Mi foto
Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 20 de septiembre de 2014

ROBAR UN LIBRO NO ES ROBAR

Ir a la entrevista con el escritor cubano Manuel Pereira en El Siglo de Torreón

El sábado 16 de agosto, en el DF, Manuel Pereira -escritor cubano, naturalizado español en 1993- me concedió una entrevista. Creí que iba preparada: había leído su blog, entrevistas y sus libros: El Ornitorrinco y otros ensayos donde aprecié su erudición; su novela, Un viejo viaje, en la que vi el dolor y la confusión de un hombre antes del exilio y Mataperros, cuentos inspirados en su niñez, llenos de nostalgia, sin embargo, al momento de la entrevista sentí que no sabía nada. Discípulo de José Lezama Lima, amigo de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Eliseo Alberto, entre otros, Manuel Pereira es, además, un hombre amable y generoso.
Al llegar a su departamento situado en “Mixcoac, patria chica de Octavio Paz”, como me dijo al preguntarle su dirección, me sentía privilegiada de conocer a un autor del que había apreciado las huellas intelectuales de “Diez mil años de literatura” (título de una entrevista que él le hizo a García Márquez). E igualmente, me emocionaba palpar las huellas físicas de su amistad con grandes escritores: fotografías, cartas, autógrafos… En especial, me entusiasmaba ver la edición de Rayuela que contenía dos dedicatorias. La primera, la fantasía de una autodedicatoria en la que Pereira imitaba la firma de Cortázar: “Al joven novelista Manuel Pereira” (La Habana, 1969) y la dedicatoria real, la del propio Julio Cortázar, que dice: “Esta dedicatoria invalida la de la página siguiente, salvo que mantiene la amistad y le agrega el gran afecto de Julio”. (La Habana,1980).
Guiada por la calidez de Patricia, su esposa (mexicana) llegué a su departamento, nos sentamos en la sala y comenzamos la entrevista.
-Maestro Pereira, en su literatura hay mucho de su ideología política. ¿Qué representa para usted?
Para mí la literatura es una especie de sacerdocio, es casi una religión. Pero me interesan los temas sociales, así que la ideología política resulta de la lucha de clases, como la describió Marx. Es una lucha permanente y constante a lo largo de la historia, en todos los países, sin excepción. Yo viví eso entre los diez y los doce años, desde las posiciones de Castro. A esa edad no sabes nada, te ponen en el disparadero, te suben a un camión y te dan una ametralladora, o un uniforme de alfabetizador, y te dicen lo que debes de hacer.
-¿Qué cosas buenas trajo la Revolución Cubana?
-Hubo un buen nivel de instrucción pública durante muchos años. Pero eso ya no existe. Porque toda esa relativa bonanza se debía al subsidio soviético. Se debía a una ayuda descomunal de muchos miles de millones de dólares, no al resultado de la productividad nacional.
-¿También China subsidió a Cuba?
-No. Aunque un poco, al principio. Pero como a Fidel le gusta mucho injuriar; insultó a Mao y se acabó. Así que fue la Unión Soviética la que, durante treinta años, enviaba barcos con armas, trigo, combustible, maquinaria, ropa… Por eso fue posible establecer un sistema educacional bastante sólido y que, comparado con América Latina, era muy superior. Recuerda, hay tres niveles: primero está la instrucción pública, luego viene la cultura y, después, la erudición. En Cuba era buena la instrucción y había cierto nivel cultural, allí había un Instituto del Libro, una Casa de las Américas y una serie de instituciones oficiales que publicaban libros buenos, de García Márquez, Carpentier, Carlos Fuentes. Pero Borges no, él estaba censurado. Igual que Vargas Llosa. La Biblia y Freud, también censurados. Eso es cultura a medias, o sea cultureta censurada, y no propicia el verdadero mejoramiento humano del que hablaba Martí. Por supuesto, así no se llega a la erudición. El camino de la erudición es durísimo, hay que ir escalón por escalón, como los aztecas escalando la pirámide del sol para alcanzar la cima; llegas con la lengua de fuera. Para llegar a la erudición no hay ascensores.
La buena instrucción de Cuba se ha evaporado de unos quince años para acá. Cuando uno entra a un chat cubano y ve tantas faltas de ortografía, se da cuenta de eso. El nivel que se alcanzó en los 80 se ha perdido. Ahora no hay papel para publicar libros, antes los tirajes eran de 50 mil ejemplares y los precios eran regalados. La gente leía. El país está en crisis, Raúl Castro lo dice públicamente. No lo tengo que decir yo.
-Leí que, de niño, usted robó el libro de Julio Verne Aventuras de un niño irlandés, que por esta razón lo llevaron a la jefatura de policía y que para liberarlo, su papá inventó una frase que le adjudicó a Martí, ¿cuál fue la frase?
-Él dijo dos frases en ese discurso frente a los policías de Batista. Allí en las oficinas de la cárcel donde, curiosamente, mucho antes estuvo preso Martí. Me robé el libro cuando tenía nueve años, en la librería más grande de Cuba: “La moderna poesía”. Lo vi y me gustó la portada. Luego me lo metí debajo de la camisa. Estaba junto con otro niño que también estaba robando en otra tienda enfrente. Los dos salimos corriendo. A mí me atraparon a la vuelta de la esquina. Me jalaron de la oreja y me llevaron a la policía. Estaba asustado. Desde el vestíbulo podía ver a los presos tras los barrotes. Me preguntaron mi nombre y, como me llamo igual que mi papá, enseguida fueron por él, se encontraba a doscientos metros en un bar. Mi papá hacía sándwiches y algunos de sus clientes eran policías. Ya en la jefatura habló con el librero que quería dinero porque el libro que se había estropeado al caer al suelo sucio durante mi carrera. Pero de pronto mi papá se subió en una silla y empezó a soltar un discurso. Él era medio analfabeto, escribía con muchas faltas de ortografía, pero tenía el don de palabra, era del sindicato gastronómico, era un luchador social y estuvo preso un par de veces. Esa es mi parte de izquierda. Tengo también mi zona de derecha, la heredada de mi madre aristocrática. Yo soy el compendio de los dos. En el discurso mi padre cito a Martí: “Para ser libres se necesita ser cultos”, esa frase ha regido toda mi existencia hasta hoy. Él siguió con su perorata y agregó: “Y Martí dijo, que robar un libro, no es robar”. Esa frase no la dijo Martí, la inventó mi papá. Papá pagó el libro y me enamoré de la obra de Julio Verne. Mi madre se avergonzó mucho y me fue comprando poco a poco todos los libros de Verne. Entonces me convertí en un lector voraz.

