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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 23 de mayo de 2015

CUATRO, TREINTA Y TRES


Una de las disciplinas que me hubiera gustado aprender es la interpretación de música; en piano, violín o en lo que fuera. Pero, eso no fue para mí. Desde luego, estoy lejos de sentirme frustrada por esa razón, y menos ahora que sé que sí puedo tocar una obra. No sólo eso, considero que la interpretaría perfectamente. No creo que haya nadie que pudiera encontrarle defectos a mi ejecución, o al menos dudo mucho que se atrevieran a decir que lo hice mal. Tan segura estoy de lograrlo que alguna vez divagué con ofrecer ese concierto en público. Se trata de una obra que, aunque nació para piano, de igual forma puede ser para timbales, violín, trompeta, chelo o cualquier otro instrumento. Es curioso, nadie ha hecho las adaptaciones para cada ocasión, sin embargo, se creó con la peculiaridad de que se puede tocar con lo que se desee, incluso por una orquesta.
         La composición, la cual sería la única que yo podría interpretar, se llama “Cuatro, treinta y tres” (4´33´´) y como el nombre lo indica, su duración es de cuatro minutos con treinta y tres segundos. Consta de tres movimientos y fue imaginada por el compositor estadounidense John Cage en 1952. Al inicio de cada uno de los movimientos, (que duran 1. 31 minutos, cada uno) está escrita la palabra Tacet del latín calla, es decir silencio. Esta obra ha sido interpretada ante los más variados públicos y en muchas salas de prestigio (se pueden ver las muestras en Youtube). Lo extraordinario de estas partituras es que todo lo que tiene escrito es el título de la obra y el de los movimientos. No tiene plasmada, ni una, ni una sola nota. El papel pautado está limpio. Si es una orquesta la que la va interpretar el director llega, levanta la batuta, la baja y en seguida se queda por un minuto y treinta y un segundos, catatónico, al igual que los demás músicos. Esto se repite dos veces más. El director, hasta se limpia el sudor y toda la payasada, sin haber tocado nada de nada. Lo mismo sucede si es pianista o cualquier otro solista. Se supone que la música se produce con el ruido del ambiente.
         Algunos críticos dicen que es una propuesta artística interesante y que cada vez que se tenga esa obra enfrente será una experiencia diferente de ruidos ambientales. Pero, ¿necesitamos de eso para estar conscientes del ambiente? Porque si yo soy fiel a mi instinto, recibo este tipo de creaciones como una simple curiosidad. Imagino si sería posible que el violinista Itzhak Perlman programara, en uno de sus conciertos, el 4’ 33’’ de John Cage, y concluyo que eso no sucederá jamás. Por eso digo que la puedo interpretar, y es verdad. ¿Quién podría decirme que no? La vanguardia es tolerante con cualquier tipo de expresión y los críticos insisten en ensalzar obras que no tienen ningún mérito y ello hace que se ensucie nuestro juicio sobre el verdadero arte. Los críticos hacen que el público dude y generan inseguridad en las personas cuando se tropiezan con obras que no les gustan y terminan aceptándolas porque tal o cual experto dice que son extraordinarias.
         Con frecuencia los artistas hacen innovaciones (de eso se trata), pero alegan como su principal valor, precisamente, que “nadie lo había pensado”. Sin embargo, muchas de esas creaciones no es que a otros no se les hayan ocurrido sino que lo consideraron tonterías y por esa razón no se llevaron a cabo. Imaginemos que en el Barroco, a Vivaldi o a Bach, les hubieran mostrado una obra sin una sola nota, eso sería una simple broma. En cambio ahora se paga por esas expresiones.
Desde luego, sin el silencio no hay música, pero el silencio sin sonido es sólo ruido del ambiente, porque el silencio absoluto sólo existe en el espacio sideral. Los silencios no son algo nuevo en el arte, sabemos de libros en los que únicamente tienen el nombre del autor y el título con más de doscientas páginas en blanco, cuadros con el lienzo mudos, artículos periodísticos publicados en blanco y poemas que no son nada; considero a estos curiosidades (insisto), no más.

