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Angélica López Gándara (Francisco I. Madero, Dgo. 1964) Se tituló de médico en la UAC. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales. Escribe cuento y ensayo. Colabora regularmente en la revista Siglo Nuevo, suplemento del periódico El Siglo de Torreón en donde también se ha desempeñado como editorialista. Ha publicado en las revistas: Estepa del Nazas, Acequias, Cultura de Veracruz, La Manzana, Intermezzo y Edukt, además en los libros colectivos Enseñanza superior, Coral para Enriqueta Ochoa, Voces del desierto, Sinfonía a doce voces y Cien puertas de Torreón. Coconductora del programa “Las letras al aire” de radio Torreón. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en el año 2000. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.
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sábado, 19 de julio de 2014

LA LEVEDAD Y EL PESO

¿La levedad o el peso? ¿el alma o el cuerpo? ¿el espíritu o lo materia? Habremos de buscar la luz para luego sentirnos deslumbrados por su intensidad, e igual que en la oscuridad, irremediablemente ciegos estaremos. De todas formas nos quemamos: con el hielo indiferente o con el fuego apasionado. Por eso Parménides asegura que: “Todo mundo está dividido en principios contradictorios”. Es muy cierto. Cargaremos, sin remedio, con “la insoportable levedad del ser”.
La insoportable levedad del ser (1985), una novela que fue llevada al cine en 1988; la obra más conocida del escritor checo Milan Kundera (1929),  es una historia donde la duda asalta a la religión, la filosofía, el amor, la fidelidad, el comunismo, la política; la vida. El amor entre Tomás y Teresa. Él, un brillante neurocirujano de Praga, que es obligado a cambiar el bisturí por un trapo que le sirve para limpiar escaparates. Una humillación que le vino tras la publicación de un artículo que analizaba la culpa de Edipto. La tesis de Tomás circundaba los cuestionamientos sobre qué tan culpable era Edipo, si ignoraba (en el momento de los sucesos) que había matado a su padre y que su esposa era en realidad su madre. ¿La ignorancia libera la culpa? ¿por qué, entonces,  Edipo se castiga dejándose ciego?. Tomás busca la levedad, se libera del compromiso de un hijo y una esposa. Descubre la ligereza del limpiador de vidrios. Qué le puede preocupar, acaso qué dejó una manchilla en el cristal. En cambio, cuando algo no marchaba bien en el quirófano; el peso provocaba angustia. Ser limpiaescaparates es estar de vacaciones. Eso parece. Pero a los tres años de recreos, todo igualmente se vuelve carga. Tomás, un hombre que tuvo relaciones sexuales con muchísimas mujeres. Aquél que nunca podía dormir con sus amantes: “hacer el amor con una mujer y dormir con ella son dos pasiones no sólo distintas sino contradictorias”. Sin embargo encontró una joven con quien logró satisfacer ambos deseos: Teresa, una camarera que se transformó en una magnifica fotógrafa de soldados invasores. Ella, la eterna celosa.
            La insoportable levedad del ser es una obra en la que se puede ver la influencia que ejerce la vida política de una nación en la intimidad y las decisiones personales. Habla de la tristeza de un pueblo que siente remordimientos y vergüenza por haber permitido la entrada a los invasores. La Praga de 1968 asaltada por Leonid Brezhnev,  el soviético que borró de sus calles los nombres de los héroes nacionales para inscribir la de los nuevos dueños rusos. Los moradores de la nación ocupada, que inexorablemente se entregan a la borrachera de la debilidad y sienten atracción por el vértigo, por la fatalidad. Todos unos desamparados, y a la vez todos queriendo compadecer a alguien.
            Una novela en donde el tiempo transcurre en forma circular, no lineal, porque  el narrador, un espectador omnisciente, vuelve a pasar, una y otra vez, por los mismos espacios, por los mismos pasajes, pero en cada ocasión los ángulos visuales son diferentes. Describe un hecho en el que se ven los protagonistas desde la visión del narrador. Luego, retoma dicho pasaje pero desde el punto de vista de uno de los protagonistas y así. De esa forma nos enteramos de las diferentes sensaciones que provoca un solo suceso en cada uno de los personajes y en el propio narrador, mismo que en ocasiones se expresa libremente como autor y nos explica cómo surgió la idea y la imagen de los seres que habitan su creación.
Milan Kundera Nació en Brno, Checoslovaquia en 1929, perteneció al partido Comunista checo pero tras de la invasión a su país por parte de la Rusia comunista y la publicación de su novela El libro de la risa y el olvido  le fue anulada la nacionalidad checa. Se expatrió en Francia y se nacionalizó francés, aunque la publicación de sus memorias le permitió la devolución de la ciudadanía checa. Algunos de sus libros son: La broma, La Ignorancia, La inmortalidad, Los testamentos traicionados, El libro de los amores ridículos.
            La Insoportable levedad del ser de Kundera  deja claro que: “La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera terrestre a sus espaldas”.

