Mi foto
Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

jueves, 16 de abril de 2020

VICENTILLO Y SU DIARIO INDISCRETO

En El Siglo de Torreón
Saludar a cómplices, aun tratándose de una madre, de uno de los criminales más crueles de la historia de México, fue un error político (y un mal ejemplo para la prevención del COVID-19) del presidente Andrés Manuel López Obrador quien le extendió la mano a la mamá del Chapo Guzmán. Por ello regresó a la discusión pública el libro El traidor de la periodista Anabel Hernández (Grijalbo, diciembre, 2019), que nos muestra la relación entre narcotraficantes y gobierno en los últimos 25 años. Aquí mi reseña.
El traidor recoge las entrevistas que Anabel Hernández sostuvo con Fernando Gaxiola, abogado del cártel de Sinaloa. También contiene el diario de Vicente “Vicentillo” Zambada Niebla y las declaraciones de éste, ante las autoridades estadounidenses, quienes los sentenciaron a 15 años de prisión en Chicago, Illinois (solo le faltan 5 años). Nos enteramos de que el hijo del Mayo Zambada, jefe del cártel de Sinaloa, visitó Los Pinos, en el sexenio de Ernesto Zedillo, y que fue recibido por el general Roberto Miranda jefe del Estado Mayor Presidencial. Asimismo, Vicentillo describe cómo el presidente Calderón le pidió un favor a su padre, a través del general Arturo Acosta Chaparro, diciéndole que se calmaran que “querían resolver las cosas con todos, así la violencia en México podría disminuir porque el gobierno no sabía qué hacer”.
Vicentillo es parte de la generación que estaba predestinada a la delincuencia. Nacidos en los años 70, los hijos de los narcotraficantes más poderosos de México, sobre todo, los del Chapo y los del Mayo, ahora manejan los negocios de sus padres. Aunque la autora asegura que el Mayo Zambado de 73 años sigue en funciones. La personalidad de Vicentillo se va rebelando poco a poco en cada página. Es un dibujante reflexivo; presenta su autorretrato como un payaso con una lágrima negra (imagen que ilustra la portada del libro). Con frecuencia se ríe de sí mismo. Vicentillo declara que él siempre ha deseado una vida normal, pero el amor al padre lo hicieron involucrase. Es posible ver la evolución del personaje; los primeros textos están mal escritos y los últimos tienen reflexiones más profundas y mejor redactados. El abogado Gaxiola (quien falleció de cáncer en el 2015) dijo que el muchacho se dedica a pintar y que ha leído cientos de libros.
La autora detalla los nexos de Genaro García Luna con el narcotráfico. Y aunque la periodista no menciona al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, si habla de cómo los barcos y pipas de Pemex han servido para exportar droga. Pero, de acuerdo con la autora, el gobierno de López Obrador no se salva de los narcotraficantes y sus influencias; en las primeras páginas, la periodista sugiere que la liberación de Ovidio Guzmán, en octubre de 2019, se debió a la corrupción que existe en la fuerza pública. La autora asegura que el cártel de Sinaloa sigue trabajando sin inmutarse y que el Mayo Zambada, el narcotraficante más importante del mundo, no aparece en la agenda del actual presidente.
El traidor, dónde todos son traidores, es un libro necesario para entender el espíritu de la época; la personalidad de los mexicanos dedicados al narcotráfico y el negocio de la droga en el mundo. Al terminar de leer el libro uno concluye que las drogas no se van a legalizar porque es demasiado dinero el que está en juego. El narcotráfico no sólo es el comercio de heroína, cocaína, mariguana y metanfetaminas sino que tiene negocios paralelos como el tráfico de armas, entre otros. Los fabricantes de armas estadounidenses no permitirán la legalización de las drogas, seguirán abogando para que cada familia tenga un arma en casa. Las drogas son un problema de salud pública más por las muertes violentas que por las sobredosis.

