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Angélica López Gándara (Francisco I. Madero, Dgo. 1964) Se tituló de médico en la UAC. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales. Escribe cuento y ensayo. Colabora regularmente en la revista Siglo Nuevo, suplemento del periódico El Siglo de Torreón en donde también se ha desempeñado como editorialista. Ha publicado en las revistas: Estepa del Nazas, Acequias, Cultura de Veracruz, La Manzana, Intermezzo y Edukt, además en los libros colectivos Enseñanza superior, Coral para Enriqueta Ochoa, Voces del desierto, Sinfonía a doce voces y Cien puertas de Torreón. Coconductora del programa “Las letras al aire” de radio Torreón. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en el año 2000. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.
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sábado, 28 de febrero de 2015

PEÑA NIETO Y LA VENTANA DE JOHARI


La ventana de Johari, es una prueba psicológica que fue creada por los psicólogos estadounidenses Joseph Luft y Harry Ingham. Johari es una palabra compuesta con los nombres de los autores. Esta prueba pretende mejorar el conocimiento de sí mismos, tomando en cuenta la manera en que los demás se involucran en la vida de cada individuo. Se trata de un esquema que simula una ventana dividida en cuatro partes: La sección “A” o área abierta que corresponde a lo que los demás saben sobre una persona y que ella también conoce. Sección “B” o área ciega que es lo que los demás saben de esa persona pero que ella ignora. Sección “C” o área oculta, se trata de lo que la persona sabe de sí misma pero que el resto de la gente ignora. Por último, sección “D” o área desconocida, allí está lo que nadie sabe, ni la persona analizada ni los demás. El equilibro entre las áreas constituye un principio de comunicación básica. En seguida, hago un ejercicio lúdico: La ventana de Johari del presidente Enrique Peña Nieto.
Área abierta. Lo que otros saben y que el presidente también: nacimiento en Atlacomulco, Edo. de México (1966), estudios de licenciatura en Derecho en la Universidad Panamericana, maestría en el ITESM, priista, diputado local y gobernador de su estado; que enviudo y se volvió a casar con una popular actriz (juntos suman seis hijos); que lo operaron de un nódulo tiroideo, que hizo convenios con las dos principales televisoras (en especial con Televisa) para promover su candidatura a la presidencia, que ha hecho contratos millonarios e irregulares, con el Grupo Higa y con Roberto San Román Widerkehr, para adquirir bienes inmobiliarios, entre otros. Los mexicanos y él, sabemos que tiene muy buena presencia, que es buen orador, que habla mal el inglés y que ha leído poco de literatura.
Área ciega. Lo que otros saben pero que Peña Nieto no se ha enterado: que la ambición que lo llevó a hacer tratos con Televisa, provocó desde principios de su mandato que él perdiera fuerza como gobernante. Idealmente, debió tomar en cuenta a Nicolás Maquiavelo, que dice: “Tú tienes como enemigos a cuantos has ofendido al ocupar el principado y pierdes también a los amigos que te ayudaron a adquirirlo ya que no podrás satisfacerlos de la manera que desean”. El presidente obtuvo lo que quería pero en el camino hizo que Televisa tuviera dominio sobre él, ya que la alianza, presidencia-televisión, se ha vuelto en su contra, pues ésta lo desprestigia. Los políticos que se asocian económicamente con los medios de comunicación los fortalecen en detrimento de su propia imagen. Los presidentes duran sólo seis años y Televisa toda la vida; son la dictadura a vencer. Peña Nieto, aumentó el poder de la televisora pero, paradójicamente, el emporio Azcárraga, del mismo modo se desacreditó, resultando una simbiosis contradictoria.
El presidente ignoró que fue mala estrategia viajar a China, después de la masacre de Ayotzinapa, pues había una fuerte tensión social. Los ataques a su persona hubieran disminuido si supiera que un gobernante: “Teniendo en cuenta la rebelión, se muestra más cauto, asegurando su firmeza en el poder, condenando a los delincuentes, buscando a los enemigos y reforzando las zonas más débiles.” (Maquiavelo, dixit).
Área oculta. Lo que desconocemos del presidente pero que él sí sabe: la verdad sobre la muerte de su esposa, la magnitud de su enfermedad tiroidea, cuál es el trasfondo de las reformas energéticas y de todos los negocios que tiene con amigos y empresas desde que era gobernador del estado de México, si ha considerado la posibilidad de renunciar, a quién piensa destituir de sus puestos, sus miedos y sus certezas.
Área desconocida. Lo que nadie sabe, ni él ni nosotros: si va a terminar el sexenio, quién será su sucesor, cuál será su deterioro físico y mental por estar sometido a tanto estrés y cómo quedará su vida familiar después de los golpes del poder.
Creo que la parte más importante es el área ciega. Es preciso que un mandatario reduzca las diferencias entre la relación de lo que los demás saben  sobre su persona pero que él ignora. Sobre todo tratándose del destino de un país.

