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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

martes, 28 de febrero de 2017

DE LIBROS


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Tienen seis lados y son universo. Cuentan con hojas y algunos florecen y dan frutos. Pero no todos, otros son casi nada, son basura, polvo que ha ensuciado el tiempo y el espacio. Los libros están lleno de silencios, espacios, lunas, soles, estrellas,  planetas y vacíos. Todos, sin excepción están hechos de agujeros negros y blancos. En ellos, encontramos lo que ha sido, lo que es, y lo que será; una historia, una poesía, un suspiro, un asombro: la literatura. Un compruebo, un método, una fórmula química, física, matemática: la ciencia.
La ciencia y la literatura caben en el volumen de seis lados. Un beso o el movimiento del músculo orbicular de la boca. El brillo de la luna, satélite natural o dos astronautas pisoteándola. La sangre que se ha derramado o las pruebas cruzadas para comprobar si se es Rh positivo. El agua o el H2O. El viento suave o una mezcla de hidrógeno, nitrógeno, oxigeno y contaminantes. Un pozo vació y eterno o la dilatación de la pupila de un muerto. Una regla simple para tres o la regla de tres simple. La fatiga por tanto trabajo ¿trabajo? trabajo dice la física es fuerza por distancia y la fuerza a veces es contraria a las ideas, no las mueve en la distancia, las corrompe. Todos los universos hexaédricos son sueños, y... son libros. Libros que en México, generalmente, duermen tristes en un estante.
         El 23 de abril se celebra el día mundial del libro. Se instituyó ese día porque fue un 23 de abril  de 1616, murieron los dos más grandes escritores de la literatura española e inglesa: Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. Desde hace siglos se ha establecido una controversia sobre la curiosa coincidencia en el fallecimiento de estos genios, por lo que desde hace años se intenta cambiar esta creencia romántica. Ahora existe una nueva versión que asegura que no es verdad el hecho de que estos escritores murieran la misma fecha. Igualmente hay quien asegura que Shakespeare no existió como individuo, sino que toda su obra en realidad es de un grupo de escritores. En fin, mientras se discute absurdamente si Shakespeare To be or no to be recordemos que para fines de goce y reflexión poco ha de modificarnos la percepción de Hamlet, Otelo, Romeo y Julieta, El mercader de Venecia...  y nada ha de agregarse a la obra de Cervantes por haber muerto, o no, el mismo día que Shakespeare.
          Otros, siguiendo una actitud catastrofista se han atrevido a decir  que el libro esta destinado a la extinción. Pronostican que, poco a poco, año tras años, la publicación de libros ira disminuyendo. Esto, debido a la gran cantidad de información y libros que circulan gratuitamente por Internet. Sin embargo, contrario a lo que se pensaría, en la actualidad se publican más libros que en toda la historia de la humanidad
         Se ha afirmado que cada mexicano lee un libro por año. En realidad si se tratara de un hecho efectivo y no un promedio establecido por la estadística, estaríamos en mejores condiciones educativas, porque en la practica se trata de que unos cuantos son capaces de leer muchos libros por año, mientras otros en muchos años no intentan siquiera leer uno solo. Lo más triste es que en la lista de las obras más vendidas siempre se encuentran los libracos de baja calidad, (mal escritos y desinformados) que nada tienen que ver con la ciencia o el arte. Se trata de los mal llamados libros de superación personal.

         En un artículo que publicó Oscar Wilde (Irlanda 1854- París 1900) y que se titula “Hay que leer o no leer” (1878) el autor de El Retrato de Dorian Gray sugiere leer (entre otros) Las cartas de Cicerón, Autobiografía de Benvenuto Cellini. Releer a los clásicos  griegos y nunca leer nada de la obra teatro de Voltaire y tampoco leer a los Santos excepto a San Agustín.  De todas formas lo más importante es hablar de lo que no hay que leer para ahorrarle tiempo a los lectores.  Y ya que todo mundo ha oído quienes son los buenos,  depende pues, del temperamento de cada quien, qué leer o qué no leer.