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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

lunes, 18 de abril de 2011

SEÑORITA, QUE MI TRABAJO ME HA COSTADO


Hace poco me sorprendí al oír una frase de reclamo que hace mucho tiempo no escuchaba: una mujer que, en mi apreciación, rondaba los 75 años de edad, se indignó cuando la cajera del supermercado le preguntó: ¿Señora, coopera con el redondeo? En respuesta, la mujer mandíbula apretada, espetó: “Dígame señorita por favor. Y no, no voy cooperar”. Luego me pregunté: ¿Qué fue lo que motivó a aquella mujer para informar a una desconocida sobre su vida sexual? Seguramente se sentía orgullosa de su condición. Y es que hasta hace algunos años parecía que las vírgenes maduras eran cubiertas por un halo de pureza ante la sociedad. Actualmente se considera de mínima trascendencia el hecho de que una mujer mayor haya vivido en abstinencia sexual. Aunque, debe de ser difícil caminar la existencia en contra de la naturaleza; acallando los impulsos hormonales. Complicado es, pues, para la mayoría, apegarse al sexto mandamiento, a ese, del no fornicaras (que feo sonido el de esta última palabra). Sí, hace aproximadamente 30 años el vocablo señorita era sinónimo de virginidad y se le adjudicaba a toda persona femenina poseedora de una anatomía que no había sufrido (o disfrutado) de intromisión sexual alguna, o, como expresaba en forma horrenda, mi maestro de medicina legal: “Cuando no había ocurrido un acto en el que se encontrara miembro idóneo en vaso idóneo”. Ahora, en cambio, la integridad de aquel escaso tejido venéreo llamado himen casi no tiene valor, especialmente en el mundo occidental, porque en el medio oriente sí. Allí, los familiares masculinos del recién casado esperan afuera de la recámara nupcial para que el esposo salga a exhibir un pañuelo manchado de sangre, que será un trofeo representante de su honor. Al perder valor la palabra señorita igualmente ha cambiado su significado primigenio. Recuerdo que hace años cuando esperaba mi primer bebé me extrañaba que algunas personas que, a pesar de que yo portaba una senda barriga de preñez, me llamaran señorita. Entonces concluí que esa expresión tenía que ver más con la lozanía de la piel que con la vida sexual. Pero, asimismo ahora, esta voz se utiliza para nombrar varios oficios: secretarias, cajeras, enfermeras, dependientas, etcétera, simplemente las personas les llaman: señoritas, sin importar edad, vida sexual o estado civil. En definitiva el hecho de que en los tiempos modernos alguna mujer mayor sea virgen y reniegue del título de señora respondiendo con la frase: “Dígame señorita, que mi trabajo me ha costado” es una exigencia de reconocimiento para una situación que pareciera una ofrenda a la vida o a la religión. En sí la virginidad es una marca física que da respuesta a una conducta llena de cuestionamientos morales como es la sexualidad. Así, cada época le imprime los grados de importancia de las consecuencias orgánicas de los problemas morales, como son la asociación de la lujuria con enfermedades de trasmisión sexual y la gula con la obesidad, sólo por mencionar algunas. En la literatura hay muchos ejemplos de cómo la virginidad ha sido pretexto hasta de asesinatos, como se expresa en la novela Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, o en La celestina de Fernando de Rojas donde se habla de los artilugios ancestrales para que la joven parezca ser lo que fue; con zurcidos invisibles o sangre de paloma. (También los ginecólogos realizaban (¿o realizan?) himenoplastías para reparar el “daño”). En seguida les expongo un párrafo de la poesía “La tía Chofi” de Jaime Sabines que habla precisamente de una difunta que nunca conoció varón: Sofía, virgen, antigua, consagrada, / debieron enterrarte de blanco/ en tus nupcias definitivas./ Tú que no conociste caricia de hombre/ y que dejaste que llegaran a tu rostro arrugas antes que besos,/ tú, casta, limpia, sellada,/ debiste llevar azahares tu último día./ Exijo que los ángeles te tomen/ y te conduzcan a la morada de los limpios./ Sofía virgen, vaso transparente, cáliz,/ que la muerte recoja tu cabeza blandamente.

