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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 30 de enero de 2016

PERROS POR LA MAÑANA


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Sucede que camino con la mañana y con la mirada abierta. Voy recogiendo la gracia, y a veces la hostilidad, de los perros. A cincuenta metros recorridos, desde mi domicilio hacia el oriente, hay una casa en donde viven seis perros, sin falta, uno de ellos, (un grandulón), me ladra frenéticamente.  Alguna vez lo vi escaparse de la reja que lo contiene, por eso me da un poco de temor. Una ocasión, cansada de su violencia “verbal”, hice lo propio: grité: “¡Cállate. Tonto!”. El ladrador se quedó desconcertado y en silencio. Yo había encontrado la forma para que dejara de molestar. Sonreí ante tan miserable logro. Al día siguiente repetí el grito. Y el perro ladró con más furia. Creo que esos ladridos me acompañaran mientras ambos sigamos haciendo lo mismo. En general, los perros entienden la intención de quien les habla. Por supuesto, no he estudiado sus procesos cerebrales, pero a lo largo y ancho de mis años han pasado ocho perros y puedo comprobar que sus personalidades son tan variadas como las de los humanos. Solo que ellos son mucho más nobles.
Llego al parque y le doy varias vueltas. Sin remedio, evoco a los antiguos hospitales siquiátricos donde los locos caminaban en círculos. Me agrada creer que el ejercicio hecho de esa forma me da salud en todos sentidos. En este lugar veo perros de raza pug caminando. Esos perrillos tan extraños representan un definitivo ejemplo del capricho humano. Después de que vi la serie Cosmos, supe que todos los canes son el resultado de la manipulación genética artificial. Se ha alterado la originalidad de estos animales como la de ninguna otro; infinidad de cambios a sufrido su ADN desde su ancestro, el lobo; “El humano a domesticado a sus depredadores y a algunos los volvió un chiste”. Un chiste, esos son los pugs. Debido a esa selección artificial ahora tenemos perros por demás extravagantes, inteligentes, nobles, fieros, cazadores, pastores, falderos, policías… Para cada necesidad o personalidad existe una raza.
         En ese parque he visto tres border collier jugando con su dueño; un señor con un bóxer muy desobediente. Anda por allí un chihuahua muy alegre que camina sin correa y que a veces parece perdido. He visto shith-tzu, cocker, puddle y de otras razas. Es rarísimo ver a alguien con un perro criollo o mestizo; damos excesiva importancia a la pureza racial de los canes, cuando, en general, en América no existe la pureza racial de los humanos; si fuera por eso los perros no querrían salir a pasear con sus dueños. Alegarían que somos humanos “corrientes o de la calle”.
         He visto otros perros que me caen bien: por la calle Laguna Norte, hay una pareja de éstos que sale a pasear sola. Algunas veces los he visto por las mañanas y otras antes del ocaso. Ese par de adorables ancianos son un basset hound y otro que parece cocker, (no estoy segura). El basset, que debe ser el más viejo, camina muy despacio y renco; sube la banqueta con mucha dificultad, primero levanta una pata y un rato después la otra y más tarde el resto. Lo hace con tanta dificultad y concentración que realmente me enternece. Aunque su amigo no anda tan lejos de eso. Ellos no necesitan de dueño que les señale el camino.
         También, he observado a un hermoso rottweiler, muy educado, a él lo pasea su dueña, pero ella no camina, sujeta la correa desde arriba de su Mercedes y él, a pata, caminando sereno. Yo quiero pensar que tan distinguida señora tiene algún problema de artrosis que le impide caminar.

