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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

lunes, 6 de octubre de 2014

BERLIOZ Y LA FUERZA DE LA MÚSICA

Esta entrevista fue reconocida con el Premio Estatal de Periodismo Cutural de Coahuila, 2015

Compartí con el maestro Sergio Berlioz, las sensaciones que me provocaron: su poema sinfónico, Toledo, la ciudad de las generaciones que trata sobre la expulsión de los judíos de España y su quinta sinfonía, La luz de mayo, que refleja la lucha intelectual que envolvió la batalla de Puebla. Es interesante conocer la intención primigenia del creador de estas obras, ya que nadie sabe qué vida va a tener una obra de arte o en qué se va a convertir. Por ejemplo, ¿De qué manera, Rossini, podría haber imaginado que la obertura de su ópera Guillermo Tell, iba a ser reconocida como la música de El Llanero Solitario?


Pariente indirecto del músico francés Héctor Berlioz, hijo de padre francés y madre judía; el mexicano Sergio Berlioz es musicólogo, compositor y director de orquesta. Es autor de cincuenta y nueve obras musicales y vino a Torreón, el 11 de septiembre al TIM, a ofrecer la conferencia "La palabra contenida de la canción a la ópera". Sergio Berlioz nos hace sentir el pulso de la historia a través de la música:

─¿Se puede considerar una ironía histórica el hecho de que los tres más grandes músicos estadounidenses (Leonard Bernstein, Aaron Copland y George Gershwin) sean judíos de origen ruso?
─Si los tres hubieran nacido donde nacieron sus padres estaríamos hablando de compositores rusos. Esa es una demostración de que no solamente el elemento genético lleva al entendimiento de un pueblo, sino que el lugar de nacimiento y el entorno son importantes. Para ser creador, en cualquiera de las manifestaciones, hay que ser fiel a la esencia, fiel a donde uno viene. No aparentar lo que no se es. Hay que estar en paz con los orígenes. En el caso de estos tres compositores, son judíos, nacidos en Estados Unidos, de padres rusos. Y que su música suene como suena, es precisamente por eso. Para bien y para mal. Si estos músicos hubieran llegado a una cultura formada, donde ya hubiera una reflexión y un arte perfectamente bien articulado, por ejemplo, Alemania, allí nunca hubieran dejado de ser extranjeros. Pero los tres llegan a un lugar en formación, que está creando su tradición, entonces ellos ayudan a definir lo que es ese lugar. Rhapsody in Blue de Gershwin, West Side Story de Bernstein y Salón México de Copland, no dejan de ser obras de compositores judíos/rusos que están enseñando cuál es el camino de la música, no es la música la que les enseña a ellos. No se trata de una ironía, es el reflejo de lo que es América.
─¿Necesariamente la biografía de un músico es su obra?
─Eso se ha cuestionado mucho. Las obras de arte son, hasta cierto punto, autómatas y autónomas. Son independientes de quién la creó. Pero uno no debe de estar preocupado por la vida del creador para entender la obra. No significa que si conozco bien la vida de Beethoven, necesariamente, me va hacer comprender mejor su obra. A veces la biografía del compositor es una sucesión de anécdotas que no explica su arte. Obviamente, es un reflejo autobiográfico en donde están las preferencias estéticas, gustos, ambiciones, obsesiones… Cada compositor está en su música.
─En el caso de su poema sinfónico: Toledo, la ciudad de las generaciones, éste no es autobiográfico pero tiene que ver con la historia de sus ancestros.
─ Sí, es mi pueblo, mi familia. Pero en ese caso yo escogí eso y Toledo… sonará independientemente de mí. Es un poema sinfónico que habla sobre la expulsión de los judíos de España. Yo, como compositor que también es judío, tengo un referente histórico. Yo mismo me quedo asombrado. Esa es una obra que me rebasa. Las obras se van armando por sus propias necesidades expresivas. Existen por sí mismas.
─¿Lo mismo se aplica para su obra  La luz de mayo?
Mi Quinta sinfonía fue un encargo del Gobierno del Estado de Puebla; fue un reto para mí, porque no suelo aceptar obras con temática previa, pero eso me obligó a meterme más en uno de los momentos más emblemáticos de la historia nacional y pude, primero, comprender su importancia capital y después encontrar el camino para hacer viable una obra musical con recursos musicales. En este caso el palpitar del corazón de Juárez recibiendo la noticia del arribo de los franceses a territorio nacional fue el motivante del primer movimiento, el segundo es la célebre carta de Víctor Hugo a los mexicanos, cantado por un tenor, después vino el tercer movimiento donde se arma el pueblo para la batalla y finalmente el cuarto movimiento con el final del poema al Cinco de mayo de Guillermo Prieto "Álzate,oh patria" con el coro a plena voz y que concluye con la frase de Zaragoza: "¡Los libres no conocen rivales!"
─¿Tomando en cuenta la vida de Richard Wagner, ¿existe, por parte de los judíos, un rechazo a su obra?
─En Israel hay un enorme conflicto para hacer Wagner, pero no solamente allí, yo cada vez que dirijo Wagner, entro en ese conflicto. Es como si despertará a un dragón dormido. Actualmente estoy leyendo un libro de él, traducido al español, que se llama La música y los judíos. Yo no había podido leerlo porque mi alemán no es tan sofisticado como para leer algo tan denso como Wagner. Amo la música de Wagner, pero sé que era un hombre antisemita. Hay varias caricaturas de personajes judíos en su obra, eso lo hace antipático y si uno ve su biografía se da cuenta de que él era un ser detestable. Su libro es atroz, contiene un delirante y profundo antisemitismo. Él dice que los judíos siempre serán extranjeros, les niega el derecho a la ciudadanía y asegura que nunca podrán comprender la música de su entorno. Sin embargo, allí están los ejemplos de su pregunta, Gershwin, Copland y Bernstein, si ellos hubieran llegado como hijos de rusos a Alemania, los cuestionarían. En cambio llegaron a Estados Unidos y se adaptaron. Wagner apuesta a que un judío jamás se adaptaría. Eso está mal, porque es mentira.
¿Qué tan importante es la aportación de los judíos a la música de concierto?
Existe una producción de música vernácula en el pasado, pero la participación, en la gran música de concierto, fue a partir del siglo XIX. Un ejemplo es Felix Mendelssohn. Él y su familia se convirtieron al cristianismo, se hicieron protestantes luteranos. Lo hicieron para poder adaptarse. Incluso cambiaron su apellido a Mendelssohn-Bartholdy, para diferenciarse de los judíos que se mantenían en su fe. Mendelssohn es nieto de unos de los grandes pensadores judíos: Moses Mendelssohn que es quien establece la ilustración judía o haskalá. Él logra que los judíos tengan carreras liberales. Cuatro de los seis hijos de Moses se volvieron cristianos.
            Después de Mendelssohn, el más notable compositor judío fue sin duda Gustav Mahler. Mahler hace el papel de Noé y su arca bíblica con la música: aglutina todos los recursos musicales posibles de su época y hace de ella, como lo diría al gran compositor finlandés Jean Sibelius, "Mi música busca crear mundos habitados con todos los recursos técnicos posibles". Después de éste compositor austriaco, la lista de notables compositores de origen judío es extensa y muy representativa del siglo XX y de los que va del XXI, desde Schönberg hasta Plillip Glass, pasando por los autores norteamericanos ya expuestos, el suizo Ernst Bloch y su emblemática rapsodia hebráica "Shlomó" (Salomón) y en nuestro medio nacional Daniel Katán y Samuel Zimann.
─Respecto a la interpretación, en los compositores actuales es posible saber cómo desean que su obra sea interpretada, ya que pueden dirigirla, pero compositores del pasado, ¿se sabe cómo querían que se oyera su música?
─Eso es una lotería. Hay varias formas de interpretar la música del pasado. Yo creo que hoy hacemos mejor música, tenemos más información y mejores intérpretes. El nivel técnico que han alcanzado las orquestas haría que Mozart se quedará pasmado ante el rigor y cuidado que lo hacen. O quizá, se habría desencantado y hubiera dicho: “Las orquestas del año 1700 eran más imperfectas pero eran más cálidas”. No sabemos, hay muchas posibilidades.
─En el libro Cómo escuchar música de Aaron Copland dice que “para una brillante ejecución por parte de los músicos, también se requiere de una brillante audición”, ¿está usted de acuerdo con él?
─Absolutamente. Lo complemento con algo que dice Alejo Carpentier en su ensayo sobre la novela latinoamericana: “para que haya novela tiene que haber novelística”. Para que Carlos Fuentes escribiera, como lo hizo, tuvo que haber, desde tiempos de Sor Juana, una novelística que permitiera que alguien dedicara horas y horas para leer La región más trasparente, Tierra Nostra, Cristóbal no nato… Si una sociedad llega a permitir que alguien escriba 800 páginas que se publiquen, que se lean y reconozcan, se debe a que existe una novelística.
Cuándo Ramón Shade y la música van a tener todo lo que se merecen; cuando el público necesite la música. Por eso hay que generar una necesidad musical; la Camerata es la máxima joya de la corona de Torreón y es el máximo proyecto de un hombre valiente. Lo digo bien claro: Ramón Shade es un hombre que ha apostado a esta ciudad y creado una orquesta con un sonido particular, con una serie de cualidades sonoras que lo hacen distintivo. Conozco a Shade desde hace 30 años pero hace varios años que no lo veía, lo que me parece muy favorable para lo que estoy diciendo. No es para alagar a un amigo, lo digo con el estímulo de la distancia, que me ayuda a comprender que lo que él está haciendo es importante. Eso tiene que ser recompensado con un público preparado, que esté dispuesto a escuchar y descubrir todas las propuestas que el director y sus invitados traen a esta ciudad.
En su conferencia, usted dijo que: "El canto es la prolongación de la palabra", de acuerdo a este concepto, ¿los pájaros cantan?
─No. El único ser que canta con la intención, el cuidado y el placer de hacerlo es el ser humano, porque tienen las condiciones neuronales para ello. Los pájaros no cantan, se comunican, miden distancia. Si me pregunta, ¿el arte existe en la naturaleza? La respuesta es categórica: No. El arte es un acto de voluntad, de inteligencia. A mayor arte mayor inteligencia. Son muy inteligentes Tchaikovsky, Wagner, Bach… muestran su inteligencia al crear algo que no existía. Los pájaros son para el músico lo que el paisaje es para el pintor. Son materia prima. El sonido de un pájaro puede ser muy bonito: lo toma un compositor, lo elabora y se lo da a una flauta. El pájaro no hace música. Ahora, si los pericos nos imitan y quieren tener una conversación con nosotros, pues eso se lo dejamos al ornitólogo, no al músico.
La luz de mayo, Quinta sinfonía de Sergio Berlioz                                        

domingo, 28 de septiembre de 2014

ENVIDIONAUTAS


El color de la piel habla de la raza, de las enfermedades y de las emociones. Las razas, son en grandes divisiones: blanca, amarilla y negra. Igualmente, hay enfermedades que cambian el color de la piel como es el caso de personas que se pone amarillas porque le ha subido la bilirrubina, a causa de trastornos del hígado, páncreas o sangre. Si está pálido tendrá anemia, si azul o cianótico será muestra de un defecto cardíaco o pulmonar. Cara roja o rubicunda la del hipertenso; el cara rosada (o soplador rosado) corresponderá al bronquítico crónico. Colores de manchas serán diagnosticadas por dermatólogos. A la par, el color dérmico habla de las emociones: Nos ponemos rojos de vergüenza, y -algunos dicen- morados y hasta negros por enojo; amarrillos (o pálidos) de miedo. Y el que viaja en la envidia; el envidionauta se pone verde, “Se puso verde de la envidia”. Aunque tal afirmación no es en sentido literal, pero se refiere a la creencia de que la envidia causa enojo y ello aumenta la secreción biliar y la bilis es verde,verde brillante. De allí que el envidionauta sea verde.