martes, 31 de marzo de 2020

EL OTRO LUIS MIGUEL

En El Siglo de Torreón
Los ricos corren riesgo de tener coronavirus, los pobres no ...Finalmente, la mayoría de los mandatarios del mundo están haciendo que la voz de los científicos sea la que se escuche; ante la pandemia, las mejores mentes están trabajando para solucionar el problema. La pérdida de libertad y la ausencia de certezas en salud y economía, nos ha sumido en un duelo. Así, pocos gobernantes han sido cautelosos desde el principio aceptando el problema y enfocándose en las negociaciones; han suprimido la fase de negación e ira. El caso más representativo es el de la canciller alemana Angela Merkel, quien ha dado el mejor discurso ante la pandemia, tomando las medidas con firmeza, sin titubeos. En México, la fase de negación y de ira aún no se disuelve. El presidente Andrés Manuel López Obrador tardó semanas en aceptar la gravedad del COVID-19, y no es el único.
 En este contexto han surgido personajes disparatados que hacen declaraciones basadas más en la demagogia y la ignorancia que en la ciencia. Es el caso del gobernador de Puebla que no es artista, no canta, no baila, pero que, irremediablemente, entró al mundo del entretenimiento. Luis Miguel Barbosa Huerta ha declarado: “los pobres somos inmunes” refiriéndose al coronavirus y desató la horda burlesca de redes sociales. Le criticaron no solo por decirse pobre sino por la presunción de inmunidad y por incitar a la población a seguir una vida sin cambios. Él no se vio a sí mismo. No vio que su riesgo es mayor al tener sesenta años; ser diabético e hipertenso. Por desgracia, la diabetes ya le ha hecho estragos, en 2013 le provocó gangrena en la pierna derecha por lo que le fue amputada. Sin embargo, la visión del gobernador al asegurar que estamos ante una enfermedad de ricos tiene una pequeña porción de verdad. Al principio, al menos. Primero porque los consumidores del pangolín, animal en el que mutó este coronavirus contagiado del murciélago, eran chinos de un estatus socioeconómico alto, dado que la carne de este animal es costosa por ser considera exótica. Segundo, el crecimiento en los contagios se dio a través de personas que viajan de un país a otro. ¿Quienes viajan? los pobres no, claro está. Tercero, son los que tienen dinero los primeros en poder hacerse la prueba del laboratorio. Ello sesga las estadísticas. De allí la visión parcial de que se trata de una enfermedad de ricos. Pero si hay algo que es democrático es este virus. Nadie está exento de padecerlo.
Nadie visualizó un escenario así. Estamos ante una situación inédita que obliga a entregar lo mejor de la humanidad. La incertidumbre requerirá revalorar nuestras concepciones científicas, políticas y las relaciones entre nosotros y con la naturaleza. El mundo se está paralizando. Tendremos que volver a lo esencial. Aún no hay certezas científicas absolutas y es allí donde se desprenderán los pasos a seguir. México, dentro de todo, es afortunado porque gracias a su geografía, recibió la enfermedad con la experiencia de otros países. También veremos si es como la mayoría de las infecciones respiratorias que son más graves en el inverno, ¿ésta disminuirá su letalidad con la llegada del calor? Si es así, el problema más grave vendrá para los lugares donde el inverno es más largo o que apenas comienza, como en el hemisferio sur. Otro fenómeno que se observará en el caso del COVID-19, y que de ser así el Sr. Luis Miguel Barbosa tendría otra parte de razón: se sabe que para las enfermedades infecto/contagiosas, generalmente, los países pobres resisten más. Aunque en la ciudad de México tenemos otro problema, la contaminación.
Esperemos que la actitud del gobernador Barbosa, como la de otros políticos y empresarios, de menospreciar la pandemia no sea una constante. Pero, sobre todo, que no sea una idea presente en la población en general. Ojalá los políticos cambien sus discursos e inviertan más en las prioridades de todos los pueblos: La salud y la educación. Si eso dos rubros se salvan, se salva todo.
Nota: Quienes leyeron mi artículo anterior y me han preguntado por la salud de mi hija y la mía, les doy las gracias. Estamos muy bien. Encerradas, como debe ser.