          Me gusta ver que las personas hagan ejercicio acompañados de sus mascotas. Pero lo mejor es que recogen los deshechos de éstas. Lo desagradable del parque de Las Ranas es el atroz estado de la banqueta. Espero que quienes administran la Sociedad Cooperativa de los colonos de Torreón Jardín, un día se decidan a arreglarla.

sábado, 16 de enero de 2016

HUESOS DE SAN LORENZO O LA NATURALEZA DE LOS ESPEJOS


Los lectores naturales de Vicente Alfonso (Torreón, 1977) es decir, los laguneros, encontraremos, en su literatura, espejos en los que nos veremos reflejados. En su reciente novela Huesos de san Lorenzo (Tusquets, 2015) observamos lugares, apellidos o instituciones familiares, como el equipo de futbol Santos, el Hospital Universitario, el Sanatorio Español y la Camerata de Coahuila. También, podemos asistir a un colegio jesuita de nombre Ferreira, que, inevitablemente, leeremos como Pereyra; viajaremos por la carretera a Viesca; acudiremos a la vendimia de Parras y con arena en los ojos divisaremos a unos candelilleros que son estafados; nos divertiremos con los pasajes del Paulitos, aquel extinto burdel, lugar de iniciación sexual de muchos laguneros. Esta historia trata (si lo simplificamos) sobre los gemelos Ayala formando un triángulo amoroso con Magda, la joven que trabaja con ellos en un espectáculo de magia. Una trama en la convergen asesinatos, superstición, periodismo, investigaciones policíacas y futbol, entre otros.
         Vicente Alfonso, escogió para escribir Huesos de san Lorenzo, una excepción genética que el mismo vive como gemelo idéntico u homocigoto. Un hombre es genéticamente igual a otro, como una imagen en espejo, por eso confunde: “Eres tú o tu hermano./ Soy mi hermano”. Pero no sólo los gemelos pueden hacerse pasar el uno por el otro: todo actor de teatro, de la vida, interpreta a diferentes personajes. De allí que los protagonistas de Huesos… estén desdoblados: Los gemelos Ayala son Juan Borrado, el escapista; Magda González, la joven de la que se enamoran los gemelos, es la Niña Cande, que hace milagros; Farig Sabag, el sanador, es El Gran Padilla, ilusionista; la madre de los gemelos es Rosa Nava y Rosario Navarro… “No vemos el mundo como es, sino como somos” y buscamos lo que somos, buscamos nuestra identidad.
         Cuando terminé de leer este libro, ganador del Premio Internacional de Novela “Sor Juan Inés de la Cruz” 2015, tenía la certeza de que estaba ante una gran obra, por su historia, estructura, manejo del tiempo y el uso de narradores entrecruzados y eso me hacía valorar la inteligencia con la que el autor había construido su obra. Sin embargo, me llegó una desazón, mi instinto de lectora me decía que no había captado el universo completo. Mi incertidumbre fue resuelta por el propio autor al responderme una pregunta que hizo que desandará las páginas. Entonces reafirmé: Huesos de san Lorenzo permite varias lecturas,  por una parte, es una narración compleja que requiere lectores atentos de miradas múltiples que vean desde los ángulos del escritor, y en otro sentido permite una lectura con menos reto intelectual y esto es siguiendo la voz del psicólogo Alberto Albores, personaje que a modo de Cide Hamete Benengeli (narrador de Don Quijote) escribe su versión de los acontecimientos. Cabe destacar que si se siguen los capítulos numerados por separados encontramos que tienen cierta autonomía.
Los primeros lectores de Huesos… podrían no resolver todos los acertijos que plantea, pero al paso del tiempo sucederá, lo que con toda buena obra de arte: brotará una especie de resonancia mórfica (antiguamente llamada memoria colectiva) en donde cada reseñista, o cualquiera que la mencione, aportará elementos que permitirán, a los nuevos lectores, valorarla en su entero brillo. Aunque, la literatura de Vicente Alfonso ya es apreciada, esta novela será traducida al italiano, al turco y al alemán.

