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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 9 de marzo de 2019

CARTILLA MORAL: DE REYES PARA AMLO.


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A petición de Jaime Torres Bodet, en 1944, Alfonso Reyes escribió la Cartilla Moral. Era el sexenio de Manuel Ávila Camacho y se desconoce la razón por la que, en ese tiempo, no fue difundida. Fue en 1992 cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se intentó repartirla entre los maestros; se imprimieron 700 mil ejemplares que tuvieron que ser retirados porque hubo voces que se opusieron: “El Estado no debe moralizar la conducta de los mexicanos”, decían. Ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador ha decido difundir este documento. Por tercera vez surgen detractores, pero ya que la oposición está tan debilitada y dispersa, a 75 años de que fue escrita, finalmente tendrá lectores.
         La cartilla contiene percepciones filosóficas y poéticas encaminadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Propone, a través de catorce puntos, el buen funcionamiento de la sociedad. Es un texto erudito, que establece conceptos que aún no podemos resolver como humanidad. El primer punto aclara que la moral (del latín) y la ética (del griego) se refieren a hacer el bien. Dice que: “Todas las religiones contienen un cuerpo de preceptos morales, que coinciden en lo esencial”. Aunque sabemos que no es necesario tener una religión para ser una persona moralmente correcta. Reyes asegura que “el hombre se educa para el bien” de tal manera que el hombre malvado lo es por ignorancia, mientras que el que hace el bien es porque tiene conocimientos. No obstante, la naturaleza humana no se limita a esa simple fórmula, hemos tenido gobernantes con posgrados, que aprecian el arte y tienen gustos refinados, pero eso no los exime de ser asesinos, corruptos y ladrones.   
         El segundo punto habla de un tema mucho más complejo: ¿Es el cuerpo y el alma una sola unidad? ¿Puede existir el espíritu sin la materia? Sentencia que: “Al cuerpo pertenece cuanto en el hombre es naturaleza; y al alma, cuanto en el hombre es espíritu”. Sin embargo, Son cuestionamientos que se han hecho por siglos sin que haya pruebas definitivas de que la materia sea, o no, el origen del alma. Hasta ahora es un asunto de fe pensar que el origen es inmaterial. 
         El tercer punto es sobre la cultura y la civilidad; habla de enaltecer el espíritu: “En todo caso, cultura y civilización, creaciones artísticas y conocimientos teóricos y aplicaciones prácticas nacen del desarrollo del espíritu; pero las inspira la voluntad moral o de perfeccionamiento humano. Cuando pierden de vista la moral, cultura y civilización degeneran y se destruyen a sí mismas.” Menciona los avances tecnológicos: la electricidad y la radio. Y es este punto se vuelve obsoleto pues las ciencias y la tecnología, actualmente, tienen más impacto en todo ser vivo y, especialmente, en el humano.
         En el cuarto apartado: “Los respetos morales”, vuelve otra vez a la religión y sus mandamientos, propone: Anteponer un bien superior ante uno particular o inmediato; el quinto habla del respeto que debemos de tener hacia nuestro cuerpo; el sexto trata sobre la importancia de mantener la familia, dice de ésta que es un hecho natural, cuándo sabemos que la institución de la familia es un hecho cultural que surgió para establecer la propiedad privada; el apartado siete habla de la vida social y de la ayuda que unos a otros debemos darnos; el punto ocho es sobre la necesidad de aplicar la ley y el derecho; el nueve sobre el amor a la Patria; el diez, vuelve al respeto a las normas sociales; en el once habla sobre el respeto a la naturaleza; en el doce sobre el valor moral. Este punto uno de los más poéticos cita a Horacio, a Amado Nervo y expone el poema “Si” de Rudyard Kipling. Los puntos trece y catorce son un resumen del documento.
         La Cartilla Moral contiene conceptos religiosos, familiares, tecnológicos y del cuidado del cuerpo que no son vigentes, en nuestra época, porque se pensaron hace 75 años, cuando no existía la Internet ni el debate sobre el aborto, la legalización de las drogas y la homosexualidad. Es un texto utópico y en eso radica también su atractivo, por eso, aunque no posea la fórmula para la felicidad, introduce al lector a otro tipo de conocimientos, ya que no solamente habla de religión o filosofía, sino que enaltece algunos héroes y poetas nacionales.
La Cartilla Moral es valiosa porque plasma el pensamiento de un gran intelectual mexicano como lo fue Alfonso Reyes. Sin embargo, no será útil para frenar la corrupción o la delincuencia. Es un documento que se sostiene por su valor artístico más que como un instrumento moralizador.