domingo, 15 de febrero de 2015

TODOS LOS AMORES SON RIDÍCULOS (Parte II)


En El libro de los amores ridículos, igual que en la novela La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, las historias se desarrollan en el desacuerdo en torno al régimen comunista, pero también, en cómo quebrantar la monogamia. Los personajes masculinos, especialmente, son incapaces de ser fieles. El deseo de huir de la dictadura gobernante se aplica, además, a quien no acepta la tiranía de amor. Así, los seductores gritan su libertad a través de la sexualidad: “La erección es una insurrección, el cuerpo excitado altera los dictados del orden establecido” como dice Pascal Bruckner en su ensayo Las paradojas del amor. Los personajes de Kundera abrazan sus instintos para obtener la libertad. Aunque, el acto sexual es importante siempre y cuando no se haya conseguido, porque una vez consumado pierde relevancia, hasta que surge de nuevo la necesidad; como cualquier instinto que atrae la atención sólo en la insatisfacción, es decir, sólo si no ha sido atendido.
La energía de los protagonistas se dirige al juego de la seducción que termina en un acto sexual sin consecuencias. Entonces, uno entorna la mirada y como mujer se pregunta si no es éste un enfoque meramente masculino y que el escritor checo no tuvo la doble visión de los narradores que han sido capaces de fascinar por su manera de captar la esencia femenina (no únicamente la del hombre) como lo hicieron Gustave Flaubert con su Emma Bovary o Henrik Ibsen con su muñeca Nora e incluso Alejandro Dumas con su Margarita (la de las camelias), por mencionar algunos­­­­. Todas esas mujeres literarias sufren las consecuencias al protestar ante una dictadura sexual moralizada por una sociedad machista. 
Volviendo a la ridiculez de los amores y a la mercadotecnia que se da de manera natural en todas las relaciones. En El libro de los amores ridículos, los amores se cotizan como en todo mercado que está sujeto a la oferta y la demanda. Por ejemplo, en el relato “El Dr. Havel al cabo de veinte años” en el que Kundera retoma a uno de los protagonistas de “Symposion”: Un Dr. Havel envejecido acude por enfermedad a un balneario en donde trata de poner en práctica sus encantos donjuanescos de antaño. Él se deprime al darse cuenta que a nadie estimula, ni aun cuando, ante la masajista del balneario, se apresura a sumir la panza y a expandir el pecho. El doctor no se resigna a dejar de ser un conquistador e intenta poses francamente ridículas que sólo provocan desprecio. Luego, hace que su esposa vaya a visitarlo. Se trata de una actriz bella y famosa, pero, insegura y celosa. Havel busca que lo vean con su hermosa mujer para, de esa manera, subir el precio de sus acciones. Y lo logra. Después de verlo con la actriz las demás mujeres muestran interés por él. Si ese hombre es capaz de tener a tan atractiva señora seguramente es un tipo excepcional. Esa es la lectura de aquellas candidatas. El viejo doctor seguro de su renovada plusvalía suelta la panza, se despreocupa y vuelve al coqueteo con muy buenos resultados.
Sin embargo, las transacciones también se darán en la amistad: “La mujer fea espera lograr algo del esplendor de su amiga más guapa; la amiga guapa, a su vez, espera reflejarse con mayor esplendor si la fea le sirve de telón de fondo; de ahí se desprende que nuestra amistad se vea sometida a continuas pruebas.” Escribe Kundera, al parecer buscamos espejos que reflejen la imagen que mejor nos acomode, si bien, no siempre es la más fidedigna. 
El misterio del amor persistirá pero siempre surgirán las situaciones ridículas y de mercadeo que unirán o destrozarán las relaciones. Baste asomarnos a nuestra propia historia, o más fácil aún, a la historia de otras parejas y tendremos a la vista la ridiculez, desde la cursi costumbre de los apodos hasta los chistes repetidos que no tienen ninguna gracia para terceros. Vayamos a ver a los grandes amores de la literatura a los adolescentes suicidas Romeo y Julieta, al loco de don Quijote y su Dulcinea, aquella mujer robusta que no se bañaba y que olía a ajos y cebollas, al cándido Cándido y su Cunegunda, gruñona, fea y maloliente, y etc.