        Vicente Alfonso, recurre a la técnica del collage, (el ejemplo más sobresaliente es Rayuela de Julio Cortázar) en la que se expresan los hechos con notas periodísticas, ensayos y citas hemerográficas. Igualmente acude a todas las formas de narradores: omnisciente, primera, segunda y tercera persona; pero lo que envuelve todo es una voz omnisciente que encierra una historia y otra... (caja china). Los hechos se repiten vistos por otros ojos, por ejemplo, el capítulo de “Expediente abierto I” (p. 34) es casi idéntico al último, excepto porque se repite un párrafo de “Sesión de terapia I” (p. 15). Huesos de san Lorenzo de Vicente Alfonso, una asombrosa novela.

sábado, 2 de enero de 2016

NIETZSCHE Y LA MÚSICA

                                              
 “La música nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía, en cuanto que se aferra a las grietas más recónditas del corazón”.
Friedrich Nietzsche 
Todas las artes se nutren entre sí, por eso no es de extrañar que en la literatura existan abundantes referencias musicales. Incluso se han llegado a imitar las estructuras musicales para el desarrollo de una obra literaria. Así, Jacques Mercanton (uno de los prologuistas de la novela Ulises) asegura que James Joyce eligió la forma más sabia y difícil para un episodio del Ulises: la fuga. Joyce escribió un libro de poesía: Música de Cámara. Hay autores que, aunque son conocidos por su literatura, reflejan sus conocimientos musicales, es el caso de Alejo Carpentier, Milan Kundera y Alessandro Baricco, entre otros. Por otra parte existen otros que, aunque son famosos por su literatura, también compusieron música. En este caso se encuentran: Friedrich Nietzsche, Jean-Jacques Rousseau, Ernest T. A. Hoffmann (mención aparte merece la escritora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, quien en uno de sus poemas habla de un libro de música que escribió y que tituló El caracol. Por desgracia se encuentra perdido). Como decía, los citados anteriormente han sido famosos por sus libros, pero de igual forma acudieron al pentagrama para plasmar sus ideas y sentimientos.
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, (Alemania 1844-1900) escribió, entre otras obras: El nacimiento de la tragedia, La gaya ciencia, Más allá del bien y el mal, Ecce homo y, la más famosa de todas, Así habló Zaratustra (o así hablaba). Textos que no cualquier estómago puede digerir; en cambio, cuando escuchamos su música no necesitamos de aperitivos ni digestivos, la música de Nietzsche es de fácil consumo, es dulce, con fuertes influencias de la música religiosa. Y desde donde yo la veo ¾la oigo¾ no refleja la profundidad ni el tormento y, por supuesto, tampoco la genialidad que alcanzó su ideología filosófica pues Nietzsche, es un filósofo que revolucionó el pensamiento.
A los 100 años de su muerte y para festejar la vida y obra nietzscheana, en el año 2000 la Universidad Autónoma de México y la Facultad de Filosofía y Letras, realizaron un concierto que llamó “Cien años sin Nietzsche”. Se interpretaron solamente obras de este filósofo y músico alemán. Del concierto surgió un disco que contiene dieciséis obras entre lieder y trabajos para piano. El disco viene acompañado de una biografía basada esencialmente en la relación de Nietzsche con la música. Trae datos extraordinarios, por ejemplo: que a los diez años el pequeño Friedrich ya dominaba al piano varias sonatas de Beethoven, y que el día que su padre le regaló un volumen con las partituras de doce sinfonías de Haydn (adaptadas a cuatro manos), el joven escribió: “Un escalofrío de gozo me traspasó como un trueno entre las nubes; así pues, de verdad, el más grande de mis deseos se había cumplido; ¡el más inmenso!” Expresión que descubre la profunda pasión que el niño ¾en ese entonces únicamente músico¾ tenía por las partituras.
Nietzsche se inició en la música por la influencia de su padre, Karl Ludwig, un pastor luterano, quien era un buen pianista y amante de la música sacra. La primera composición musical del músico-filósofo fue a la edad de ocho años. La escribió después de escuchar El Mesías, de Händel. A los doce años realizó composiciones más formales que a través de su vida llegaron a sumar 70 obras, dentro de las que se encuentran: composiciones vocales, instrumentales, coros a capella, música sacra, música de cámara y música orquestal. Un hombre que ha inspirado cerca de trescientas obras musicales (sin duda la más conocida es la de Richard Strauss, Así hablaba Zaratustra). Se dice que Hitler, escuchando a  Wagner y leyendo a Nietzsche, le vino la idea de la búsqueda de la pureza de la raza aria.