jueves, 26 de marzo de 2020

EL DERECHO A LA NEUROSIS

En El Siglo de Torreón
 “Ellos podrían morir en estos días”, pienso. Son casi las diez de la noche. Camino hacia la farmacia que se encuentra a cuatro cuadras de donde vivo. Voy por la avenida Álvaro Obregón de la colonia Roma. En este ambiente sombrío, pocos andan por aquí. Los restaurantes cierran casi sin hacer ruido. En el camellón me topo con dos indigentes que buscan una banca para transfigurarla en cama. Acomodan sus harapos. Tendrán sueños fétidos que no olerán. Mi nariz sí. Uno de los malolientes se acerca y me gruñe. Me veo en su mirada y me estremezco. ¡No! Le grito y me alejo rápido de él. A mis espaldas oigo su risa sardónica. Parece un sueño, siento mis piernas pesadas. “Los pordioseros podrían morir por COVID-19 en la ciudad de México”, pienso. Los he visto cómo sacan comida de la basura o recibiendo el alimento sobrante de los comensales de los restaurantes de por aquí. No habrá más de eso. No habrá ninguna medida preventiva para ellos. No. Ni un quédate en casa, ni un lávate las manos. Sigo mi camino. Salí porque hasta este momento me di cuenta de que faltaban: paracetamol y algunos víveres. Mi hija Carolina y yo teníamos encerradas ya una semana porque ella se sentía mal: estornudos, cefalea, tos, escalofríos y malestar general ¿Cómo sé que la enfermedad de Caro no es del coronavirus? No lo sé. Compro lo necesario. Regreso con taquicardia.
         Por si acaso, vigilo a mi hija; le ausculto los pulmones, el corazón; le tomo la temperatura, la presión, el pulso… Le hago limonadas. Me lavo todo el tiempo las manos. Me vuelvo loca. Me sofoco, sudo. Comienzo a limpiar el mandado con desinfectante. Me pongo triste, me desespero. Siento que no soy yo y creo que me va a dar un ataque al corazón. De golpe, la neurosis invade mi cuerpo. Estoy en fase uno, en la fase depresiva. Ejerzo plenamente mi derecho a la neurosis, igual que el 95 % de la población que en un momento de su vida la padecen. Envió un mensaje al 51515 (línea de apoyo para COVID-19) y respondo la encuesta. Una media hora después, me llama un joven por teléfono, le cuento mis temores. He comenzado a tener dolor de cabeza, ardor de garganta y soy asmática, le digo y titubea, pero es amable y toma mis datos y los de mi hija diciendo: “Lo más seguro es que tienen gripe estacional. De cualquier modo, sólo tienen que seguir aisladas con las medidas que han tomado”. Yo quería que se registran mis síntomas. Enseguida consulto el calculador de riesgos que me enviaron por WhatsApp y éste anuncia que tengo un 96% de sobrevivir al COVID-19, respiro casi con tranquilidad. 
         Vivo los días despersonalizados, no distingo un día de otro. Es igual un terco lunes que el alegre jueves o que el sábado desvelado. En el encierro, me asomo al mundo a través de las redes sociales y veo que a algunos la idea del desastre, en México, les resulta fascinante; parece que retan a la muerte. La energía de la fatalidad penetra en cada lugar como un hechizo que relaja a los inconscientes. Y se hacen chistes sobre el coronavirus; los mexicanos viajan, besan y abrazan. Mexicanos arrogantes, ¡chingones! “Si me han de matar mañana que me maten de una vez”, Valentina. El virus es casi un hecho paranormal. ¿Qué mata más un AK-47 o el COVID-19? El rifle, pues nos tiene muy acostumbrados a la sangre. ¿El COVID-19 será la causa de que las muertes violentas disminuyan? ¿Esta infección viral afectara el mercado del narcotráfico? No lo sé, lo cierto es que la pandemia pasará y los muertos por narcotráfico volverán a ser noticia. Quizá el virus dé un pequeño respiro a la violencia. Quizá.
Paseo por mi reclusorio al norte de la Roma. Hago pase de lista y toco la puerta de la recámara de mi hija. No contesta. No ha huido, no ha hecho un túnel, duerme. Regreso a escribir y me aventuro a contar los diez pasos que hay desde mi escritorio a la sala. Paso a la fase dos, es decir, a la fase maníaca de mi neurosis. Qué alegría. Qué universo tan extraordinario se ha vuelto este pequeño departamento. Mis libros, mi computadora y las palabras infectadas por la pandemia. Cuando termine el riesgo de contagio, renaceré a la vida como si fuera un primer día de enero.  Entonces, continuaré el largo viaje hacía mí conciencia; iré al teatro, al cine, a tomar el sol, a ver los pájaros y a respirar la contaminación como siempre. Espero. Mientras, todo será servicio a domicilio.