sábado, 31 de enero de 2015

TODOS LOS AMORES SON RIDÍCULOS (Parte I)


Lo que me dice El libro de los amores ridículos del checo Milan Kundera, es sobre el arte de la seducción y de cómo el hombre y la mujer luchan por establecer un mercado amoroso que sitúe su ego en la más alta plusvalía. Con esta obra puedo deducir que, de una, o muchas formas, todos los amores son ridículos y factibles de negociaciones. Para asegurar el aspecto negociable recurro a Philip Koter que define la mercadotecnia como: “El proceso social y administrativo por el que los grupos e individuos satisfacen sus necesidades al crear e intercambiar bienes y servicios”. Y para defender la ridiculez del amor está el libro de Kundera. El amor es un bien y el sexo es un servicio y ambos son necesidades que hay que satisfacer, de allí surge el mercadeo que visto por terceros resulta, casi siempre, risible. Aunque este escritor nunca menciona la idea de la transacción mercadotécnica, como lectora observo el regateo emocional entre los protagonistas de estos siete relatos. Desde luego, no se trata de un vulgar convenio monetario (que puede darse) sino del trueque de otras posesiones como belleza, juventud, candor, malicia, fama, poder, prestigio, experiencia, conocimiento e inteligencia, valores que confunden a los comerciantes y consumidores (ambos en uno solo) porque éstos son de gran volatilidad.
         En el relato “Nadie se va a reír”, un profesor universitario es amante de Klara, una muchacha trece años más joven que él. La historia se desencadena cuando, al también crítico de arte, le piden escribir su opinión sobre un ensayo mediocre, pero el profesor se niega a hacerlo. En torno a este hecho se da la pérdida de su amor. El enamorado de Klara afirma: “me gustaba; era hermosa; yo disfrutaba de que la gente nos mirase cuando íbamos juntos”. Belleza por prestigio; las monedas cambiaras. La joven obtenía satisfacción al ser parte de la vida de un prominente intelectual y obtenía la ilusión generada por las promesas de su amante de convertirla en modelo, siendo costurera. Después el profesor pierde el prestigio, el trabajo y, por supuesto, a Klara. Para la chica aquel hombre atractivo deja de serlo y lo traiciona. Es ridículo porque el protagonista principal cuenta muchas mentiras para evitar decir otra mentira que para él es mayor, porque significa la infidelidad a sí mismo. Halagar o destrozar un bodrio literario de un seudointelectual, de cualquier modo le representaba pérdidas. “Tú crees que todas las mentiras son iguales y parece que tuvieras razón. Pero no la tienes”; ninguna mentira vale lo mismo que otra e igualmente hay disparidad en el valor de cada verdad. Así, las variables de la ecuación amorosa cambian, y por lo tanto, el resultado es la ruptura.
         En “Symposion” una historia sobre médicos, presenta una parodia de El banquete de Platón (el mismo escritor así lo explica en su libro de ensayos El arte de la novela). Una enfermera, una doctora y tres doctores, están de guardia en el hospital; se reúnen, toman vino y discuten sobre el amor. Después, una alocada enfermera comienza un baile grotesco en el que simula un striptease. Es aquí donde se habla de que: “el erotismo no es sólo un deseo del cuerpo, sino también un deseo de honor […]  en el erotismo buscamos la imagen de nuestro propio significado e importancia”. De allí que se anhele encontrar con quién suplir nuestras carencias, queremos sentirnos honrados; ambicionamos ser, a través de la persona que deseamos.
En esta historia, dos hombres sienten que la enfermera Alzbeta de hermoso cuerpo y cara, decididamente, fea, los desea. Uno de ellos cree que ella es capaz de suicidarse porque él la rechazó, aunque el intento de suicidio es en realidad un accidente. Aquí, los cuentos que cada quién se cuenta para darse importancia. Luego, salen a flote las ganancias de los involucrados. Todos ganan.
En los personajes de El libro de los amores ridículos, observamos cómo la inconsciencia está al servicio de un destino que creemos poder manipular. Así, el amor es la más engañosa de las necesidades; se juega al amor, se gana o se pierde, pero aún en la pérdida del juego, éste provoca cierta satisfacción.