domingo, 24 de febrero de 2019

LA CIUDAD DEL RUIDO


‘Se compran colchones y refrigeradores’, el grito que prohibieron México - Imagen 1

Un día, hablaba por teléfono con mi hijo. Él estaba en Torreón y yo en la Ciudad de México. Mientras la conversación fluía, yo escuchaba el canto de las tórtolas laguneras y al mismo tiempo el de las chilangas. Me percaté de una curiosidad: las tórtolas norteñas tenían un canto mucho más pausado que el de las capitalinas. Tal vez los pájaros compiten con el ruido que les rodea para escucharse entre ellas; el ruido de la Ciudad de México es insuperable.
         En septiembre del 2016, asistí a un concierto en la plaza mayor de Torreón en el que se presentaba Javier Camarena cantando a Cri Cri. Al final, las coristas reprodujeron la letanía que todo el día se oye en Ciudad de México proveniente de las camionetas que compran cosas usadas; esa de “Se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, microondas o algo de fierro viejo que venda…”  cuando escuché eso en un escenario y en el concierto de uno de los mejores tenores del mundo, me pareció divertido. Pero ahora que vivo en un lugar donde oigo la misma frase más de cien veces veces al día, se ha vuelto una situación muy desagradable. Hay ocasiones en que se cruzan tres camionetas repitiendo dichosa cantaleta. A eso se le agregan los vendedores de tamales oaxaqueños; los otros tamales; los que recogen papel y periódico; el afilador, el camotero, las patrullas, las ambulancias y todos los demás que hacen que la ciudad de México sea una de las más contaminadas, no sólo de polución, sino de ruido.
         La contaminación auditiva es dañina, no sólo en los psicológicos sino en lo económico, porque provoca muchos gastos defensivos; estos gastos son las pérdidas de dinero irremediables y resignadas, que se realizan ante la necesidad de defenderse de un hecho del que el estado debería ocuparse y esto se da en varios rubros. Por ejemplo, el estado no provee agua potable en los grifos, entonces hay que comprarla embotellada o no provee seguridad; habrá que gastar en poner rejas, cerraduras más sofisticadas, alarmas o cámaras de video. La contaminación auditiva hace que las personas pierdan dinero porque el exceso de ruido los distrae de sus quehaceres; cada vez es más frecuente que los habitantes de edificios, habitacionales o de oficinas, opten por una defensa física contra el ruido. Gastan dinero en sellar puertas y ventanas e incluso en poner dobles ventanas y comprar audífonos aislantes de ruido. No son pocas las personas que generan una neurosis y que no pueden descansar adecuadamente a causa del ruido de la ciudad, esto, casi seguro, lo hará pagar una consulta médica y medicamentos.
         El problema es serio, los comerciantes ambulantes están en su derecho de desarrollar una actividad que les dé sustento económico. El problema es que dañan a terceros y eso no es algo trivial, aunque, a veces, los habitantes de una ciudad no toman conciencia de lo que representa en su mente y en su personalidad todo ese ruido al que están expuesto; simplemente viven enajenados y eso también es un trastorno. Puede llegar a ser muy exasperante; es imposible no distraerse al estar trabajando. Los de las camionetas compradoras de fierro viejo no descansan ni los domingos, están por toda la ciudad y al parecer es un negocio muy redituable porque cada día surgen más y lo peor es que usan la misma grabación todos; en algunas películas mexicanas es parte de la sonoridad involuntaria. No hay manera de callarlos.
         Reconozco que para muchos esto es parte de la cultura popular, sobre todo para los turistas o las personas que pasan poco tiempo en la ciudad. Y es que hay unos gritones que son personajes únicos, no sé lo que gritan, pero lo hacen de manera muy peculiar; acepto que algunos me asombran y me gusta oírlos. Pero los de las camionetas con altavoces son francamente insoportables.
         Quisiera saber cuál es la solución para disminuir la contaminación auditiva, no sé si el gobierno no tiene los instrumentos legales para regularizar a los comerciantes con altavoces o si los tiene y no quiere aplicarlos. Sin duda, el gobierno debe buscar la forma de dirimir este problema.
        