domingo, 22 de marzo de 2020

COVID-19: QUERIENDO AHORRAR, MALGASTAN


Resultado de imagen de coronavirus
Así como a un buen gobierno no todo le va bien, tampoco a un mal gobierno todo le resulta desastroso. Y uno de los problemas que se resolvieron bien en 2009, con Felipe Calderón en la presidencia, fue la epidemia de influenza AH1N1. Los doctores José Ángel Córdova, Armando Ahued Ortega, Roberto Martínez Poblete, Secretarios de Salud Federal, del D.F. y Edomex, respectivamente, se coordinaron para evitar una catástrofe mayor. Dentro ese equipo estaba el Dr. Hugo López-Gatell, quien ahora es el principal responsable de controlar el virus del COVID-19 en México. En el brote de influenza de 2009 se criticó el exceso de acciones, pero al final resultaron un acierto. Ahora se reprocha la falta de acciones, pero especialmente se ha criticado que el presidente haya trivializado las recomendaciones, por no haber acatado las medidas preventivas. No toma en cuenta que él está en riesgo y que con su conducta de besos y abrazos (que ahora sí pueden matar) envía un mensaje equivocado a la población. Y lo grave, solapado por el propio López-Gattel. Habrá que recordar que quienes han fallecido son personas mayores, con enfermedades concomitantes como diabetes e hipertensión, entre otras. El presidente está dentro del grupo de riesgo.
No sabemos los resultados del manejo de la pandemia del COVID-19 en México. Pero ahora, casi todas las personas que tienen síntomas gripales creen que padecen el COVID-19, en parte por el enajenamiento que producen las redes sociales. Sin embargo, este es uno de los problemas que comenzó a gestarse hace más de un año. Se han tomado malas decisiones en salud por parte del gobierno federal y el de la CDMX. El desabasto de medicamentos no es el único. Un ejemplo, en la Ciudad de México, hace un año, en puntos estratégicos de las estaciones del Metro se aplicaba la vacuna contra la influenza para el público en general. Este año ya no fue así, por eso digo que queriendo ahorrar, malgastan. Quitaron estos centros de vacunación pensando que optimizarían recursos. No contemplaron que a mayor cantidad de vacunados menor propagación de la enfermedad y menos gasto. Las personas pueden no enfermarse, pero ser portadoras sanas y por lo tanto ser las principales fuentes de contagio. Si la mayoría se vacuna se rompe este ciclo. En consecuencia, este año habrá más casos de influenza estacionaria que unida a la epidemia de COVID-19 producirá confusión porque los síntomas son parecidos; toda persona con fiebre y problemas respiratorio pensará no en la influenza que sí tiene tratamiento específico, sino en el coronavirus que no lo tiene. Aumentará la angustia, junto con el número de engripados por la disminución en el número de vacunados contra influenza.
Mucho se discute sobre si el alcohol mata o no al virus; estrictamente no lo mata porque no está vivo mientras está en objetos o manos. El virus adquiere vida cuando entra en las células de las mucosas; no es una unidad viva hasta que se instala en la célula y modifica el funcionamiento de ésta para replicarse, depende de ella para sobrevivir, no es como la bacterias u hongos que están vivos por sí mismos. No se puede matar algo que no está vivo, pero se puede desintegrar con alcohol, jabón y calor. Esto, si esta fuera del organismo, si está dentro solo se destruye por las propias defensas del cuerpo y de manera exógena por antivirales, que aún no existen para el COVID-19.     
         Habrá que tomar todas las medidas preventivas difundidas. Y ya que es imposible saber si hemos estado, o no, en contacto con el virus, considero que el cubrebocas sí protege, porque desconocemos si somos portadores asintomáticos y podemos contagiar. Además, al reducir la exposición de las mucosas y teniendo cuidado de no tocar la parte expuesta del cubrebocas, es útil.  