sábado, 17 de enero de 2015

LOS CUENTOS PROHIBIDOS DE AFANÁSIEV


El libro Cuentos prohibidos rusos, de Alexandr N. Afanásiev (Rusia, 1826-1871) es una colección de relatos cortos que el autor recogió de anécdotas surgidas de la clase media y baja de la Rusia del siglo XIX. A Afanásiev se le conoce también como el “Grimm ruso”, aunque el contenido del libro del que hablaré hoy no se parece a los textos de los hermanos Grimm, pero el resto de su obra sí tiene muchas semejanzas. Sólo un ejemplo: cuándo uno lee el cuento “Basilisa la hermosa” encuentra rasgos de “Blanca nieves” y de “La Cenicienta” con todo y madrasta, hermanastras y príncipe, pero allí la magia la da una muñeca.
Los Cuentos prohibidos rusos fueron escritos entre los años 1855 y 1865, son relatos cómicos, pornográficos y anticlericales, por estos motivos la obra fue censurada en la Rusia zarista; el primer ejemplar se publicó en Ginebra, Suiza, en 1872, un año después de la muerte del autor. “El cuerpo base de la colección de Afanásiev está constituido por cuentos de contenido grosero, erótico”, declara el prologuista Boris Andréievich Uspenski. “Los rusos a menudo hablan de depravación, de vicios, de indecencias… Cuentan todo tipo de relatos obscenos, y al que dice las palabrotas más groseras y hace las burlas más fuera de tono, acompañándolas con gestos groseros del cuerpo, lo consideran el mejor y el más alegre compañero del grupo”, agrega Uspenski citando al viajero alemán Adam Olearius.
En general, se piensa que la literatura pornográfica no trascenderá a su tiempo, pero tenemos como muestra al escritor francés Marqués de Sade (1740-1814) al que muchos llaman escritor erótico, pero hay que hacer la diferencia entre la literatura erótica y la pornográfica. Cuando las relaciones sexuales son descritas con un lenguaje poético, culto y el sexo es implicito, eso es erotismo, pero si la acción sexual es explicita y se mezclan las palabras obscenas, la escatología (me refiero al significado de escatología no en el sentido del destino final de la humanidad, sino en el que abarca la materia y las exhalaciones del final del intestino grueso) y también si el nombre de los genitales no es anatómico o poético sino comparativo con cualquier objeto que se le parezca, eso es franca pornografía. Este es el caso de Cuentos prohibidos rusos, que a diferencia de los relatos de Sade, los del ruso son bastante cómicos. En estas historias no hay límites en las actividades sexuales ya que pueden ser incestuosas o de sodomía o con y entre animales humanizados (prosopopeya): “En el bosque vivía una zorra, más puta que las gallinas. Se iba con todos, fueran osos o lobos. Encuentra al gato y empieza hablar. La zorra dice: Gatofei Ivánovich, tú eres soltero y yo no tengo marido, llévame contigo…” Esto es la representación de la rebelión de la buena conducta; un verdadero grito en el cielo, un válgame Dios. Sin embargo, ya que son cómicos no queda más remedio que la risa, Aunque el tercio último del libro puede cansar porque se vuelven tediosas las historias que tienen una misma estructura y que además, cambiando solamente los personajes, presentan versiones repetidas de las mismas.
Es curioso, en el período que le siguió a la Rusia zarista, con Lenin al mando, se comenzó a condenar a quienes elogiaran el clero. Pero en la época de los zares era prohibido hablar mal de los popes (sacerdotes de la iglesia cristiana ortodoxa) y en este libro los hay degenerados sexuales, corruptos y avariciosos: “Ya se sabe que los popes son por naturaleza codiciosos de los bienes ajenos y nada los hace más felices que echar una buena cagada en la hospitalidad de los demás”. Describe, Afanásiev.
En la edición que leí de editorial A puerta cerrada, (Madrid, 2002) traducida por José V. Garrote, queda claro que el traductor es español pues parte de las palabras obscenas son en el argot de este país, sin embargo respeta otros vocablos como galushki: torta; kóklushka: mujer ucraniana; kokol: hombre ucraniano; matushka: madrecita; bátiushka: padrecito; mijik: campesino; shchi: sopa de col, entre otras. Al final del libro se incluye un glosario de términos.