sábado, 5 de julio de 2014

TARDE DE SUEÑOS AGONIZANTES


       Ayer alguien ofreció enseñarme a contar

                    sólo porque no supe decir

                   cuántos sueños mueren en un segundo”

(Graciela Guzmán)

 
 Soy una Tarde. Una tarde llena de minutos a los que se le han amontonado los días y la nostalgia. Soy Vespertina que se asoma por la ventana y ve que llueve y que los coches caminan apresurados. La vida está en la calle ¿O es la muerte la que allí habita? Sí, sí, los sueños nacen dentro pero mueren fuera ¿Cuántos sueños han muerto el día de hoy? ¿Qué dicen las estadísticas? Pero, ¿de qué se han muerto esos sueños? de enfermedad crónica degenerativa, de ruptura cardiaca o de desilusión, de obesidad o de anorexia, de presión alta, de azúcar en la sangre, o de atole en las venas. ¿Cuántos sueños fallecen de muerte natural? Yo no quisiera ¾llegado el momento¾ morir de muerte artificial

A propósito, ayer perdí un sueño en un accidente: iban mis dos ilusos sueños corriendo a la velocidad de la luz, cada uno en sentido contrario, iban tan esperanzados, hasta que al doblar una esquina chocaron. El más joven se hizo pedacitos. Traté de darle reanimación pero era ya un auténtico sueño roto. Necesite las quijadas de la vida para rescatar el cuerpo de aquel sueño difunto. Le hice un funeral privado. Nadie se dio cuenta y lo aventé a la fosa común. (Nadie conoce todos los sueños que he tenido que mandar a la fosa común. A veces hasta a mí se me olvidan). Rezo un Padre Nuestro y dos Ave María. Llena soy de gracia y de desgracia. Confieso que otros sueños se han convertido en cadáveres por abandono. Pero no quiero que nadie se enteré que soy yo la Tarde desnaturalizada que los dejó a su suerte. 

Soy momento y a todos se les he olvidado, aún a mí misma.

La vida es rápida allá afuera. Acá dentro hay lentitud. Ni una llamada siquiera, ni una visita de doctor. Tarde viuda de amigos y de familia. Tarde de tedio ¿Solamente los tontos se aburren?  ¡Válgame Dios! Cuánto me aburro.

Soledad arrinconada que no quiere ser más Soledad, y que, irónicamente, la socialización me cansa. Soy misántropa... Rechazo todo aunque lo desee. No puedo trabajar, ni aprender. Nada nada nada nada. Ah sí, la nada no existe. Pérdida de tiempo que duele. Duele porque sé que sucumbirá en el instante menos o más pensado. Un día siento que me ahogo y otro nada. Tan contenta.  Tan pazguata. Tan, me vale madre. No me importa nada. Piensen lo que quieren, todos. 

Será cierto que al morir los sueños pasan a mejor vida. Resulta que todas aquellas almas buenas ahora estarán en el mismo sitio. ¡Ah! no hay que olvidar que si él “hubiera” no existe, él “ahora” tampoco, ya lo dijo Einstein: “El presente es una ilusión todo es pasado y todo es futuro”. Es cierto el presente es éste instante... y ya pasó.

Todos  iremos a un lugar donde el tiempo no existe. Y cómo es posible entender que el tiempo puede dejar de ser. Cómo razonarlo nosotros los de reloj, de espacio y de materia.