Aunque, popularmente, lo que más se conoce de Nietzsche, es que estando loco por la sífilis, beso a un caballo y por esa frase, ahora tan gastada, de: “lo que no te mata te hace fuerte”.

martes, 22 de diciembre de 2015

MARIJUANA: CIEN AÑOS DE ILEGAL


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“Hay cantos floridos; que se diga/ yo bebo flores que embriagan,/ ya llegaron las flores que causan vértigo,/ ven y serás glorificado.(…) Ya retumba el tambor: sea el baile: con bellas flores narcóticas se tiñe mi corazón.” Del poema “Monólogos” de Nezahualcóyotl (1402-1472). Es probable que el Rey Poeta hablara de la flor del ololiuqui que contiene ácido lisérgico, un potente alucinógeno, (“las flores que embriagan” es un tema recurrente en la poesía de Nezahualcóyotl). Seguramente nuestros ancestros prehispánicos también se hubieran embriagado con marihuana de no ser porque esta planta, de origen asiático, llegó a México en los primeros años del siglo XVI.
El término marijuana, surgió por primera vez en Sonora, a principios del siglo XX entre los seguidores de Pancho Villa. Después, la marijuana se convirtió en marihuana y mariguana. Aunque tiene muchos nombres el más usado es marihuana. Ésta fue prohibida por primera vez en Estados Unidos alrededor del año 1915. Su ilegalidad se fue extendiendo poco a poco en América y después a casi todo el mundo. Hay muchas versiones del porqué la cannabis, o marihuana, se volvió ilegal. Algunas fuentes aseguran que la “ley seca” estadounidense provocó que las personas optaban por consumir marihuana al ser más barata y fácil de conseguir que el alcohol. Entonces las autoridades estadounidenses se dieron cuenta que el consumo de la esta planta había aumentado y decidieron también hacerla ilegal. Otra corriente dice que fue un acto de discriminación debido a que los negros y mexicanos la consumían. Al parecer a los patrones les disgustaba que sus trabajadores se divirtieran después de las jornadas de la pizca de algodón. Otros dicen que fue porque afecto la industria del papel y el algodón, ya que es muy fácil de cultivar y se puede fabricar ropa y papel a partir del cáñamo o cannabis (la primera edición de la Constitución de los Estados Unidos fue impresa en marihuana).  
Actualmente ninguna de las razones por las que se prohibió la marihuana existen: el alcohol es legal, ahora a los negros se les llama afroamericanos y pueden ser presidentes de Estados Unidos (aunque hayan fumado marihuana) y las fibras sintéticas desplazaron a las fibras naturales. Su penalización no detuvo el consumo y su comercialización ilegal causó altos índices de criminalidad en América Latina. Además, ahora no sólo los jornaleros la usan, sino personas de todos los estratos socioculturales.
Estar a favor de la despenalización de la marihuana no significa estar de acuerdo con las adicciones; la mayoría de las personas están conformes con que el alcohol y el tabaco sean legales, sin que eso implique que no les preocupe el alcoholismo y el tabaquismo. Todas las drogas son dañinas para la salud pero, “el veneno está en la dosis”, dijo Paracelso, con mucha razón.
La Suprema Corte dio la autorización, a cuatro personas, de consumir, comercializar y cultivar marihuana. Ante esto se han radicalizado tanto las posturas que hay quien dice que con la legalización nos volveremos un país mariguano (actualmente son 5.7 millones los consumidores y legal o ilegal, seguirá aumentando) y que la juventud se va a echar a perder y que habrá más esquizofrénicos. En el otro extremo están los que creen que con la legalización de esta planta hará que se desarrollen genialidades  como los del “Club de comedores de hachis” al que pertenecerían: Charles Baudelaire, Víctor Hugo, Alejandro Dumas padre y Honoré de Balzac, entre otros. Creen que habrá más inteligencias como las de otros famosos mariguanos como Carl Sagan o Stephen King. También los hay totalmente fanatizados como los del movimiento  Rastafari, que basado en el versículo bíblico (Apocalipsis 22:2) que dice: “Y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones”, consideran a la marihuana una deidad.
Habrá que ver cuáles son los intereses reales por los que se quiere frenar la legalización de esta droga y qué tanto los narcotraficantes influyen en la no legalización y si la postura de los políticos tiene que ver más con sus intereses personales (políticos y económicos) que por sus convicciones genuinas.  Ojalá que en México no gane la ignorancia y la falsa moral.

