- ANGÉLICA LÓPEZ GÁNDARA
- Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.
martes, 26 de febrero de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
TORREÓN SITIADO
Aunque nadie lo ha bautizado así, a
veces pareciera que estamos en estado de sitio, desde luego es un título muy
delicado y ya que éste se denomina cuando una situación es considerada como un
estado de guerra pero que es declarado formalmente por el Presidente y avalado
por el congreso de un país: “El estado de sitio representa un concepto
equivalente al estado de guerra, y por ello se dan a las fuerzas armadas
facultades preponderantes para los actos de represión. Durante el 'estado de
sitio' quedan en suspenso las garantías constitucionales…”. En México, y principalmente
en Torreón, no se ha dicho que estemos en un estado de sitio pero tenemos
razones para estarlo. Hemos perdido las garantías constitucionales, la
impunidad es lo que impera. Y aunque se trata de una guerra entre bandos de
narcotráfico estamos francamente afectados. Ya todo es posible.
La palabra sitiar tiene dos
conceptos de diccionario, una: “Cercar, asediar una plaza o una fortaleza para
apoderarse de ella” y la otra “Cercar a uno cerrándole todas las salidas para
atraparle u obligarle a ceder”. Nosotros vivimos ambas, pero a la vez los
habitantes comunes también tratamos de ponernos a salvo de quienes están
haciendo la guerra. Sin embargo lo que el ciudadano ordinario hace resulta ser inocente
frente a una problemática tan compleja. Por ejemplo, el hecho de cerrar algunos
accesos a las colonias. ¿Qué es lo que se pretende con esta medida? ¿Detener a los
ladrones de casas y coches, o a los secuestradores y a los asesinos? Es muy
difícil que una barda los detenga, pues hay otros caminos que pueden seguir. En
las colonias cerradas esto generalmente funciona pero en las que son abiertas
no. Creo que es imposible, además en consecuencia se altera aún más el problema
de tráfico vehicular. Cerrar calles parece no ser la solución.
Será que somos tan ingenuos que
pensamos que los maleantes se encuentran únicamente en las colonias populares.
Los jefes viven mejor que los empleados y buscan habitar zonas de mayor confort
y que tengan un poco (sólo un poco) menos baches. Recordemos que más de una vez
se han dado tiroteos en casas de delincuentes que viven en las colonias
residenciales. Entonces, para qué las bardas en las calles, si nuestro vecino
puede ser un criminal. Agreguemos a eso que los mismas accesos clausurados
complican el transporte de las autoridades en casos de emergencia y lo mismo sucede
con las urgencias médicas porque hay que hacer recorridos más largos. Obstruir
calles está muy lejos de solucionar el problema de inseguridad, en cambio
aumenta la agresividad en la convivencia. Se reconoce como un acto desesperado
pero no por ser desesperado significa que sea efectivo. Imaginen que todas las
colonias decidan cerrar calles, el caos que representa para los habitantes de
las mismas y para lo que necesitan pasar por allí.
No cabe duda que Torreón está
viviendo uno de sus peores momentos de inseguridad. Hace días observaba cómo
muchos cruceros de la ciudad cuentan con cámaras de vigilancia, pero me percate
que son muy pocas las que afocan a la calle, la mayoría están dirigidas al cielo.
Tal vez buscan contar las nubes, los
pajaritos, pretenden descubrir un nuevo planeta o gravar de noche cuando caiga
una estrella fugaz. Otra medida inútil.
La mayoría (priista o no) esperaba
un cambio en la guerra contra el narcotráfico al entrar el nuevo gobierno
peñista, pero aquí en Torreón, lejos de mejorar cada día empeora.
martes, 5 de febrero de 2013
Por què escribo
Escribir lento lento lento
y convertirme en un ________ pero no baboso ni con la casa encima. O rápido rápido
y sentir que soy un ________el más veloz de todos los animales sobre la tierra,
tan de África, tan manchado, tan felino. Y puedo narrar desde la altura viendo
hacia abajo creyendo que soy un_______ de
cuenta, aunque no sé de cuál cuenta. Teclear arrastrando el cuerpo como _______un
quemador, muy peludo, como las cejas de Frida Khalo. O garabatear lo peor posible
porque me estoy volviendo _________ sin ser vaca ni inglesa
ni dar leche.