Pensándolo bien, y ya que yo no soy músico, me daría mucha vergüenza interpretar el “Cuatro, treinta y tres” de John Cage.

sábado, 9 de mayo de 2015

EL ARTE DE SER JUMENTO


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Me pasó una de esas noches en las que no podía dormir, y, como otras veces, decidí leerme un cuento. Ese día le había puesto punto final a un artículo sobre un tema político; para ello había leído múltiples textos. Esa fue la causa del desasosiego que sentía y que no me dejaba dormir. Tenía la sensación de haber entrado a un gran contenedor de basura en donde yo buscaba algo a lo que  pudiera darle una apariencia diferente. Pero en el intento, sin remedio,  mi mente se llenó de inmundicia; decidí limpiarla y tomé el libro de Platero y yo del malagueño Juan Ramón Jiménez (1881-1956). Esa hermosa narración poética fue un baño de cielo, un respiro de verdes prados y aves canoras, una probada de tierra húmeda. Fue la mirada de inocencia que necesitaba para ver la belleza del este mundo.
         Platero y yo, es la historia de la relación de un hombre y un burro. Especialmente, es la vida y muerte de un asno que parece estar hecho de algodón y que se llama Platero. Después de toparme con la ternura de este blanco rebuznador, me puse a pensar en tantos jumentos, rucios, onagros, pollinos o asnos que tiene la historia. Sí, hay muchos burros importantes, tantos, que no podría enumerarlos. Desde luego no esperemos que tengan la fama de sus parientes  caballos, como el Rocinante de don Quijote, el Babieca del Cid Campeador, el (senador) Incitatus de Calígula, el Lazlos de Mahoma, el Bucéfalo de Alejandro Magno, el Merengo de Napoleón, el Siete Leguas de Villa y hasta uno de madera que es el de Troya, entre otros.
         El primer burro que aparece en la Biblia lo hace como cadáver, en forma de arma huesuda. Se trata del primer asesinato de la historia de la humanidad que, según Moisés, fue perpetrado con una quijada de burro cuando Caín mató a su hermano Abel. Luego Sansón con otra quijada asnal da muerte a mil filisteos. De manera que el miedo sí puede andar en (quijada de) burro. En el Nuevo Testamento aparece otro burro ilustre y es el transporte de María a Belén. E igualmente la entrada de Cristo a Jerusalén es en uno de éstos: “He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna” Zacarias 9:9
         Otro asno célebre, aunque también sin nombre, es el que acompaña a Sancho Panza,  el escudero de don Quijote. “El asno de Sancho” y aquí, el enunciado aplica en los dos sentidos: en el de pertenecía y en el de ausencia de inteligencia. Al menos eso es lo que frecuentemente le dice don Quijote a Panza, “falto de entendimiento”. Aunque en realidad Sancho no es menso, Cervantes lo personifica como bastante ingenioso. Algunos han dicho que este  asno se llama Rucio, pero rucio es sinónimo de burro y  El ingenioso Hidalgo... se refiere a él así, sin mayúscula. También es famoso porque en el capítulo XXIII de la novela  se lo roban, desaparece,  y en el capítulo XXX vuelve sin ninguna explicación. Miguel de Cervantes se olvidó de ese robo; se dieron cuenta de eso después de la primera publicación.       
         Siempre me han gustado estos animales tradicionalmente de carga, (“trabajo como burro”, dicen) pero considero han sido discriminados porque los comparan con las personas tontas. Por eso antes, cuando parte de la educación era basada en la humillación, se les ponían orejas de burro a los niños. Recuerdo que en el lugar donde fui niña era frecuente oír sus rebuznos. Desde entonces el sonido que emiten me parece nostálgico. Ahora mismo vienen a mi mente otras significaciones asnales, por ejemplo: los niños que jugaban al “bríncate burro” diciendo frases muy chistosas y que en las kermeses nos vendaban los ojos para competir a ver quién le ponía la cola al burro. En fin, en el lenguaje cotidiano lo encontramos en las comidas de “burritos” o en el trabajo doméstico en los burros de planchar ropa. Sin embargo, con todo y la primavera, algunos dicen que los asnos están en peligro de extinción. Quién sabe si sea cierto.