La envidia (RAE) significa sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. La envidia “es el único pecado que no produce placer” (Manuel Pereira, dixit), todos los demás hacen que quien los comete la pase bien, por lo menos en el momento, aunque después sufra las consecuencias. No siempre. Según el catolicismo es parte de los siete pecados capitales: soberbia, ira, avaricia, gula, pereza, lujuria y envidia. La envidia surge de la comparación que hacemos de los demás con nosotros mismos, pero esto es sólo entre las personas que tenemos cerca, a quienes generalmente consideramos de un nivel semejante -intelectual o económico-  al nuestro, y que, sin embargo, tiene logros de los que carecemos.

En un ensayo titulado “Sobre la envidia” de Lesker Kolakowski dice: “A un escritor le puede dar un patatús, por no decir un ataque de locura, si algún otro escritor le hace la cochinada de recibir un Premio Nobel”. Esto, podrá sucederles a quienes pertenecen a su mismo círculo, el resto no sufrirá, por el contrario correrán a comprar sus libros y la admiración hacia el autor aumentará.

Kolawoski hace esta reflexión: “La sola aspiración de igualar a los demás, a los que han alcanzado algún éxito, no es nociva ni destructora, siempre y cuando estimule a un mayor esfuerzo; en cambio, si es nociva y destructora cuando lo que se aspira es a que nadie le vaya mejor y cuando todo mi esfuerzo se encamina a querer perjudicar a ese otro, más eficaz, con la esperanza de poder reducirlo a mi propio nivel, para que, de esta manera estemos ‘parejos’. Es algo que vemos muy común ‘que nadie duerma tranquilo mientras yo no puedo dormir’”. De lo anterior podemos concluir que a veces no es malo sentir envidia sino hacer mal uso de ella, la podemos utilizar para corregir nuestra conducta. El ensayista asegura que la envidia, como emoción social, es imposible de eliminar (por la desigualdad en las clases sociales), pero afirma que la envidia individual se debilita a través de la razón, garantizando que la inteligencia es un factor indispensable para combatirla, ya que un envidioso cuando se descubre como tal, también da cuenta de su pequeñez, sin embargo ocultar la envidia es algo realmente difícil, pero si nos percatamos de que la sufrimos, es posible abstenerse de manifestarla, e insiste el autor, “para esto se requiere de inteligencia”.

“La envidia no perjudica mayormente a aquel contra el que va dirigida, ya que él fácilmente la podrá pasar por alto con solo ver que el envidioso no hace más que poner en ridículo a su propia persona”, asegura Kolakowski, sin embargo la historia da cuenta de muchos envidionautas que han cometido crímenes impulsados por este sentimiento.