El lugar común es un sueño que se hizo realidad. La epidemia de realidad ha llevado a la tumba tumultos de sueños. Enfermedad extrañísima es la realidad, ¿qué es la realidad? Es una enfermedad contagiosa, ¿cuáles son sus síntomas? ¿Es benigna o maligna? No hay que preguntar. Con menos otros se han vuelto locos. La realidad es lo que se ve, lo que se palpa. Y Dios, ¿se ve o se palpa? ¿Dios nos sueña, o nosotros lo soñamos a Él? Siempre, siempre los mismos cuestionamientos necios. Sí Dios lo quiere alguna tarde lo sabremos. Mejor cierro los ojos y me pongo a soñar.

¿De qué mueren los sueños? Mueren de pura realidad.

lunes, 23 de junio de 2014

LENGUAJE EUFEMÍSTICO

Es curioso, a medida que el mundo se vuelve más violento, los discursos se tornan más eufemísticos. Aunque el lenguaje cotidiano, especialmente el de los jóvenes, ha aumentado en el uso de las palabras que conocemos como “malas palabras”. No obstante, en general, su léxico es reducido. Ahora los jóvenes son libres en la forma de hablar. Muchos padres no sólo se han dejado contagiar sino que ven imposible obligar a un adolescente a hablar sin decir  una “malarrazón”. Antaño sucedía que cuando un niño, o adolescente, decía una palabra altisonante delante de personas adultas, era motivo de castigo, muchas veces físico.
El vocablo eufemia es de origen griego y significa la buena palabra. De allí, hemos desarrollado la necesidad de aplicar frases o nombres amables a lo que nos parece ofensivo. A eso lo conocemos como eufemismos. “Un eufemismo es una  palabra o  expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra considerada vulgar, de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero al oyente” (Wikipedia). Los eufemismos, en algunos casos, son el maquillaje de la realidad por eso en los discursos oficiales o expuestos por los líderes todo es eufemístico.
Y es que desde que comenzamos a hablar, nuestros padres cambian los sustantivos, que ellos consideran que se oyen feo o cacofónicos, por otros más amables. Esto, aunado a que la fonación incipiente de un bebé no alcanza para palabras difíciles, crecemos sintiendo que quien menciona la palabra nalga es una persona vulgar. Se nos ha enseñado a decir pompis. De igual manera, para muchos no existe el pene sino el o la pipí, y así. Pero vamos más allá de cambiar los nombres a los genitales o de las referencias escatológicas. Recurrimos a los eufemismos en cualquier situación que nos incomoda. Éste es, también, un mecanismo de defensa.
            Como ejemplos comunes esta la incapacidad de cualquiera para aceptarse como loco, si acaso puede admitir un “padezco de los nervios”, y prefiere ir al neurólogo que al psiquiatra. Por supuesto nadie es chismoso sino “comunicativo”. Y si alguien quiere  llamarle gordo(a) a otro, sin sentir culpa, puede recurrir a: “estás muy repuesto” o “estás lleno de vida”. Igualmente, no oiremos a un médico dar la noticia de la muerte de un paciente. El doctor sólo alcanzará a decir: “se nos fue”, “ya terminó”, “ya descansa” o “está con Dios”. Las criadas son cosa del pasado ahora se ha dado paso a “las asistentes del hogar”. Los pobres no lo son más, habrá que hablar de “los que menos tienen”.  No existen las casas de prostitución, ya ni siquiera las de citas en su lugar están las “salas de masaje”. Los ancianos o viejos no se pasean y van a bailar a la plaza, las tardes de sábados y domingos, el día de hoy lo hacen los “adultos mayores” o “adultos en plenitud”. Ya casi resulta insultante hablar de la tercera edad. Nunca más en la boca de una persona sensible un retrasado mental, un cojo, un paralítico, un tuerto, un ciego; son personas con discapacidad. Aunque lo aceptable para la televisión es la frase aplicada incorrectamente de “capacidades diferentes”, ¿qué, acaso no todos tenemos capacidades diferentes?. No hay enanos, aunque tal vez sí haya enanitos y eso solamente si son toreros. En nuestro mundo son “gente pequeña”.  No más negros ni gente de color; “afroamericanos o afromexicanos”… Considero que en muchos de estos casos los eufemismos son necesarios para la convivencia de respeto y calidez entre la sociedad, pero existen otros, sobre todo en el discurso político, que el único fin es el engaño. Para muestra: los muertos en la guerra son llamados “bajas”, las zonas de guerra, son “zonas de conflicto”. A mucha gente ya no la secuestran o matan “la levantan” o “desaparecen”. Curiosamente “el levantamiento” sugiere un asesinato latente, más grave que aún que el mismo secuestro. En fin, los eufemismos en ocasiones implican sensibilidad y buen gusto, otras veces intentan satisfacer nuestra excesiva susceptibilidad emocional y otras tantas pretenden esconder al hipócrita.