lunes, 4 de abril de 2011

BEETHOVENFEST EN LA SALA NEZAHUATLCÓYOTL






El domingo 13 de febrero se presentó en la Sala Nezahuatlcóyotl de la ciudad de México la Camerata de Coahuila, dirigida por el maestro Ramón Shade, y como solista el pianista coahuilense Alejandro Vela con el Concierto para piano no. 2 y la Sínfonía no. 2 de Beethoven (dentro del programa BeethovenFest). El concierto, ante más de 1000 personas, fue un gran éxito. Allí estuvieron personalidades de la cultural nacional: Pilar Rioja, Sonia Salum, Felipe Garrido, Jorge Federico Osorio, Luz María Puente, Lolo Vigatá, Sergio Kleinburg, Eva María Zuk, Gustavo Rivero, entre otros. Por esta razón solicité al maestro Shade la siguiente entrevista.

--¿Qué tan importante es el recinto para el director?

Es muy importante y tocar en la sala Nezahuatlcóyotl es aún más, porque es un lugar que tiene una magnifica acústica (la Camerata se ha presentado seis veces en el D.F y en este teatro encontramos la mejor acústica), además es un gran escaparate. Había mucha expectativa por saber qué y cómo se hacía música en Coahuila. Además la entrada del público al concierto fue muy buena porque otras orquestas no han tenido esa suerte. Estoy muy satisfecho con este concierto y creo que el público también. Tuvimos que hacer dos encore por el entusiasmo de la audiencia.

--Estamos acostumbrados a oír las sinfonías de Beethoven, y especialmente la Quinta y la Novena, con orquestas muy numerosas, pero, ¿cuál fue la idea original?

A mí me gusta mucho la tercera sinfonía, La heroica es la gran sinfonía, porque es la más enérgica. Beethoven la escribió para una orquesta más pequeña que la Camerata de Coahuila. Aunque en el siglo XIX se hicieron orquestas muy grandes, de 100, de 120 integrantes, pero actualmente tanto la Sinfónica de Viena como la Filarmónica de Berlín, reducen la orquesta para interpretar las sinfonías de Beethoven. Porque tanta masa, por ejemplo, de cuerdas, le resta transparencia al diálogo que hay entre maderas y cuerdas. Así se pueden apreciar mejor los sonidos de cada uno de los instrumentos sin que sean opacados por el exceso de algunos de éstos. Debemos de rescatar el equilibrio que había en el origen. Por eso en Europa se interpreta Beethoven con menos músicos.

--¿Cómo ha visto la evolución del público en La Laguna?

El público, definitivamente ha evolucionado. Ahora la gente sabe cuándo aplaudir, es más puntal, guardan silencio, no entran y salen a cada rato. Pero algo muy importante, exige más de la orquesta que también se ha superado. Asimismo una de las características es que aquí en Torreón tenemos público joven, aunque igualmente tenemos de todas las edades.

--¿Cómo ha afectado la inseguridad a la Camerata?

Esa misma pregunta me la hicieron en casa Lamm en la ciudad de México, porque cuando se oye, Coahuila, Durango, Chihuahua, lugares donde la inseguridad está en lo máximo se piensa que no hay espacio para la cultura, por ejemplo, en Monterrey cambiaron el horario de los conciertos. Aquí, es increíble, el público ha aumentado. Porque el único antídoto contra la violencia es la cultura, no hay de otra. Que alguien sea civilizado, que tenga amabilidad para el otro, que cuide del otro, eso lo da cultura. Difícilmente alguien que escucha música clásica es un asesino. Claro, hay sus excepciones. De cualquier manera no podemos ser rehenes de la inseguridad, así que todo espacio tiene que llenarse y nosotros llenaremos todos los que podamos.

--¿Cuál cree que será el reflejo de la violencia en el arte?