sábado, 16 de junio de 2018

LA GALLINA DEGOLLADA DE QUIROGA


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 Luis Rutiaga prologuista del libro Cuentos de la selva dice sobre el autor que fue “El primer gran prosista de criollismo fue el uruguayo Horacio Quiroga, que, aunque nacido en Uruguay, es un adelantado de la literatura argentina y se le considera como maestro de narradores y uno de los cuentistas más destacado de la América Hispana.”
Uno de los textos más famosos de Quiroga es el “Decálogo para el perfecto cuentista” (publicado en1927) allí, da consejos sobre cómo escribir un cuento. Habla de dejarse llevar por el influjo de los grandes maestros, señalando la necesidad de humildad y la de tener plena consciencia de lo que es el oficio de escribir. Del decálogo destacaré tres tópicos: “Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.” El influjo de Poe es claro en Quiroga, ya que con frecuencia recurre al terror y a los ambientes sombríos en su obra. Otro punto dice: “Cree que el arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.” Esta parte es una alusión a la humildad. Y, cuando se refiere a la sencillez en el lenguaje: “Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes…”
         Horacio Quiroga tuvo una vida trágica, llena de muertes prematuras, como la de su padre que involuntariamente se disparó con una escopeta. El mismo autor mató, por accidente, a su mejor amigo. Finalmente, él se suicidó ante la impotencia de saber que padecía un cáncer terminal. Su obra expresa horror y sus personajes viven situaciones angustiantes; encontramos muchos elementos de la literatura fantástica y esto se puede observar en su cuento: “La gallina degollada”.
         “La gallina degollada” cuenta la historia del matrimonio de Mazzini y Berta que deseosos de agrandar su familia deciden tener un hijo: “¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?” A los catorce meses de casados nace un bebé hermoso y saludable que completa su felicidad. Pero, a los catorce meses éste se enferma, padeciendo una fiebre de origen desconocido. Acuden con el médico, pero no puede hacer nada y el niño queda con retraso mental profundo: “…la inteligencia, el alma, aun el instinto, se habían ido del todo; había quedado profundamente idiota, baboso, colgante, muerto para siempre sobre las rodillas de su madre.”
 Berta se vuelve a embarazar dos veces más, la tercera dando a luz a unos gemelos, pero la historia se repite; tenían a sus cuatro pequeños idiotas que provocaban que la pareja se echaran la culpa entre ellos: “—¿Creo que no vas a decir que yo tenga la culpa, no? / —¡Ah, no! —se sonrió Berta, muy pálida— ¡pero yo tampoco, supongo!… ¡No faltaba más!… —murmuró. / —¿Qué no faltaba más? / —¡Qué si alguien tiene la culpa, no soy yo, entiéndelo bien! Eso es lo que te quería decir. Su marido la miró un momento, con brutal deseo de insultarla.” Y ya que las reconciliaciones eran inevitables; Berta vuelve a quedar embarazada; nace una hermosa niña, a la que cuidan con el temor de creer que tendrá el mismo destino que los otros engendros: “Vivieron dos años con la angustia a flor de alma, esperando siempre otro desastre. Nada sucedió; los padres pusieron en ella toda su complacencia, que la pequeña llevaba a los más extremos límites del mimo y la mala crianza”. Bertita creció y durante cuatro años tuvo una vida saludable. Pero, la catástrofe es ineludible y los personajes nunca lograran la felicidad, al contrario, cuando creen ser recompensados por tanto sufrimiento ocasionado por sus cuatro hijos idiotas, se descuidan y en un fatal desenlace los retrasados terminan con la vida de su hermana. imitando a la cocinera que degüella a la gallina para cocinarla y hacen lo mismo.
En la obra de Quiroga no existe la esperanza y todos los finales de desgracia.