sábado, 20 de septiembre de 2014

ROBAR UN LIBRO NO ES ROBAR

Ir a la entrevista con el escritor cubano Manuel Pereira en El Siglo de Torreón

El sábado 16 de agosto, en el DF, Manuel Pereira -escritor cubano, naturalizado español en 1993- me concedió una entrevista. Creí que iba preparada: había leído su blog, entrevistas y sus libros: El Ornitorrinco y otros ensayos donde aprecié su erudición; su novela, Un viejo viaje, en la que vi el dolor y la confusión de un hombre antes del exilio y Mataperros, cuentos inspirados en su niñez, llenos de nostalgia, sin embargo, al momento de la entrevista sentí que no sabía nada. Discípulo de José Lezama Lima, amigo de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Eliseo Alberto, entre otros, Manuel Pereira es, además, un hombre amable y generoso.
Al llegar a su departamento situado en “Mixcoac, patria chica de Octavio Paz”, como me dijo al preguntarle su dirección, me sentía privilegiada de conocer a un autor del que había apreciado las huellas intelectuales de “Diez mil años de literatura” (título de una entrevista que él le hizo a García Márquez). E igualmente, me emocionaba palpar las huellas físicas de su amistad con grandes escritores: fotografías, cartas, autógrafos… En especial, me entusiasmaba ver la edición de Rayuela que contenía dos dedicatorias. La primera, la fantasía de una autodedicatoria en la que Pereira imitaba la firma de Cortázar: “Al joven novelista Manuel Pereira” (La Habana, 1969) y la dedicatoria real, la del propio Julio Cortázar, que dice: “Esta dedicatoria invalida la de la página siguiente, salvo que mantiene la amistad y le agrega el gran afecto de Julio”. (La Habana,1980).
Guiada por la calidez de Patricia, su esposa (mexicana) llegué a su departamento, nos sentamos en la sala y comenzamos la entrevista.
-Maestro Pereira, en su literatura hay mucho de su ideología política. ¿Qué representa para usted?
Para mí la literatura es una especie de sacerdocio, es casi una religión. Pero me interesan los temas sociales, así que la ideología política resulta de la lucha de clases, como la describió Marx. Es una lucha permanente y constante a lo largo de la historia, en todos los países, sin excepción. Yo viví eso entre los diez y los doce años, desde las posiciones de Castro. A esa edad no sabes nada, te ponen en el disparadero, te suben a un camión y te dan una ametralladora, o un uniforme de alfabetizador, y te dicen lo que debes de hacer.
-¿Qué cosas buenas trajo la Revolución Cubana?
-Hubo un buen nivel de instrucción pública durante muchos años. Pero eso ya no existe. Porque toda esa relativa bonanza se debía al subsidio soviético. Se debía a una ayuda descomunal de muchos miles de millones de dólares, no al resultado de la productividad nacional.
-¿También China subsidió a Cuba?
-No. Aunque un poco, al principio. Pero como a Fidel le gusta mucho injuriar; insultó a Mao y se acabó. Así que fue la Unión Soviética la que, durante treinta años, enviaba barcos con armas, trigo, combustible, maquinaria, ropa… Por eso fue posible establecer un sistema educacional bastante sólido y que, comparado con América Latina, era muy superior. Recuerda, hay tres niveles: primero está la instrucción pública, luego viene la cultura y, después, la erudición. En Cuba era buena la instrucción y había cierto nivel cultural, allí había un Instituto del Libro, una Casa de las Américas y una serie de instituciones oficiales que publicaban libros buenos, de García Márquez, Carpentier, Carlos Fuentes. Pero Borges no, él estaba censurado. Igual que Vargas Llosa. La Biblia y Freud, también censurados. Eso es cultura a medias, o sea cultureta censurada, y no propicia el verdadero mejoramiento humano del que hablaba Martí. Por supuesto, así no se llega a la erudición. El camino de la erudición es durísimo, hay que ir escalón por escalón, como los aztecas escalando la pirámide del sol para alcanzar la cima; llegas con la lengua de fuera. Para llegar a la erudición no hay ascensores.
La buena instrucción de Cuba se ha evaporado de unos quince años para acá. Cuando uno entra a un chat cubano y ve tantas faltas de ortografía, se da cuenta de eso. El nivel que se alcanzó en los 80 se ha perdido. Ahora no hay papel para publicar libros, antes los tirajes eran de 50 mil ejemplares y los precios eran regalados. La gente leía. El país está en crisis, Raúl Castro lo dice públicamente. No lo tengo que decir yo.
-Leí que, de niño, usted robó el libro de Julio Verne Aventuras de un niño irlandés, que por esta razón lo llevaron a la jefatura de policía y que para liberarlo, su papá inventó una frase que le adjudicó a Martí, ¿cuál fue la frase?
-Él dijo dos frases en ese discurso frente a los policías de Batista. Allí en las oficinas de la cárcel donde, curiosamente, mucho antes estuvo preso Martí. Me robé el libro cuando tenía nueve años, en la librería más grande de Cuba: “La moderna poesía”. Lo vi y me gustó la portada. Luego me lo metí debajo de la camisa. Estaba junto con otro niño que también estaba robando en otra tienda enfrente. Los dos salimos corriendo. A mí me atraparon a la vuelta de la esquina. Me jalaron de la oreja y me llevaron a la policía. Estaba asustado. Desde el vestíbulo podía ver a los presos tras los barrotes. Me preguntaron mi nombre y, como me llamo igual que mi papá, enseguida fueron por él, se encontraba a doscientos metros en un bar. Mi papá hacía sándwiches y algunos de sus clientes eran policías. Ya en la jefatura habló con el librero que quería dinero porque el libro que se había estropeado al caer al suelo sucio durante mi carrera. Pero de pronto mi papá se subió en una silla y empezó a soltar un discurso. Él era medio analfabeto, escribía con muchas faltas de ortografía, pero tenía el don de palabra, era del sindicato gastronómico, era un luchador social y estuvo preso un par de veces. Esa es mi parte de izquierda. Tengo también mi zona de derecha, la heredada de mi madre aristocrática. Yo soy el compendio de los dos. En el discurso mi padre cito a Martí: “Para ser libres se necesita ser cultos”, esa frase ha regido toda mi existencia hasta hoy. Él siguió con su perorata y agregó: “Y Martí dijo, que robar un libro, no es robar”. Esa frase no la dijo Martí, la inventó mi papá. Papá pagó el libro y me enamoré de la obra de Julio Verne. Mi madre se avergonzó mucho y me fue comprando poco a poco todos los libros de Verne. Entonces me convertí en un lector voraz.

