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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

martes, 11 de diciembre de 2012

ELBA ESTHER

La maestra Elba Esther Gordillo, (Comitán, Chiapas, 1945), se plantó en la memoria colectiva de los mexicanos a partir de su relación amorosa con Carlos Jonguitud Barrios, Secretario General del SNTE y poco tiempo después, por sustituirlo para dirigir dicha secretaría desde 1989 hasta la actualidad. Representando al PRI, ha sido senadora, diputada y es fundadora del Partido Nueva Alianza (PANAL). “La Maestra”, como se le conoce, ha sido un personaje importante en la manipulación de elecciones presidenciales desde su condición de lideresa, ha apoyado a los candidatos priistas y panistas, persuadiendo a sus agremiados para que voten por quien ella decide. Gordillo es una mujer rica, pues son cuantiosas las cuotas sindicales que recibe. Es conocida por someterse a múltiples cirugías que le han plastificado el rostro y por vestirse con modelos de los más caros diseñadores. Una mujer astuta y extravagante en algunas aficiones, como acudir a brujos africanos para que le lean el futuro.
En febrero de este año la periodista Denisse Dresser, en un programa de televisión, a pregunta expresa de Leo Zuckermann, sobre qué hacer con Elba Esther Gordillo. Dresser contestó que ojalá la maestra muriera en su próxima cirugía plástica. Después la politóloga dijo que se había tratado de una broma. Sin embargo, ello representa los deseos de muchos para la lideresa. Aunque no se justifica que una profesionista tan preparada tenga esas manifestaciones públicas.
            De cualquier manera, Elba Esther Gordillo, siempre es noticia. Recordemos la exhibición del documental “De panzazo”, que se trata sobre las fallas del sistema educativo en México y culpa a Gordillo de casi todas las deficiencias en la Secretaría de Educación. Una película patrocinada por Televisa, empresa en la que se produce un sinfín de programas que fomentan la ignorancia y la violencia.
Hace algunas semanas se publicó el texto: "La formación de valores en el México del siglo 21" donde Elba Esther Gordillo critica a los medios de comunicación llamándoles chatarra, además, habla de las madres trabajadoras como parte del problema de la educación, diciendo: "Cuando la mujer tuvo que compartir la responsabilidad del ingreso, no sólo impactó en el deterioro individual sino en el de la sociedad. El abandono de la madre en la formación de los hijos, convirtió a las escuelas en guarderías juveniles, a los maestros, en solidarios responsables de la educación, y vació de contenido educativo y de convivencia humana, enormes cantidades del tiempo familiar, el cual fue ocupado por el excesivo consumo de la televisión chatarra y el abusivo uso de instrumentos lúdicos envueltos en ropajes de tecnología, también chatarra".
La maestra fue criticada severamente por sus declaraciones aunque hay puntos en los que tiene razón, uno de ellos es que la televisión que se hace en México es chatarra. Está claro que la oferta televisiva poco nutre el intelecto. También es cierto que hace falta que los padres convivan más con sus hijos. Aunque no tiene razón Gordillo por “El abandono de la madre en la educación de los hijos”. Se trata de que al estar ausentes, muchos niños pasan la tarde viendo televisión y los que tienen acceso a Internet, hacen lo propio, exponiéndose a todo tipo de información errónea. La madre trabajadora, en ocasiones, no tiene control sobre lo que su hijo hace, no por que quiera abandonarlo sino porque tiene necesidad de conseguir el sustento. Una mujer que trabaja todo el día y que al llegar a casa aún tiene que hacer tareas domésticas, irremediablemente termina exhausta; no tendrá ánimos para hablar sobre los problemas de sus hijos. En nuestro país no existe una infraestructura del gobierno que apoye a las madres trabajadoras. Si los niños de primaria y secundaria asistieran con tutores a hacer tareas y deporte de manera extracurricular, sería diferente.
La calidad en la educación escolar ha disminuido. Aunque hay maestros con vocación y que están preparados, hay otros que son maestros por herencia y no les interesa ni les satisface su trabajo, ello trae bajos niveles de aprendizaje en los alumnos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Lidia Acevedo en la piel del otro.