Y qué, yo estoy escribiendo
y a punto de decir que no lo haré más, únicamente porque Aldous Huxley dijo que
cuesta el mismo trabajo escribir un mal libro que un buen libro, que ambos nacen
con idéntica sinceridad del alma de su autor. Yo no sé si Huxley tenía razón,
porque en mi hay certeza de que los malos artículos periodísticos me hacen
trabajar mucho más que los buenos, si es que los logro. De verdad, no me cuesta lo mismo hacer un texto al que
califico como tonto que uno que al que consideré más o menos. A mí los contenidos
absurdos me hacen trabajar más, porque bien sé que lo que se me ocurre es eso,
una ocurrencia y siempre hay culpa por ello. El que escribe se esmera en
disfrazar las palabras y no siempre se obtiene buenos resultados. Entonces
comienza una especie de prurito frontal, acompañado de una sensación de que se
está rozando la charlatanería.
Ahora que veo que hay
demasiados escritores y pocos lectores, me intriga, porque es un mundo donde las imágenes le han
ganado a las palabras, ¿por qué hay tantas personas que queremos llamarnos
escritores, si no hay nos quién lea? Han surgido literatos por todos lados: blogueros,
tuiteros, feisbuqueros y hay que decir que en muchos de ellos hay un ingenio
sorprendente. Además, para escribir no se necesita nada. El talento es necesario
sólo si se escribe bien, de otro modo nada importa. Finalmente todo se puede ir
al bote de basura. Porque quien escribe, si es que está consciente, no está
seguro si lo que redacta es bueno o es tan sólo porquería.
Me intriga saber qué es lo
que nos mueve a plasmar las ideas en la pantalla, antes papel. Será verdad que
lo único que motiva a las personas a escribir es creerse inteligente y la
necesidad de reconocimiento. Puede ser verdad todo eso, pero lo seguro es que
surge como un impulso irracional y en contra del sentido común, pues a quién se
le ocurre dedicarse a un oficio del que pocos pueden vivir.
Ahora y para
distraer mi confusión, vienen las estas palabras de Vargas Llosa donde habla
sobre el arte: “La creación -no solamente la literaria, sino la creación en
general- exigen la participación de la totalidad humana. Cuando uno escribe,
como cuando pinta o esculpe o compone, lo hace con todo su ser, lo hace con su
conocimiento. Desde luego, lo hace también con sus sentimientos, con sus
pasiones, sus instintos, lo hace con sus demonios, con sus obsesiones (…) Se
puede decir, tal vez, que hay algunos géneros en los que la intuición, la
emoción y los sentimientos tienen una función más determinante que en otros.” Se
escribe pues, con todo lo que se tiene y con todo lo que se carece.
Por eso, yo desearía que
una de mis palabras dijera más de dos imágenes, ésa sería la ventaja de la
escritura, decir perro y que cada quien traiga él que quiera, hablar de un hombre
o mujer hermosos y que aparezcan desnudos. Cosas así quiero, palabras mágicas
de una mente frustrada porque el mundo de las imágenes le quita todo a la
palabra. Eso ha hecho la televisión. Por eso, a veces pienso: para qué
escribir.
sábado, 19 de enero de 2013
LA DROGA CONTRA LA GUERRA
Reviso
los textos que he escrito sobre la guerra contra las drogas y me doy cuenta que
entre más me informo y oigo más balazos y sirenas, he ido trasformando mi opinión.
Así, de estar en contra de la legalización cambié a la convicción de que
descriminalizar, tanto las sustancias como los individuos, es la única forma de
solucionar la violencia que sucede en torno a la problemática del narcotráfico.