Es muy atractivo asomarse a la moralidad y sentido del humor de los rusos del siglo XIX y poder comprobar que no somos muy diferentes en estos tópicos. Aunque, ellos con frío y nosotros con calor.

sábado, 3 de enero de 2015

CRÓNICA CHABOCHI

Fotografía cortesía del Lic. Francisco Salcido
Del tiempo más disfrutable de mi vida está cuando me convierto en copiloto de viajes en coche. Me dejo llevar a algún lugar, mientras observo las montañas, la sierra, el bosque o el desierto, según sea el destino a cumplir. Voy, carretera al frente, viendo los mosquitos kamikaze suicidarse en el parabrisas; voy alucinando con un asfalto que se evapora y haciendo figuras de nubes. Me acerco a la niña que fui y veo todo con novedad.
Una tarde fría de domingo, mi esposo y yo, nos enfilamos por la carretera que va a la ciudad de Chihuahua. Él iba a un congreso médico y yo lo acompañaba. El fluir de mi pensamiento se quedaba en los grandes llanos que recorríamos sobre una autopista llena de baches. Después de casi cuatro horas y seis casetas de cobro, llegamos de noche a la ciudad donde fue fusilado el independentista Miguel Hidalgo. Y, como no sabíamos dónde quedaba el hotel Soberano, mi esposo puso a funcionar el GPS de su teléfono celular. Entonces yo, divertida, oía la voz de una española ordenando: “Dirígete al suroeste” y el dueño del GPS respondía con la misma entonación: “Joder, ¿y hacía dónde queda el suroeste?”. Otras, la española daba el aviso: “Gira a la derecha” a lo que se le contestaba: “¡Qué está cerrao por reparaciones, gilipollas!”. Así, entre ostias y jolines, pronto llegamos al hotel.  
La mañana siguiente, previo desayuno, sentada en el lobby del hotel esperaba el camión que nos llevaría, a mí y a los acompañantes que provenían de todo el país, a conocer la ciudad. Leía el periódico. Un señor se acercó y amablemente me pidió la sección local. En seguida él les mostró, a dos jóvenes que lo acompañaban, las imágenes en el periódico de Barrancas del cobre y otros atractivos turísticos. “¡Miren quedó muy bien el anuncio!”, les dijo. Me preguntó si yo venía con los del congreso médico; asentí. Me comentó que él lo iba a inaugurar pues era el Secretario de Turismo de Chihuahua e iba representando al Gobernador. Le pregunté sobre cómo hacía el gobierno para integrar a los indígenas a la vida política y social del estado. Me respondió que los tarahumaras eran muy diferentes a los chabochis (nombre que ellos dan a quienes no pertenecen a su etnia): “No se preocupan por lo que van a comer mañana, sólo les interesa el día de hoy. Tienen una concepción diferente de la vida. Dicen: ‘¿Para qué tengo frío si no tengo cobija?´. Son muy fuertes, algunos son maratonistas de 100 km., hay campeones, hombres y mujeres, que corren con su vestimenta típica y sus huaraches. Hay una anécdota chistosa que cuenta que por un camino iba un rarámuri (o tarahumara) al que le dio alcance una camioneta, sus tripulantes le ofrecieron llevarlo a su destino pero él se negó, diciendo: ‘No, porque llevo apuro’. Y es que en verdad él llegaría más pronto, tomando atajos. El gobierno les ofrece educación, por ejemplo, en la Universidad Tecnológica de la Tarahumara el 50 por ciento de los estudiantes son indígenas; se les dan facilidades de transporte y albergue”.
Le cuestioné sobre los problemas de alfabetización, me dijo que sólo un 4 % de la población de Chihuahua, era analfabeta. También agregó: “En nuestro estado, trabajamos con tres importantes grupos sociales que tienen sus propios idiomas, usos y costumbres: Los menonitas, los mormones y los tarahumaras”.
¿Qué tan frecuente es el mestizaje entre tarahumaras y chabochis?, pregunté: “Sí, si se da. No es raro ver tarahumaras con rasgos diferentes a los de su etnia y al preguntarles el porqué, contestan: ´pasó geniero´ y es que los ingenieros que construyen los caminos a veces se relacionan con sus mujeres y así también se da el mestizaje.” Me platicó que Chihuahua tiene el récord Guinnes en producción de manzana, sobre la diversidad de su agricultura y ganadería y la gran inversión industrial actual que tienen. Luego, el Lic. Francisco Salcido Lozoya, Director de Turismo de Chihuahua y yo, nos despedimos.