-Usted mantuvo una relación epistolar con Marguerite Yourcenar, ¿qué influencias femeninas ha habido en su literatura?
-Cuando conocí –literariamente- a Marguerite Yourcenar yo ya estaba formado. Mi influencia literaria es Lezama Lima. No significa que yo escriba como él, él fue mi guía en la selva de los libros, digamos. Después está Alejo Carpentier, Cortázar y García Márquez. Tengo la influencia de estos cuatro hombres porque los traté mucho, llegamos a ser amigos.
Yo establecí una relación epistolar con Marguerite Yourcenar, pero no llegué a conocerla. Ella fue una revelación para mí, un fogonazo, un resplandor. Porque yo no había leído a ninguna mujer que me convenciera, hasta que me topé con su obra. Estoy hablando de narrativa, porque poetisas hay muchas y muy buenas, desde Safo de Lesbos para acá. Cortázar fue el primero que me habló de Yourcenar. Luego leí a Selma Lagerlöf y a Karen Blixen, otras dos escritoras poderosísimas, a las que añadiré a la mexicana Nellie Campobello. Estas escritoras que te digo son la fuente viva de su propia obra. A Marguerite le escribí y tuvo la amabilidad de contestarme. Yo digo que tuvimos un amor epistolar -aunque era mucho mayor que yo-, pero murió antes de que pudiera conocerla. Esa mujer era y es genial. Ella no era una mujer que escribía para las mujeres, ella escribía para los dioses. La literatura no tiene sexo, no se divide en masculina o femenina, sino en buena o mala. Ella no es una influencia literaria en mí, pero sí lo fue en la escala de la erudición, ésa fue la lección que recibí de Marguerite Yourcenar.
 Por otra parte, las influencias femeninas más importantes son mi madre y mi abuela. Mi madre no era literata, era costurera, pero sí leía mucho, cada noche antes de quedarse dormida. Yo la veía dando puntadas, con mucha seriedad, muy concentrada, en su Singer. En cierta forma yo hago costuras cuando escribo, doy pespuntes y hago dobladillos, bordados. Hago cosas que aprendí con ella, viéndola. Mi madre me enseñó el arte y la belleza. Ella tenía las paredes de la casa llenas de reproducciones de pinturas de Renoir con mujeres desnudas o semidesnudas. Mi madre era una esteta sin saber que lo era. Todo en ella era refinamiento.
La otra mujer de gran influjo en mi vida fue mi abuela, que era una aldeana española analfabeta que emigró a Cuba en 1926. Era maga, bruja, (“meiga” en gallego) pues hablaba a solas con el fuego de sus fogones y, de niña, saltaba las hogueras en la Calle de los Pulpos, allá en Galicia, en las noches de San Juan. Ella me transmitía la magia ligada a la cocina gallega, los potajes, los calderos, las fabadas, los cuentos de fantasmas y de hombres lobo deambulando por los bosques de Galicia. Eso encendió mi imaginación cuando yo era un niño, pues pasé gran parte de la infancia con ella.
Así que las dos mujeres que más influyeron en mí no son escritoras, pero sí eran entidades poéticas y mágicas: hadas o musas.
-¿Dios tiene algo que ver con la experiencia humana?
-Yo soy gnóstico. Aclaro, no agnóstico. Busco llegar a Dios a través del conocimiento. Aunque los gnósticos no decimos Dios sino Pleroma. Yo fui ateo un tiempo. En Cuba era obligatorio. Los gnósticos pensamos que el mundo está regido por el Demiurgo, un dios subalterno. Lezama, Borges, Youcenar eran gnósticos. Muchos grandes escritores han sido gnósticos. Yo no digo que sea el conocimiento el único camino para llegar a Dios, pero es el que yo escogí. Porque hay quien tiene fe ciega y va a la Villa de rodillas y con una piedra en la cabeza, ellos son felices; hay que respetarlos. Pero ése no es mi sendero. Mi sendero es la gnosis. 

