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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. en 1964. El peor de los pecados, es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular de la revista Siglo Nuevo, suplemento del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en las revistas: Estepa del Nazas, Acequias, Cultura de Veracruz, La Manzana y Confabulario (suplemento cutural del periódico El Universal). Y en los libros colectivos Enseñanza superior, Coral para Enriqueta Ochoa, Voces del desierto, Sinfonía a doce voces, Cien puertas de Torreón, Perfiles sobre José Revueltas, Camerata de Coahuila. Dos décadas de música y Horizontes de sol y polvo I; Panorama del cuento lagunero. Es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón,UA de C. Correo electrónico: lopgan@yahoo.com

domingo, 15 de enero de 2017

ADRIANO EL DE MARGUERITE


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Memorias de Adriano de la escritora francesa Marguerite Youcernar (1903-1987) es una obra que, al igual que Ulises de James Joyce o el mismo Don Quijote de Miguel de Cervantes, es un libro para personas con cierta experiencia lectora. Esta obra es una novela histórica escrita en primera persona de manera epistolar, donde el destinatario es Marco Aurelio y el remitente es el emperador romano Adriano. La historia se desarrolla en el primer siglo y principios de segundo, después de Cristo; reconstruye la vida de Adriano desde su niñez hasta su muerte.
           Memorias de Adriano está apoyada en hechos históricos; es una obra escrita con mucha pasión. Es sorprendente porque libró las dificultades que implican recrear la vida de hace 20 siglos. Por eso se entiende por qué la autora tardó 30 años de investigación para publicar su portentosa novela. No obstante, una vez escuché a alguien asegurar que Yourcenar había incurrido en muchos anacronismos; que hablaba de hechos imposibles en su época. Yo pensé que se trataba de tenedores, ropa interior o cualquier otro objeto aún no inventado en esa época o algún defecto estilístico o de semántica. Pero ella se basó en los textos de la época para poder hablar como ese entonces. Leí con detenimiento las páginas de Memorias… buscando tales anacronismos e investigando cualquier detalle que me parecía que no correspondía a la época en cuestión. Y en una de esas, leí un pasaje en el que Adriano sufre de hemorragias nasales y da entender que siente la sangre latir dentro de sus arterias; tal pensamiento sería imposible en esa época ya que en ese tiempo se creía que las arterias llevaban aire y no sangre de allí el nombre de arteria que en griego significa tubo de aire; se sabía que las venas tenían sangre pero se creía que las arterias conducían aire. Pensé que la autora se había equivocado. Sin embargo, la del error fui yo, porque en otras líneas escribe: “…tan sutil como el paso del aire vital en las arterias; el pulso de la tierra volvía a latir”. Otro pasaje que consideré errata es cuando menciona la enfermedad de Lucio (a quién había nombrado su sucesor) que era la tisis, porque consideré que en ese tiempo no se había descrito esta enfermedad (ahora conocida como tuberculosis) en la que van expulsando, poco a poco, los pulmones. Pero, allí menciona al primer especialista en tisis: Rufo de Éfeso y una vez más Yourcenar tiene razón. No encontré anacronismos en Memorias… pero no significa que no los tenga; me limito a decir que los busqué con toda la mala intención posible y no los hallé. Creo que a Yourcenar no se le pasó nada y tampoco a Julio Cortázar, su inmejorable traductor.