Mientras escribo esto, suspiro y recuerdo que es tan fácil, y tan difícil, ser el burro que tocó la flauta. Por eso para ser ese burro se requiere arte. El arte que siempre estará allí para salvarnos de la inmundicia.

sábado, 25 de abril de 2015

VOLUMINOSOS


En un mitin, un grupo de maestros protestaban por los bajos sueldos que recibían. Traían pancartas y camisetas con una denuncia: “¡Tenemos hambre!” Las letras en sus camisetas aparecían deformes, ensanchándose en cada voluminoso abdomen. El gobernante, blanco de los gritos de “tenemos hambre”, sólo murmuraba: ‘Sí, se nota, se nota’”. La anterior es una imagen cada vez más frecuente en México. Antes, la palabra pobreza se asociaba siempre con cuerpos enflaquecidos, ahora, no necesariamente.
En esta época de paradojas, es extraño escuchar la noticia de que México tiene 50 millones de pobres y en contraparte asegurar que el 70 % de la población padece sobrepeso.  Es decir, de 112 millones, 56 de éstos son pobres pero 78.4 millones tiene sobrepeso u obesidad. Las cifras parecen contradictorias, ¿por qué un gran porcentaje de la población pobre es obesa si para comer se necesita dinero? Desde luego, la pobreza de los mexicanos no sólo es cuestión de comida, lo es también porque no tienen los servicios básicos de agua potable, luz eléctrica; además de que carecen de educación y una vivienda digna.
En los últimos años, México enfrenta un serio problema de salud pública debido al aumento de peso de sus habitantes. Sí, nos hemos vuelto muy voluminosos, ocupamos más lugar en el espacio porque tenemos más masa corporal. Aunque se ha dicho que somos el país más obeso del mundo,  no es así, pero eso no significa ningún alivio. De manera decreciente estos son los diez países más obesos: Estados Unidos,  China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán, Indonesia. Nos encontramos en el sexto lugar, es curioso que países pobres compartan el mismo problema de otros que son ricos, como Estados Unidos o Alemania. ¿Qué está pasando? ¿Por qué los países pobres también comen en exceso? Establezcamos que son pocas las personas que tienen problemas endocrinos o metabólicos que favorecen la obesidad, de manera que en casi todos los casos se trata de que hay sobrealimento; se come más de lo necesario, independientemente del origen de sus calorías, ya sea carbohidratos, proteínas o grasas. Por supuesto la dieta del mexicano está  basadas en carbohidratos (refrescos, pan, tortilla, arroz y frijoles) que son los que más fácil hacen engordar; comemos pocas frutas y verduras.
Pero, qué está haciendo el gobierno de México para mejorar las cifras de la epidemia de obesidad. Bueno, han implementado campañas para quitar la comida llamada chatarra de las escuelas, en las instituciones de salud están pesando a los pacientes y les sugirieren bajar de peso dándoles un esquema de alimentación y ejercicio.
Sin embargo, otra de las causas del sobrepeso es el sedentarismo. Las personas ya no quieren moverse, los niños están metidos en la computadora o en la televisión y ya no salen a correr.  Por eso es indignante que el gobierno de Enrique Peña Nieto esté regalando televisores a las personas. Al parecer la televisión es el símbolo de su sexenio, (visto por varios ángulos). Claro, la gente está muy contenta. Pero, no sería preferible mejorar las condiciones de empleo, favorecer la estabilidad del país y establecer la educación como una prioridad. Eso, sabemos, no será posible en este sexenio.
Si bien es cierto, la obesidad es un problema que surge de manera individual. Ni modo de que se culpe al gobierno de que tal o cuál persona sea obesa. Pero, es importante difundir medidas preventivas y terapéuticas, así como crear  centros deportivos; que en las escuelas sea realmente importante la materia de educación física y  que se apoye al deporte amateur. Porque cada vez que se descubre que algún  joven tiene habilidades para algún deporte se topa con que a nadie le interesa apoyarlo, en ese sentido deben ser los subsidios, no regalando televisores.