domingo, 6 de diciembre de 2015

ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA


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Ahora, más que nunca, es complicado seducir al lector y hacer que éste se mantenga leyendo un libro completo; existen demasiados distractores. Las personas están ojeando, sólo retazos de las grandes obras; en las redes sociales, es frecuente que se cite a autores que cada vez se leen menos, pero que son conocidos por sus frases brillantes. De allí que surja la duda sobre qué escribir. Qué puede ser más atractivo al momento de narrar: qué el escritor se regodeé en la desgracia propia y exalte sus cualidades, o por el contrario, se aleje lo más posible de sí mismo e imagine lugares y situaciones que jamás ha vivido. Resulta misterioso, pues mucho se ha repetido que en literatura lo más importante es el tratamiento de un tema, más que el tema en sí. “Revelar el arte y ocultar el artista es la meta del arte”, escribió Oscar Wilde. El reto de un escritor es trasformar un hecho,  cualquiera que éste sea, hacerlo atractivo e imponerlo al público. Por eso todo mundo podemos escribir, pero escribir bien, sólo algunos lo logran.
Las dos recientes novelas que he leído son: El beso esquimal, del cubano Manuel Pereira y Dos veces única, de la mexicana Elena Poniatowska. Todos los cuentos y novelas de Pereira son autobiográficos y nada de lo escrito por Poniatowska lo es. Lo más cercano a la autobiografía de esta autora lo capté en su novela La “Flor de Lis”,  en estas páginas se describe la vida de una familia aristócrata que vive en París; dos niñas y su madre tienen que huir de Francia a México debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, ya que la madre es mexicana. Existen muchas similitudes entre las protagonistas y la escritora, por lo que se antoja que sea autobiográfica. Sin embargo, a pregunta a expresa, Poniatowska, lo niega. Lo cual indica que aunque existan rasgos similares entre autor y personaje no quiere decir que se haya vivido. En cambio, el novelista y ensayista, Manuel Pereira considera que la mejor forma de escribir es desde las experiencias propias y además dice que en su caso es importante dejar testimonio porque su narrativa también es una denuncia sobre el régimen de los Castro en Cuba.
            Lo cierto es que nadie escribe al cien por cierto de manera testimonial y nadie que intenté huir de sus propias vivencias lo logra por completo. No hay forma de que haya fidelidad. Los recuerdos, sabemos, siempre volverán distorsionados a la memoria. Y ser subjetivo al momento de contar una historia es imposible, pues siempre saldrán, inconsciente o conscientemente, las experiencias del narrador. 
Después de todo, la buena literatura tiene que ver más con el talento de cada quién. Recordemos la obra cumbre de la literatura española. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, nadie piensa que Miguel de Cervantes tuvo que enloquecer y pelear con molinos de viento o enamorarse de una mujer fea y amargosa a la que él veía hermosa y dulce como Dulcinea del Toboso. Desde luego, se podrá buscar la biografía de Cervantes entrelíneas pero lo grandioso de El Quijote, no se podrá entender o explicar solamente por la vida del autor:Las obras de arte son, hasta cierto punto, autómatas y autónomas. Son independientes de quién la creó. Pero uno no debe de estar preocupado por la vida del creador para entender la obra “, como expresó en una entrevista el músico Sergio Berlioz. Igualmente nada le quita lo grandioso (en todos sentidos) a La Montaña mágica de Tomás Mann que mucho tiene de autobiográfico, ya que resultó de las cartas que le enviaba su esposa desde un hospital de Davos dedicado a pacientes tuberculosos e igualmente tomó experiencias de las visitas que el mismo Mann le hacía a su esposa.