-Por último, Maestro, ¿cuántos idiomas habla?
-Francés, italiano, gallego, portugués, ruso, aunque el ruso se me olvida, lo hablo sólo si estoy en Rusia, sobre todo si hay mujeres, entonces me vienen las palabras (risas). Leo el inglés sin problemas, hablarlo es harina de otro costal, necesito práctica.
Después, me mostró fotografías y la dedicatoria de Cortázar en su ejemplar de Rayuela. Vi el “paramecio” que aparece como leitmotiv en su novela Un viejo viaje y que no es otra cosa que la medida del pie de su madre que él llevaba a sus viajes para comprarle zapatos. La plantilla de papel tiene unas inscripciones: “número 37, negro, medio tacón o sin tacón, más estrecho que esto no lo resisto”. Luego, nos despedimos con la promesa de volvernos a encontrar.

sábado, 13 de septiembre de 2014

PALABREVEJERA EN EL MAR

¡La carretera no está tan bien como la habíamos imaginado!/ Bueno, pero sí hicimos la mitad del tiempo. ¡Valió la pena!/ Acérquense para que les pongan una pulsera de plástico que los identifique como huéspedes del hotel. Dicen que es por nuestra seguridad y que porque hay gente que registra dos personas y mete a más de cuatro a la habitación./ ¡Bah! Qué lata./ ¡Ay! Qué tiene./ ¿Cuatro? ¿Todos adultos?/ Sí./ Dejamos las maletas en el cuarto y vamos a comer./ Comí demasiado, siento que no puedo respirar./ Descansamos un poco y salimos.
Mija, cámbiate de ropa. Vamos a caminar a la playa./ ¡Suegra!, lo que usted quiera, es gratis para ustedes: el paracaídas, el barco, la banana, lo que quiera. Gratis. No les cobramos nada, ¡suegrita!. Anímese. Convence a tu mamá, ¡hey, tú, la de los ojos verdes!./ ¡Una mala palabra! (pensada)/ Risas (mentales) Seriedad (aparente)/ ¡Mira! Ahí está tu hermano dile que venga a meterse al mar./ Ay, mamá, El viejo y el mar ya se escribió y Moby Dick también./ ¡Ja ja!. Sí, habla como viejo pero no es Moby Dick, en absoluto./ Voy por tu papá./ Déjalo descansar, además de las horas de manejo, madrugó para hacer ejercicio. Está cansado./ Aquí en Mazatlán, nunca falta la camisetas de futbol del Santos, en cualquier lado./ Bueno. Esta es nuestra playa./ ¡Anda, vamos a meternos al mar!/ ¡Espérame, no me sueltes la mano!/ ¡Yo ya no quiero entrar al mar contigo. Ya ves, nos aporrean las olas. ¡Ahora sí, voy por papá! ¡Adiós!
¿Te sientes cansado?/ No, estoy bien./ ¿Qué libro trajiste? El hombre mediocre de José Ingenieros/ ¿Y qué tal?/ Demasiadas florituras. Denso. Apenas lo comencé/ Yo traje Dios en la tierra de José Revueltas. Revueltas tiene un lenguaje muy exuberante./ ¿Qué es?/ Son cuentos en los que le reclaman a un dios tuerto. Un dios de un solo ojo, mismo que no le sirve para ver sino para lanzar fuego y pestes a las criaturas que siguen creyendo en él. Ya casi lo termino. Con frecuencia su ambientación es como de literatura esperpéntica.
Este libro de Regenesis, es sobre biología sintética y cuando lo termine lo voy a volver a empezar, para que se me quede grabado/ No exageres mijo/ No tienes idea. Pocos tienen idea de los cambios que están por venir. Imagínate, la esperanza de vida aumentó al doble en menos de 100 años, y seguirá aumentando. Las bacterias nos pueden salvar. Ahora están experimentando con bacterias E. Coli que tienen la capacidad de comer solamente células cancerosas. La quimioterapia va a dejar de existir. Están sintetizando muchas sustancias idénticas a las del ser humano, esto curará muchas enfermedades. El primer ejemplo es el de la síntesis de insulina humana hecha por bacterias. Y, ¡chécate!, se descubrió una enzima que se encuentra en las personas que se divorcian. El ambiente hace que se manifieste más ahora, eso es, en parte, un ejemplo de cómo funciona la epigenética. Date cuenta. Qué significa eso para la religión y para voluntad. ¿Existe realmente el libre albedrío? Los gays creen que su orientación sexual es una decisión, pero pronto, científicamente, se demostrará que no es así. Entonces poco a poco la discriminación desparecerá. No será por las marchas o exhibiciones que a diario se hacen, será la ciencia la que los libere definitivamente, en cualquier sentido. Todos deberíamos de entender que “La gloria del ser humano radica en nuestras propias diferencias”, como decía Jung. Es una estupidez pretender ser igual a otro. Los movimientos sociales  son necesarios pero logran poco comparado con la ciencia. O, ¿quién crees que ha hecho más por ti, las feministas o él que creó la píldora anticonceptiva?. Todo tiene que ser holístico, en el sentido de totalidad, por ejemplo; el arte y la ciencia son variaciones sobre el mismo tema, pero para crear nuevas ideas, ambas (arte y ciencia) necesariamente tienen que estar unidas.
Ya son las diez de la noche, mijito, vamos a cenar. ¿Por qué hay tanta gente allí?/ Están viendo a una tortuga que está desovando. Siento que no escuchas bien lo que te digo, mamá/ Claro que sí.
Oye esta canción, se llama “Pedro Pedreiro”. Se trata de un hombre que siempre está esperando/ Pero, está en portugués, mijita/ Yo te digo lo que dice (…) en resumen, su existencia es esperar y no vivir/ Qué maravilla, déjame escucharla de nuevo…