        Esta novela se ha considerada un canto al amor homosexual, ya que Adriano describe su enamoramiento hacia el joven griego Antínoo de 16 años, quien se suicida a los 20. También para algunos y visto con ojos actuales se trata de un acto de pederastia. Pero para el criterio de la época se trata del amor al “bienamado” (como le nombra Adriano), al efebo que personificaba la belleza, la verdad y la inocencia. A la muerte de Antínoo, el viejo Adriano manda hacer decenas de esculturas en su honor. Cabe decir que en la historia de la humanidad no existe otro personaje al que se le hayan hecho tantas estatuas: “El culto de Antínoo parecía la más alocada de mis empresas. Desbordamiento de un dolor que sólo a mi concernía.” Sabemos que la bisexualidad y la homosexualidad griega o romana, en esa época, era algo ordinario y se expresaba sin exaltación ni escándalo. Pero, decir que Memorias de Adriano es un tratado de homosexualidad está muy alejado de la realidad, pues sería una mirada de corto alcance, ya que el contenido de esta novela es, en su mayoría, el pensamiento filosófico y, en específico, las dudas existenciales del emperador. Un Adriano tan poderoso que sus subordinados habrían de pedirle permiso hasta para suicidarse. Describe la decadencia de un hombre decrepito prematuramente gracias a una insuficiencia cardiaca, descrita  a la perfección. También habla de las estrategias políticas y de guerra a las que él enfrenta. Asimismo, se siente la zozobra de Adriano cuando consigue descubrir a sus traidores que con frecuencia están en sus exagerados aduladores. Por eso “Tratemos de entrar a la muerte con los ojos bien abiertos…” como termina aconsejando Adriano el de Marguerite.

jueves, 12 de enero de 2017

LA UNA Y LA OTRA


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Los días de diciembre llegaron recortados por culpa del ocaso a las seis de la tarde. Caminas las calles de tu ciudad mientras que dentro de ti la Una y la Otra discuten. A la Una le alegra, como cada año, la llegada de los tordos cabeza amarilla. “Cada día abres más la puerta a la sensiblería” le dice la Otra. La Otra cuestiona a la Una, ¿se hace bien o se hace mediocre? La Otra tiene malicia y quiere volar. La Una es generosa y sólo quiere ser disciplinada. La Otra dice simplemente: “idiota”. Y es que eres una mujer trabajada por el tiempo (Borges, dixit), por eso hasta ahora, con el tiempo, reconoces que dentro de ti, está la sombra y la luz; el Yin y el Yang del que hablan los chinos; la sombra que tienes y de la que Jung nos ha hecho conscientes; el bien y el mal de todas las religiones. La dualidad de la física cuántica (de la que no entiendes nada): energía y materia a la vez. Estás viva y muerta al mismo tiempo, porque todos los tiempos se reúnen en ti. Eres tú y los demás; un individuo y la colectividad. Te digo pues, que debes de tener la mente abierta para que te quede claro que la unidad siempre podrá dividirse de manera infinita. Date cuenta de que la dicotomía de todo es lo que, más de una vez, te ha hecho cambiar de opinión.
         Sin embargo, descubres que hay situaciones en las que tus opuestas no discuten. Por eso has pensado que la burla es la razón por los que los mexicanos están dentro de los más felices del mundo. Te ha obsesionado la relación de los políticos con nuestro pueblo. Una relación en donde el dolor no evita la risa, al contrario, la risa es una forma de venganza. La venganza de un pueblo que se está volviendo cínico porque cínicos son sus dirigentes; lo repites. Una y otra vez has tratado de reflexionar sobre por qué las personas se ríen tanto de los gobernadores ladrones, de lo que se equivocan al hablar, de los que andan prófugos, de los que han permitido asesinatos. ¿Es todo ello motivo de hacer chistes? Sí, lo es. Y es allí donde la Una y la Otra no discuten, porque en lo profundo de su inconciencia, parecieran felicidad los fallos de terceros. Porque trae bienestar huir de los demonios propios condenado a los ajenos.
         Otra situación en la que tus entes antagónicos no discuten es en el dormir. En uno de tus sueños: Viajas en autobús con tu familia primigenia, van por una carretera azarosa. Una luz mortecina cubre el paisaje. Te sientes triste. Después ves un atardecer incendiado. Se hace de noche y al camión se descompone, se bajan del vehículo y deben caminar hacía un hotel, al llegar allí encuentras a tu familia adquirida. Duermen. A la mañana siguiente el amanecer es fresco y luminoso. Ves un frondoso árbol donde se posa un enorme pájaro multicolor en el que predomina el verde de sus alas. Estás feliz. Pero al despertar vuelve el desacuerdo: la Una interpreta el sueño como un buen augurio mientras que la Otra dice que no significa nada.
         Pero creo que los mejores momentos de reconciliación y regocijo en tu ser, te los han dado los libros y las música. Esos universos que salen de  hojas blancas, que florecen y dan frutos. Aunque hay música y literatura que son casi nada, son polvo que ha ensuciado el tiempo y el espacio. Disfrutas los libros y la música porque están llenos de silencios, espacios, paisajes, abismos, lunas, soles, estrellas y vacíos. Las notas y las letras están hechas de agujeros negros y blancos y en ellas encuentras lo que ha sido, lo que es, y lo que será; una historia, una poesía, un suspiro, un asombro, un método, una fórmula; sonidos de tristeza que dan alegría y sonidos de alegría que dan movimiento y reflexión.