Bueno, realmente a quien afecta más es a los creadores, más que a nosotros que somos recreadores. El efecto de la guerra en Shostakovich o la consecuencia de lo que vivió Mahler es muy evidente en su obra. Lo que nos corresponde es respetar el estilo del creador, no se puede tocar a Richard Strauss como Tchaikovsky. Porque algunos le quieren corregir la plana al genio cambiando sus obras. Se justifican diciendo que las hacen más accesibles, eso no debe ser. Por eso hay que conocer los estilos y las épocas.

lunes, 7 de marzo de 2011

ÉRASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO

Nariz respingada, chata, griega, aguileña y de alcanzaqueso. De Pinocho por mentiroso, de bola roja la del payaso, casi igual que la del borracho y con verruga si es de bruja. Nariz que estornuda porque tiene gripa o alergia, que aletea cuando se enoja. Nariz delatora de raíces étnicas. Pequeña, grande, o bien, nariz bonita a cambio de quince mil setecientos noventa y nueve pesos con IVA incluido; el perfil perfecto que vende el médico que se anuncia en el periódico.
En la poesía y en las canciones populares se habla mucho de los ojos y otro tanto de la boca, en cambio es rarísimo que se tome en cuenta la nariz. Los libros de fisiología aseguran que dentro de sus funciones esta la de inspirar y exhalar el aire. Pero a muy pocos inspira. La nariz, pirámide que forma parte del rostro, sirve para que se ventilen los pulmones y para percibir los olores. Región anatómica que con frecuencia es lugar de trabajo de los cirujanos plásticos y otorrinolaringólogos. Así es el órgano que motivó a Francisco de Quevedo (Madrid 1580- 1645) a escribir “El soneto a la nariz” y que dice: “Érase un hombre a una nariz pegado/ érase una nariz superlativa/ érase una nariz sayón y escriba/ érase un peje espada muy barbado/ érase un reloj de sol mal encarado, érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, érase Ovidio Nasón más narizado...” También el ruso Nicolai Gogol le dedicó un cuento a La nariz que Dmitri Shostakovich convirtió en una ópera bufa: “Metió dos dedos y sacó... ¡una nariz! Iván Yákovlevich estaba pasmado. Se restregó los ojos, volvió a palpar aquel objeto: nada, que era una nariz. ¡Una nariz! Y, además, parecía ser la de algún conocido. El horror se pintó en el rostro de Iván Yákovlevich. Sin embargo, aquel horror no era nada, comparado con la indignación que se adueñó de su esposa”.
De igual manera la puerta del aparato respiratorio y complemento del rostro también fue pretexto para que el escritor francés Edmundo Rostand (1868- 1918) hiciera su obra de teatro Cyrano de Bergerac. Rostand incluye en su obra varios párrafos dedicados a la nariz. El narigón Cyrano se enorgullece de su nariz “...¡enorme es mi nariz! Chato ridículo, ¿no sabéis que es mi orgullo este adminículo? ¿Qué es una gran nariz, romo insolente? Condición de hombre honrado, fiel valiente, liberal, ingenioso y bien nacido....” a lo que su enemigo contradice “...Si en mi cara tuviese tal nariz me la amputara, ¿se baña en vuestro vaso al beber, o un embudo usáis al caso? [...] para colgar las capas y sombreros, esa percha muy útil ha de seros. Tal nariz es un exceso, buscad a la cabeza contrapeso...” gran parte de la obra habla en forma divertida de la nariz que en realidad acompleja a Cyrano.
Roxana era amada por Cristián y por Cyrano, en principio Roxana amaba sólo a Cristián. Cyrano parecía ser allí, él que sobraba. Curiosamente Roxana termina amando a los dos, porque ellos llegaron a ser complemento uno del otro. Cyrano él de nariz superlativa enamorado de su prima Roxana ve con tristeza que ella, que es hermosa, ama la hermosura también, atributo que a él, con tamaña nariz, le ha negado la naturaleza. Su nariz grande le hace pensar que no puede competir contra todo un cuerpo bien construido como es el de Cristian. Cyrano se resigna, sin tomar en cuenta que la belleza de su rival no vale, pues el joven es ignorante y escaso de ideas. Entonces Cyrano se ofrece para escribir las cartas de amor que Cristián le envía a Roxana. Se transforma en el alma inteligente y generosa del joven. Cyrano tan largo de nariz como de ingenio, escribe las más bellas cartas de amor. La pasión que provocan esos escritos se desbordan en besos para Cristián. Aunque al final Roxana acaba por amar únicamente a Cyrano pues su generosidad y su inteligencia aplastan cualquier belleza física.
En cine la versión más conocida de Cyrano de Bergerac fue interpretada por el actor francés Gérard Depardieu quien afortunadamente no ha ido al cirujano plástico y anda por el mundo muy orgullosa con su narizota.