sábado, 30 de agosto de 2014

DON QUIJOTE EN CUATRO LETRAS

El mundial de futbol (Brasil, 2014) se vivió entre camisetas de sudor y lluvia; botines multicolores y directores técnicos vestidos con elegancia; entrenadores estoicos, ante el triunfo o la derrota. Ellos, frente a los otros, los descompuestos, los trágicos y grotescos que ante el gol que fue y el que no, agonizaban. Se vieron árbitros de pasión sospechosa y una porra mexicana que imponía su grito de guerra en cuatro letras: ¡puto! La turba lanzaba conjuros con los brazos extendidos y temblorosos. Trataban de intimidar al enemigo, pero sólo consiguieron divertirlo. Ni discriminadores ni vetados ni nada. Únicamente animadores de fiesta. El grito de guerra se volvió una moda inocente. No intentaba la segregación homosexual sino el exorcismo del gol. Ahora se ha prohibido en los estadios de futbol.
Quizá, Gabriel García Márquez, al titular su novela Memorias de mis putas tristes, hizo que la palabra puta/o, ya no escandalice. Este vocablo tiene muchos usos, además del de homosexual. Aunque el más común (en femenino) es para llamarle a la mujer que, cobrando o no, tiene relaciones sexuales con varios hombres. También es sinónimo de cobarde. Y cuando su terminación es en "azo" se refiere a un golpe fuerte: "Lo agarraron a…” o, “me di un…", dicen. Asimismo, no sólo es adjetivo, también se trasfigura en verbo cuando su terminación es, …teo, …teas, …tean… Yo, tú, el/ellas…putean. Otra, es para manifestar enojo en grado superlativo, para ello se le antepone un em y se finaliza en gerundio ado/a: Estoy muy emputado. Es auxiliar para expresar lo estupendo o lo pésimo; en la alegría o el rechazo. Aunque, no sólo las personas o estados de ánimo pueden bautizarse así, los objetos también. 
En El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes (1547-1616) usa este vocablo 32 veces, aunque sólo cinco en masculino. En la primera parte dice dos veces puto, en el sentido de “astuto, molesto, fastidioso”, (según el ensayo de Jorge E. Barona Díaz El lenguaje florido del Quijote). Allí se repite en doce ocasiones el término puta; ya sea solo o acompañado de "hijo de" o con la contracción hideputa. En la segunda parte de El Quijote son quince veces en femenino y tres en masculino. Más de la mitad es en boca de Sancho. Llama la atención que sólo en una ocasión lo dice una mujer. Lo que refleja la conducta de las mujeres de la época. Citaré algunos ejemplos:
La primera mención, de esta palabra, se hace en el capítulo dieciséis (1ª. parte). Viene del dueño de una venta donde se hospedaron don Quijote y Sancho. La criada tiene miedo de su amo y se esconde en la cama de Sancho. Su patrón, al buscarla, grita: “¿Adónde estas, puta? A buen seguro que son [tus] cosas éstas.”
En el capítulo veintidós (1ª. parte) donde se narra la ocasión en que don Quijote libera a los presos. Uno de los criminales, Ginesillo, tiene una discusión con don Quijote y éste le habla así: “…don hijo de puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llamáis, que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadera a cuestas.” Jorge E. Barona Díaz, asegura que es la única vez que don Quijote no usa la contracción hideputa.
En el capítulo 37 (1ª. parte) donde se habla de las aventuras de la princesa Micomicona. Sancho habla: “…porque quiero que sepa vuestra merced, si es que no lo sabe, que el gigante muerto es un cuero horadado, y la sangre, seis arrobas de vino tinto que encerraba en su vientre; y la cabeza cortada es la puta que me parió, y llévelo todo Satanás.” Aquí la frase: "la puta que me parió" tiene el sentido de decir que la herida en la cabeza puedo haber sido por cualquier cosa; algo sin importancia.
En el capítulo trece (2ª. parte) un personaje, el del Bosque, habla de esta palabra cómo alabanza: "¡Oh hideputa, puto, y qué bien que lo ha hecho!” Y después, cuando Sancho dialoga, con otro escudero, sobre su familia y su hija a la que, asegura, prepara para condesa, el otro se burla de él. Sancho enojado responde: “–Ni ella es puta, ni lo fue su madre, ni lo será ninguna de las dos, Dios quiriendo, mientras yo viviere.” Sancho asegura el honor de sus mujeres porque si no, el deshonrado es él.
En el capítulo diez (2ª. parte) que trata de las dificultades que pasa Sancho para llevarle un recado, de su enamorado, a Dulcinea. Allí, Don Quijote dice: “—No os fiéis en eso, Sancho, porque la gente manchega es tan colérica como honrada y no consiente cosquillas de nadie. (…) —¡Oxte, puto! ¡Allá darás, rayo!”. "Oxte puto" es como decir, cúchala, vete, fuera de aquí, atrás, lárgate... puto.
En el capítulo 31 (2ª. parte) aquí la única mujer que lo menciona. Llegan, don Quijote y Sancho, a un castillo. Sancho, preocupado porque su asno necesita comida, se la solicita a una mujer que se niega a dársela; Sancho la ofende diciéndole madura, a lo que ella responde: “—Hijo de puta— (…), si soy vieja o no, a Dios daré cuenta, que no a vos, bellaco, harto de ajos.” "Harto de ajos" se refiere a la persona malcriada o con poca educación. Una imagen muy repetida de Sancho.