         La Una y la Otra seguirán contradiciéndose para que tú sigas  buscando nuevas respuestas.

domingo, 18 de diciembre de 2016

PENSAMIENTOS SUELTOS PARA UNA TARDE NECIA


A pesar de que, con toda mi voluntad, me opongo: la gacela me está abandonando. Con huesos álgidos una tortuga, poco a poco, se apodera de mi cuerpo. Sé a dónde se han ido los años: a mis huesos. Tengo la sensación de que he desperdiciado la mayoría de mis días, por eso, y para ver si puedo atrapar el tiempo, me pregunto qué forma tiene éste: ¿Es curvo, en espiral, en línea recta horizontal o vertical? O tal vez sea cierto que es una manta extendida o una telaraña. Soy presente, pasado y futuro y lo único que logro guardar es el pasado que regresa a mi en forma de una esfera en donde están los lugares en los que he respirado, lugares llenos de lo que he sentido en esta vida. Me llega la certeza de que siempre hay que afanarse, hay que trabajar duro, pero nunca alterarnos por el resultado, cualquiera que éste sea. Todo está escrito, me lo ha dicho Borges y yo creo en él:El porvenir es tan irrevocable/ como el rígido ayer. No hay una cosa/ que no sea una letra silenciosa./ la eterna escritura indescifrable/ cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja/ de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida/ es la senda futura y recorrida/ El rigor ha tejido la madeja…”
Camino a través de una tarde necia con la mente desordenada. Estoy sentada en la sala de mi casa. Del lado derecho oigo a George Gershwin con su Rhapsody in Blue. Del lado izquierdo oigo grandes carcajadas que se entremezclan con una cumbia. Otra vez mis oídos compartidos con los albañiles que no terminan la obra de mi vecino “el constructor”. A la derecha llega mi hijo, Eduardo, que dice Gershwin es el mejor compositor gringo.  Muy pronto ha olvidado a Bernstein. Leonard Bernstein es el mejor, luego Gershwin, luego Aaron Copland, luego, tal vez, (sólo tal vez) Leroy Anderson, después el resto... Estoy a punto de decirle que se ponga audífonos para que escuche sólo para él. Sin embargo, ya que quedarían únicamente los ruidos que se cuelan de la calle. Mejor me callo. Se mezclan los sonidos azules de la rapsodia con una cumbia descarada que grita: “Ella necesita, duerma en su cama, sueñe en su almohada, suba a su cuerpo...” Los albañiles se divierten tanto, todo el día gritan, ríen. Los sonidos están por todos lados no puedo aislarme y aguanto la contradicción musical. “Tranquilízate. Todo cabe en un cerebro sabiéndolo acomodar”, me digo.
         Digo que me encuentro en una tarde necia, porque me ha invadido la nostalgia por culpa de un dolor de rodilla. Mi ego se pregunta el porqué. Giramos sin remedio alrededor de la vanidad, como lo expresa el libro de Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?. Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece”. Sí, en el fondo, todo es una frivolidad. Por eso me duele darme cuenta que la joven que habitaba mi cuerpo se está yendo. Tenía la ilusión de que volviera, pero no... No han servido los antioxidantes porque bien que me he oxidado y para muestra el ruido de mi rodilla. Quizá sea cierto y todos los tiempos coexisten y la joven que fui ahora viaja en el éter sideral y anda por allí corriendo sin dolores, ni arrugas en los ojos: anda con su pelo largo sin peinar y debería de estar leyendo “Divino tesoro” el poema de Cristina Rivera Garza: “Mi juventud me da lástima y me da rabia y ganas/ de salir corriendo tras sus huellas de perro apaleado,/ cojitranco y hambriento./ Íbamos a vivir toda la vida juntas, dijo./  Me extrañarás, aseveró./ Mi juventud siempre supo más que yo.”