La piel del otro, ganadora del Premio Nacional de Novela Breve “Cecilia Ramírez Piña” (2005), escrita por Lidia Acevedo (Tlahualilo, Dgo.), es una novela en donde la vida de los personajes se ve afectada por un eje central: el General Blanchette. Jean Claude Blanchette, encargado de la seguridad del Estado de Durango, es un hombre que trafica armas y autos de lujo. Y como todo buen mafioso, Blanchette, además de formar parte del gobierno, tiene un ayudante incondicional: Silvano Gracia, al que él llama Desgracia. Gracia es fiel a pesar del odio que le inspira su jefe, por lo que despierto sueña con matarlo. En La piel del otro somos testigos de asesinatos, secuestros, torturas, desaparecidos, muertes fingidas y cambios de identidad; en ella, los malos también sufren, pues encontramos a un General adolorido por la traición del que él hizo a imagen y semejanza suya. Porque la igualdad entre dos personas puede llegar a ser de tal modo que “los pensamientos de uno suelen generarse en el cerebro del otro”, nos dice la autora. Una característica sobresaliente de esta novela es que, aunque no se menciona la droga, se percibe entre líneas (por algunos diálogos y por la trama en sí misma), y se puede deducir que el narcotráfico es parte del engranaje de la historia. Igualmente las acciones de los personajes masculinos siempre caminan fuera de la ley. Una historia donde la amistad entre dos mujeres (Leonora y Angelina) es parte fundamental; las amigas se preguntan: “de cuánto tiempo estaremos hechas, cuánto espacio habrá aún para más balas”, mientras que ignoran que aman al mismo hombre.
A través de las páginas de La piel del otro, es posible visualizar las calles de la ciudad de Durango, la Catedral, el cerro de Los Remedios, la Plaza de Armas, los atardeceres y los amaneceres llenos de rocío. La ambientación narrativa es efectiva, y al mismo tiempo retrata la ciudad y algunos pueblos del Estado de Durango.
Lidia Acevedo escogió a un narrador omnisciente para contarnos una historia actual que nos lleva hacia los personajes y sus diálogos con un lenguaje congruente con la condición de maleantes o de mujeres reflexivas, leales a sí mismas y a lo que aman. Eligió una historia que transcurre en tiempo lineal, aunque tiene ciertos tiempos circulares que se presentan a través de la evocación, porque como allí asegura: “El tiempo es sólo una mañana sin principio ni fin que no va a ningún lado, ni adelante ni atrás, sino en recorridos circulares que con frecuencia se tocan…”.
La concepción de La piel del otro de Lidia Acevedo resultó ser original, ya que muy pocas veces los temas de criminales son abordados por mujeres escritoras. Asimismo la penetración en la psicología de los personajes es reflejado como un factor imprescindible para la comprensión de las conductas de los protagonistas. La estructura de la novela es compleja, de tal forma que el lector deberá de estar muy atento para comprender cómo funciona la maquinaria que mueve la narración..
Lidia Acevedo es ensayista, narradora y poeta. Es licenciada en Educación con especialidad en Psicología. Catedrática de la UIE-Plantel Laguna y de la Universidad La Salle-Campus Gómez Palacio; es autora de más de una decena de libros de narrativa, poesía y ensayo. Ha ocupado diversos cargos en la cultura a niveles regional y estatal. Obtuvo en Argentina el Premio Internacional de Poesía Nuevo Ser, en el 2004; Premio Estatal de Novela “Antonio Estrada”, y el de Poesía “Olga Arias” en el 2000. Así como Premio Nacional del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) en Diseño de Software, entre otros tantos reconocimientos.
“La vida es un hueco que hay que llenar, ¿sabes? Naces hueco, con tu hueco cerebro, tu hueca conciencia, tu hueca alma y lo tienes que llenar, aunque sea de basura casi siempre”, nos dice algún personaje de esta novela. Pero siempre tendremos la posibilidad de llenar los huecos con buena literatura como la que crea la lagunera Lidia Acevedo. lopgan@yahoo.com
Acevedo, Lidia. La piel del otro
Fundación Guadalupe y Pereyra A.C
Y H. Ayuntamiento de Durango, Dgo.
México 2007