Cada
vez son más las personas que se manifiestan a favor de la legalización de las
drogas. La razón es de sentido común: mueren más personas por la lucha contra
el narcotráfico que por el consumo de drogas ilegales. Esta claro que el
remedio es peor que la enfermedad. Un tratamiento iatrogénico que, sin embargo,
los gobiernos insisten en aplicarlo.
Hace
algunos años, en La Laguna, los padres se preocupaban porque sus hijos no
cayeran en adicciones, ahora alarma más que un joven, estando en la calle sea
muerto por una bala. En la actualidad los muchachos son más vulnerables a morir
violentamente y lejos de disminuir el consumo de drogas ha aumentado. El riesgo
de ambos peligros es mayor. No obstante, las adicciones generalmente tienen la
posibilidad de ser tratadas con éxito. En cambio, la herida por arma de fuego,
con más frecuencia, mata a la primera exposición.
Es
engañoso que la ley diga que vender y consumir drogas está prohibido, es cierto,
no se encuentran en los estantes como los cigarros y el alcohol, pero sabemos que se venden en
cualquier lado.
Las
sustancias sicoactivas tienen muchos usos en anestesiología y siquiatría. Las
drogas funcionan como los cuchillos: son utensilios necesarios para cocinar o,
en forma de bisturí, para hacer cirugías, pero igualmente son un arma con la
que se puede herir o matar. Es lo mismo con las drogas sicoactivas bien usadas
dan beneficios, pero su mal uso trae efectos secundarios graves e incluso
fatales. Recordemos que casi todas las drogas son naturales, entonces es absurdo
atacar a una planta como si fuera un ente diabólico: todos los estudios indican
que la marihuana es una de las drogas menos dañinas, incluso que el alcohol y
el tabaco. A la marihuana se le ha llamado “la droga contra la guerra” o la del
“amor y paz”, porque disminuye la agresividad ya que baja los niveles de testosterona
(de allí sus efectos secundarias de ginecomastia y esterilidad). El marihuano
no quiere pelear; quiere comer y hablar porque la cannabis es un potente estimulante
del apetito (orexigénico) y provoca verborrea.
Existe
una moral absurda por parte de las autoridades que dicen querer evitar una
juventud drogadicta, pero acaso no es inmoral permitir que se les secuestre y
mate. Paradójicamente las calles están llenas de vendedores de estupefacientes,
ya que, como bien se ha dicho: “Si las autoridades no son capaces de evitar las
drogas en una cárcel, menos lo va poder hacer en las calles”.
Los
narcos cuestan mucho dinero al Estado no sólo porque se utilizan marinos,
ejército, policías estatales y federales para capturarlos, sino porque se gasta
construyendo más cárceles donde se les mantiene y protege. Al enfocarse los
gobiernos en la guerra contra las drogas dejan de usar recursos para educación,
salud y otros servicios. Toda su atención se centra en capturar cabecillas de
cárteles, y a medida que esto ocurre favorecen la corrupción y que los
delincuentes menores no sean castigados, no se aplica la ley y en consecuencia
viene el estado fallido y surgen los brotes de anarquía.
Más
de 60 mil muertos no le indicaron al expresidente Felipe Calderón que el camino
era equivocado: se descabeza un cártel y a éste le brotan otras cabezas más
sanguinarias. Ojalá pronto quienes gobiernan se den cuenta que la guerra contra
el narcotráfico no funciona y que lo mejor sería la legalización de la
marihuana y la despenalización de las otras drogas. Al dejar de ser criminal,
vendedor y consumidor, el tráfico de armas cesará y las muertes disminuirán. Se
podrán encauzar los recursos a los otros rezagos que padecemos.
sábado, 5 de enero de 2013
NALGAMEN
| Nalgatorio (Botero) |
La concepción del nalgamen ha ido cambiando.
Cada vez hay más personas que lo llaman correctamente: nalgas. Aunque en el
habla cotidiana se usan otras formas como trasero, pompas, nachas, pompis, cabus,
asentaderas, mondongo, fondillo, cachetes, tepalcuanas y culo, por mencionar algunos.