sábado, 2 de noviembre de 2019

SEXOCRACIA Y #METOO


“Considero que es preferible ser impetuoso y no cauto,
porque la fortuna es mujer y se hace preciso,
si se le quiere, tenerla sumisa, golpeada y zaherida.”
El príncipe, Maquiavelo.
Desde hace más de 60 años, Marie Louise von Franz (discípula de Gustav Jung) decía que había surgido una crisis de masculinidad porque se estaban perdiendo los ritos de iniciación que marcaban lo que era hacerse hombre. Esta crisis de masculinidad se estableció con franqueza en el siglo XXI; ahora se percibe un estado de confusión, por lo que, algunos, no saben cómo comportarse ante los nuevos paradigmas femeninos. Muchos están desorientados y otros no tienen conciencia sobre las acciones y discursos que obstruyen el progreso hacia una sociedad, genuinamente, equitativa. Los valores están trastocados: Un hombre ve en la pantalla un piso ensangrentado porque una mujer fue asesinada. Él sabe de muchos casos de violadas y asesinadas, y no siente nada. Esta adormecido. La inconciencia es, en parte, una necesidad para no enfrentar la realidad. En cambio, ve pisos y paredes manchados con pintura, resultado de la protesta de las mujeres que exigen el alto a la violencia, y se enfurece. Existan hombres que nunca han pronunciado la palabra mujer; sólo mencionan los sinónimos inventados por el desprecio.
El MeToo es un ejemplo de los nuevos paradigmas femeninos. Pero este movimiento tiene dos desventajas:  el anonimato y que las denuncias son delitos del pasado. Este movimiento exhibe a hombres que han ejercido su poder para obtener beneficios sexuales que, en algunos casos, sucedieron hace 30 años. Es una lucha contra quienes han establecido la sexocracia como una forma de vida; hombres que aprovechan su autoridad sobre personas vulnerables, ya sea por necesidad de trabajo, temor o inconsciencia. La mayoría, al ser denuncias de hechos añejos, no recibe un castigo judicial. Sin embargo, sí cumplen una pena moral. Los ejemplos más relevantes, a nivel mundial, son los del director emérito del MET y de la ópera de Boston: James Levine, el tenor Placido Domingo y el cineasta Harvey Weinstein. Por el MeToo han pasado señores de todas las disciplinas… Aquí en México el caso más lamentable fue el del músico Armando Vega Gil que optó por el suicidó, al no soportar el desprestigio. Un logro más del MeToo sería que las denuncias no sólo sean de delitos del pasado, sino que se den las condiciones sociales y jurídicas para que se esclarezcan los abusos sexuales actuales. Dejar el anonimato y denunciar en su momento hará que en el futuro haya menos “me too” y más MeNeither. Habría menos mentiras cobijadas por el anonimato y se abonaría al “a mí tampoco”.
         Marie Louise von Franz dice que los abusadores son hombre/niño, aquellos a los que solo les creció el cuerpo, pero no la mente. Aquellos que están envejeciendo y su personalidad sigue siendo puro instinto y capricho. Son los niños tiranos que quieren que se le cumplan todos sus deseos, de lo contrario hará un berrinche y éste se manifestará como acoso sexual, pederastia, maltrato físico o psicológico, violación o feminicidio: variaciones del mismo tema. Él es el que manda, porque para él es un privilegio nacer del sexo masculino; por eso se rige por la sexocracia. Von Franz también hablaba sobre cómo la inmadurez del hombre afectaba a la mujer, y viceversa; de la necesidad de un equilibrio. No se trata de una discusión de nosotras contra ellos, sino de la lucha por una convivencia más armónica y que la responsabilidad de los más conscientes sea enseñar a los que no lo son, a los que se quedaron fijados en etapas primarias de su desarrollo.
 La crisis de masculinidad también ha ido creciendo porque la fuerza física, que era la supremacía del hombre, ya casi no es necesaria. Ahora el mundo se mueve con un dedo. La fuerza física será un resabio de la humanidad, la fuerza intelectual es la que se está imponiendo: La fuerza bruta, en la vida cotidiana, está mutando hacía las nuevas masculinidades. Y la respuesta de muchos, ante estos cambios, ha sido la violencia.