sábado, 10 de noviembre de 2012

COMO CHAC MOOL


Siendo las tres de la mañana, estando presentes el insomnio y tú, en un hospital, por fin, dedujiste por qué las batas de los enfermos tienen las cintas amarrables por la espalda. Desde la primera vez que viste ese grotesco espectáculo, te vino el pensamiento de lo ridículo que era ver a los pacientes deambulando con las posaderas en exhibición. Qué tontería, sobre todo, cuando eras tú la que te convertías en uno de esos que, ante el dolor, pierden el pudor y dejas que los aires se cuelen por el trasero. Nadie, nunca, supo responderte la duda, ¿por qué la abertura de las batas es hacía atrás? Pero resolviste la cuestión concluyendo que, por comodidad del paciente y de quienes lo cuidan es necesario una bata floja y fácil de abrir, por eso, es preferible mostrar lo de atrás que lo de adelante. Aunque no me convence del todo

Observas todo en un cuarto de hospital. Han pasado varias horas de que saliste del baño de casa, cuando un resbalón te hizo ver volar tus pies. No te quedó ninguna duda de que la ley de gravedad y Newton siempre tendrán la razón. Azotaste. Entonces se te instaló la creencia que te habías roto la espalda y con el golpe en la nuca pensaste que hasta allí habías llegado: oscuridad, deseos de vomitar, sudor frío y un efímero síncope.

Después de un rato de pasear en silla de ruedas, te pusieron como muñeca de trapo en una camilla (bueno, no debemos hacer caso de lo de muñeca sólo en lo de trapo). Cómo sea. Una joven médica cuestiona tu historia clínica. Pregunta sobre si tienes antecedentes. Quieres jugar y decirle: “¿Antecedentes penales? No, nunca he estado en la cárcel. Bueno, tal vez sí y no me he dado cuenta”. Finalmente logras regresar el interrogatorio. Antecedentes de hipertensión, diabetes… Luego, que si fumas, que si tomas alcohol u otras drogas. Sólo tomas una droga: alcohol tinto de vez en cuando, en reuniones con amigos. De lo demás, nada: ¡Ah sí!, alérgica a las sulfas y miedo de quedar borderline o peor.

Llega contigo el neurólogo, y él, con paciencia, busca reflejos en tus brazos, piernas y encuentra bien las fuerza muscular. Explora el fondo de tus ojos. Diagnostica casi salud, aunque es obligado se acompañe de reposo absoluto durante tres días y postura de Chac Mool. Válgame Dios, tú allí como la escultura tolteca semifowler o semisentada y con las rodillas flexionadas. Ah, te sientes protagonista del cuento “Chac Mool” de Carlos Fuentes, ése donde se pregunta qué hubiera sido de los mexicanos si en lugar de una conquista cristiana hubiera sido una budista; en vez de un Dios muerto crucificado, uno muerto por indigestión.

Y ya que se debe descartar fracturas o hemorragias; háganse la resonancia y la tomografía. Se hacen. Y en ese túnel con tantos ruidos y fríos te mantienen por cuarenta minutos. Ellos van a conocerte. Le tman fotos a tus huesos y tejidos. Lástima, la anatomía no miente sobre tu edad. El diagnostico es casi normal.

Así pues, convertida en modelo Chac Mool quedas en el cuarto de hospital. No quieres que nadie te acompañe por la noche. La hospitalización es, para ti, como un retiro espiritual. Es bueno estar sola. La soledad escogida es un privilegio. Ves en una pizarra tu nombre completo e igual en un brazalete. Mientras, tus venas toman agua dulce de un frasco colgado de un tripie. Sí, eres tú, bajo los efectos de un fuerte dolor de cabeza y de espalda y del analgésico que lucha contra ellos. Te sientes como si hubieras tomado diez tazas de café. El sueño es imposible, casi 24 horas insomne. La noche siguiente caes en un sueño inducido, te ves como en el cuento de Carlos Fuentes: “Pierde mucho mi Chac Mool en la oscuridad del sótano; allí, es un simple bulto agónico, y su mueca parece reprocharme que le niegue la luz”. Pierdes mucho en la oscuridad de la habitación numerada. Eres un bulto, una piedra.