También la utilidad social de esta región anatómica ha ido transformándose. Antes,
desde el arribo a este mundo, comadronas y médicos recibían con una nalgada al
recién alumbrado, provocándose así, el primer llanto. Esta práctica es obsoleta.
Incluso ha disminuido su uso como correctivo, un par de nalgadas eran
excelentes para reprender a un niño, actualmente la mayoría de los sicólogos considera
que las nalgadas son en contra de los derechos humanos infantiles.
Asimismo, han sucedió ciertos hechos
macabros en lo que estos cachetes han servido de alimento. Un ejemplo: en la
novela Cándido de Voltaire le rebanan
el pernil a la sirvienta de Cunegunda, el amor de Cándido; en un momento de
crisis alimentaria unos rusos la obligan a cooperar con un poco de jamón, dejándola
con una sola nalga.
Parecería
una frivolidad hablar del nalgatorio, pero no lo crean, pues mucho se ha
perdido o ganado por un buen par de éstas. Habrá que tener presente que una
mirada furtiva o descarada al trasero resulta ser un acto, casi siempre,
cargado de erotismo; Schopenhauer diría que cuando aquéllas son de grandes
proporciones resultan más atractivas porque instintivamente los hombres ven en las
mujeres estos símbolos de fertilidad. Ya que lo único realmente trascendente es
la reproducción y por lo tanto la preservación de la especie, por ello, unos
glúteos generosos inevitablemente llaman la atención. Sin embargo, a
Schopenhauer se le olvido que también existe el amor homosexual, y en él, no
existe el fin reproductivo.
La publicidad ha dado demasiada importancia
a las nalgas (sobre todo a las femeninas) tanto que cientos de mujeres se someten
a cirugías para colocarse implantes o inyectarse grasa para agrandarlas. En
muchos casos el deseo de expandirlas ha tenido graves consecuencias (incluso
fatales) porque a muchos charlatanes les ha dado por inyectar aceites que
resultan tóxicos. Allí está el caso de la cantante Alejandra Guzmán. Actualmente
los traseros más famosos son los de Jennifer López y Kim Kardashian. En México
el cabus más o menos popular fue el de la bailarina Lyn May.
Así,
las gemelas divididas por la hendidura interglútea pueden ser bellas y se
hablará de calipigio (del griego kalós:bello y pygé: nalga) que se utiliza en referencia a aquellos que tienen
nalgas atractivas; si son enormes y desproporcionadas, la persona tendrá esteatopigia
(del griego stear, steatos: grasa, y pygē: nalga), hecho frecuente en mujeres de raza negra; los que
tienen una fijación por el nalgamen son pigofilos, de pigofilia (del griego
pigo pygé: nalga y filia: amor). Las hay pues, caídas,
paradas, bonitas, feas, planas (de Aspirina o Mejoral). Asimismo, oímos que al
mentiroso le dicen que es puro “pájaro nalgón” y si se ofrecen en repetición “nalga
pronta” se bautizará. Es importante dejar claro que, tratándose del nalgamen,
es asunto de cada quien ofrecer la parte o el todo en prenda de amor, con fines
recreativos, o bien, en catafixia.
Cuando
la redondez del pyge es de concurso
la circunferencia será de 90 centímetros y creerán que es un cuerpo perfecto con
medidas 90-60-90. La región más visitada por los medicamentos intramusculares
tiene sus tensiones, como las de aquél que lleva la culpa en esa región y
deambula con un caminar apretadito.
Por
último, no se habrá de exhibir partes tan nobles a los enemigos, que en otras
latitudes represente una gran ofensa.
martes, 25 de diciembre de 2012
ENFERMEDAD Y LIBRE ALBEDRIO
Me
topé con el libro Tú puedes sanar tu cuerpo de Louise L. Hay, le
di una vista rápida y me sorprendió. Contenía una lista de padecimientos, las
causas emocionales que los provocaban y las oraciones que harían posible su sanación.
Actualmente existe una tendencia a creer que todas las enfermedades son
mentales. El origen del cáncer según ese libro es por “Una herida profunda,
resentimiento largamente acumulado. Una pena secreta y acarrear odios”.