 El miércoles  emprendimos el regreso a Torreón por la carretera vendedora de miel, piñones, nueces y baches... Mi cabeza quedó llena de historia, rodeo, baile country, Orquesta Sinfónica de la UACH y también, llena de ganas de que mi ciudad fuera limpia y con automovilistas amables.

sábado, 20 de diciembre de 2014

LA CAMERATA DE COAHUILA, 20 AÑOS DESPUÉS


El 1 de enero de 1994, México comenzaba a dar fuertes muestras de descomposición social y el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) era una muestra de ello. Además, en marzo los mexicanos nos estremecimos con el asesinato del candidato a la presidencia de la republica del PRI: Luis Donaldo Colosio. En ese mismo año la Camerata de Coahuila surgió como una prueba de que aún en tiempos difíciles el arte se abre paso para contradecir la barbarie. De manera que ni el posicionamiento del narcotráfico como poder ni la inseguridad ni la impunidad, en estas dos décadas, han detenido la evolución de la organización artística más importante de Coahuila.
Durante más de 20 años la Camerata ha sido la columna de la que se han desprendido otras organizaciones musicales que, de alguna u otra manera, se alimentan entre sí. Los conciertos de esta orquesta son parte de la vida de muchos laguneros. Sin duda la cultura de la música clásica en la región ha ido en aumento, y hoy en día, el público es más educado y conocedor.
No sabemos cuánto logra el arte mejorar una sociedad; no lo podemos cuantificar. Pero sin duda quienes acudimos a escuchar esta orquesta no concebimos la vida cultural de nuestra ciudad sin los viernes de concierto. Hemos sido testigos del crecimiento de la Camerata de Coahuila, sabemos el gran trabajo que su patronato y su director, el maestro Ramón Shade, han hecho. Reconocemos el esfuerzo que se ha necesitado para lograr mantenerla como una orquesta de gran calidad interpretativa, que representa muy bien, no sólo nuestra región sino el país.  
Por lo anterior, me dio mucho gusto que el escritor Saúl Rosales, convocado por el maestro Ramón Shade, me haya invitado a colaborar en la realización del libro conmemorativo del 20 aniversario de la Camerata de Coahuila, junto con Mussy Urow, Cristina Matouk, María Estela Morales, Rosa Gámez y Antonio Méndez Vigatá, nosotros realizamos la parte escrita de un libro que pronto saldrá publicado. Yo fui la encargada de recoger los testimonios de algunos de los solistas que han compartido su arte con la orquesta. En seguida cito parte de las palabras de destacados músicos, que han sido ayudado al desarrollo de la Camerata: El tenor Ramón Vargas, el pianista Jorge Federico Osorio, el compositor y director Manuel de Elías, así como el cellista Carlos Prieto.
“La Camerata se ha distinguido, desde sus inicios, primordialmente por su calidad, entusiasmo y entrega. Sin duda, la labor de esta orquesta ha contribuido de manera importante al enriquecimiento de la vida cultural de nuestro país.” Jorge Federico Osorio (pianista).
Es un privilegio tener una agrupación de esta categoría que representa, con mucha dignidad, lo que en México se puede lograr con inteligencia, empeño y talento.” Ramón Vargas (tenor).
“La Camerata de Coahuila, se ha constituido como una verdadera familia artística compuesta por músicos de alto nivel profesional, en donde existe el reconocimiento y la solidaridad entre todos sus elementos. Ello ha conformado una base de una gran solidez para su existencia.” Manuel de Elías (compositor y director“.
“En ocasión del vigésimo aniversario de la Camerata de Coahuila, envío mi más cordial felicitación a su director, mi admirado amigo Ramón Shade, y a cada uno de sus integrantes, por la extraordinaria labor que han llevado a cabo a lo largo de todos estos años. He tenido la alegría de tocar en numerosas ocasiones con la Camerata de Coahuila y de comprobar su excelente nivel, fruto del intenso trabajo que en todos los niveles han realizado su director Ramón Shade, músicos, empleados y patronato. La Camerata de Coahuila ha sabido sortear dificultades de muy diversos tipos a lo largo de su historia y se ha convertido en una orquesta ejemplar.” Carlos Prieto (cellista).