-Usted mantuvo una relación epistolar con Marguerite Yourcenar, ¿qué influencias femeninas ha habido en su literatura?
-Cuando conocí –literariamente- a Marguerite Yourcenar yo ya estaba formado. Mi influencia literaria es Lezama Lima. No significa que yo escriba como él, él fue mi guía en la selva de los libros, digamos. Después está Alejo Carpentier, Cortázar y García Márquez. Tengo la influencia de estos cuatro hombres porque los traté mucho, llegamos a ser amigos.
Yo establecí una relación epistolar con Marguerite Yourcenar, pero no llegué a conocerla. Ella fue una revelación para mí, un fogonazo, un resplandor. Porque yo no había leído a ninguna mujer que me convenciera, hasta que me topé con su obra. Estoy hablando de narrativa, porque poetisas hay muchas y muy buenas, desde Safo de Lesbos para acá. Cortázar fue el primero que me habló de Yourcenar. Luego leí a Selma Lagerlöf y a Karen Blixen, otras dos escritoras poderosísimas, a las que añadiré a la mexicana Nellie Campobello. Estas escritoras que te digo son la fuente viva de su propia obra. A Marguerite le escribí y tuvo la amabilidad de contestarme. Yo digo que tuvimos un amor epistolar -aunque era mucho mayor que yo-, pero murió antes de que pudiera conocerla. Esa mujer era y es genial. Ella no era una mujer que escribía para las mujeres, ella escribía para los dioses. La literatura no tiene sexo, no se divide en masculina o femenina, sino en buena o mala. Ella no es una influencia literaria en mí, pero sí lo fue en la escala de la erudición, ésa fue la lección que recibí de Marguerite Yourcenar.
 Por otra parte, las influencias femeninas más importantes son mi madre y mi abuela. Mi madre no era literata, era costurera, pero sí leía mucho, cada noche antes de quedarse dormida. Yo la veía dando puntadas, con mucha seriedad, muy concentrada, en su Singer. En cierta forma yo hago costuras cuando escribo, doy pespuntes y hago dobladillos, bordados. Hago cosas que aprendí con ella, viéndola. Mi madre me enseñó el arte y la belleza. Ella tenía las paredes de la casa llenas de reproducciones de pinturas de Renoir con mujeres desnudas o semidesnudas. Mi madre era una esteta sin saber que lo era. Todo en ella era refinamiento.
La otra mujer de gran influjo en mi vida fue mi abuela, que era una aldeana española analfabeta que emigró a Cuba en 1926. Era maga, bruja, (“meiga” en gallego) pues hablaba a solas con el fuego de sus fogones y, de niña, saltaba las hogueras en la Calle de los Pulpos, allá en Galicia, en las noches de San Juan. Ella me transmitía la magia ligada a la cocina gallega, los potajes, los calderos, las fabadas, los cuentos de fantasmas y de hombres lobo deambulando por los bosques de Galicia. Eso encendió mi imaginación cuando yo era un niño, pues pasé gran parte de la infancia con ella.
Así que las dos mujeres que más influyeron en mí no son escritoras, pero sí eran entidades poéticas y mágicas: hadas o musas.
-¿Dios tiene algo que ver con la experiencia humana?
-Yo soy gnóstico. Aclaro, no agnóstico. Busco llegar a Dios a través del conocimiento. Aunque los gnósticos no decimos Dios sino Pleroma. Yo fui ateo un tiempo. En Cuba era obligatorio. Los gnósticos pensamos que el mundo está regido por el Demiurgo, un dios subalterno. Lezama, Borges, Youcenar eran gnósticos. Muchos grandes escritores han sido gnósticos. Yo no digo que sea el conocimiento el único camino para llegar a Dios, pero es el que yo escogí. Porque hay quien tiene fe ciega y va a la Villa de rodillas y con una piedra en la cabeza, ellos son felices; hay que respetarlos. Pero ése no es mi sendero. Mi sendero es la gnosis. 

-Por último, Maestro, ¿cuántos idiomas habla?
-Francés, italiano, gallego, portugués, ruso, aunque el ruso se me olvida, lo hablo sólo si estoy en Rusia, sobre todo si hay mujeres, entonces me vienen las palabras (risas). Leo el inglés sin problemas, hablarlo es harina de otro costal, necesito práctica.
Después, me mostró fotografías y la dedicatoria de Cortázar en su ejemplar de Rayuela. Vi el “paramecio” que aparece como leitmotiv en su novela Un viejo viaje y que no es otra cosa que la medida del pie de su madre que él llevaba a sus viajes para comprarle zapatos. La plantilla de papel tiene unas inscripciones: “número 37, negro, medio tacón o sin tacón, más estrecho que esto no lo resisto”. Luego, nos despedimos con la promesa de volvernos a encontrar.

sábado, 13 de septiembre de 2014

PALABREVEJERA EN EL MAR

¡La carretera no está tan bien como la habíamos imaginado!/ Bueno, pero sí hicimos la mitad del tiempo. ¡Valió la pena!/ Acérquense para que les pongan una pulsera de plástico que los identifique como huéspedes del hotel. Dicen que es por nuestra seguridad y que porque hay gente que registra dos personas y mete a más de cuatro a la habitación./ ¡Bah! Qué lata./ ¡Ay! Qué tiene./ ¿Cuatro? ¿Todos adultos?/ Sí./ Dejamos las maletas en el cuarto y vamos a comer./ Comí demasiado, siento que no puedo respirar./ Descansamos un poco y salimos.
Mija, cámbiate de ropa. Vamos a caminar a la playa./ ¡Suegra!, lo que usted quiera, es gratis para ustedes: el paracaídas, el barco, la banana, lo que quiera. Gratis. No les cobramos nada, ¡suegrita!. Anímese. Convence a tu mamá, ¡hey, tú, la de los ojos verdes!./ ¡Una mala palabra! (pensada)/ Risas (mentales) Seriedad (aparente)/ ¡Mira! Ahí está tu hermano dile que venga a meterse al mar./ Ay, mamá, El viejo y el mar ya se escribió y Moby Dick también./ ¡Ja ja!. Sí, habla como viejo pero no es Moby Dick, en absoluto./ Voy por tu papá./ Déjalo descansar, además de las horas de manejo, madrugó para hacer ejercicio. Está cansado./ Aquí en Mazatlán, nunca falta la camisetas de futbol del Santos, en cualquier lado./ Bueno. Esta es nuestra playa./ ¡Anda, vamos a meternos al mar!/ ¡Espérame, no me sueltes la mano!/ ¡Yo ya no quiero entrar al mar contigo. Ya ves, nos aporrean las olas. ¡Ahora sí, voy por papá! ¡Adiós!
¿Te sientes cansado?/ No, estoy bien./ ¿Qué libro trajiste? El hombre mediocre de José Ingenieros/ ¿Y qué tal?/ Demasiadas florituras. Denso. Apenas lo comencé/ Yo traje Dios en la tierra de José Revueltas. Revueltas tiene un lenguaje muy exuberante./ ¿Qué es?/ Son cuentos en los que le reclaman a un dios tuerto. Un dios de un solo ojo, mismo que no le sirve para ver sino para lanzar fuego y pestes a las criaturas que siguen creyendo en él. Ya casi lo termino. Con frecuencia su ambientación es como de literatura esperpéntica.
Este libro de Regenesis, es sobre biología sintética y cuando lo termine lo voy a volver a empezar, para que se me quede grabado/ No exageres mijo/ No tienes idea. Pocos tienen idea de los cambios que están por venir. Imagínate, la esperanza de vida aumentó al doble en menos de 100 años, y seguirá aumentando. Las bacterias nos pueden salvar. Ahora están experimentando con bacterias E. Coli que tienen la capacidad de comer solamente células cancerosas. La quimioterapia va a dejar de existir. Están sintetizando muchas sustancias idénticas a las del ser humano, esto curará muchas enfermedades. El primer ejemplo es el de la síntesis de insulina humana hecha por bacterias. Y, ¡chécate!, se descubrió una enzima que se encuentra en las personas que se divorcian. El ambiente hace que se manifieste más ahora, eso es, en parte, un ejemplo de cómo funciona la epigenética. Date cuenta. Qué significa eso para la religión y para voluntad. ¿Existe realmente el libre albedrío? Los gays creen que su orientación sexual es una decisión, pero pronto, científicamente, se demostrará que no es así. Entonces poco a poco la discriminación desparecerá. No será por las marchas o exhibiciones que a diario se hacen, será la ciencia la que los libere definitivamente, en cualquier sentido. Todos deberíamos de entender que “La gloria del ser humano radica en nuestras propias diferencias”, como decía Jung. Es una estupidez pretender ser igual a otro. Los movimientos sociales  son necesarios pero logran poco comparado con la ciencia. O, ¿quién crees que ha hecho más por ti, las feministas o él que creó la píldora anticonceptiva?. Todo tiene que ser holístico, en el sentido de totalidad, por ejemplo; el arte y la ciencia son variaciones sobre el mismo tema, pero para crear nuevas ideas, ambas (arte y ciencia) necesariamente tienen que estar unidas.
Ya son las diez de la noche, mijito, vamos a cenar. ¿Por qué hay tanta gente allí?/ Están viendo a una tortuga que está desovando. Siento que no escuchas bien lo que te digo, mamá/ Claro que sí.
Oye esta canción, se llama “Pedro Pedreiro”. Se trata de un hombre que siempre está esperando/ Pero, está en portugués, mijita/ Yo te digo lo que dice (…) en resumen, su existencia es esperar y no vivir/ Qué maravilla, déjame escucharla de nuevo…