Enseguida uno se pregunta qué odios podría guardar un bebé, al que le diagnostican
leucemia, o cualquier otro niño nacido enfermo. ¿Acaso este libro nos está
diciendo que las mujeres laguneras odiamos más que cualquiera de otro lugar de
la Republica? pues es aquí donde se registra el más alto índice de mortalidad
por cáncer de mama. Es absurdo creer en esas teorías como si fueran leyes. En La
Laguna hay investigadores que han demostrado la relación del cáncer de mama con
cuestiones ambientales. El proceso de enfermedad es mucho más complejo de lo
que creemos.
En mi infancia jamás padecí de alergias, comía duraznos e
higos de los árboles de casa, años después me volví alérgica a éstos. Pero
curiosamente no a los que mi papá aún cultiva. Entonces, no es que tenga
“Negación de mi propio poder¨” como dice Louise L. Hay, de las alergias sino
que la fruta que compro en el supermercado está cultivada con insecticidas o
fertilizantes artificiales a los que sí soy alérgica. Igual me pasa al comer camarones
baratos que me dejan la cara de Chucky, en cambio los camarones grandes y caros
los disfruto sin problema. Y no es que pretenda ser muy gourmet, simplemente es
que los de pacotilla contienen un conservador que mi cuerpo detecta como
intruso. Mi alergia no es porque sea cobarde, aunque no estoy exenta de serlo,
pero no es la cobardía la que me saca ronchas y comezones
Aunque sabemos que todas las enfermedades, de una u otra forma
se modifican según las emociones, pues es verdad que la depresión disminuye la
inmunidad, o bien, los dolores desaparecen con las alegrías y los orgasmos, por
lo menos a ratitos. Pero decir que nosotros mismos somos los causantes de todas
las enfermedades que padecemos es cruel y ególatra a la vez. El que se enferma
se culpa y el sano se envanece. Aunque hay casos muy específicos donde sí hay
una relación causa efecto. Los ejemplos más comunes son las adicciones donde
pareciera que la persona busca su propia enfermedad, como pasa con el uso de
drogas, alcohol, tabaco, exceso de comida o cualquier otro factor que someta al
cuerpo a trabajos forzados para mantener el equilibrio u homeostasis. A pesar
de ello las enfermedades provocadas por las adicciones no son del todo cuestión
de voluntad. Es cierto que casi todas se iniciaron por un trastorno emocional,
ya sea ansiedad, depresión, mal manejo de la ira o la frustración. Pero eso es sólo
al principio, después es muy difícil sobreponerse porque las propias células
exigen dichas sustancias. Ya no se trata de una simple emoción, sino de algo
mucho más poderoso y complejo: la bioquímica celular.
En el libro El
lenguaje del cuerpo de Francis Collins expone que la mayoría de las células
de las que estamos constituidos no corresponden a nuestro DNA sino que estamos
completamente invadidos de microrganismos (flora normal) que nos rebasan en
número (celularmente hablando) y que viven de manera simbiótica en nuestro
cuerpo; evitan que otras bacterias, virus u hongos que sí son dañinos se instalen
en el organismo. Así impiden, dentro de lo posible, que enfermemos. Un ejemplo
simple de la importancia de las bacterias “amigas” es cuando se da tratamiento
con un antibiótico para cualquier infección, y a los diez o quince días
aparecen hongos en los pies; el tratamiento arrasó con todas las bacterias, las
buenas y las dañinas y los hongos se aprovecharon. L. Hay diría que el paciente,
al alojar hongos, se rehúsa a dejar el pasado.
De cualquier manera, lo mejor es comer saludable, meditar
y hacer ejercicio. Continuaré con el
mismo tema a la próxima. Twitter:@lopgan
ENFERMEDAD Y LIBRE ALBEDRÍO (II)
En
el artículo anterior hablé un poco sobre el libro de la estadounidense Louise
L. Hay, quien sostiene la teoría de que, en el fondo de la inconciencia o la
conciencia, todos somos causantes de nuestras enfermedades. Sin embargo, la
autora no toma en cuenta que todos los padecimientos se desarrollan tanto por
factores internos como externos al organismo. Y en algunos casos la influencia
externa es muy fuerte. Pues nos exponemos a elementos frente a los que estamos
indefensos; aquí mismo, en La Laguna, es bien sabido la gran contaminación de
arsénico que encontramos en el agua y todos los problemas de salud que ello
conlleva, no sólo el aumento en la incidencia de cáncer, también de insuficiencia
renal y hepática, entre otras.