El problema de obesidad hará gastar a los gobiernos más de lo que se pueden imaginar. No habrá dinero que alcancé para curar las enfermedades derivadas de la obesidad como diabetes, hipertensión, cáncer, por mencionar las más frecuentes. La obesidad, un problema voluminoso.

miércoles, 22 de abril de 2015

LA OTRA CARMEN


Resultado de imagen para carmen salinasEn las últimas semanas, en México se habla mucho de dos mujeres de nombre Carmen, entre ellas no hay muchas coincidencias. Más bien, parecieran ser la antítesis, una de la otra. La primera, Carmen Aristegui, de 50 años, periodista inteligente, Lic. en Comunicación por la UNAM; ha exhibido la corrupción de políticos (especialmente del PRI), por lo que la han tratado de censurar, y, aunque no con mucho éxito, sí la han castigado quitándole el atractivo sueldo que recibía de la empresa MVS. Esta Carmen ha provocado discusiones apasionadas en todos los medios de comunicación. Unos en contra, otros a favor. Y está la otra Carmen, la de 81 años, la que, debido a su incursión a en la política mexicana, ha desatado la burla, tanto de profesionales del periodismo como de legos. Carmen Salinas es originaria de Torreón, Coahuila, en donde hay una calle que se llama como ella. Inició su educación primaria en la escuela “Alfonso Rodríguez”, pero no la terminó; en entrevista para El Siglo de Torreón, el 10 de octubre de 2010, declaró: “A duras penas llegué a tercero de primaria y miren hasta dónde he llegado”. No obstante, su poca instrucción no le ha impedido tener éxito como comediante, actriz de películas y telenovelas, productora teatral, y ahora, candidata a diputada federal plurinominal por el PRI. Lo que habla de que no es tonta. Claro, no habrá que juzgar su inteligencia preguntándole sobre cuáles libros han marcado su vida, probablemente no  existan.

¿Qué motivó a César Camacho, presidente del PRI, para invitar a esta octogenaria a ser diputada?: Se trata de su popularidad, sólo de eso. Una ración más de circo. No creo que hubiera pensado que Carmen Salinas fuera aportar disertaciones brillantes entre los diputados... Leer artículo completo

sábado, 11 de abril de 2015

BORGES, JUNG Y EL I CHING


I Ching

Entre los estantes de filosofía de una librería, encontré el Libro de las mutaciones también conocido como I Ching, Yi Ching, Jiying o I King, para muchos se trata sólo de un texto esotérico de utilidad adivinatoria pero para otros es un libro de sabiduría milenaria. En esta edición, traducida del chino al alemán por Richard Wilhelm y del alemán al español por D.J. Vogelmann, me sorprendió ver que contenía un prólogo del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung y una poesía del escritor argentino Jorge Luis Borges. La sorpresa me vino porque el esoterismo es despreciado por muchos científicos y literatos, ya que lo consideran charlatanería y propio de ignorantes; una contradicción a ese pensamiento es que Borges y Jung estén juntos en esta edición argentina, publicada por Editorial Hermes en 1960. Supongo que al pasar de los años, algunos aceptamos que el misterio es parte de la vida y que, nos guste o no, la magia está allí, porque no podemos explicar el Universo. Tal vez, algún día sea revelado el secreto de la vida, la muerte y el Universo, el caso es que hasta ahora se han tratado de explicar religiosa y científicamente, pero ni uno ni otro han convencido del todo.
         La participación de Borges fue a petición de Vogelmann con los versos que tituló: “Poema para la versión del I Ching de Richard Wilhelm” y habla de lo irremediable que es el pasado pero también de lo inevitable del futuro, considerando que en el presente somos ya lo que fuimos y lo que seremos para después llegar a la inevitable fatalidad, dice así: El porvenir es tan irrevocable/ Como el rígido ayer. No hay una cosa/ Que no sea una letra silenciosa/ De la eterna escritura indescifrable/ Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja de su casa ya ha vuelto./Nuestra vida/ es la senda futura y recorrida./ El rigor ha tejido la madeja./ No te arredres. La ergástula es oscura,/ La firme trama es de incesante hierro,/ Pero en algún recodo de tu encierro/ Puede haber una luz, una hendidura./ El camino es fatal como la flecha./ Pero en las grietas está Dios, que acecha.
         El prólogo de Carl G. Jung es extenso y al principio, a manera de disculpa, aclara que él no es especialista en cultura china: “Como no soy sinólogo, una presentación del Libro de las mutaciones preparada por mi habrá de ser un testimonio de mi experiencia personal…” Explica lo difícil que es para la mente occidental comprender la cultura oriental y, específicamente, la cultura china, habla de las diferencias en la percepción del azar o la casualidad y de cómo nosotros pensamos más en la causalidad. El I Ching se usa para el arte adivinatorio lanzando palillos o monedas que dan un número de donde surgen las direcciones de los textos (hexagramas) que proporcionaran el consejo solicitado, generalmente, la comprensión es fácil. Para su prólogo, Jung, jugó consultando al I Ching como si la propia obra fuera un personaje; le preguntó el “dictamen sobre su situación actual” el libro hablaría sobre la importancia de su presentación en occidente. En la interpretación de Jung el I Ching arroja las siguientes ideas: “Contengo alimento (espiritual). Y en vista de que participar en algo grande siempre despierta envidia, el coro de los envidiosos es parte del cuadro (…) pero su enemistad es en vano la riqueza del I Ching está asegurada…” El oráculo no se equivocó, este método adivinatorio es de los más visitados, desde que se creó hasta la actualidad, las consultas van desde problemas amorosos hasta el planteamiento de estrategias de guerra.