sábado, 2 de junio de 2018

PANZA PARA PRESIDENTE

Resultado de imagen para consejos de don quijote y sancho panzaResultado de imagen para Encuesta de parametría da ventaja a AMLO
Si los candidatos a la presidencia de México siguieran las lecciones que don Quijote le da a Sancho Panza, cuando éste fue gobernador de la Ínsula Barataria, seguramente tendríamos un buen presidente. Pero, los consejeros de estos políticos toman la vía contraria a la que siguió Panza, quien gobernó sólo por diez días, pero que se tomó muy en serió su papel. Enseguida cito algunas de las lecciones que le da don Quijote al Sr. gobernador Sancho Panza.
1.   1.-“Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.” No sabemos si los candidatos le temen a Dios o no, lo cierto es que no existe ninguno de ellos que se asuma como ateo. Incluso Andrés Manuel López Obrador se afilió a un partido cristiano. Antaño los simpatizantes de la izquierda eran atea.
2.   2.- “Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura.” ¿Qué tanto se conocen a sí mismo los candidatos? ¿Les ganará la hinchazón del poder y adquirirán lujosas casas blancas, amarillas, rojas o azules?
3.  3.- “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte”. Es importante mantener fresco el origen, pero tampoco hay que extraviar el buen juicio y llegar al extremo de ufanarse como Jaime Rodríguez “El Bronco” al decir en el debate: “Mi madre es analfabeta y es mi héroe”. No le dio vergüenza no haberle enseñado a leer y escribir a su mamá, ¿cómo podría mejorar la educación, alguien así?
4.  4.- “Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre, cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, […] Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.” No faltan los apoyos económicos a los candidatos para solventar las dádivas a los pobres a cambio de su voto. El que llegue a la presidencia tendrá que pagar los favores del rico, porque los pobres seguirán sollozando. Así, la vara de la justicia será doblada y no por misericordia precisamente.
5.  5.- “Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.” Sí Andrés Manuel López Obrador está arriba en las encuestas está demás que pierda su tiempo tratando de ofender a Ricardo Anaya con eso de “Ricky Riquín Canallín”.
6.    5.-“Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale”. Habla de la virtud en cuanto a hacer el bien; todos basan su discurso en ello; todos prometen que bajaran los índices delictivos y de violencia; erradicaran la corrupción y mejorarán la economía. ¿De qué manera pueden ser virtuosos sin estrategias viables?
7.   6.- “Si trujeres a tu mujer contigo (porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias), enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer rústica y tonta.” Hemos visto a todas las posibles Primeras Damas y no son rústicas ni tontas. Y ya no hay la posibilidad de un Primer Caballero quien le robaba cámara a la excandidata Zavala.
8.   7.-“Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos”. Esperemos que el próximo presidente de México, no haga gala de mucho encaje y que haya leídos más libros de los que ha escrito.Un presidente como Sancho Panza, cuando fue gobernador de la Ínsula Barataria, sería bueno para nuestro país. Pero, necesitaría a un Quijote de asesor, qué, siendo loco, era sabio cuando quería.