sábado, 30 de agosto de 2014

DON QUIJOTE EN CUATRO LETRAS

El mundial de futbol (Brasil, 2014) se vivió entre camisetas de sudor y lluvia; botines multicolores y directores técnicos vestidos con elegancia; entrenadores estoicos, ante el triunfo o la derrota. Ellos, frente a los otros, los descompuestos, los trágicos y grotescos que ante el gol que fue y el que no, agonizaban. Se vieron árbitros de pasión sospechosa y una porra mexicana que imponía su grito de guerra en cuatro letras: ¡puto! La turba lanzaba conjuros con los brazos extendidos y temblorosos. Trataban de intimidar al enemigo, pero sólo consiguieron divertirlo. Ni discriminadores ni vetados ni nada. Únicamente animadores de fiesta. El grito de guerra se volvió una moda inocente. No intentaba la segregación homosexual sino el exorcismo del gol. Ahora se ha prohibido en los estadios de futbol.
Quizá, Gabriel García Márquez, al titular su novela Memorias de mis putas tristes, hizo que la palabra puta/o, ya no escandalice. Este vocablo tiene muchos usos, además del de homosexual. Aunque el más común (en femenino) es para llamarle a la mujer que, cobrando o no, tiene relaciones sexuales con varios hombres. También es sinónimo de cobarde. Y cuando su terminación es en "azo" se refiere a un golpe fuerte: "Lo agarraron a…” o, “me di un…", dicen. Asimismo, no sólo es adjetivo, también se trasfigura en verbo cuando su terminación es, …teo, …teas, …tean… Yo, tú, el/ellas…putean. Otra, es para manifestar enojo en grado superlativo, para ello se le antepone un em y se finaliza en gerundio ado/a: Estoy muy emputado. Es auxiliar para expresar lo estupendo o lo pésimo; en la alegría o el rechazo. Aunque, no sólo las personas o estados de ánimo pueden bautizarse así, los objetos también. 
En El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes (1547-1616) usa este vocablo 32 veces, aunque sólo cinco en masculino. En la primera parte dice dos veces puto, en el sentido de “astuto, molesto, fastidioso”, (según el ensayo de Jorge E. Barona Díaz El lenguaje florido del Quijote). Allí se repite en doce ocasiones el término puta; ya sea solo o acompañado de "hijo de" o con la contracción hideputa. En la segunda parte de El Quijote son quince veces en femenino y tres en masculino. Más de la mitad es en boca de Sancho. Llama la atención que sólo en una ocasión lo dice una mujer. Lo que refleja la conducta de las mujeres de la época. Citaré algunos ejemplos:
La primera mención, de esta palabra, se hace en el capítulo dieciséis (1ª. parte). Viene del dueño de una venta donde se hospedaron don Quijote y Sancho. La criada tiene miedo de su amo y se esconde en la cama de Sancho. Su patrón, al buscarla, grita: “¿Adónde estas, puta? A buen seguro que son [tus] cosas éstas.”
En el capítulo veintidós (1ª. parte) donde se narra la ocasión en que don Quijote libera a los presos. Uno de los criminales, Ginesillo, tiene una discusión con don Quijote y éste le habla así: “…don hijo de puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llamáis, que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadera a cuestas.” Jorge E. Barona Díaz, asegura que es la única vez que don Quijote no usa la contracción hideputa.
En el capítulo 37 (1ª. parte) donde se habla de las aventuras de la princesa Micomicona. Sancho habla: “…porque quiero que sepa vuestra merced, si es que no lo sabe, que el gigante muerto es un cuero horadado, y la sangre, seis arrobas de vino tinto que encerraba en su vientre; y la cabeza cortada es la puta que me parió, y llévelo todo Satanás.” Aquí la frase: "la puta que me parió" tiene el sentido de decir que la herida en la cabeza puedo haber sido por cualquier cosa; algo sin importancia.
En el capítulo trece (2ª. parte) un personaje, el del Bosque, habla de esta palabra cómo alabanza: "¡Oh hideputa, puto, y qué bien que lo ha hecho!” Y después, cuando Sancho dialoga, con otro escudero, sobre su familia y su hija a la que, asegura, prepara para condesa, el otro se burla de él. Sancho enojado responde: “–Ni ella es puta, ni lo fue su madre, ni lo será ninguna de las dos, Dios quiriendo, mientras yo viviere.” Sancho asegura el honor de sus mujeres porque si no, el deshonrado es él.
En el capítulo diez (2ª. parte) que trata de las dificultades que pasa Sancho para llevarle un recado, de su enamorado, a Dulcinea. Allí, Don Quijote dice: “—No os fiéis en eso, Sancho, porque la gente manchega es tan colérica como honrada y no consiente cosquillas de nadie. (…) —¡Oxte, puto! ¡Allá darás, rayo!”. "Oxte puto" es como decir, cúchala, vete, fuera de aquí, atrás, lárgate... puto.
En el capítulo 31 (2ª. parte) aquí la única mujer que lo menciona. Llegan, don Quijote y Sancho, a un castillo. Sancho, preocupado porque su asno necesita comida, se la solicita a una mujer que se niega a dársela; Sancho la ofende diciéndole madura, a lo que ella responde: “—Hijo de puta— (…), si soy vieja o no, a Dios daré cuenta, que no a vos, bellaco, harto de ajos.” "Harto de ajos" se refiere a la persona malcriada o con poca educación. Una imagen muy repetida de Sancho.