         Y así, como un relámpago, me entra la idea de que a mi edad le faltan muchos años. Recuerdo que la esperanza de vida ha aumentado y que en mi familia casi todos llegan a muy viejos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

ADIVINANZAS LITERARIAS (II)


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Sentido del humor
Resultado de imagen para cianuroEn una de mis colaboraciones anteriores escribí sobre las adivinanzas, en esa ocasión intenté recrear, abarcando lo más posible, la historia y simbolismo de la manzana y luego de la ansiedad. Y como dije en esa ocasión, las adivinanzas literarias me parecen un buen ejercicio por lo que continuaré, sólo por esta vez, con tres más. Aunque esta forma de escribir no deja de recordarme las preguntas que se hacen al jugar maratón, esa competencia de conocimientos que algunos jugamos en familia, sentados en los comedores de nuestras casas.
1.- A pesar de que soy un ejemplo de inteligencia, lo común es que las personas crean que mi naturaleza es la estupidez. Por eso hay quienes en mi nombre se ríen de tonterías y ofenden a 
Resultado de imagen para ADN los otros de manera vulgar. Hay millones de personas que se divierten de esta forma; cuando, en realidad, mi naturaleza debe ser la ironía sí, pero con elegancia, de tal forma que requiera de un poco de inteligencia del interlocutor y que la risa se contagie como una forma de telepatía con una mirada sutil, con una palabra ambigua, con un gesto inesperado. No se necesitan palabras para hacerme presente, pues el máximo exponente de este sentido, que puede ser silencioso, se apellida Chaplin. Para que me recuerden: El que no tiene nada de mi le llaman amargado y el que tiene demasiado le nombran idiota.
2.- Puedo dar fin a cualquier sufrimiento. Me alojo en las semillas de muchos frutos como en el durazno, la manzana y las almendras. A dosis menores no causó nada pero con dosis mayores he matado a muchos, entre ellos a un poeta saltillense de apellido Acuña y al más grande asesino que ha dado Alemania. El escritor Gabriel García Márquez me usó para el inicio de su novela El amor en tiempos del cólera, por los que les comparto el primer párrafo: “Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de…”
3.- Vengo de los confines de la creación, los científicos aseguran que antes de que todo ser vivo emergiera de los mares a la tierra, y en el mar mismo, primero fui yo. De allí que exista la certeza de que se creó el huevo y después la gallina y el huevo salió de mí. Aunque todas las religión contradigan este hecho. Puedo ser pulga o piojo; alguna vez fui mamut y dinosaurio. Estoy en algunos virus y en un sinfín de enfermedades trasmisibles. El hombre existe por mí, igual que el perro, el árbol o cualquier ser vivo sobre la tierra. En mí, la historia y el futuro. Llevo en mi lenguaje las instrucciones para la vida, la salud, la enfermedad y la muerte. Incluso, aunque no está completamente demostrado, muchos creen que toda conducta la dicto yo. Fui descubierta en el año  de 1944, y en 1962  Wilkins, Watson y Crick recibieron el Premio Nobel de Medicina por la descripción de mi estructura que es de forma helicoidal, como si fuera una escalera de caracol. Soy el escultor de las formas vivas: establezco la anatomía y la fisiología. Soy misterio y  conocimiento. Me replico infinitamente y me mezclo para evolucionar a todas las especies del planeta sean animales, hongos, vegetales o protozoarios. Nunca miento pero me puedo equivocar, por lo que de vez en cuando cometo errores en la anatomía y fisiología, entonces hago que nazcan seres defectuosos. Y si me estudian a conciencia puedo predecir el futuro clínico de las personas.