domingo, 20 de mayo de 2018

OJOS AZULES DE MORRISON


La novela Ojos azules de la escritora norteamericana Toni Morrison es la historia de tres familias los Bredlove, los Mac Teer y la de un hombre llamado Soaphead Church, entre otros personajes. En esta obra entramos en la intimidad de madres frustradas que se refugian en la Biblia, que regañan a los hijos porque comenten la imprudencia de enfermarse. Madres que le dan más cariño al gato que a sus niños; vemos la discriminación de “la gente de color” hacia “los negros”. Mujeres que tratan bien a sus patrones, pero no a su propia familia. Ojos azules es la vida de Pecola Bredlove, la niña negra a la que su padre violó dos veces y que en la segunda vez la dejó embarazada. Pecola sufre porque la han convencido de que es fea, por eso le pide al sanador Soaphead Church que la transforme y le vuelva los ojos azules como las niñas blancas o como las muñecas que se reciben de regalo en Navidad. Church es un pederasta cuya vida se entrelaza con la de Pecola a la que hace envenenar un perro prometiéndole  así, los ojos azules que tanto desea.
            La novela de Toni Morrison trata sobre racismo y describe cómo el odio de los demás termina volviéndose autodesprecio. También, en cierta forma, es la explicación del porqué una persona, que en esencia es buena, puede hacer actos de maldad y perversión. Morrison expone las razones de la conducta de cada uno de sus personajes. A pesar de que al principio de la novela se aclara que veremos los cómo y no los por qué, pero en los cómo se van integrando los por qué: Cholly, el papá de Pecola, por ejemplo, no conoce a sus padres y sólo sabe, por las palabras de la tía que lo adoptó, que su madre intentó dejarlo morir entre la chatarra. Su padre también lo abandono. Sufre humillaciones por parte de hombres blancos. Se trasforma en un paria que termina violando a su hija en una arranque de ternura alcoholizada. Pecola casi sólo recibe trato amable de unas prostitutas que llaman perros, a todos los hombres. “¿Cómo lo haces? Quiero decir, ¿cómo consigues que alguien te quiera?” pregunta la niña negra que en la escuela y en su vida cotidiana es tratada con brutalidad; su única salvación posible: la locura.
            La estructura de la novela de Morrison es muy compleja y me resultó difícil su lectura porque tiene juegos de palabras, como quitar espacios o al principio repetir tres veces el párrafo inicial, primero quitándole las mayúsculas y la puntuación y luego eliminando mayúsculas, puntuación y espacios entre las palabras. Todo ello para representar la locura en la que se encuentra Pecola, la protagonista. El inicio funciona como un aviso para al lector que se topará con las desgraciadas vidas de personajes sórdidos.
            El tiempo en el libro de Morrison es circular inicia con el monólogo desquiciado de Pecola y termina con otro monólogo de ella misma, pero este último en realidad es un dialogo de la protagonista que se disocia. El círculo se cierra porque presenta dos puntos de vista del mismo hecho con diferentes narradores. La autora divide la novela en cuatro partes que corresponden a las estaciones climatológicas, comenzando con el otoño, seguido del invierno, primavera y verano.
Morrison recurre a varios narradores: a una narradora omnisciente:  “Pecola está en algún rincón de aquella casita marrón a la que ella y su madre se trasladaron, en un extremo de la ciudad, donde una puede verla incluso ahora, de tarde en tarde.” También recurre a una narradora personaje que es Claudia, la niña hermana de Frieda e hija de los Mac Teer. Ojos azules trascurre en varias en ciudades de varios estados, entre ellos: Illinois, Ohio y Misisipi, en los Estados Unidos de los años cuarenta.
La obra de la escritora Toni Morrison, quien actualmente tiene 87 años, es una mirada desde su condición de escritora afroamericana, por ello plasma sus propias experiencias, de tal manera que no sólo hace una crítica social a la discriminación sino también hacia su propia raza y las pretensiones en que se cae debido a los cánones de belleza establecidos por una sociedad predominantemente blanca. El negro no reconoce su propia belleza racial; se tiene que parecer al blanco para poder ser aceptado y aceptarse a sí mismo.