Estas son algunas muestras de las 32 veces que Cervantes utiliza, en Don Quijote, la palabra puto/a; Ahora, grito de guerra futbolera, ¿o no?.


sábado, 16 de agosto de 2014

EL VIEJO VIAJE DE MANUEL PEREIRA

Un viejo viaje, novela del escritor cubano Manuel Pereira, describe la vida del pintor Lucio Gaitán, funcionario cubano que durante, aproximadamente, tres horas sufre el dilema de regresar a su patria (Cuba) o quedarse en España; “ser o no ser…” La historia inicia cuando el pintor llega al aeropuerto de Barajas, en Madrid, y termina cuando el avión (retrasado), despega hacía lo que el autor considera un zoológico, establecido por el “zoocialismo” cubano.
Para el narrador (una tercera persona, mimetizada con el protagonista) hablar de países comunistas es hablar de grandes zoológicos en los que existe un dueño y cuidadores de jaulas que vigilan que ningún animal escape. A cambio, el enjaulado, recibirá su ración diaria de alimento de mala calidad; “la proletarización de las especies”, dice el autor. Un hombre nuevo viviendo “una indigencia planificada”. Individuo, que, de acuerdo a las reglas oficiales no deberá viajar fuera del zoológico ni estar expuesto a la cultura capitalista. La utopía que lo mismo censura a Los Beatles que a Einstein y donde los “zoodadanos” están obligados a vigilarse unos a otros.
Lucio Gaitán no quiere regresar a esa “rencorosa noción de igualdad”, a aquel lugar de la envidia. La envidia, “el único pecado que no produce placer”. Desea quedarse en un país capitalista, en la jungla, donde estará en libertad. Pero, ¿podrá un animal de cautiverio, sobrevivir en la selva?, ¿podrá conseguir su propio alimento? ¿Podrá sobrevivir a la nostalgia? Porque, finalmente, cuando se vive dentro de Cuba, la fantasía está en otro sitio, pero en el destierro se sueña con la patria hasta el último suspiro. Cuba se vuelve condena. De todas formas, nunca se escapa por completo de la isla.
        Esta novela es una crítica al régimen de Fidel Castro, pero no de manera radical sino que el autor manifiesta sus dudas, sobre si es posible vivir con decoro siendo expatriado, valora lo bueno que tiene en la isla, el amor hacia su familia, y especialmente a su madre, a la que sabe, no podrá ver más, una vez que haya sido nombrado traidor a la patria o “gusano”. Una decisión difícil porque está consciente que: “Aunque la chinche permanezca semanas enteras en la butaca del cine, no significa que le guste la película que están proyectando”; ansía su libertad pero no desea perder a quienes ama.
Pereira, hace un recuento de los que han dejado el país, unos en balsa, otros pidiendo asilo en alguna embajada del país al que viajaron, ya sea difundiendo la cultura o como deportistas. Otros que lograron “escapar por vía vaginal o penal”, es decir, casándose con una mujer u hombre extranjeros. Cuenta historias de personas que perdieron la vida en la búsqueda de la libertad, tantos balseros muertos, ahogados o insolados. Por eso, es comprensible que muchos cubanos desarrollen el gusto por las cadenas, por la jaula.
Manuel Pereira, asegura que en el comunismo impera el ocio, ya que los ciudadanos no se esfuerzan por trabajar, ¿para qué? Si no tienen posibilidades de comprar algunas comodidades, de todas formas recibirá los mismos sueldos y no tendrán posibilidades de mejorar: “De ahí que les sobrara tiempo para dedicarse a los placeres del sexo en lo que quizá fuera el único aliciente del Zoo. (…) Siendo, además lo único que no estaba racionado por el Estado. La lujuria generaba un remedo de libertad”.
Lucio, el protagonista, deja ver la confusión que le provocan los “amigos de la revolución, o de Cuba”, esos “comunistas comedores de caviar”. La mente escindida de los que piensan como Marx pero viven como Rockefeller, ésos, que no soportarían ni un día viviendo como el cubano común. Sin embargo, hacen visitas al Comandante y son recibidos de la mejor manera. En parte también porque Cuba es otro paraíso fiscal.  
En Un viejo viaje se hacen alusiones quijotescas como el personaje del “Verde Gabán”, un hombre que vigila a Lucio en el aeropuerto; “La ínsula barataria” para referirse a cuba; el licenciado Vidriera, un extraño personaje germofóbico, que saluda con los codos para que no le contaminen con bacterias. También hay menciones de otros autores como Milan Kundera o George Orwell.
Manuel Pereira es un escritor muy prolífico ha escrito: cuento, novela, poesía y ensayo. Sus más recientes obras (publicadas por Textofilia) son Un viejo viaje (novela) Mataperros (Cuentos) y El ornitorrinco y otros ensayos (ensayo) Fue discípulo y amigo de José Lezama Lima, amigo también de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Eliseo Alberto, sólo por mencionar a algunos personajes relevantes con los que él ha convivido.    
Pereira, Manuel. Un viejo viaje, Editorial Textofilia. 2010. Ciudad de México.