Finalmente, lo que vale, sin importar si es realidad o ficción, es cautivar al lector: una tarea complicada.

sábado, 21 de noviembre de 2015

EL BESO ESQUIMAL O EL REGRESO A LA MEMORIA




El beso esquimal (Textofilia Ediciones, 2015, México D.F.) la más reciente novela del escritor cubano Manuel Pereira, (La Habana, 1948), cuenta la historia de un moderno Ulises; un hombre regresa a casa pero esta vez no es a la isla de Ítaca, sino a la de Cuba. Paradójicamente, el viajero huye del enemigo para enfrentarlo. Su arma es la palabra y su lucha, la libertad. El personaje principal, un escritor exiliado que vuelve después de doce años de ausencia, ha librado las batallas de la culpa, la nostalgia, el hambre y el frío en países europeos. Ha domado la soledad y el dolor del exilio. Cuatro días y tres noches es el tiempo de “visita humanitaria” que el gobierno cubano le permite para ver a su madre que sorda, envejecida y enferma se niega a usar el aparato para la sordera que su hijo le envío desde Alemania, porque “Para lo que hay que oír”. Ella, por momentos, se trasforma en la Penélope que espera a su amante, se sienta en un desvencijado sillón a tejer fantasías. La anciana se ha exiliado del sonido pero también lo ha hecho de los recuerdos: ha olvidado a su hijo.
El beso esquimal es una narración eminentemente autobiográfica porque el escritor se adhiere, a través del protagonista, a la sentencia de Pío Baroja: “Todo lo que no es autobiografía, es plagio”. Él quiere dejar constancia de las infamias de un régimen que se ha apropiado de las personas a las que les regala seis huevos cada quince días. No hay huevos. “El gran castrador”, dice el narrador, ha convertido la isla en puros castrati, que cantan y bailan simulando alegría al ritmo de salsa y guaguancó. Eso sí, Cuba tiene los culos más politizados del mundo, “había alcanzado otro récord en materia de higiene ideológica” pues al no tener papel sanitario, éste es sustituido por el único periódico permitido: el Granma. Habría que ver la cantidad de “información impresa que recibirán los anos en el momento de limpiarse”. Desde luego, no deja de ser una ironía justiciera. Luego, el autor cita pertinentemente a Bernard Shaw: “Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo… y por los mismo motivos”
A través de un narrador omnisciente y un lenguaje directo, Pereira logra intrigar al lector señalando la duda del viajero “¿Me dejarán salir?”, la pregunta guía de la novela. El visitante, del que no conoceremos su nombre, llega a La Habana, la ciudad del deja vú, donde se han vivido muchas veces la paranoia, la manija del coche que se queda en la mano, las casas destruidas o con puntales para que no se caiga el techo, las goteras, las envidias por la blusa que no le trajo a las otras sobrinas, el susurro permanente cuando se habla del dueño de la isla, los doctores o ingenieros de taxistas, la potencia mundial en medicina que no tiene un ungüento para las ronchas, la prostitución como atractivo turístico y la entrada de “dinero enemigo”; la legión de mujeres con nombres rusos, las Katiuiskas, Zolaikas y Katias; rusos también los refrigeradores y las televisiones que no funcionan. Aunque, los habitantes de la isla sienten que la libertad está llegando con la instalación de esos pequeños restaurantes llamados “paladares”
Todo su pasado lo golpea en cuatro días y tres noches. De todas las tristezas del visitante sobresale el hecho de que su madre sólo (él) le regreso a la memoria cuando le dio el beso esquimal, así como ella lo saludaba siendo niño; en el frote de nariz la anciana se da cuenta de quién es él, pero solamente por quince minutos. Nunca más.
En esta novela hay un reclamo hacía la política cubana, pero también es la justificación del porqué un intelectual cubano, que tenía ciertos privilegios, decide dejar esa postura un tanto incomoda. El destierro le ha dolido de tal forma que al final pareciera que también (igual que su madre) comienza a tener lagunas en la memoria. El olvido es la cura para la nostalgia.
Con una prosa ágil, amena y, sobre todo, reflexiva, el escritor Manuel Pereira nos entrega otra novela que muestra la vida íntima de la historia cubana.