Pasan los días y comienzas a revivir. Nada es maldecible. Es necesario conocer la inmovilidad, para apreciar el movimiento.


sábado, 27 de octubre de 2012

MI FUNERAL

Vi por televisión parte del funeral del diputado priista por el Estado de México, Jaime Serrano, quien fue asesinado el 16 de septiembre de este año. Me sorprendió que en un momento de su despedida, las personas allí presentes, comenzaran a aplaudir. Un hecho que se está haciendo común en actos mortuorios. Antes solamente se les aplaudía a los actores o cantantes porque se entendía que estaban ante su última y definitiva actuación. Pero en el adiós a Jaime Serrano, no solamente aplaudieron sino que gritaron porras. “Chiquitibum a la bin bom ba, a la bio a la bao Jaime, Jaime, ra ra ra”. Nuestra conducta es cada vez más absurda y los caminos para mitigar el dolor son altamente teatrales. Eso del “ra ra ra”, apócope de ganará, se me hizo demasiado bizarro por ser dedicado a alguien que, en este mundo, ya no tenía ninguna posibilidad de ganar. Aquel infeliz, había perdido ante el filo de cocina de su esposa, que, sin pudor, era una de las porristas.
Ya no hay seriedad en nada. Ahora está de moda que cada vez que hay una sesión funeraria, en muchos casos, los parientes del fallecido mandan hacer pequeños objetos del recuerdo, como si de una fiesta se tratara: veladoras con la imagen del difunto, pensamientos, separadores de libros, etc. Por eso yo voy dejar muy claro como quiero mi funeral: nada de esas payasadas modernas. Qué les quede claro. Esa es mi última voluntad.
La muerte de personas cercanas, la enfermedad, los accidentes y ahora  la gran cantidad asesinatos, hacen que, sin poder evitarlo, uno piense en su propia fecha de caducidad; le pregunté a una amiga con 50 años de edad, que cuánto creía que viviría, y sin dudar, me dijo: “Llegaré a los 90”. ¡Vaya, gran ego! –pensé– Y es que, tanto ella como yo, tenemos ancestros que se extinguen después de los noventa años. Allí van, esas arrugas lentas; risueñas en momentos y renegadas en otros, hasta que un día de frío se les escapa el último aliento. Por consiguiente, esos funerales se hallan llenos de resignación y también de cierto agrado, porque se convive con la  parentela que regularmente no se ve y que les llamo “los parientes de difunto o casorio”.
            Igual que la mayoría de las personas, no tengo ni la mayor ni la menor idea de la forma en que perderé definitivamente la temperatura. No sé si resbalaré en el baño, si será en avión, en coche o como peatona. Si me tomará por sorpresa, sentada o de pie. O tal vez esperaré, enferma e impaciente, acostada en una cama de hospital. En fin, dejar de respirar tiene mil caminos.
            Pero, supongamos que muero por causas naturales, es decir, por vejez. Andará  una viejita pequeña con buen sentido del humor e indignada por tanta barbarie que cometemos los humanos. Y si no se me borran los archivos del cerebro, imagino que seré igual que todos mis ancestros. Yo misma me doy ternura. Entonces, aclaro a mis sobrevivientes que no voy a necesitar grandes consideraciones. En realidad no me importa mucho eso de sepultura o incinerada, pero para que no discutan: me incineran. No voy a pedir que mis cenizas vayan al mar o algún lugar exótico, hagan con ellas lo que se les antoje. Asistan a una pequeñísima reunión de despedida y sanseacabó.  Pero no quiero nada, nada de lo que ahora se acostumbra. Bajo ninguna circunstancia  me vayan a querer alentar con una porra, no me animaré, se los juro. No quiero aplausos, no los agradeceré. Supongo que las coronas floreadas serán inevitables. Aunque lo más triste sería no poder acudir a mi propio funeral, como a algunos les ocurre.
Deseo morir por intoxicación crónica de años, porque a pesar de todos los dolores colectivos e individuales que he padecido, quiero los días y las noches. Me gustan. También me he encariñado con los atardeceres. Si muero en la tercera o cuarta edad, estoy segura que me extrañaran aunque sea sólo en pequeñas ráfagas del pensamiento. Eso me hace sentir bien. Desháganse lo más pronto posible de todos mis objetos personales. Les prometo que trataré de no acumular demasiados.
            Ojalá que mi última sístole caiga un atardecer de viernes porque así podríamos aprovechar el fin de semana.   