El libro que festeja los 20 años de la Camerata de Coahuila, pronto saldrá publicado y esperamos sea un digno homenaje para nuestra orquesta.

sábado, 6 de diciembre de 2014

LA DICTADURA DE ESTRADA


En agosto de 1990 se realizó el “Encuentro Vuelta: La experiencia de la libertad”. En esa ocasión se reunieron 40 intelectuales de todo el mundo; vinieron a México a discutir la problemática mundial en temas políticos, económicos, religiosos… Los debates fueron televisados por Televisa y fue allí cuando Mario Vargas Llosa bautizó al régimen priista cómo “la dictadura perfecta”, aludiendo al hecho de que, durante décadas, México había sido gobernado por un partido absolutista que sólo cambiaba la persona en la figura del presidente, lo que significaba que México vivía: “el mismo infierno con diferente diablo”. Aquélla vez lo dicho por el premio Nobel causó mucho revuelo, tanto, que se hablaba de la posibilidad de que Carlos Salinas, entonces presidente de México, le aplicara el artículo 33 constitucional, que se refiere al derecho del presidente de expulsar a cualquier extranjero que se inmiscuya en asuntos políticos del país.
            Veinticuatro años después, la frase de Vargas Llosa se estrena como película. La dictadura perfecta de Luis Estrada es una sátira política que, a partir de una idea salida de los foros de Televisa, exhibe a la televisora como uno de los principales operadores de la corrupción mexicana, que manipula a la población, a tal grado, que es capaz de decidir quién debe vivir en Los Pinos. El filme ha tenido mucho éxito, en parte esto se debe a que se estrenó veinte días después de la desaparición de 43 jóvenes estudiantes normalista de Ayotzinapa, Guerrero; un momento doloroso e indignante que ha sacudido a la sociedad mexicana y que ha desnudado, una vez más, la infiltración de la delincuencia en los círculos del gobierno.
            En La dictadura perfecta las acciones de los personajes están sustentadas, en parte, en los prejuicios e información que el espectador tiene, más que en el argumento del escritor. Alguien que no esté familiarizado con nuestra historia reciente verá una trama disparatada y grotesca. Desde luego, se trata de una parodia y lo grotesco forma parte de su naturaleza, pero, en este caso, la historia no se cuenta sola.
Esta película hace collages de personajes de la vida noticiosa y política del país. Allí se unen las dos televisoras principales del país en un logo que incluye los colores de ambas y toman algunos rasgos de sus principales periodistas. Saúl Lisazo en el papel de Javier Pérez Harris, conductor del noticiero principal, representa a Javier de la Torre y a Joaquín López-Doriga, aunque los ademanes y frases son de López-Dóriga. En el caso del Sergio Mayer, caracteriza al presidente Enrique Peña Nieto, pero casi todas sus palabras son de Vicente Fox. Damián Alcázar interpreta a Carmelo Vargas, un gobernador corrupto y asesino que trae a la memoria a René Bejarano recibiendo dinero, al gober precioso en su lascivia, a Humberto Moreira por el endeudamiento de un estado. Poncho Herrera en el papel de reportero caricaturiza a Carlos Loret y Joaquín Cosío representa a la izquierda en un personaje al que llaman “El Mesías” (en alusión a López Obrador), un hombre con ideales pero no con principio, ya que compra información obtenida de manera inmoral para atacar a sus enemigos.
Vemos mezcolanzas de historias como el caso Paulette, Florence Cassez; de narcotraficantes, políticos y periodistas que se desdibujan en la historia. No obstante es franco el ataque a Televisa, por eso sorprende que Estrada haya solicitado apoyo económico a esta empresa para su film; o se trata de un acto de cinismo o no estaba completamente consciente del sentido de su película. Raro también que al inicio le ofrecieron el apoyo y después se lo negaran. Seguramente leyeron el guion.

Este tipo de películas deberían ser más para llorar que para reír. El único consuelo que deja es que en un país bajo dictadura, no sólo no exhibiría sino que a nadie se le hubiera ocurrido filmarla.