No tenemos tanta voluntad o albedrío como creemos, en
cuanto a la salud se refiere. Otros factores son los genéticos que son una
fuerza con la que hay que luchar constantemente. El ejemplo más común es el de
los padres diabéticos, hipertensos o que padecieron cáncer y que heredan la
predisposición de sufrir dichas enfermedades a los hijos. De manera que las
personas deberán de tomar muchas precauciones para evitarla. Lo malo es que de los
padres no sólo se heredan los genes sino también los malos hábitos
alimenticios; si la comida que ingirió un niño fue alta en grasa y
carbohidratos es seguro que de adulto añorará consumirlos, no sólo por
nostalgia sino porque su organismo estará acostumbrado a tomar energía a partir
de esos nutrientes.
En el libro El
lenguaje del cuerpo de Francis Collins, el científico estadounidense expone
un experimento extraordinario en el que se observó que en un grupo de ratas de laboratorio,
a las que alimentaron en exceso, no todas comían igual, sino que algunas
parecían insaciables, y, por lo tanto, éstas resultaron con obesidad. Al
estudiarlas individualmente encontraron que cada una de las ratas obesas poseía
en su intestino una bacteria que las otras (las de peso normal) no alojaban.
Luego, los científicos inocularon estas bacterias, aparentemente causantes del
apetito voraz, a los roedores sin sobrepeso. Entonces, vieron que éstos comenzaron
a comer más y en consecuencia se volvieron igual de gordos. De esta manera podría
surgir la teoría de que la obesidad es tratable con un antibiótico específico.
Sin embargo, estas investigaciones no se pueden establecer como definitivas o
válidas, pues en humanos no sea ha comprobado este fenómeno. Pero ello
explicaría el frecuente fracaso en el tratamiento de la obesidad. Todavía hay
muchos secretos por descubrir sobre las bacterias que habitan nuestro cuerpo. Collins
recuerda que no hace muchos años el tratamiento de la úlcera gástrica estaba
encaminado solamente a disminuir el ácido generado por el estómago, por eso la terapéutica
no resultaba efectiva. Hasta que se descubrió que la bacteria Helicobacter pylori era la causante de la úlcera fue
posible evitar los riesgos de perforación gástrica por úlcera. Actualmente el
tratamiento del que se obtienen mejores resultados necesariamente incluye
antibióticos.
Desde luego (aunque suene a mojigatería)
evitando los pecados capitales como la gula: que nos trae obesidad; la lujuria:
que favorece las enfermedades de transmisión sexual; la ira: porque en la
serenidad se mantiene mejor inmunidad, todo ello ayudará a que haya más armonía
en el organismo. Aunque nos ataquen el clima, la
contaminación, las epidemias y las hormonas o tóxicos que tomamos sin saber.
Los libros de autoayuda como el de Tú puedes sanar tu cuerpo, entusiasman a los lectores porque creen
que por fin, a voluntad, podrán tener una vida saludable, pero al final este
tipo de literatura resulta ser sólo charlatanería, pues las personas centrarán sus
expectativas de salud en el libre albedrío sin tomar en cuenta las dependencias
orgánicas y sicológicas, la genética, el entorno y el tiempo vivido. Por ello
muchas personas sufren doblemente: la enfermedad y la culpa por no ser capaces
de evitarla, algo que en la mayoría de los casos absurdo.