sábado, 5 de mayo de 2018

VERROEN Y QUÉ BLANCA MÁS BONITA SOY



Resultado de imagen para Qué blanca más bonita soyDolf Verroen es un escritor holandés de literatura infantil; actualmente tiene noventa años. En su página web podemos deducir que se trata de un hombre divertido  que juega con sus pares de lentes, usándolos de todos los colores, dice que los necesitó desde los tres años y que creía que llevar anteojos era una cosa de tontos; ochenta y siete años después, un legado literario y múltiples premios le han hecho cambiar de opinión sobre esta característica física. Pero la característica más sobresaliente de la literatura de Verroen es que aunque escribe para niños su mensaje también va para los adultos. Por eso le llama a sus obras “literatura infantil para adultos”. Digamos que sus libros son como el nuevo cine infantil; se narran historias que llevan dobleces, de tal manera que un niño las ve de un modo y el adulto de otro, pero ambos las disfrutan, aprenden o sufren con ellas. Uno de los libros más sobresalientes de este escritor es Qué blanca más bonita soy, una novela  que retrata de manera convincente lo que fue la esclavitud en el siglo XIX.
Qué blanca más bonita soy se desarrolla en una finca en el campo en donde se siembra té que los esclavos recogen. El tema es, pues, el maltrato atávico hacia la raza negra. La esclavitud vista por una niña que es ajena a las manifestaciones del dolor causado por el rechazo y la cosificación de las personas. Es una historia contada por María, una niña que en su cumpleaños número doce recibe, entre sus regalos, un vestido, unos zapatos, una fusta y un esclavo llamado Koko.  A ella le parece muy natural que le regalen a un pequeño  esclavo de siete años, mientras sus tías lo consideran abominable pues lo propio sería regalarle una esclava, una mujer que pueda darle masajes. A María lo que más le preocupa es no tener pechos: “Cómo serán mis pechos. Quiero unos pechos como los de mamá” “Y sigo sin tener pechos” se queja, una y otra vez; más tarde quiere casarse con su primo Lukas, un hombre mayor que ella.
La narración se centra en describir (con un lenguaje sencillo) la vida de María y su familia europea. Familia blanca y rica que compra y vende esclavos según sus necesidades. Esclavos que desconocen que vienen de África. Ellos sólo saben que llegaron del mercado y que recibirán veinte azotes si intentan escapar. La mamá de María llora todo el tiempo porque su esposo se compró una negra  que es muy bonita, por eso ella la vuelve fea clavándole un tacón en la mejilla. Y en el sustrato de cada línea se va tramando la historia de Lukas con la esclava Ula con la que tiene un hijo “ni blanco ni negro” de eso se percata la niña casi decepcionada. Verroen hace un retrato muy convincente de la esclavitud en donde la crueldad permite que una mujer blanca pueda ahogar a un niño negro sólo porque éste llora: “El niño de mi esclava estaba también siempre berreando… Insoportable, yo le había dicho algo tres veces. Entonces mi paciencia se terminó. Lo cogí. Y lo mantuve un tiempo bajo el agua. Después, el silencio fue definitivo”.
En esta novela, aunque el autor no lo dice directamente, se puede inferir que se desarrolla a mediados del siglo XIX porque la comunicación se da a través del telégrafo y la trasportación es en carruajes; en el epílogo el autor dice que sucedió en Suriname. El libros se lee como prosa pero físicamente se ve como si se tratara de versos. Sin embargo, es únicamente una cuestión visual que (quizá) un autor de literatura infantil como Verroen lo utiliza pensando en hacer más fácil la lectura para los niños y el hecho de que a cada uno de los pasajes les ponga título hace más ligera y comprensible la historia. A pesar de que las escenas son terribles todo está escrito con una maliciosa dulzura. El manejo del tiempo en esta obra es lineal sin ninguna regresión. No hay forma de confundirse. Verroen utiliza la primera persona para contar su historia.