sábado, 2 de agosto de 2014

NADIA CONTRERAS Y NUESTRA PATRIA MUERTA

Visiones de la patria muerta, el más reciente poemario de la escritora Nadia Contreras, es un libro en el que se filtra el desaliento sobre el que navega México: La patria, que significa padre, familia; la tierra, la madre de la que se hemos nacido. La patria nuestra que no posee más la suavidad velardiana; donde los trenes ya no corren, ya no se esperan. Donde la esperanza ya no pasa. La patria de ahora, la descompuesta. Pueblos, ciudades y personas en los que transita el miedo. Un lugar que provoca escribir versos de alientos rotos.
       En un formato poco común, Visiones de la patria Muerta, se divide en cuatro partes. En las dos primeras se incluyen fragmentos en prosa, literaria o periodística, que, a la autora, le han provocado poesía. Camina por reflexiones de Platón. Cita a Ortega y Gasset o se detiene en la nota de un diario. Estas reflexiones en prosa se continúan en un verso libre lleno de sensibilidad. Allí, se habla del poder del hombre para finalizar la vida, pero no sólo la del prójimo sino la de todo lo que alberga agua. El humano mata al río, al mar, al árbol, al animal: “La tierra está rota/ y muda/ los árboles no danzan/ la coreografía del viento,/ y los ríos se consumen/ en cuencos áridos/ (…)/ La quemadura/ Atraviesa de lado a lado.” 
       El hombre se destruye a sí mismo, por eso el color de la patria muerta es el rojo; porque se bebe sangre cada mañana. Tragos espesos y ferrosos. El periódico ofrece, en su menú, la dosis diaria de terror. Así, los restos de la patria se recogen en bolsas negras de plástico y los anuncios del país se hacen en narcomantas. En las ciudades, la delincuencia organizada se vuelve empresa. Los lugares y las bocas de los gobernantes se llenan de policía investigadora. Los occisos, unos sobre otros, se apilan en la morgue trasformada en fosa común. En las estadísticas se registran puntualmente los desaparecidos. Eso sí, hay que saber contar.
La autora de Visiones de la Patria muerta ve toda esa tragedia y la hace verso: “La justicia es una casa vacía” porque se grita en: “El idioma sordo de las balas”. Al hombre, dice: “Le suceden demasiadas cosas: desastres, guerras, abandonos”, y es que la violencia se filtra en el instinto. Al salir de casa se enciende, automática, la alerta de la mirada y del oído. En la imaginación surge la desgracia. De cualquier manera, no hay salida, lo viviremos todos. Ellos, los que tienen el poder sobre nuestras mentes, pasean en sus camionetas de susto. Nosotros caminamos, buscamos la compasión, porque una patria sin compasión es una patria perdida. Aunque sabemos que al país lo han tomado los que piden la sangre y el cuerpo de sus hermanos. Los sicarios rezan a sus propios dioses, dioses que perdonan sus pecados. Redimidos y protegidos, “¿quién contra ellos?”. La soberbia mesiánica que alcanza para decidir quién morirá hoy. Por eso, a veces, es mejor mostrar desinterés. Aunque, el desinterés sea una farsa. En realidad es el rencor y el miedo los que palpitan como paloma atorada en la garganta. Miedo de enfrentar el sufrimiento, de reconocer la inocencia extraviada entre tanta sangre.
En los otros dos apartados Visiones…, contiene un poema largo en cada uno: “Sonrisa ciega” y “Viaje abierto”. En “Sonrisa ciega”, el título trae a la memoria, el ya lugar común de la literatura erótica: “la sonrisa vertical”, una imagen de los pudores femeninos, por eso logramos inferir que el tema será la sexualidad. En este poema la autora traza la línea del dolor de la mujer maltratada, a la que se le usa en pos de la satisfacción sexual del señor que tiene el poder y la fuerza para someter. Pero, a pesar de todo, la víctima, la de la “sonrisa ciega” puede contarse algunas ilusiones y buscar la salida: “En algún lugar/ del paraíso ajeno/ y la puerta/ se abre a la noche/ donde justamente/ habita la esperanza/ Guarden sus lágrimas/ sus oraciones  dices/ hay tiempo para el perdón”.
En “Un viaje abierto” la escritora vuelve a la muerte, pero ya no habla de los coleccionistas de cadáveres, escribe versos sobre el fallecimiento en singular. Un enfermo viaja sin boleto de regreso, porque se encuentra: “sobre un montículo de cáncer”. Entonces, habrá que preguntarle: “¡Y si Dios se negara a recibirte?” Y obliga, inevitablemente, a volver los ojos hacia dentro y cuestionar ¿Y si Dios se negara a recibirme?
Visiones de la patria muerta, son historias de dolor, escritas en verso. Nadia Contreras, recurre a la metáfora porque sólo con metáforas se puede dar brillo a una realidad tan sombría. Una realidad que se hace soportable sólo si los poetas, como ella, nos las cuentan.
Contreras, Nadia. Visiones de la patria muerta, Ediciones El Humo. 2014. Querétaro.
Video de presentación el 26 de junio en el Museo Regional de La Laguna.