viernes, 25 de febrero de 2011

UN RATÓN EN LA COCINA


Recibes una llamada telefónica a las 6:30 de la mañana. Ves en el identificador el número que te despertó y te alarmas. Es tu solitaria tía que, ordinariamente, se comunica en horarios de oficina. Piensas que si te habla en ese momento es porque alguna mala noticia tiene que comunicar. Contestas y escuchas un grito angustiado: ¡Hay un ratón en mi cocina¡ ¡Qué alguien me ayude! ¿Qué voy a hacer? Reconoces algo de crueldad en ti cuando te das cuenta que te parece divertido ser testigo cuando alguien padece esa fobia ¿Por qué un ser tan diminuto produce tanto horror? Desde luego, si fueran muchos ratones (o ratas) como en aquella espantosa película de tu niñez (Ben la rata asesina) estarías también aterrada, pero, ¿un solo ratoncillo? Preguntas: ¿De qué color es? ¿De qué tamaño? Qué importa el color, era gris y casi del tamaño de mi mano extendida. Te contesta la tía. Piensas que si fuera cierta la talla descrita entonces hubiera dicho rata, no ratón. Le explicas: “en realidad, el color es importante porque generalmente las ratas de campo o alcantarilla son negras y más grandes. Los ratones grises son los más comunes en las casas y si se tratara de un roedor blanco no habría duda de que un niño vecino estaría sufriendo por la huída de su mascota”. Le dices que dentro de un rato (al ratón) le hablarás al señor que te auxilia con los desperfectos de la casa. Ahora será, además, mata ratones.
Al colgar el teléfono te quedas pensando en las posibilidades del problema: ¿El ratón estará instalado en la casa con toda su parentela? ¿Tendrá un mullido lecho en la harina que guarda la tía en la alacena? ¿Vendría en la caja de jugos que le compraste en el supermercado? o ¿Vino del lote baldío de un lado de la casa? De cualquier manera el señor exterminador sabrá hacer lo suyo. Te quedas tranquila. Mientras, recuerdas cuál ha sido tu relación con esos roedores. Tu primer ratón: uno correteado por un gato. Después, casi todo virtual: el ratón vaquero con sus dos pistolas y su traje de cowboy, de Cri-Cri. Luego, Jerry, él que siempre abusa del gato Tom. Speedy González el ratón más veloz de todo México él de "¡Ándale! ¡Ándale! ¡Arriba! ¡Arriba!". Elegante y vanidoso, el Mickey Mouse de Disney. Has ido a tantos lugares con el mouse de la computadora; un ratón que entra a todos lados. Y cuántas ratas viste mientras leías La peste de Albert Camus: ¿Había oído hablar de aquellas ratas que salían a morir en gran número al aire libre? El director, había oído hablar de ellas y en sus mismas oficinas habían encontrado una cincuentena. Se preguntaba, en fin, si la cosa era seria. Rieux no podía juzgar, pero creía que el servicio de desratización debía intervenir.(…) Su criada acababa de informarle que habían recogido varios cientos de ratas muertas en la gran fábrica donde trabajaba su marido.
O en aquel cuento de los hermanos Grimm, “El flautista de Hamelín”: …comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta.(…) y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano, tanto que desde allí ni siquiera se veían las murallas de la ciudad. Por aquel lugar pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogado.
Recuerdas que los roedores trasmiten muchas enfermedades: Peste, leptospirosis, teniasis, toxoplasma… así que no debes olvidar lavar latas y botellas antes de abrirlas, porque en las bodegas donde se almacena la comida siempre hay ratas. También las hay, por las calles; roban las casas, los coches y la tranquilidad, de ésa te han saqueado toneladas. Porque antes de ser madre sí qué tenías tranquilidad ¿Y ahora, qué vas a heredar? Pero lo bueno será que dentro de pocas horas para tu tía terminará el susto y para el ratoncillo será el fin de cualquier sensación. Te llamabas. Adiós. Ni modo, para qué espantaste a la tía.