sábado, 13 de octubre de 2012

LAS OTRAS DROGAS LEGALES

Además del alcohol y el tabaco, actualmente existe una gran cantidad de drogas sicotrópicas (sustancias que modifican el estado mental)  legales que se usan cotidianamente pero poco se habla de ellas. Cito algunas.
            Las otras drogas legales, que tienen efectos parecidos a las drogas ilegales, son vendidas por laboratorios que tienen un gran poder sobre nuestra vida porque manipulan los mercados de la industria farmacéutica. Los sicotrópicos de marca registrada también pueden dañar severamente la salud cuando se abusa en su consumo.
            Es extraña nuestra moral porque nos asustamos cuando sabemos de alguna persona que consume drogas ilegales, pero no nos causa ninguna preocupación cuando sabemos que una persona consume ansiolíticos como Xanax, Rivotril o Tafil (derivados de las benzodiacepinas) o antidepresivos tricíclicos como el Prozac para quitarse la ansiedad, el insomnio o la depresión. Estas drogas no sólo causan adicción sino tolerancia (cada vez se necesita mayor dosis para lograr el efecto deseado). Además provocan, entre otros, problemas de la memoria cuando se usan por tiempos prolongados.
            Algunos estudios muestran que el Tafil o Prozac hacen más estragos cerebrales que la marihuana. Afirman que esta planta es muy noble, tanto como el té de tila, solamente que ésta sí es efectiva; realmente produce relajamiento y bienestar. Orgánicamente no es adictiva, aunque si causa dependencia emocional. Para muchos resulta incomprensible que la marihuana sea ilegal mientras que las benzodiacepinas y los antidepresivos, se vendan con receta bajo la denominación de “medicamentos controlados”. Aparentemente la marihuana sería mejor opción que los ansiolíticos legales. Aunque otros autores aseguran que el uso excesivo es detonante de esquizofrenia y de esterilidad en el hombre.
            Lo mismo sucede con todos los derivados de la morfina u opiáceos, que tienen sus presentaciones legales y que su potencia es similar a las presentaciones ilegales. Los opiáceos como el Nubain o Nalbufina son sustancias de receta utilizadas para el tratamiento de dolores físicos intensos o como inductores anestésicos. Las presentaciones legales son sintéticas y las ilegales son naturales como opio, heroína (las más potente y adictiva de todas) morfina y codeína. Aunque la codeína es legal en jarabes para la tos, por esta razón muchas mamás cansadas de que sus bebés lloren en la noche, irresponsablemente, se los administran; claro, las pobres criaturas se duermen.
            Otras drogas prescitas por el médico han resultado con muchos efectos indeseables como las que son utilizadas en niños que padecen déficit de atención o hiperactividad, a ellos, se les administran diariamente derivados de las anfetaminas como es el metilfenidato. Antes a éstos niños se les castigaba con orejas de burro, coscorrones o nalgadas; ahora se les castiga con Ritalin o Concerta y se ha abusado en su uso; a cualquier niño travieso se le quiere poner en paz con Ritalin sin importar que, (según Wikipedia) tenga efectos similares a la cocaína. Un alto porcentaje de niños que toman estos medicamentos sufren de taquicardia e insomnio. Cuando se consume durante muchos años puede ocasionar enfermedades sanguíneas. La tendencia actual es tratar la hiperactividad y el déficit de atención con sicoterapia y métodos alternativos.
El problema del uso de drogas es extraordinariamente confuso, pues quién es adicto a la cocaína bien lo podría ser a los antidepresivos legales como el Prozac que también eleva la autoestima y tiene menos efectos secundarios. Desde luego quien toma Prozac no se siente “Superman” como el cocainómano, el inconveniente es que la cocaína es mucho más peligrosa por sí misma y porque es combinada con otras sustancias que pueden provocar la  muerte en una sola dosis.
Por eso la legalización de todas las drogas es tan complicada, pues las legales como el tabaco y el alcohol matan más gente que todos los demás sicotrópicos juntos. Para la mayoría de las personas lo desgarrador es lo que camina junto con el narcotráfico: el asesinato, el secuestro y la trata de personas. Todo esto generado por la impunidad.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