Estas son algunas muestras de las 32 veces que Cervantes utiliza, en Don Quijote, la palabra puto/a; Ahora, grito de guerra futbolera, ¿o no?.


sábado, 16 de agosto de 2014

EL VIEJO VIAJE DE MANUEL PEREIRA

Un viejo viaje, novela del escritor cubano Manuel Pereira, describe la vida del pintor Lucio Gaitán, funcionario cubano que durante, aproximadamente, tres horas sufre el dilema de regresar a su patria (Cuba) o quedarse en España; “ser o no ser…” La historia inicia cuando el pintor llega al aeropuerto de Barajas, en Madrid, y termina cuando el avión (retrasado), despega hacía lo que el autor considera un zoológico, establecido por el “zoocialismo” cubano.
Para el narrador (una tercera persona, mimetizada con el protagonista) hablar de países comunistas es hablar de grandes zoológicos en los que existe un dueño y cuidadores de jaulas que vigilan que ningún animal escape. A cambio, el enjaulado, recibirá su ración diaria de alimento de mala calidad; “la proletarización de las especies”, dice el autor. Un hombre nuevo viviendo “una indigencia planificada”. Individuo, que, de acuerdo a las reglas oficiales no deberá viajar fuera del zoológico ni estar expuesto a la cultura capitalista. La utopía que lo mismo censura a Los Beatles que a Einstein y donde los “zoodadanos” están obligados a vigilarse unos a otros.
Lucio Gaitán no quiere regresar a esa “rencorosa noción de igualdad”, a aquel lugar de la envidia. La envidia, “el único pecado que no produce placer”. Desea quedarse en un país capitalista, en la jungla, donde estará en libertad. Pero, ¿podrá un animal de cautiverio, sobrevivir en la selva?, ¿podrá conseguir su propio alimento? ¿Podrá sobrevivir a la nostalgia? Porque, finalmente, cuando se vive dentro de Cuba, la fantasía está en otro sitio, pero en el destierro se sueña con la patria hasta el último suspiro. Cuba se vuelve condena. De todas formas, nunca se escapa por completo de la isla.
        Esta novela es una crítica al régimen de Fidel Castro, pero no de manera radical sino que el autor manifiesta sus dudas, sobre si es posible vivir con decoro siendo expatriado, valora lo bueno que tiene en la isla, el amor hacia su familia, y especialmente a su madre, a la que sabe, no podrá ver más, una vez que haya sido nombrado traidor a la patria o “gusano”. Una decisión difícil porque está consciente que: “Aunque la chinche permanezca semanas enteras en la butaca del cine, no significa que le guste la película que están proyectando”; ansía su libertad pero no desea perder a quienes ama.
Pereira, hace un recuento de los que han dejado el país, unos en balsa, otros pidiendo asilo en alguna embajada del país al que viajaron, ya sea difundiendo la cultura o como deportistas. Otros que lograron “escapar por vía vaginal o penal”, es decir, casándose con una mujer u hombre extranjeros. Cuenta historias de personas que perdieron la vida en la búsqueda de la libertad, tantos balseros muertos, ahogados o insolados. Por eso, es comprensible que muchos cubanos desarrollen el gusto por las cadenas, por la jaula.
Manuel Pereira, asegura que en el comunismo impera el ocio, ya que los ciudadanos no se esfuerzan por trabajar, ¿para qué? Si no tienen posibilidades de comprar algunas comodidades, de todas formas recibirá los mismos sueldos y no tendrán posibilidades de mejorar: “De ahí que les sobrara tiempo para dedicarse a los placeres del sexo en lo que quizá fuera el único aliciente del Zoo. (…) Siendo, además lo único que no estaba racionado por el Estado. La lujuria generaba un remedo de libertad”.
Lucio, el protagonista, deja ver la confusión que le provocan los “amigos de la revolución, o de Cuba”, esos “comunistas comedores de caviar”. La mente escindida de los que piensan como Marx pero viven como Rockefeller, ésos, que no soportarían ni un día viviendo como el cubano común. Sin embargo, hacen visitas al Comandante y son recibidos de la mejor manera. En parte también porque Cuba es otro paraíso fiscal.  
En Un viejo viaje se hacen alusiones quijotescas como el personaje del “Verde Gabán”, un hombre que vigila a Lucio en el aeropuerto; “La ínsula barataria” para referirse a cuba; el licenciado Vidriera, un extraño personaje germofóbico, que saluda con los codos para que no le contaminen con bacterias. También hay menciones de otros autores como Milan Kundera o George Orwell.
Manuel Pereira es un escritor muy prolífico ha escrito: cuento, novela, poesía y ensayo. Sus más recientes obras (publicadas por Textofilia) son Un viejo viaje (novela) Mataperros (Cuentos) y El ornitorrinco y otros ensayos (ensayo) Fue discípulo y amigo de José Lezama Lima, amigo también de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Eliseo Alberto, sólo por mencionar a algunos personajes relevantes con los que él ha convivido.    
Pereira, Manuel. Un viejo viaje, Editorial Textofilia. 2010. Ciudad de México.