sábado, 7 de noviembre de 2015

EL ABURRIMIENTO NECESARIO


Resultado de imagen para mafalda aburridaDe dónde viene el aburrimiento que se instala en los suspiros y que a cada paso se queda pegado en las paredes de una casa. Ha venido desde el cansancio de una mente desganada; sin remedio avanza en la tarde hasta llegar a la luna. Entonces, allí mismo hay que morirse. Morirse de aburrimiento. Caer en la muerte simulada de la inactividad. Morirse de vez en cuando es necesario para mirar al más allá y al centro de sí mismo para aceptar que se es finito. ¿Por qué ahora las personas no toleran el aburrimiento?, por eso, porque los enfrenta a sí mismos. Enfrentarse a no trabajar, a no socializar, a no chismear, a no comer, a no entrar a la Internet, a no leer, a no escribir, a no hornear un pay de manzana: Aburrirse. Bostezar. Bostezar y no saber dónde poner el cuerpo, cómo acomodarlo en el sillón, en la cama o en el jardín. No hacer nada, llegar al clímax del hastío y volverse un hongo. Maravillarse en la monotonía.

 Aunque, el aburrimiento puede ser muy peligroso. Por esta sensación las personas pueden traicionar a quienes aman; volverse adictos, no sólo a las drogas sino a cualquier cosa; llegar a calumniar y meterse en la vida de los demás. De manera que hay que saber aburrirse sin tratar de huir de ello, porque si no aceptamos el aburrimiento se disminuye nuestra capacidad para soportar el dolor.  
         El aburrimiento proviene del latín: ab-sin y  horrere- horror, es la “sensación de fastidio provocada por la falta de diversión o de interés por algo”. Aunque el significado de la palabra es no tener horror, en realidad es no sentir nada pero desear sentirlo. Muy diferente a la depresión en la que no se siente nada ni deseos de sentir. 
Según el filósofo suizo Alain de Bottonel la ansiedad y el aburrimiento son dos bienes ambiguos que nos permiten darnos cuenta de que algo estamos haciendo mal y por lo tanto deben de ser escuchados e interpretados, algo que no sucede si tenemos a la mano la herramienta de distracción más poderosa jamás inventada que es la Internet. Sí, la Internet debilita la tolerancia al aburrimiento vital para que nuestras mentes puedan crear buenas ideas. Como el tipo de aburrimiento creativo que se experimenta en los largos viajes en tren. Es en esos momentos en que sentimos el deseo irresistible de escapar de nosotros mismos, pero podemos estar seguros de que hay algo importante que debemos traer a nuestra conciencia. Las televisiones para niños en los automóviles inutilizan la imaginación y la creatividad de éstos durante los viajes familiares. En lugar de ver la naturaleza del paisaje, los niños la pasan viendo caricaturas o películas bobas.

En el ensayo ¿Qué es el aburrimiento?, el filósofo español Rafael Alvira cita a grandes pensadores y su opinión sobre el aburrimiento: “Todos los príncipes se aburren: prueba de ello, es que se van a la caza”. Y Rousseau, en el Emilio, apostrofa: “El pueblo no se aburre: conduce una vida activa”. Por el contrario, “el gran azote de los ricos es el aburrimiento. En medio de muchas costosas diversiones, rodeados de tanta gente que se ocupa de hacerles la vida agradable, se aburren hasta la muerte”.  E igualmente cita a Nietzsche: “Los animales más finos y más activos son los primeros capaces de aburrimiento”. Quién sabe qué tan verdadero sea que el rico se aburre más que el pobre, pero existe temor al aburrimiento y cierto desdén a la persona que manifiesta esta sensación. Siempre será mejor que el aburrimiento nazca desde el centro de nuestro ser y no que otras personas nos lo provoquen. Así pues, es necesario el aburrimiento una que otra tarde para mantener la dosis precisa de locura que se necesita para parecer normales.