lunes, 28 de octubre de 2019

OVIDIO Y OVIDIO GUZMÁN LÓPEZ

LOS DOS OVIDIOS Y EL ARTE DE AMAR
 

Ovidio, el poeta, también nació en marzo igual que el otro Ovidio. El romano sí era de lujos, pero no de carros deportivos, ya que en el siglo I a, de C, no existían. Venía de una familia de rancia estirpe, por eso se trasportaba en caballos finos. Pertenecía a la clase social ecuestre; la única que poseía caballos. De allí viene la palabra caballero. Respecto a los gallos, seguramente, Ovidio estaba de acuerdo en definir al hombre como uno de ellos, pues admiraba a los filósofos griegos: Diógenes había tomado un gallo para desplumarlo y aventarlo a la escuela de Platón, diciéndole: “He aquí tu hombre, Platón”. Eso en respuesta a Platón, que había dicho que el hombre era un animal bípedo y sin plumas. Ovidio debió haberse divertido con eso del hombre/gallo.
Ovidio tenía un hermano con el que era muy unido, pero éste murió a los 20 años. El joven falleció de enfermedad y no de balazos, porque en aquellos tiempos, tampoco existían ni pistolas ni ametralladoras Browning M2. El padre de Ovidio era propietario de muchas fincas y estaba muy cerca del poder, pero de todos modos su hijo fue desterrado por el emperador Cesar Augusto, quien fue famoso por exigir excesivo tributo de la plebe. En aquellos tiempos los plebes, también eran carne de cañón; bueno, eso es un decir, no se habían inventaban los cañones. Ovidio era muy irreverente, pero huyó como un ratón, hacía Rumania; Augusto lo obligó al exilio porque le había faltado al respeto y lo hacía parecer débil ante su pueblo.  
El emperador había proclamado leyes contra el adulterio, al mismo tiempo que Ovidio publicaba su obra El arte de amar, en la que promovía la infidelidad. A los señores aconsejaba: “Si a pesar de tu cautela se descubren vuestros hechos, negadlos tenazmente [...]. Pero no os mostréis sumiso ni más cariñoso que antes, porque esta señal indicaría mucho el ánimo culpado”. Y el consejo para las mujeres era: “Sí ponéis vuestro cuidado en engañar a los maridos, no confíes vuestras cartas sino a manos de una sierva fiel [...]. Escribir al amante como a una mujer y firmarlas con el nombre de él. O escribid las letras con leche fresca, las cuales no se pueden leer sino echando polvos de carbón”. El poeta les daba consejos sin distinción de sexo. Eso me lleva a una cuenta de Twitter que ostenta ser de Ovidio Guzmán López. Él pregunta:¿Qué se ve más feo? ¿Una mujer que sea infiel o un hombre que sea infiel?, a ver digan”. Luego el mismo se contesta: “Una mujer infiel siempre será una puta, un hombre infiel será un cabrón, así que no vengan a decir que somos iguales pinches viejas pendejas”. Los dos Ovidios sobajan a la mujer. Aclaro, esto no se trata de una comparación, sino de una simple curiosidad generada por la igualdad del nombre. Señalo que el romano aconsejaba a la mujer e igual la ofendía: “Persuadir firmemente a que todas se pueden coger; y las cogeréis, dándoos maña”. Sólo que el poeta vivió hace 20 siglos y queda absuelto por la erudición de su obra. Al otro Ovidio también ha sido perdonado.
Ovidio era guapo y mujeriego, pareciera que decía: “Siempre con una y con otra me verán pasear”. El poeta tuvo tres esposas y procreo muchos hijos, pero una de sus hijas fue su favorita. En El arte de amar Ovidio no sólo se ocupa del adulterio sino también de todo el arte del cortejo: de la higiene, los modales, los gestos, los cosméticos, los celos, la ropa, las palabras, y hasta de las posturas de cuando dos se hacen uno. Así, sugiere: “Llevad bien hecha y sin manchas la toga. No tengáis asquerosa la lengua, los dientes llenos de sarro, ni naden los pies en amplio calzado. No llevéis la cabeza deformante trasquilada. [...] No tengáis largas y con suciedad las uñas, ni sobresalga pelo alguno en las ventanas de la nariz. Evitad que os huela mal el aliento y el cuerpo a soquina”. Y cuando está con la mujer le invita a que “No exhalen los sobacos olor a chotuno, ni las piernas estén ásperas con el duro vello”. Las desalienta en el uso excesivo de pedrería, “pues lejos de atraer, ahuyenta”. También dice que las que tienen cara larga les vendrá bien un peinado con partido en medio; las de cara redonda, un peinado alto. Asegura que no se debe usar ropa multicolor. Todo un asesor de imagen. Las obras, más famosas, escritas en verso de Publio Ovidio Nasón son El arte de amar y la Metamorfosis. Él vivió 60 años.
Ovidio significa el que cuida ovejas. Y al parecer el mexicano sí cuidó de su rebaño: “No tiren, yo soy hombre, no cobarde, hay familias y niños, no voy a poner resistencia”. Dijo al ser capturado. Por qué le pusieron así al hijo del Chapo, ¿sería por el poeta o por la serie infantil de televisión de los años 80:  Ovidio y su banda?