sábado, 2 de agosto de 2014

NADIA CONTRERAS Y NUESTRA PATRIA MUERTA

Visiones de la patria muerta, el más reciente poemario de la escritora Nadia Contreras, es un libro en el que se filtra el desaliento sobre el que navega México: La patria, que significa padre, familia; la tierra, la madre de la que se hemos nacido. La patria nuestra que no posee más la suavidad velardiana; donde los trenes ya no corren, ya no se esperan. Donde la esperanza ya no pasa. La patria de ahora, la descompuesta. Pueblos, ciudades y personas en los que transita el miedo. Un lugar que provoca escribir versos de alientos rotos.
       En un formato poco común, Visiones de la patria Muerta, se divide en cuatro partes. En las dos primeras se incluyen fragmentos en prosa, literaria o periodística, que, a la autora, le han provocado poesía. Camina por reflexiones de Platón. Cita a Ortega y Gasset o se detiene en la nota de un diario. Estas reflexiones en prosa se continúan en un verso libre lleno de sensibilidad. Allí, se habla del poder del hombre para finalizar la vida, pero no sólo la del prójimo sino la de todo lo que alberga agua. El humano mata al río, al mar, al árbol, al animal: “La tierra está rota/ y muda/ los árboles no danzan/ la coreografía del viento,/ y los ríos se consumen/ en cuencos áridos/ (…)/ La quemadura/ Atraviesa de lado a lado.” 
       El hombre se destruye a sí mismo, por eso el color de la patria muerta es el rojo; porque se bebe sangre cada mañana. Tragos espesos y ferrosos. El periódico ofrece, en su menú, la dosis diaria de terror. Así, los restos de la patria se recogen en bolsas negras de plástico y los anuncios del país se hacen en narcomantas. En las ciudades, la delincuencia organizada se vuelve empresa. Los lugares y las bocas de los gobernantes se llenan de policía investigadora. Los occisos, unos sobre otros, se apilan en la morgue trasformada en fosa común. En las estadísticas se registran puntualmente los desaparecidos. Eso sí, hay que saber contar.
La autora de Visiones de la Patria muerta ve toda esa tragedia y la hace verso: “La justicia es una casa vacía” porque se grita en: “El idioma sordo de las balas”. Al hombre, dice: “Le suceden demasiadas cosas: desastres, guerras, abandonos”, y es que la violencia se filtra en el instinto. Al salir de casa se enciende, automática, la alerta de la mirada y del oído. En la imaginación surge la desgracia. De cualquier manera, no hay salida, lo viviremos todos. Ellos, los que tienen el poder sobre nuestras mentes, pasean en sus camionetas de susto. Nosotros caminamos, buscamos la compasión, porque una patria sin compasión es una patria perdida. Aunque sabemos que al país lo han tomado los que piden la sangre y el cuerpo de sus hermanos. Los sicarios rezan a sus propios dioses, dioses que perdonan sus pecados. Redimidos y protegidos, “¿quién contra ellos?”. La soberbia mesiánica que alcanza para decidir quién morirá hoy. Por eso, a veces, es mejor mostrar desinterés. Aunque, el desinterés sea una farsa. En realidad es el rencor y el miedo los que palpitan como paloma atorada en la garganta. Miedo de enfrentar el sufrimiento, de reconocer la inocencia extraviada entre tanta sangre.
En los otros dos apartados Visiones…, contiene un poema largo en cada uno: “Sonrisa ciega” y “Viaje abierto”. En “Sonrisa ciega”, el título trae a la memoria, el ya lugar común de la literatura erótica: “la sonrisa vertical”, una imagen de los pudores femeninos, por eso logramos inferir que el tema será la sexualidad. En este poema la autora traza la línea del dolor de la mujer maltratada, a la que se le usa en pos de la satisfacción sexual del señor que tiene el poder y la fuerza para someter. Pero, a pesar de todo, la víctima, la de la “sonrisa ciega” puede contarse algunas ilusiones y buscar la salida: “En algún lugar/ del paraíso ajeno/ y la puerta/ se abre a la noche/ donde justamente/ habita la esperanza/ Guarden sus lágrimas/ sus oraciones  dices/ hay tiempo para el perdón”.
En “Un viaje abierto” la escritora vuelve a la muerte, pero ya no habla de los coleccionistas de cadáveres, escribe versos sobre el fallecimiento en singular. Un enfermo viaja sin boleto de regreso, porque se encuentra: “sobre un montículo de cáncer”. Entonces, habrá que preguntarle: “¡Y si Dios se negara a recibirte?” Y obliga, inevitablemente, a volver los ojos hacia dentro y cuestionar ¿Y si Dios se negara a recibirme?
Visiones de la patria muerta, son historias de dolor, escritas en verso. Nadia Contreras, recurre a la metáfora porque sólo con metáforas se puede dar brillo a una realidad tan sombría. Una realidad que se hace soportable sólo si los poetas, como ella, nos las cuentan.
Contreras, Nadia. Visiones de la patria muerta, Ediciones El Humo. 2014. Querétaro.
Video de presentación el 26 de junio en el Museo Regional de La Laguna.