miércoles, 16 de febrero de 2011

domingo, 6 de febrero de 2011

LEER, POR EJEMPLO



“Un puñado de personajes literarios han marcado mi vida de manera más durable que buena parte de los seres de carne y hueso que he conocido”. Así se expresa Mario Vargas Llosa en La orgía perpetua, un ensayo sobre la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert. Y es que, aunque no tengamos conciencia de cuánto influyen sobre nuestra vida cotidiana y sobre las decisiones que tomamos, lo cierto es que todo libro va moldeando nuestro criterio. La imaginación del escritor se integra al recuerdo de los ojos solitarios del lector. La lectura es la forma más económica de adquirir experiencia y conocimientos; leer enriquece la vida.
Por lo anterior he disfrutado mucho el libro Escribir, por ejemplo (FCE,2008) de Carlos Monsiváis que reúne diez ensayos sobre la obra de Ramón López Velarde, Julio Torri, Alfonso Reyes, Agustín Yáñez, José Revueltas, Juan Rulfo, Augusto Monterroso, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Carlos Fuentes. Me resultó un tanto decepcionante darme cuenta que conocía parte de la literatura de ocho de los diez autores analizados en el libro de Monsiváis y que desconociera por completo la obra de Julio Torri y de José Revueltas. Desde luego la decepción me la he provocado yo misma. Pues Julio Torri (1889-1970) nació en Saltillo en 1889, estudió en el Ateneo Fuente, la misma preparatoria en la que yo estuve. Igualmente José Revueltas, (1914-1976) al que no me había aproximado a su obra pesar de ser originario de Canatlán, Durango, (del mismo estado donde nací). Y es que, aunque estos dos autores forman parte ya del universo literario nacional, el azar no me acercó a ellos hasta el día de hoy. Por lo que siento haberme perdido la visión de dos extraordinarios pensadores. Por eso creo que tengo pendiente la tarea de conocerlos.
Especialmente llamó mi atención el ensayo de Monsiváis sobre José revueltas. Revueltas quien fue parte de una familia de artistas, donde se incluyen a sus hermanos Silvestre Revueltas (compositor), Fermín Revueltas (pintor) y Rosaura Revueltas (actriz). Él, desde muy joven hizo honor a su apellido; estuvo preso varias veces debido a su activismo político, por sus revueltas. Aún siendo menor de edad fue enviado a la cárcel de máxima seguridad que en ese entonces era las Islas Marías. En 1968 fue apresado y llevado a la cárcel de Lecumberri donde escribió su más famosa novela El Apando. En escribir, por ejemplo Carlos Monsiváis hace mención a este suceso por lo reproduce una escueta carta, que además resulta, al final, ser muy sorpresiva. El mensaje estaba dirigido al jefe de policía Luis Cueto Ramírez de la ciudad de México y dice lo siguiente:
Estimado Señor:
Dicen los periódicos que se me acusa de ser el responsable intelectual de movimiento estudiantil. Al margen de la realidad de estas afirmaciones, lo cierto es que soy un perseguido y que seguramente mi vida corre grave peligro; en rigor, soy un condenado a muerte por el sistema que usted representa. Según la costumbre internacional, los condenados a muerte tienen derecho una última petición, cuyo cumplimiento es cuestión de honor para quienes lo van a justiciar. A sabiendas de la existencia de esta tradición entre nosotros, y en la creencia de que será honrada, puntualmente, le informo de mi último deseo, con toda la cortesía de la que soy capaz. Estimado señor: Le solicito a usted que vaya y chingue definitivamente a su madre.
Le agradezco de antemano la respuesta afirmativa a mi petición.
Atentamente
José Revueltas.
José Revueltas quien murió a los 62 años por enfermedad, escribía a propósito de la matanza de Tlatelolco: “Amargo el encuentro del mal, de su gente, de su espacio. Evidentemente uno nació para otra cosa, fuera de tiempo y sin sentido. Uno hubiese querido amar, sollozar, bailar, en otro tiempo y otro planeta (aunque se hubiese tratado de este mismo). Pero todo te está prohibido, el cielo, la tierra. No quieren que seamos habitantes: Somos sospechosos de ser intrusos en el planeta…”