RECHAZADOS

Después de visitar el museos “Memoria y Tolerancia” de la ciudad de México me aumenta la confusión sobre el porqué de tanta barbarie del hombre contra el hombre. El tema principal del museo es el holocausto judío, allí muestran fotografías de varios judíos destacados que fueron afectados de una forma u otra manera con la segunda guerra mundial; Albert Einstein, Kafka, Ana Frank, y Gustav Mahler, entre muchos otros. Nada más porque Hitler consideraba que los alemanes no deberían mezclarse con hombres y mujeres “degenerados e impuros”, por eso mandó asesinar a más de 5 millones de personas.
            También en este museo presentan otros crímenes genocidas que se han perpetrado por partes de los gobiernos como los de la ex Yugoslavia (Srebrenica), Ruanda, Guatemala, Camboya, Darfur o Sudán. Se exponen en varias salas testimonios a través de videos y fotografías donde el visitante se conmueve ante del horror al que han sido sometidos millones de seres humanos. Ésta es la sección de Memoria.
            La otra parte, la sección de la tolerancia documenta lo que significa ser diferente y la necesidad de convivir en armonía aceptando al otro. Se pretende sensibilizar a las personas sobre quienes padecen hambre o sufren desventajas de cualquier tipo. Sin embargo, en la última sala del museo, dentro de la intolerancia presentan una cintilla electrónica, con datos estadísticos de la muerte a mujeres, niños que trabajan y también agregan como un acto de discriminación el hecho de que la UNAM rechace al 90 por ciento de los aspirantes a una licenciatura. Realmente es sorprendente que hayan juntado dentro del museo “Memoria y Tolerancia” un tema tan diferente y con claras explicaciones como lo es los rechazados de la UNAM.
            El problema de los jóvenes que no encuentran universidad en nuestro país es muy grave, ya que son miles de jóvenes (más de 50 mil) que no encuentran lugar en escuelas o facultades públicas del nivel medio superior. Por ello han surgido grupos que protestan contra este hecho. Y una de sus exigencias es que se elimine el examen de admisión de la UNAM. Algo imposible de ser. Porque de qué tamaño tendría que ser la UNAM para dar cabida a tantos alumnos, a cuántos maestros nuevos tendría que contratar, al dejarlos entrar a todos, ¿se mantendrían los estándares de calidad?, pero suponiendo que eso fuera posible, ¿qué van a hacer miles y miles de profesionistas sin fuentes de empleo de acuerdo a su preparación? Somos un país que no ofrece muchas alternativas. Con cierta frecuencia se pueden encontrar con taxistas que aseguran ser abogados, médicos, ingenieros, etc. La mayoría de las carreras están saturadas, por ello necesariamente se llega al subempleo y por lo tanto a la frustración profesional.
            En México tenemos muchas deficiencias en la educación en primaria y secundaria especialmente en las escuelas públicas, mejorando el nivel de enseñanza en las escuelas de paga. Sin embargo, sabemos de una gran cantidad de escuelas privadas donde el alto costo económico no corresponde a al rendimiento en la enseñanza. Eso lo corroboramos al revisar la prueba enlace. Allí, se puede saber dónde estudian los alumnos mejor preparados del país.
A nivel medio superior y superior es un poco diferente porque en México sí existen universidades públicas con un alto nivel de competividad, los principales ejemplos son la UNAM, IPN, varios Tecnológicos Regionales. En las universidades estatales es variado porque generalmente destacan sólo en algunas o una de sus carreras.
Volviendo al tema del rechazo, que es tomado como discriminación por los jóvenes. No creo que exista otra manera de seleccionar a los mejor preparados. Siempre estaremos expuestos a la discriminación, seremos excluidos querámoslo o no;  en los trabajos, para acceder a la universidad, o entrar al cine (por eso hay salas VIP). Lo ideal es que seamos respetuosos de las diferencias pero también aceptar que el que estudia más o que es más inteligente tiene derecho al 10 o a pasar los exámenes.