sábado, 19 de julio de 2014

LA LEVEDAD Y EL PESO

¿La levedad o el peso? ¿el alma o el cuerpo? ¿el espíritu o lo materia? Habremos de buscar la luz para luego sentirnos deslumbrados por su intensidad, e igual que en la oscuridad, irremediablemente ciegos estaremos. De todas formas nos quemamos: con el hielo indiferente o con el fuego apasionado. Por eso Parménides asegura que: “Todo mundo está dividido en principios contradictorios”. Es muy cierto. Cargaremos, sin remedio, con “la insoportable levedad del ser”.
La insoportable levedad del ser (1985), una novela que fue llevada al cine en 1988; la obra más conocida del escritor checo Milan Kundera (1929),  es una historia donde la duda asalta a la religión, la filosofía, el amor, la fidelidad, el comunismo, la política; la vida. El amor entre Tomás y Teresa. Él, un brillante neurocirujano de Praga, que es obligado a cambiar el bisturí por un trapo que le sirve para limpiar escaparates. Una humillación que le vino tras la publicación de un artículo que analizaba la culpa de Edipto. La tesis de Tomás circundaba los cuestionamientos sobre qué tan culpable era Edipo, si ignoraba (en el momento de los sucesos) que había matado a su padre y que su esposa era en realidad su madre. ¿La ignorancia libera la culpa? ¿por qué, entonces,  Edipo se castiga dejándose ciego?. Tomás busca la levedad, se libera del compromiso de un hijo y una esposa. Descubre la ligereza del limpiador de vidrios. Qué le puede preocupar, acaso qué dejó una manchilla en el cristal. En cambio, cuando algo no marchaba bien en el quirófano; el peso provocaba angustia. Ser limpiaescaparates es estar de vacaciones. Eso parece. Pero a los tres años de recreos, todo igualmente se vuelve carga. Tomás, un hombre que tuvo relaciones sexuales con muchísimas mujeres. Aquél que nunca podía dormir con sus amantes: “hacer el amor con una mujer y dormir con ella son dos pasiones no sólo distintas sino contradictorias”. Sin embargo encontró una joven con quien logró satisfacer ambos deseos: Teresa, una camarera que se transformó en una magnifica fotógrafa de soldados invasores. Ella, la eterna celosa.
            La insoportable levedad del ser es una obra en la que se puede ver la influencia que ejerce la vida política de una nación en la intimidad y las decisiones personales. Habla de la tristeza de un pueblo que siente remordimientos y vergüenza por haber permitido la entrada a los invasores. La Praga de 1968 asaltada por Leonid Brezhnev,  el soviético que borró de sus calles los nombres de los héroes nacionales para inscribir la de los nuevos dueños rusos. Los moradores de la nación ocupada, que inexorablemente se entregan a la borrachera de la debilidad y sienten atracción por el vértigo, por la fatalidad. Todos unos desamparados, y a la vez todos queriendo compadecer a alguien.
            Una novela en donde el tiempo transcurre en forma circular, no lineal, porque  el narrador, un espectador omnisciente, vuelve a pasar, una y otra vez, por los mismos espacios, por los mismos pasajes, pero en cada ocasión los ángulos visuales son diferentes. Describe un hecho en el que se ven los protagonistas desde la visión del narrador. Luego, retoma dicho pasaje pero desde el punto de vista de uno de los protagonistas y así. De esa forma nos enteramos de las diferentes sensaciones que provoca un solo suceso en cada uno de los personajes y en el propio narrador, mismo que en ocasiones se expresa libremente como autor y nos explica cómo surgió la idea y la imagen de los seres que habitan su creación.
Milan Kundera Nació en Brno, Checoslovaquia en 1929, perteneció al partido Comunista checo pero tras de la invasión a su país por parte de la Rusia comunista y la publicación de su novela El libro de la risa y el olvido  le fue anulada la nacionalidad checa. Se expatrió en Francia y se nacionalizó francés, aunque la publicación de sus memorias le permitió la devolución de la ciudadanía checa. Algunos de sus libros son: La broma, La Ignorancia, La inmortalidad, Los testamentos traicionados, El libro de los amores ridículos.
            La Insoportable levedad del ser de Kundera  deja claro que: “La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera terrestre a sus espaldas”.