miércoles, 26 de enero de 2011

SAÚL ROSALES Y SUS PRIMEROS 70 AÑOS



Una versión sanforizada de este texto se publicó el sábado 22 de enero de 2011 en la revista Siglo Nuevo. El 9 de diciembre de 2010 se homenajeo al Maestro Saúl Rosales por sus 70 años de vida literaria. En la mesa estuvimos: Jaime Muñoz, Daniel Maldonado, Saúl Rosales y yo. Los textos de los cuatro están publicados en el blog de jaime Muñoz: http://rutanortelaguna.blogspot.com/2010/12/vestigos-del-inicio.html




Si pones el oído en la tierra más inhóspita
En el plúmbeo hedor de las ciudades
En la ardiente garganta de los montes
En la irritación salobre de los mares
Y en cualquiera de los muchos elementos
Vas a escuchar que los débiles
También tienen voz y tienen cantos
.
Estas líneas pertenecen al poema “Trinchera de la debilidad” del maestro Saúl Rosales y son sólo una muestra de la solidaridad que él tiene con los débiles, con los que el poder es sólo el fantasma que los aplasta. Ésa, es la misma defensa que Miguel de Cervantes plasma en su obra. De allí el amor que él profesa por los libros del manco de Lepanto. Así, en la literatura de quien homenajeamos hoy también encontramos que expone un derecho pocas veces exigido. Éste es, el derecho al desencanto, él que la era mediática ha tratado de quitarnos. Aunque sepamos que, en ocasiones, en nuestro país y en nuestras circunstancias de vida, optar por el optimismo puede ser una expresión de poca inteligencia. Por ello no deberíamos de sentir culpa si por momentos nos desesperanzamos. La desesperanza es una forma de resignación y la resignación es un recurso para la serenidad. Y así es como vemos al maestro Saúl Rosales, como un hombre sereno y generoso que entrega a sus alumnos cuanto conocimiento le llega: regala libros, música, consejos y todo el tiempo que le es posible.
Conocí al maestro Saúl Rosales aproximadamente hace diez años, una mañana cuando asistí por primera vez al café literario de los martes en el Teatro Isauro Martínez. Fue un anuncio de El Siglo el que me trajo. Allí hablaban del escritor y de su taller literario. Me presenté con él y le dije que estaba interesada en escribir. Entonces me regaló su libro de cuentos Memoria del plomo y me invitó a visitar el taller. Recuerdo que llegué a casa y hojeé el libro, el título que más me llamó la atención fue “Trópico de cucarachas”, así, inicié la lectura no desde principio del libro sino en la página número veintitrés. El texto me gustó mucho y me dejó la certeza de que debería de aspirar a escribir como él (después de diez años sigo persiguiendo lo mismo). Encontré mucha riqueza en el lenguaje y en las imágenes de “Trópico de cucarachas” igualmente disfruté el sentido del humor como el del párrafo siguiente. “Como en esta ciudad las cucarachas son enormes, tamaño Volkswagen, gigantes casi reses, se podrían industrializar para banquetes. De algunas partes son duras, pero un empresario con iniciativa/deshidratadas/ trituradas/ molidas/ en ciertas salsas. Las otras partes, las linfas, los tejidos linfáticos, una suavidad/ y de sabor/ Omnívoras. Lo engullen todo. Hasta el papel de esmeril. Todo. Eso quiere decir que son antropófagas o cucarachófagas. Lo he visto. En este oficio se ve de todo. Soy periodista ¿o era?”. Además de que capté el perfil del humano cucarachoide, la lectura del cuento me sometió a una extraña sensación que acrecentaba mi horror por las cucarachas. Y vuelvo a decir que me divirtió con eso de: “Prefería llegar a la casa con la noche muy madura, o leer hasta muy tarde, o ver películas o programas de la televisión hasta aburrirme las nalgas, el lomo y las costillas”, en verdad eso de “aburrirme las nalgas” me pareció de lo más ingenioso. El autor pone palabras sorpresa donde la mayoría escribiríamos cansancio.