sábado, 7 de junio de 2014

PARTICULARIDADES DE LOS BESOS EN LA FRENTE

La palabra beso tiene un sinónimo: ósculo, un término de sonoridad oscura, como de esnobismo intelectual. Aunque, hay besos de colores: rojo pasión, negro pornográfico, rosa cursi, púrpura religión o blanco cuento de hadas... El beso es uno de los sucesos más expresados en el arte, ya sea en escultura, literatura, música o pintura; es presentado, generalmente, como un acto de amor, tanto, que lo hay que resucitan princesas o que a los sapos vuelven príncipes. Sin embargo, también hay besos aventados, que no dejan huella, unos más que dejan huella en la camisa, (para marcar el territorio)  y otros, igual, que son pura traición, como los de la mafia italiana y su “beso de la muerte”, uno de despedida, que es una referencia de aquel beso, él que fue vendido por 30 monedas de plata, él que Judas le dio a Cristo. La señal que entregó al cordero para el sacrificio. El cordero de Dios que quita el pecado del mundo mediante la crucifixión.
            El beso sucede entre algunos animales y entre humanos; es un saludo de ocasión o el inicio de una relación sexual. Se da en cualquier parte del cuerpo. Se reparte entre desconocidos, amigos, familiares o amantes; para la mascota o para el fetiche de juguete, de religión o de sexo; en los pies, en las mejillas, en los ojos, en la boca. En las manos con obediencia y en la oreja con provocación. Todos los bordes y abismos del cuerpo son posibles besaderos. Sentir los labios sobre la piel puede desencadenar sensaciones extraordinarias. Asimismo, es una vía de transmisión de enfermedades como la mononucleosis (enfermedad del beso) herpes y virus gripales, etc.
El beso en la frente, se concibe como una muestra de respeto, cariño y protección. Pero no siempre es así, especialmente si se trata de parejas sexuales. Entonces llega el tiempo en que la frente y los labios se unen y decir beso es decir boca, que igual sugiere comida, sexo, palabra y pensamiento. Decir frente es reparar en una región de la cara que está limitada por las sienes, las cejas y la parte superior de la cabeza o inserción del pelo. La frente puede estar en alto o marchita o tener una extensión de dos dedos, cuando la inteligencia está ausente. Es también palabra y pnsamiento. La frente, también, alberga el símbolo de la infidelidad. Ésta es la región de los cuernos. Los cuernos, ésos, los del buey. El buey, una bestia nacida toro. Un macho castrado transformado en el eunuco que no se reproduce: nace, trabaja y muere. El buey es la imposibilidad, la no trascendencia. Porque con la castración se despoja de la agresión necesaria para mantener la dignidad. El buey arrastra el arado sin protestar, es un ser indefenso ante la humillación. No obstante, el buey primigenio está en extinción porque lo sustituyó el tractor para arar la tierra. En cambio, (en México) apareció el güey, que en referencia al buey, el hombre güey o la mujer güey, es sinónimo de tonto, del que no tiene importancia, del que es engañado con facilidad. Aunque, los jóvenes de ahora lo han modificado y le llaman también wey, goey, huey, gue… Lo usan en lugar de los nombres propios y no les parece ofensivo.
A la mujer y al hombre engañados los hacen güeyes, los hacen tontos. Por eso la persona infiel llega a casa y saluda a su pareja con un beso en la frente. Aleja sus labios de los sentidos del gusto y del olfato porque intenta ocultar los lugares por dónde vagaron sus placeres. En ese momento el beso en la frente se trasforma en redención de la culpa y al mismo tiempo simboliza el culto al cuerno. Nos trae las reminiscencias del cuerno del buey al que le quitaron su defensa y el derecho a protestar. El buey que acepta los golpes, porque para eso le fue modificada su naturaleza. Así, muchos humanos sufren de una castración emocional: no hay testículos, no hay ovarios. No circulan por su sangre las hormonas para protestar. Por eso, con un beso en la frente, el infiel y el engañado (uno que lo da y el otro que lo acepta), hacen una reverencia al cuerno, al buey, al güey.