lunes, 23 de septiembre de 2019

20 VIVAS Y 43 MUERTOS

Resultado de imagen para grito de independencia 2019 zocalo
En SDPNoticias
Jamás había estado tan cerca de tanto rostro extraño. Una corriente humana, incontenible, me condujo al zócalo capitalino. Es el día de la Independencia de México y son las cinco de la tarde. En las calles aledañas a la Plaza de la Constitución hay vendedores de muñecos, trompetillas y llaveros que llevan la efigie del presidente López Obrador.  
La Plaza de la Constitución está dividida en tres, por vallas metálicas. En uno de los espacios hay carpas en donde, supongo, van estar médicos y paramédicos A mi mente llegan como relámpagos las catástrofes. Es el pensamiento primitivo y de conservación el que se impone. “Qué no haya nada que los asuste, qué nadie intente correr”. Y recuerdo la bomba del Grito de Independencia en Morelia en el 2008. La policía sólo observa; no revisa a nadie físicamente, incluso, cuando dos hombres comienzan a ofenderse, ellos permanecen expectantes esperando el puñetazo que no fue. Mi preocupación más inmediata es por cientos de miles de vejigas contenidas. Son muchas horas en la plancha del zócalo y no veo sanitarios portátiles. Al parecer, este día, la capacidad vesical rebasará los estándares y los intestinos permanecerán quietos, como sus dueños. Intentó hacer una respiración profunda, pero me dan ganas de vomitar. Una muchacha grita “¡Puta madre, esto huele a cola!”. Y olía. La fetidez viene de dos hombres llenos de hollín; comen tortas, mientras desprenden olores entremezclados de orines añejos, excremento, sudor, cebolla, ajos y cominos. Se me dificulta respirar. El aire es denso. Camino. 
 Bajo la estricta lupa de la física, todo es energía y la energía que se siente en el zócalo, me conmueve. Y la frase de Arthur Schopenhauer, ya no me importa: “La forma más barata de orgullo es, no obstante, el orgullo nacional. Pues denota en su portador la carencia de cualidades individuales de las que éste se pudiera sentir orgulloso, ya que, de otro modo, no estaría recurriendo a algo que comparte con millones de personas”. Extranjeros azorados y familias con su perro vestido de charro; los bailes típicos de cada región de la republica son un poco de justicia. Sentir a toda esa gente repitiendo como un mantra “Es un honor estar con Obrador”, era una sensación extraña. 
Mientras veo el ánimo del Grito de Independencia pienso en sí realmente AMLO será el gran reformador del México moderno. ¿Podrá contra la corrupción y la violencia? La teoría de la mente me dice que sus muchos se están preguntando lo mismo. Puedo sentir cómo, por esos momentos, la descalificación no es a priori. La exaltación se palpa. Sin embargo, todo deberá de ser tomado con mesura; históricamente el nacionalismo extremo ha traído más desgracias que beneficios. 
A las siete de la tarde, un compromiso me obliga a regresar a casa. No podré estar en los apretujones. En el camino vi a muchos jóvenes que deambulaban como zombis viendo su teléfono, sin chocar. Luego supe que capturaban Pokemones. Llegué al Hemiciclo a Juárez y vi cuarenta y tres fotografías de los jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa, esos que no gritan más, ni capturaran Pokemones. También el reclamo de los padres es silencioso; su agobio hace sentir la pesadez de su tristeza. La desolación. Ayotzinapa, no podrá gritar veinte vivas por sus cuarenta y tres muertos. 
Ya desde casa, sigo la fiesta por televisión. Cien mil personas están allí, dicen los comentaristas. La primera vez que no había acarreados, que nadie le mentaba la madre al presidente y un sinfín de primeras veces. El presidente aparece en el balcón y grita las veinte vivas que a la mayoría satisfacen. De lo mejor que se ha oído desde que el cura Hidalgo soltara vivas para la Virgen de Guadalupe y el rey Fernando VII. Me quedé pensando en la necesidad de criticar al gobierno con argumentos, de elevar el debate nacional; que los políticos dejen de descalificarse a base de chistes malos y banalidades. Después, Eugenia León desvió mi mente entonando “La paloma” una canción que a pocos gustó, pero que ofrecía justicia para Ayotzinapa. ¿Habrá justicia? ¿Esta letra será un verdadero augurio o sólo una promesa más?