         El I Ching puede ser leído como filosofía o literatura china, pero para la mayoría es un ser animado en el que se manifiestan “agentes espirituales”. Esta obra tiene una antigüedad de más de tres milenios, fue escrito mil doscientos años antes de Cristo. Se considera de origen taoísta pero una parte se le atribuye a Confucio, de manera que no se sabe claramente quién lo escribió. Es un libro lleno imágenes poéticas y sentencias sabias. No tiene una cronología que nos haga mantener el interés para leerlo de manera lineal. Entonces, hablo de un libro del que sólo he leído (bien) el prólogo de Jung y el poema de Borges que contiene.

domingo, 29 de marzo de 2015

LA "DURANGUIZACIÓN" DE TORREÓN


Desde hace algunas semanas he venido haciendo una observación. Se trata de una mirada simple a un fenómeno complejo. Tengo claro que mis conclusiones no se basan en estadísticas rigurosas, pero dadas las circunstancias del hecho es difícil una medición científica exacta.
         Una noche de viernes fui a cenar a un restaurante de aquí, de Torreón. En el estacionamiento había veinte coches, casi todos de lujo, entre ellos Mercedes y BMW. Me sorprendió que de todos los vehículos estacionados allí, sólo dos teníamos placas de Coahuila, el resto eran de Durango, ¿por qué tantas placas de Durango? Las razones podrían ser diversas, entre ellas, que a las personas de Gómez Palacio, les gusta venir a cenar a Torreón, la otra es que los torreonenses han encontrado el camino para evadir el impuesto de tenencia vehicular.
         Ya que la visión anterior no podía ser una muestra representativa de lo que es nuestra ciudad, comencé a fijarme en otros lugares. Por ejemplo, el supermercado donde compro el mandado. Allí encontré que de 20 coches, siete tenían placas de Durango, 3 de Onapafa, 1 de Chihuahua, 1 de Querétaro, (Querétaro y Chihuahua, tampoco pagan tenencia) y 8 de Coahuila.  En promedio, esa fue la relación, pero se mantenía la tendencia de que a mayor lujo del carro, más factible era que tuviera placas de Durango.  Aunque también me fijé que en domingo aumentaba el número de coches durangueños en el estacionamiento del super y que también eran coches más caros. Lo que podría hablar de que las personas con mayor poder adquisitivo acuden al supermercado con más frecuencia los domingos y no el martes de canasta. También hice un conteo en el parque al que voy a hacer ejercicio por las mañanas. Y observé la misma relación que en el supermercado. E Igualmente los domingos por la mañana aumentaban los coches de lujo y junto con ello las placas de Durango. ¿Será que las personas de Durango que tienen más dinero sólo hacen ejercicio los domingos y  les gusta viajar a los parques y supermercados de Torreón?
Además de las agencias de renta de coches que sacan sus placas en Chihuahua, conozco otros casos concretos. Por ejemplo, la familia de una amiga que tiene 5 coches, pagaron en impuestos en Gómez Palacio,  11 mil pesos, lo que aquí en torreón les hubieran costado 31 600. Es decir, se ahorraron 20 600 (veinte mil seiscientos) pesos. Creo que para cualquiera vale el esfuerzo de cruzar el puente y buscar un comprobante de domicilio de un pariente o amigo. En Durango se pagan otros impuestos por tener vehículos pero se eliminó la tenencia, esa es la razón de la "duranguización" en los coches de Torreón. 
No podemos saber cuántos automóviles de personas que viven en Torreón pagan impuestos en Gómez Palacio. Pero es claro que el gobierno de Coahuila le está ayudando a recaudar impuestos, que no le corresponden, al gobierno de Durango. Recordemos que una de las promesas de campaña del gobernador Rubén Moreira fue quitar el pago de tenencia y al no cumplir abrió las puertas a una forma muy simple de evasión fiscal, sin ilegalidad aparente. Digo aparente porque si el dueño de estos vehículos comete un ilícito y se le busca en el domicilio donde está registrado, pues no lo van a encontrar. Esto es un grave problema para la aplicación de las sanciones electrónicas que están implementando. Los módulos detectores de exceso de velocidad y de las personas que hablan o envían mensajes por teléfono celular mientras manejan,  permitirá levantar multas a los infractores, mismas que enviarán a su domicilio. Aunque creo que la mayoría de los infractores con placas de Durango no pagará esa multa, primero porque no la recibirá ya que se la enviaran al domicilio registrado con sus placas, que no es el real, y segundo, porque no habrá forma de obligarlo.