sábado, 24 de mayo de 2014

DERECHOS DE ESCRITOR

 
Los derechos del escritor se derivan de los derechos del lector que fueron determinados  por el francés Daniel Pennac. Este autor establece que el leyente tiene derecho: A no leer, a saltarse páginas, a no acabar el libro, a releer, a la satisfacción inmediata y exclusiva de las propias sensaciones, a la identificación, a leer en cualquier lugar, a hojear, a leer en voz alta, y, a callar. En base a lo anterior, se pueden deducir algunos de los derechos del escritor: 

1º.- El escritor tendrá derecho a escribir cuanta tontería o payasada se le antoje. Igualmente tendrá derecho a referirse a temas sexuales sin que esto sea objeto de censura. El lector juzgará si lo que lee puede ser llamado erotismo, pornografía o simple vulgaridad. Lo anterior se aplica también a las expresiones escatológicas o malarrazonientas. De tal forma que no hay restricción para peladez o porquería alguna.

2º.- Tendrá derecho a usar, cuantas veces desee, frases que no sean de su autoría, siempre y cuando aluda al autor. De lo contrario deberá aceptar con estoicismo el calificativo de “El tonto que todo lo plagia”.

3º.- Aunque la creencia popular establece que todo aquél que exprese sus opiniones en un medio de comunicación deberá denunciar los atropellos de los que ejercen el poder, esto no será de carácter obligatorio. Pues si alguien decide investigar y denunciar bajezas de los poderosos lo hará bajo su riesgo, sin respaldo de nada ni nadie. Dejando en claro que las leyes no lo protegerán en caso de narcopersecución o políticopersecución. En el entendido de que si llegara a suceder el homicidio del escribiente, se recordará que los responsables difícilmente recibirán castigo.  

4º.- En razón al artículo anterior, de igual forma el que escribe tendrá derecho a halagar o a ser lambiscón con quien lo desee, aun yendo en contra de sus propias convicciones, sin que esto sea causa alguna de desobediencia a la legalidad.

5º.- Tomando en cuenta los innumerables libros que se han escrito por personas con escasos conocimientos de cualquier tema, y a pesar de lo establecido a través de los siglos; el escritor tiene derecho a no leer, e incluso, a no escribir aunque su nombre aparezca en la portada como autor, como pasa con frecuencia. De igual manera, debido a que existen precedentes, un escritor puede escribir más libros de los que ha leído.

6º.- Respecto al uso del lenguaje rebuscado, para fingir erudición, el escritor tiene derecho a utilizarlo a costa de tener pocos lectores. Lo ideal sería que cambiara las palabras pretensiosas por otras más cálidas y sencillas. Sin que ello sea en detrimento del idioma ni en pobreza intelectual ni en el uso limitado de las palabras.

7º.- Aunque parezca necedad, tomando en cuenta el primer punto de los derechos aquí descritos, se asienta que el que escribe podrá hacerlo en cualquier lugar y material que le sea posible, desde servilletas, cartoncillos, libretas, pantallas de computadoras, hojas, hasta paredes de baños y calles. Estas dos últimas cuidándose de que no haya otra persona que lo detenga. Este derecho se extiende a la libertad de abandonar cualquier proyecto llámese poema, cuento, ensayo… no importando en qué fase de desarrollo se encuentre. 

8º.- Al igual que el lector, el escritor tendrá derecho a la satisfacción inmediata y exclusiva de las propias sensaciones sin que necesariamente le importen los demás.

9º.- Si el que escribe pretende infringir fuerza o ironía a sus frases, pero no lo logra por carecer de palabras y formas eficaces en su repertorio, entonces podrá utilizar, indiscriminadamente, las mayúsculas, las comillas y los signos de admiración. A pesar de que está descrito que dichos signos tienen una aplicación razonable y específica, se tendrá presente que si se exagera en el uso de éstos los contenidos simularán ser impetuosos.

