenando a millones que se rían de un humor ya agotado, pues ya contó el albur todos sus chistes posibles, ya los repitió incansablemente , reprodujo todas sus combinaciones y practicó todos sus juegos de palabras”.
La televisión mexicana, que no desea educar sino entretener, se dedica a maleducar, a distorsionar la realidad, y a manipular las creencias religiosas. De manera, que en general, las historias de telenovela están ligados a la estupidez.
Quizá todos llevemos una telenovela dentro y por eso queremos vivir llenos de compasión, cursilería, florecitas artificiales y con la esperanza de que todos los problemas se resolverán porque sí, sin mover un dedo, sólo la boca; por la gracia del rezo al Espíritu Santo o a la Virgencita.

sábado, 7 de enero de 2012

MÉXICO HEMOFÍLICO


¿Ha usted probado la sangre? Quizá algún día que le acomodaron un moquetón en la boca, cuando en primaria o secundaria le dijeron: “Me las vas a pagar” y las pagó, o porque en el restaurante pidió un filete a un cuarto de cocimiento. Tal vez en la caída de su primer diente o en la extracción de una muela, o peor, por una tos o un vomito hemoptoico (hemorrágico) o cualquier otra circunstancia hemática. Pero, ¿a qué sabe la sangre?: Tiene un sabor a fierro (hierro) y se aprecia más bien dulce que salada. Además, tiene un hermoso color rojo brillante. La sangre no es un fluido cualquiera, es un tejido vital. Gracias a ese fluido viscoso todos los órganos y tejidos del cuerpo animal reciben oxígeno y nutrientes; por él crecemos, nos reproducimos y allí está escrito genéticamente nuestro pasado e igualmente se puede leer a través del genoma el futuro clínico de cada cuerpo. De los donadores es lo que más se regala porque es el tejido que más se trasplanta (transfunde) de un individuo a otro. Sabemos que el humano posee en promedio cinco litros y que hay cinco tipos que son O, A, B y AB y que además pueden ser RH positivo o negativo. La sangre puede hacer que una persona renazca o que enferme gravemente. Es el alimento de algunos parásitos, insectos y murciélagos, y en las novelas lo es de los vampiros. En México, alimenta la mente de muchos. La sangre es vida, y es muerte.
En este año 2012 habrá elecciones presidenciales en nuestro país, pero cualquiera que resulte ganador se verá rebasado por un México adolescente rebelde, egoísta, salvaje y hemofílico. Sí, hemofílico y no me refiero a la hemofilia, esa enfermedad hereditaria que padecían los reyes que, al casarse entre miembros de la misma familia, se transmitían un defecto genético que altera la coagulación. Entonces, si digo México hemofílico me refiero al origen de la palabra, hemo: sangre; filia: amor. Hablo de la fascinación que tiene el mexicano por la violencia, por la sangre.
El mexicano está tan obsesionado con la sangre que cuando ésta se sale de cauce y evoca la muerte, se emociona. El mexicano grita en las luchas, desde las gradas de los vestigios del circo romano: “¡Queremos ver sangre!”. Se excita cuando en las funciones de boxeo las narices chatas de los contrincantes empiezan a sacar el rojo, el mole –dicen-- Y qué decir de los toros, en donde los hombres con aires presuntuosos gritan ¡olé! (después de aspirar fuertemente el humo del puro) al ver el brillo de la sangre que coagula en el lomo del animal.
Hemos sido salvajes y sanguinarios desde nuestro pasado indígena y desde los ancestros de la conquista. Somos una clase de vampiro que trasmuta generación tras generación. Por ello México seguirá siendo un joven vampiro sanguinario e inmaduro al que curiosamente no le afecta la luz del día. El mexicano ama la sangre. Dice que le asusta y miente. Le gusta verla en la televisión. En las películas nacionales disfruta doblemente porque en ellas se retrata al macho hecho de sangre fría. Hay ironía, hay burla y el espectador ríe. Se carcajea con cualquier película en la que la sangre escurra. Allí están El infierno, o Miss bala, donde el público ríe mientras engulle palomitas y come sangre con los ojos.
Cuando observábamos en televisión la captura de maleantes vemos que, más o menos, por cada diez delincuentes hombres, hay una mujer. De ese modo todo pensamos que la violencia y la hemofilia se relacionan más con la testosterona que con los estrógenos. Pero, curiosamente en los estudios que existen, la violencia que recae sobre los menores de edad se descubre ejercida por las madres ¿Dónde se inició el círculo? Así, la mujer y el hombre pueden ser igual de hemofílicos, es sólo que ellas todavía lo hacen en la vida privada y el hombre ejerce la violencia dentro y fuera de casa. Sin embargo cada vez más saldrán del clóset las mujeres asesinas o narcotraficantes.
Tantos litros regados de este líquido vital y, ¿para qué?