La mejor forma que tienen los gobernantes de ganar votos para su partido es cumpliendo lo prometido. Creo que el gobierno de Rubén Moreira hubiera ganado más (en todos sentidos) si su promesa de quitar la tenencia vehicular se hubiera hecho realidad. 

viernes, 27 de marzo de 2015

EL MAL GUSTO DE LA PRIMERA DAMA


El Siglo de Torreón
“Michelle Obama luce vestido de 30 dólares”, esta noticia circuló, por las redes sociales y  periódicos el 6 de noviembre de 2012, tras el triunfo de la reelección del presidente Obama. Muchos creen que a la primera dama estadounidense le gusta la ropa barata, pero en realidad se trata de una mujer inteligente que, como muchos famosos, ha descubierto que su cuerpo es un espacio publicitario, como lo son los de deportistas o artistas. Es ingenuo pensar que el vestido de 30 dólares, usado por la señora Obama, fuera un hecho fortuito, pues la tienda en línea Asos inmediatamente lanzó la información y en consecuencia sus ventas aumentaron y, por supuesto, el vestido se agotó. Los caminos de la publicidad son infinitos y millonarios.
Para actos oficiales Michelle Obama usa ropa de diseñadores famosos, muchos de los vestidos y accesorios no se los venden, se los regalan, porque los fabricantes saben que al portarlos ella sus ganancias aumentan. El primer regalo que recibió fue del diseñador taiwanés Jason Wo, se trata del vestido con un costo de 15 mil dólares, que usó el 20 enero de 2009 en la toma de la posesión presidencial de su esposo. El vestido fue donado a su vez al museo Smithsoniano, (Washington, D.C.) donde se exhibe actualmente. Según la periodista Nancy Benac, del portal de noticias Huffington Post, asegura que todas las primeras damas reciben préstamos o regalos de diseñadores, excepto Laura Bush que pagó todo su guardarropa. Recuerda también que a Nancy Reagan le prestaban ropa los diseñadores pero que ella olvidaba regresarla y que uno de los más caros fue el vestido que usó Hillary Clinton, al ganar la primera elección Bill Clinton como presidente; se trataba de un prenda diseñada por Sarah Phillips, con un costo de 50 mil dólares y que igualmente se exhibe en el Smithsoniano. En el mismo artículo, Benac afirma que Michelle Obama ha recibido regalos de Carolina Herrera y Naeem Khan, entre otros.
         ¿Cómo es en México?, la verdad es que no tenemos pruebas de que la primera dama haya gastado más de un millón de pesos en  unos cuantos vestidos. No sabemos si se trata de un acuerdo comercial con los diseñadores y la revista Hola, a quienes les hizo ganar cifras millonarias al agotar la edición en unos cuantos días. Bien por ella si fue así  y por su hija con su vestido Dolce & Gabbana de 100 mil pesos y que en beneficio de los mexicanos sería fabuloso que fuera el mismo que sudó Amal, la esposa de George Clooney. Supongamos que “La Gaviota” tuvo el buen tino de ahorrarnos más o menos medio millón de pesos en vestuario, supongamos. Pero,  desgraciadamente esa fue la parte menos costosa del viaje a Inglaterra. Lo más oneroso fue llevar a 200 invitados. Cabe destacar que entre los invitados están la actriz Salma Hayek y dos dueños de empresas laguneras: Eduardo Tricio Haro, de Lala y  Alberto Bailléres, de Peñoles (supongo que siendo tan ricos se costearon su viaje) Ellos, sentados a la mesa real cenando con la reina de Inglaterra y, hay que decirlo, a todos en las fotografías se le ve tensos. Es natural, tanto brillo, tanta etiqueta, tanta pompa y circunstancia, intimidan hasta al más sofisticado de los mexicanos; cualquier movimiento en falso y “¡pardon!” porque a los ingleses no les gusta más que el “sorry.” Llama  la atención que no hayan invitado al empresario más rico de todos, a Carlos Slim.