Somos muchos los que estamos agradecidos con el maestro Rosales, los que lo queremos y respetamos, aunque, por supuesto hay quienes han olvidado decir: gracias. Él lo expone mejor en su libro Un año con el Quijote ”El agradecido salda una deuda, mayor o menor, con el bien, con la bondad. No lo hace el desagradecido. El desagradecido entronizado en su egolatría y en su egoísmo cree que los beneficios que ha recibido son tributo obligado a su valiosa existencia”. Por fortuna, creo que la mayoría de sus estudiantes y amigos reconocemos la gran aportación que él ha hecho para que seamos mejores. Desde luego, otros reniegan de la capacidad intelectual del maestro. No obstante eso, lejos de disminuir su ingenio lo estimula y lo refuerza. De manera que, sin intención, sus detractores le rinden tributo. Pues qué mejor elogio que no tener el aprecio de los indignos; quienes íntimamente reconocen su talento pero ante los demás lo niegan.
Saúl Rosales fue de niño un inhábil jugador de beisbol, trompo, balero y canicas “yo era el que tiraba de uñita, me avergonzaba de ello y no sabía cómo hacerlo de huesito” nos dice. Fue alumno de la primaria Carrillo Puerto. De aquellos tiempos recuerda: “me escogieron para “declamar” los versos del sin par borracho Antón pero al filo del escenario del Teatro Isauro Martínez me sustituyeron y, finalmente, me escogieron también para la escenificación de “El brindis del bohemio” o algo similar y a pesar del glamur precarista de una cosa así me sentí ridículo por el gigantesco moño negro de listón y el saco de supuesto bardo con que me caracterizaron. Ya desde ese tiempo mis miedos (entre ellos el del ridículo) ante todo eran alimentados por mi inseguridad”. Un adolescente trabajador de oficio linotipista, que después apareció en el cuadro de honor de la escuela militar de aviación de Zapopán, Jalisco. En donde se destacó también por ser buen basquetbolista, que trabajó para la Fuerza Aérea Mexicana. Él, ha sido militar, reportero, maestro, periodista, editor, candidato a la presidencia municipal, pero ha sido, ante todo, un defensor del lenguaje. En ocasiones me ha sorprendido que frases de las que casi todos aceptamos como parte de “las cosas que son así” y que no cambiaran, al él le causan cierto grado de molestia, me atrevería a decir que en ocasiones le lastiman. Sin embargo sonríe cuando menciona que en el periódico siguen desgastando, por flojera mental, oraciones como: “amantes de los ajeno”, “el vital líquido”, “la cinta asfáltica” “estamos inmersos en…”. De manera que si alguna vez observamos que esas palabras poco a poco van siendo sustituidas por otras, será porque el escritor sigue haciendo su labor.
Felicidades al maestro Saúl Rosales por sus primeros 70 años de vida literaria. Vendrán muchas veces 70. Muchas gracias por ayudarnos a escribir mejor, por defender el lenguaje, por enriquecerlo al usarlo, pero sobre todo, gracias por regalarnos su obra literaria.