sábado, 1 de septiembre de 2012

CANCIÒN DE TUMBA: LITERATURA BASADA EN EVIDENCIAS

La novela Canción de tumba de Julián Herbert, (acapulqueño, residente de Saltillo) es una obra escrita en primera persona, donde el narrador se asume como el personaje principal. Herbert, desata los recuerdos junto a su madre prostituta desde un cuarto del Hospital Universitario de Saltillo. Arrastra al presente sus imágenes infantiles y adolescentes donde los personajes caminan hacia un juicio final del que anticipadamente han pagado la condena. El autor-personaje escribe mientras observa el venopack transportador de quimioterapia que va a las venas leucémicas de su madre. El vigilante de la leucemia resucita la vida de la moribunda, Guadalupe Chávez, a la que le gustaban los boleros y cambiarse repetidamente el nombre. Él, saca a empujones de los burdeles la música, los padrotes, los maridos instantáneos de Guadalupe, a su padre platónico y al verdadero. Asimismo habla del presente que es Mónica, su esposa, que espera a su hijo Leonardo. Su mirada es serena, no se exalta mientras va junto a la prostituta, aquélla que alguna vez le gritò: “Tú ya no eres mi hijo, cabrón, tú para mí no eres más que un perro rabioso”. Un autor de literatura basado en evidencias, o casi, pues luego dice cuánta ficción se le ocurrió en el transcurso de la novela, confirmando que el escritor también tiene el poder de la translocación. Así, describe sus aventuras imaginarias en La Habana, Cuba.
En Canción de Tumba, el autor recurre poco al diálogo, en cambio afianza su prosa en el monólogo interior lo que le permite no usar comillas, por ejemplo, cuando hace citas de canciones. Sitúa al lector en una atmósfera en ocasiones sofocante por el humo del cigarro, el alcohol, las drogas, la música de los prostíbulos: el ambiento sórdido visto desde la pupila dilatada del personaje principal adicto a las drogas.
Patricio Pron en su reseña “Mèxico devorando a sus hijos” asegura que (a propósito de Canción…) la autoficciòn no es una novedad. Y es que prácticamente para la mayoría de los novelistas crear literatura desde sus propia experiencia es ineludible, pues no hay mejor forma de hablar que desde lo vivido. Edmundo Paz Soldán, asegura que es novedoso el uso de anglicismo o coloquialismos, pero no es cierto, porque desde siempre se han incluido ambos en múltiples obras. Sólo por citar ejemplos relevantes: El Quijote, tiene referencias en latín y Ulises de Joyce, escribe innumerables frases en varias lenguas. Igualmente las malas palabras u obscenidades tampoco le dan frescura porque sería interminable enlistar los escritores que las utilizan: el mismo Quijote repite varias veces la palabra puta. Entonces, cuál es la novedad en esta novela, qué es lo que atrapa al lector.  Lo primero es que se trata de una prosa muy bien escrita (que es lo indispensable en toda buena literatura) y lo atractivo y nuevo, para mí,  es la desmitificación de la madre. Sí, la abnegada y rabiosamente hipócrita se vuelve libertina y descarada. Canción de tumba es desde el titulo una ironía, es la parodia de “canción de cuna”, pero no es la ternura que encierra la frase primigenia sino la realidad cruel de una madre puta retratada por su hijo: Edipo, narrador, es el juez que no  reclama pero que exhibe sus raíces con una resignación chapeada de orgullo.
En esta novela la referencia a la Suave Patria, es como la madre prostituida y maltratada por las circunstancias. La Patria impecable y diamantina es ahora pecaminosa y destructible. La intimidad es violentada en las calles con los rifles AK-47, allí en donde los cuerpos andan ya sin cabeza. Así somos, qué se le va a hacer. No existe más la Suave Patria ni la gran familia mexicana, porque la única familia bien avenida es la michoacana. El narcotraficante es la vía pública y la soledad del joven drogadicto es la vía privada. Todo gira, no hay principio ni fin: el drogadicto y el narcotraficante son parte de la rueda del desencanto, porque el desencanto es también una forma de sobrevivir.
*Julián Herbert, Canción de tumba. México, 2012. Mandadori. XXVII Premio Jaén de novela.