Pero, por qué digo que Angélica Rivera tiene mal gusto con todo y su extraordinario clásico vestido “rojo Valentino”, porque es excesivo su despilfarro al llevar a su hermana, cuñada y  cuatro de sus hijas, y sobre todo por exhibirse, haciendo  alarde en la revista Hola. Tiene mal gusto por no medir el gran costo político y porque siendo una mujer envuelta en tanta frivolidad aparece como poco inteligente. El buen gusto de una primera dama no está sólo en la apariencia física, está también en saber ser discreta, en tender estrategias sutiles. Recordemos que su primera aparición en esta revista sirvió para que se descubriera la corrupción en torno a su ostentosa mansión. De allí que resulte intrigante saber por qué Angélica Rivera insiste en aparecer como una mujer vacía, quizá sucumbió a la tentación de la ordinariez, obedeciendo a razones mucho más íntimas. Por ejemplo, humillar a la amante del presidente de la que habla Sanjuana Martínez en un artículo publicado en el portal de noticias Sin embargo: “La casa de Televisa, la amante y “La Gaviota”: el origen de la mansión en Las Lomas”. Coincidentemente la primera aparición de Rivera en Hola, fue después de que ella descubrió que su esposo continuaba con su amante Maritza Díaz Hernández con quien él tiene un hijo de 7 años. Maritza Díaz, grabó a la primera dama  cuando ésta la ofendió telefónicamente, con palabras con las que se suele ofender a las amantes. Después, Díaz, concedió una entrevista a Sanjuana Martínez, misma que sirvió, en parte, para que la periodista escribiera el libro Los amantes del poder. Ahora, la primera dama  volvió a aparecer en Hola: hermosa como es, elegante como puede e insolente como la calificaron muchos periodistas,  no le importó el repudio de una gran parte de la población. Un desatino, sin duda, pero que podría explicar la quijada apretada de una mujer ofendida a quien le dicen que debería aceptar al hijo de la amante de su esposo en actos oficiales (Sanjuana Martínez dixit). Podría ser esa la razón de qué Angélica Rivera, actúe con aparente indolencia. Vamos, finalmente en cuestiones amorosas tenemos necesidad de mostrar supremacía y de marcar nuestro territorio, aunque el territorio sea una casa blanca y costosa que abonó al desprestigio de este sexenio. En este caso el plumaje de “La Gaviota” cruzó el pantano, pero éste sí se manchó. Y de qué manera.