sábado, 5 de julio de 2014

TARDE DE SUEÑOS AGONIZANTES


       Ayer alguien ofreció enseñarme a contar

                    sólo porque no supe decir

                   cuántos sueños mueren en un segundo”

(Graciela Guzmán)

 
 Soy una Tarde. Una tarde llena de minutos a los que se le han amontonado los días y la nostalgia. Soy Vespertina que se asoma por la ventana y ve que llueve y que los coches caminan apresurados. La vida está en la calle ¿O es la muerte la que allí habita? Sí, sí, los sueños nacen dentro pero mueren fuera ¿Cuántos sueños han muerto el día de hoy? ¿Qué dicen las estadísticas? Pero, ¿de qué se han muerto esos sueños? de enfermedad crónica degenerativa, de ruptura cardiaca o de desilusión, de obesidad o de anorexia, de presión alta, de azúcar en la sangre, o de atole en las venas. ¿Cuántos sueños fallecen de muerte natural? Yo no quisiera ¾llegado el momento¾ morir de muerte artificial

A propósito, ayer perdí un sueño en un accidente: iban mis dos ilusos sueños corriendo a la velocidad de la luz, cada uno en sentido contrario, iban tan esperanzados, hasta que al doblar una esquina chocaron. El más joven se hizo pedacitos. Traté de darle reanimación pero era ya un auténtico sueño roto. Necesite las quijadas de la vida para rescatar el cuerpo de aquel sueño difunto. Le hice un funeral privado. Nadie se dio cuenta y lo aventé a la fosa común. (Nadie conoce todos los sueños que he tenido que mandar a la fosa común. A veces hasta a mí se me olvidan). Rezo un Padre Nuestro y dos Ave María. Llena soy de gracia y de desgracia. Confieso que otros sueños se han convertido en cadáveres por abandono. Pero no quiero que nadie se enteré que soy yo la Tarde desnaturalizada que los dejó a su suerte. 

Soy momento y a todos se les he olvidado, aún a mí misma.

La vida es rápida allá afuera. Acá dentro hay lentitud. Ni una llamada siquiera, ni una visita de doctor. Tarde viuda de amigos y de familia. Tarde de tedio ¿Solamente los tontos se aburren?  ¡Válgame Dios! Cuánto me aburro.

Soledad arrinconada que no quiere ser más Soledad, y que, irónicamente, la socialización me cansa. Soy misántropa... Rechazo todo aunque lo desee. No puedo trabajar, ni aprender. Nada nada nada nada. Ah sí, la nada no existe. Pérdida de tiempo que duele. Duele porque sé que sucumbirá en el instante menos o más pensado. Un día siento que me ahogo y otro nada. Tan contenta.  Tan pazguata. Tan, me vale madre. No me importa nada. Piensen lo que quieren, todos. 

Será cierto que al morir los sueños pasan a mejor vida. Resulta que todas aquellas almas buenas ahora estarán en el mismo sitio. ¡Ah! no hay que olvidar que si él “hubiera” no existe, él “ahora” tampoco, ya lo dijo Einstein: “El presente es una ilusión todo es pasado y todo es futuro”. Es cierto el presente es éste instante... y ya pasó.

Todos  iremos a un lugar donde el tiempo no existe. Y cómo es posible entender que el tiempo puede dejar de ser. Cómo razonarlo nosotros los de reloj, de espacio y de materia.

El lugar común es un sueño que se hizo realidad. La epidemia de realidad ha llevado a la tumba tumultos de sueños. Enfermedad extrañísima es la realidad, ¿qué es la realidad? Es una enfermedad contagiosa, ¿cuáles son sus síntomas? ¿Es benigna o maligna? No hay que preguntar. Con menos otros se han vuelto locos. La realidad es lo que se ve, lo que se palpa. Y Dios, ¿se ve o se palpa? ¿Dios nos sueña, o nosotros lo soñamos a Él? Siempre, siempre los mismos cuestionamientos necios. Sí Dios lo quiere alguna tarde lo sabremos. Mejor cierro los ojos y me pongo a soñar.

¿De qué mueren los sueños? Mueren de pura realidad.