1.- El sentido del humor. 2.- Cianuro. 3.- ADN: Ácido desoxirribonucleico, molécula que contienen los genes donde está toda la información genética.

lunes, 21 de noviembre de 2016

DOLORES DÍAZ RIVERA


El próximo diciembre se va a cumplir un año que mi querida amiga Dolores se fue a vivir a Monterrey. Ya hace diez años que, periódicamente, nos reunimos un grupo de amigas y compartimos la mesa y platicamos de literatura o de política, entre otras cosas.  A este grupo lo denominamos “Las cinco en punto” porque la hora de nuestra cita siempre es a las cinco de la tarde. Allí hemos estado Magda Madero, Silvia López, Yolanda Natera, Graciela Guzmán, Rosa Gámez, Lidia Acevedo,  Dolores Díaz Rivera y yo. Graciela se fue a su natal León, Gto. y Dolores, como dije, vive ahora en Monterrey, de manera que nuestro grupo se ha reducido y extrañamos a las que no están porque nos enriquecían con sus reflexiones.
         Dolores es un ejemplo para mí, pues lleva sus más de ochenta años con una gracia extraordinaria. Habla con alegría de su vida, tanto que uno piensa que ella siempre ha sido feliz. Aunque sabemos las historias tristísimas que ha vivido. A Dolores la encontré una mañana de sábado en el taller de Saúl Rosales. Recuerdo cuánto me sorprendió su vitalidad y la animación con la se refería a sus nietos, a sus hijos, a su esposo... Posee una gran capacidad para compartir anécdotas de forma divertida. Otro de los rasgos  sobresaliente de la personalidad de mi amiga es su entusiasmo por aprender. Posee la humildad que se necesita para dejar de ignorar, eso le permite aceptar con gusto las críticas. Y le admiro por ello. Dolores es una amiga entrañable y la quiero, con ella he reído mucho y aprendido, entre otras cosas, a ser optimista.
En una de esas tardes compartidas Dolores nos platicó sobre una  sirvienta que padecía un mal congénito y que trabajaba con una de sus hijas. La muchacha había nacido con ambos pies maltrechos. Se trataba pues de lo que en medicina se conoce como “pie equino varo”. Así que, por extraño que parezca, la mujer cojeaba de ambos pies. Aquella mujer de andar atropellado era una persona en extremo bondadosa, motivo natural por el conquistó el cariño de la familia. Ante ésta situación, un amigo de ellos que era traumatólogo, se ofreció a operar a la muchacha, proponiéndoles el pago de la cirugía en abonos. En esa ocasión Dolores cuestionó a su hija: “¿Para qué quieres curarla? ¿Quieres que te lo agradezca toda la vida o quieres hacerle un bien? Si esperas agradecimiento ¡olvídalo! no le pagues la operación”. Después de un rato de meditarlo, su hija le contestó: “Quiero que se opere para hacerle un bien”. De manera que el cirujano le arregló los pies a aquella buena mujer. Pero después de enderezados los pasos, la sirvienta cambio. Es decir su actitud se torció; se volvió hombreriega y mal portada.  Luego, Dolores se preguntaba asombrada ¿cómo era posible que aquella persona teniendo los pies descompuestos fuera tan buena y con los pies enderezados se haya vuelto tan rebelde? A pesar de ello su hija se quedó satisfecha. Aprendió, gracias a la advertencia de su madre que el agradecimiento no es algo que se deba esperar. ¿Será que de todos modos no podemos escapar del destino?, tal vez ésta mujer le correspondía forzosamente tener algo chueco, aunque fuera el genio. De cualquier manera anduvo en malos pasos.
Dolores va recogiendo anécdotas y muchas de ellas las convierte en cuentos como  los que ha recopilado en sus libros: Atardecer brillante, Polvo en el laberinto, Sombras otoñales Ecos del tiempo y Amaneceres. Su primer libro fue La felicidad es ahora, que es una novela predominantemente autobiográfica donde narra la vida con el padre de sus hijos y su separación de él. También escribió las novelas Los socios y Caminos Borrosos.

Con frecuencia hablo con ella por teléfono y me platica sobre sus nuevas actividades, sus nuevas amigas y de las clases de filosofía que está tomando y que le han hecho pensar en cosas que antes nunca se le habían ocurrido, a lo que ella misma se dice muy comprensiva: “Bueno, yo nunca había estudiado filosofía”. Espero que no pase mucho tiempo en que volvamos a reunirnos acompañadas de nuestra querida Dolores Díaz Rivera.