sábado, 22 de diciembre de 2012
MARIHUANÓMETRO
Hace
casi dos meses se dio la noticia de que por primera vez se
había legalizado la marihuana con fines recreativos en Colorado y Washington (Estados
Unidos) y que ya no sería necesaria la prescripción médica como lo es en
California, Distrito de Columbia, Rhode Island, Nueva Jersey, Maine y otros. Por
ello, en nuestro país surgieron voces contradictorias: la mayoría de los
comunicadores están a favor de la legalización, mientras que los legisladores
dividen opiniones. Aparentemente la razón principal para legalizarla en México sería
desaparecer la criminalidad que se asocia a esta droga. Pero, ¿cuánto realmente
disminuiría los crímenes al hacerla legal? Recordemos que en Estados Unidos
casi no existen asesinatos por el combate a las drogas. Seremos testigos de los
beneficios y perjuicios de la legalización. Por lo pronto, el turismo en esos
estados, seguramente aumentará. Sabremos cómo van a controlar el consumo y si
usarán marihuanómetros.
La
marihuana (cannabis o cáñamo) es la droga ilegal más consumida en el mundo.
Ésta
es una planta milenaria que en sus efectos benéficos tiene la relajación e
intensificación de los sentidos, es antiemético (quita las náuseas) y
analgésico Existen estudios que demuestran que su abuso puede provocar incontinencia
fecal, conjuntivitis fatiga, dolores musculares, dificultades en el habla, esterilidad,
favorece la obesidad, la despersonalización, el trastorno bipolar y la esquizofrenia.
Quienes están a favor de esta droga generalmente basan su defensa en la experiencia
personal, citan a grandes personalidades que la han utilizado y exponen datos
curiosos como que la bandera estadounidense y los papeles de la primera declaración
de Independencia fueron hechos con fibra de cáñamo. También que en cirugía se
utiliza como sutura y que la resistencia del billete verde le viene por estar
hecho de esta planta. (La cannabis sativa
y la cannabis indica tienen usos
legales no sólo en cirugía sino en la industria textil y farmacéutica. Los
plantíos para fines textiles son de la variedad sativa que tiene muy poco principio sicoactivo: Delta 9 tetrahidro
canabinol o THC).
Uno
de los grandes defensores de la marihuana fue el astrónomo Carls Sagan. Un
artículo de él escrito bajo el seudónimo de “Mr. X” fue publicado en 1971 en un
libro titulado Marihuana Reconsidered,
en este texto habla de las ventajas que, como investigador, obtuvo al humo de
un “porro” y asegura que la marihuana le regaló una percepción mejorada de la
vida. Cualquiera que lea el artículo de Sagan creerá que consumir marihuana
únicamente le traerá beneficios. Sin embargo, la experiencia personal, aunque
se trate de genialidades, no es importante para tomar decisiones al momento de
legislar. Lo relevante proviene de las estadísticas, de estudios serios sobre
las sustancias, y si bien conocemos historias felices y creativas en el uso de
sicoactivos, en la mayoría de éstas no se trata del desarrollo de genios, pues “Si
natura non da, marihuana, LSD, cocaína, anfetaminas, opiáceos... non prestan” y
lo poco que se tiene lo pueden quitar. Aunque sabemos que el padre del
sicoanálisis, Sigmud Freud, era adicto a la cocaína; Bill Gates, Steven Job y
Aldos Huxley consumieron ocasionalmente LSD y que los Beatles probaron varias
drogas. Estos son algunos casos felices en el consumo de drogas. Pero la
mayoría de las noticias que nos llegan son de tabiques nasales, familias, carreras
y empleos destruidos, de hemorragias cerebrales y arritmias, de muertes por
sobredosis, de “malos viajes” terminados en tragedia.
Aunque
es cierto que la cannabis no ha provocado muertes directas en sus consumidores,
indirectamente le debemos demasiadas hemorragias. El humo del amor y paz
se vuelve dañino por la lucha de plaza. De acuerdo a eso la marihuana debería
ser legal. Pero, desgraciadamente en México aún no tenemos la educación ni las bases
para que los capos se vuelvan empresarios respetables como se considera a un
productor de tequila o de tabaco. Pronto sabremos si en Estados Unidos habrá
campañas de “si se marihuanea no maneje”.
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