sábado, 21 de abril de 2018

SÓNGORO COSONGO O LA REDONDEZ


Resultado de imagen para Songoro CosongoNicolás Guillén (Camagüey, 1902 - La Habana, 1989) fue un poeta cubano representante de las Vanguardias. Él asumió el tema del mestizaje como un compromiso social, surgido, en parte, porque tenía un abuelo negro y uno blanco. Guillén es un mulato que escribe poesía mulata; habla de la unión de la raza española con la africana. Sóngoro cosongo es un poemario  (y también es una canción del salsero puertorriqueño Héctor Lavoe) las dos palabras son invenciones de Guillén y aunque etimológicamente no dicen nada, significan mucho al momento de exaltar las virtudes del mulato. También su valor se da desde la sonoridad y la redondez de la única vocal que contienen: la O. Hay que dibujar un círculo en los labios para decir sóngoro cosongo. Esta redondez se perpetúa en el contenido de los poemas y en su estructura, y a veces, el principio es el final: “¡Quirino/ con su tres!         /La bemba grande, la pasa dura, /sueltos los pies,/y una mulata que se derrite de sabrosura... /¡Quirino/ con su tres!
Según Carmen Galindo en su ensayo “Nicolás Guillén: vanguardia y compromiso social” las palabras “sóngoro cosongo son parte de las “invenciones lingüísticas que los formalistas rusos llaman lengua transracional” o lo que el mexicano Alfonso Reyes nombró como jitanjáforas; expresiones cuyo valor único es la sonoridad. Sin embargo, estas palabras se han vuelto, de alguna manera, emblemáticas para reconocer la condición de desventaja del negro o del mulato: “¡Eh, compañeros, aquí estamos!/ Bajo el sol/ nuestra piel sudorosa reflejará los rostros húmedos de los vencidos,/ y en la noche, mientras los astros ardan en la punta de nuestras llamas,/ nuestra risa madrugará sobre los ríos y los pájaros.” Pero igualmente está presente el orgullo de pertenecer a esta nueva raza arrojada por la conquista española y la trata de esclavos africanos: “Y las dos razas que en la Isla salen a flor de agua, distantes en lo que se ve, se tienden un garfio submarino, como esos puentes hondos que unen en secreto dos continentes. Por lo pronto, el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: «color cubano».”
Este poemario comienza con un prólogo que, según explica el autor, debe llamarse epílogo, pues lo escribió después del libro. Hace resaltar la aversión que tienen algunos hacía su obra y ello lo satisface: “No ignoro, desde luego, que estos versos les repugnan a muchas personas, porque ellos tratan asuntos de los negros del pueblo. No me importa. O mejor dicho: me alegra”. Describe, de manera muy sensorial, la  fortaleza física y la musicalidad que son dos características inherentes a la condición del mestizo cubano; establece la facilidad de estar en contacto con elementos naturales o sobrenaturales; no existe materia en el universo que no contenga vida, así se humanizan las cosas: “y sus casas nos miran con los ojos pávidos de las ventanas.”
Vemos al cubano en el fuego del sol quemándole la espalda, camina agachado sobre la tierra, ésa que les da y les quita la vida. Mientras que ellos  le arrancan la caña de azúcar. El mestizo también conoce el agua, Guillén asegura: “Sabemos dónde nacen las aguas,/y las amamos porque empujaron nuestras canoas bajo los cielos rojos.
La música está presente en todo el poemario; hay son, zumba, rumba y conga, acompañados por el canto negro. El canto redondo del “congo solongo del Songo”. De los quince poemas dee Sóngoro cosongo sólo el último (Pregón) no menciona directamente a la música. En Sóngoro Cosongo observamos retratos que cuentan anécdotas. Allí, el cubano que trabaja, canta, baila y también al que la muerte le llega en un puñal, como en “El velorio de papá Montero”: “¿Qué vas a hacer con la noche,/si ya vio podrás tomártela,   /ni qué vena te dará/la sangre que te hace falta,/si se te fue por el caño/ negro de la puñalada?”
Actualmente, lucir bronceado se pone de moda. Las blancas se rizan el pelo, se hacen trenzas, se pagan una bemba de colágeno y unas nalgas iguales a las que tanto han discriminado. La envidia del blanco hacia el negro se manifiesta desde hace tiempo y Guillén así lo percibía: “Y ahora que Europa se desnuda          /para tostar su carne al sol/y busca en Harlem y en La Habana/ jazz y son,/lucirse negro mientras aplaude el bulevar,/ y frente a la envidia de los blancos/hablar en negro de verdad. Songoro cosongo es poesía y es una postura política ante la forma en que viven y sienten los de “color cubano”.