         Se aclara que el poner en práctica las sugerencias arriba mencionados no es garantía absolutamente de nada. 

sábado, 10 de mayo de 2014

AMARILLO NO ME PONGO

Tengo una afición especial por los sábados. Me gustan. Generalmente, esos días la paso bien. En uno de ésos, por la noche, me disponía a dormir pero mi vecino decidió otra cosa e impuso su música. Sus fiestas son frecuentes pero no siempre me molestan. A veces, sus reuniones son ambientadas con canciones que  me recuerdan mi adolescencia. Lo malo es cuando son reuniones de los hijos, sus sonidos no me recuerdan nada y son demasiado estridentes. Entonces, respiro profundo y trato de leer. Aunque, debo reconocer que hay música joven que me ha sorprendido. Por ejemplo, una vez escuché un rap. A mí no me gusta el rap. Pero bueno, cuando uno está en estado de sopor piensa que quizá el rap sea a la música popular lo que el recitativo es a la ópera. Así conocí las letras raperas de un grupo que se llama Calle 13. No sabía de quién se trataba y no lo supe en su momento sino el día siguiente cuándo busqué en Internet la letra de “John el esquizofrénico”. Me pareció extraordinaria la forma de describir esta alteración mental: “Mi nombre es John Alejandro y soy esquizofrénico/ no soy nada de atractivo mucho menos fotogénico/ mi mejor amigo es un payaso que me aconseja/ tiene ojos de rana y vive dentro de mi oreja/ y habla mucho y a veces se molesta/ y cuando le pregunto cosas casi nunca me contesta (…) la gente piensa que yo estoy enfermo/ porque corro por la ciudad con mi cuaderno/ hablando con los perros…” Habla de sus mentiras solo por jugar y de que colecciona gente muerta… son rimas que me parecen inteligentes.
            La noche a la que me refiero, al inicio del texto, fue con música norteña. La primera canción que escuché, decía: “Estos eran dos amigos que venían de Mapimí/ que por no venirse de oquis/ robaron Guanacevi/ Ellos traiban dos caballos uno oscuro y el otro jovero/ en el oscuro cargan ropa y en jovero dinero”.  Este es un tema que llegué escuchar cuando era niña; la frase “de oquis” incluida allí, siempre me ha parecido curiosa. En otra de las estrofas, dice: “Martín le dice a José/ no te pongas amarillo/ vamos a robar el tren que viene de Bermejillo”, a lo que José contesta: “Amarillo no me pongo/ amarillo es mi color/ he robado trenes grandes y máquinas de vapor…” La canción es de Los cadetes de Linares. En ese insomnio llamó mi atención aquello de “amarillo no me pongo, amarillo es mi color”. Debo aclarar que mi estado mental no era del todo lúcido y que somnolienta como estaba, pensaba en el significado de la piel amarilla. Desde luego, no era una referencia real al amarillo, pues no era una ictericia por algún trastorno de hígado, páncreas o bazo. En esa historia se hablaba de la palidez por un estado de alerta. Aletargada, regresé hasta mis clases de fisiología. Concluí que José tenía mucho miedo y que por eso estaba pálido y que la acción adrenérgica (reacción simpática) provocaba que la sangre se concentrara en los músculos: se estaba preparando para pelear o para huir. Tenía una reacción de defensa para preservar la vida. Y que si la situación era muy violenta, después surgiría un mecanismo compensatorio (reacción parasimpática) de liberación de sustancias que ordenaban revertir ese estado de alerta y era cuando, posterior a un intenso estado de estrés, venia un periodo de relajamiento, incluso de los esfínteres, por eso en muchos casos las personas (o animales) se orinan o defecan después del tener miedo.
Entonces, si una persona está en la fase de palidez resulta muy peligrosa porque pretende salvarse y para ello puede matar. En cambio, si vemos a una persona enrojecida, aunque sea por enojo, no hay de qué preocuparse, únicamente lanzará gritos. Si bien, José, el ladrón que venía de Mapimí, negó tener miedo diciendo que amarillo era su color, en realidad, se estaba preparándose para pelear o para huir. Este relato cuenta que huyó y lo atribuye a las oraciones de su madre, pero, fisiológicamente hablando, fue porque tuvo una reacción bioquímica de acuerdo a la ocasión. De manera que si mis vecinos siguen desvelándome, tal vez un día de estos me ponga roja (amarilla no, porque querré matarlos) y vaya a reclamarles.
 

lunes, 28 de abril de 2014

TORREÓN SEXUAL



 

 
Alguna vez escribí un artículo que titulé: “La profesión más antigua del mundo”, en aquella ocasión alguien me dijo que el nombre era incorrecto “¿No es ninguna profesión. Acaso tienen qué hacer maestrías o doctorados para ejercer ese oficio?” Refuté diciendo que, en general, se le nombra profesional a la persona que cobra dinero por realizar una actividad, a diferencia del que no recibe paga, que es el amateur o aficionado. Lo que sí creo, es que no sabemos muy bien, qué tan antigua sea como profesión, pues desconocemos cuántos siglos hace que las relaciones sexuales se comenzaron a utilizar como un servicio de compra-venta. Aunque al parecer surgió a la par de la institucionalización de la familia, ya que muchas mujeres se vieron en la necesidad de buscar el sustento a los hijos que no tenían un padre que los reconociera como tal. 
            Caminando por las calles de Torreón uno puede darse cuenta del gran comercio sexual que existe. Ya sea la prostitución de burdel o de calle: en cantinas como en “El tropicosas”  o calles como la Morelos o al final de la  Ramón Méndez, rumbo al aeropuerto. En Torreón existen muchos prostíbulos, como en otras ciudades, pero éstos se establecen como cantinas, tabledance, salas de masajes o estéticas.
            Es de llamar la atención que en muchos Estados de la Unión Americana, se anuncien, sin el menor recato, clínicas donde se practican abortos, pero contradictoriamente se cuidan mucho de disimular los lugares de prostitución. En Texas, por ejemplo, el aborto es legal pero la prostitución no. En Estados Unidos son pocos los Estados donde el comercio sexual es totalmente legal (por ejemplo, Las Vegas, la ciudad del pecado). Es extraño que las leyes, surgidas de la moral de la población, sean tan desequilibradas. En México no estamos muy avanzado que digamos.   
Aquí en Coahuila la prostitución (entre adultos, por supuesto) está permitida siempre y cuando se ejerza en los zonas dispuestas  para ello. ¿Establecimientos creados exprofeso? he aquí la vaguedad. Recordemos que en la administración de Carlos Román Cepeda, en el año de 1997, fue demolida la zona roja de nuestra ciudad, y a cambio se construyó el parque deportivo Los Fundadores. El cierre de la zona de Tolerancia no disminuyó la solicitud de este servicio, a pesar de que algunas personas dejaron de ejercer el llamada “la profesión más antiguo del mundo”. No obstante, el resto buscó acomodo en una calle, en una esquina, y si su físico y edad se lo permitieron en un lugar establecido.
Hace cuarenta años la prostitución era un servicio casi exclusivo de mujeres para hombres, se podría decir que se comerciaba con el sexo socialmente permitido. Sin embargo, desde hace años los jóvenes homosexuales también han entrado abiertamente a este mercado. Igualmente existen hombres heterosexuales que son contratados por mujeres, y mujeres que contratan mujeres.  Pero está claro que las mujeres como consumidoras de este servicio y quien se los presta, todavía no salen a las calles, sino que está presente a través de los medios de comunicación como periódicos e Internet. 
Al parecer el cierre de la zona de tolerancia trajo beneficios inmediatos, pero no a largo plazo, ya que el negocio de la prostitución cada día va en aumento y en consecuencia el control sanitario se complica más. El conflicto real de la renta de cuerpos no es que caminen o no por las calles, lo grave, es el problema de salud pública que existe en torno a ello. Las personas que se prostituyen arrojan estadísticas alarmantes sobre la salud pública. Es un fenómeno social triste, especialmente, por la proliferación de enfermedades asociadas a este oficio, como: drogadicción, alcoholismo, sífilis, herpes, gonorrea y sida, entre otras. La Secretaría de Salud no es capaz de tener el control de todas las personas que se dedican a esta actividad porque es prácticamente imposible, ello no justifica que halla tanto descontrol.
Desafortunadamente la prostitución no va desaparecer por la “buena conciencia” de nuestros gobernantes, pues no está en sus manos inhibir la sexualidad de los demás. La forma más efectiva para disminuir la patología asociada a esta actividad es difundiendo las formas de prevención y terminando con la corrupción. Sí, que realmente se exijan las cartillas de salud y que no se acepten “mordidas” de quien no cumple con los requisitos para ejercer la prostitución.