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Nació en Francisco I. Madero, Dgo. El peor de los pecados es su primer libro de cuentos.Ha recibido el Premio Estatal de Periodismo Cultural “Armando Fuentes Aguirre” en los años 2000 y 2015 y el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila, 2016 y 2017. Escribe cuento y ensayo. Es colaboradora regular del periódico El Siglo de Torreón. Su entrevista con Elena Poniatowska fue traducida al griego y publicada en la revista Koralli de Atenas. Ha publicado en diversas revistas nacionales y libros colectivos. Perteneció al taller literario de Saúl Rosales; es médica egresada de la Facultad de Medicina de Torreón, UA de C. y estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm en la Ciudad de México.

sábado, 18 de septiembre de 2010

LA "DROGALIZACIÓN" DE LAS LEYES

Que no se piense que banalizo la dramática situación que vivimos derivada del narcotráfico. Los síntomas de descomposición social por la venta y consumo de drogas comenzaron cuando se cambió la letra de la canción “La cucaracha”: “La cucaracha, la cucaracha/ ya no puede caminar/ porque no tiene, porque le falta/ marihuana pa´fumar”. Al parecer en tiempos de la Revolución mexicana ésta era la versión más frecuentada, pero desde hace algunas décadas a los niños se les ha cantado la versión en la que la cucaracha no puede caminar porque le falta una pata, no la marihuana. Desde luego el cambio de contenido en una inofensiva canción refleja que ciertas palabras se transformaron en temor. Me refiero a este hecho como consecuencia o reflejo, no como origen. Así, las palabras asociadas al terror provocan el cambio del discurso. Pero, ¿es el consumo o producción de droga en forma ilegal lo que tiene hundido a nuestro país? Por supuesto que no. Se trata de la falla en la aplicación de la ley debido a la infiltración del narcotráfico en el gobierno.
 No siempre las drogas han representado desequilibrio social; es sabido que casi todas las civilizaciones y agrupaciones no tan civilizadas han recurrido a los hongos alucinógenos, al peyote, al opio o a la marihuana en rituales religiosos o fiestas paganas, con fines medicinales, como esparcimiento o evasión de la realidad. Así, desde principios del siglo pasado se pensó en establecer leyes que las prohibieran o permitieran. De allí surgió la legalización del alcohol y del tabaco. De esta manera se dividieron en drogas legales o ilegales, y fue hasta hace más o menos 30 años (agudizado en los últimos dos años) que los problemas graves por causa del narcotráfico comenzaron a surgir en nuestro país. Hay que recordar que en los Estados Unidos la mayoría de las drogas son ilegales, aunque la marihuana es legal en Colorado, California, Distrito de Columbia, Rhode Island, Nueva Jersey, Maine, entre otros. En esos sitios existen expendios en lo que se vende con receta. Se dice que es únicamente con fines medicinales, principalmente por su efecto analgésico, pero es mentira, ya que no es un analgésico tan potente como la morfina. Como vemos, a pesar de que las drogas como la cocaína, la heroína, el crack, el cristal, etcétera, son ilegales, allá no provocan la problemática de criminalidad que existe en México o Colombia. No hay masacres de jóvenes en una fiesta y los índices de secuestro son mínimos. En la mayoría de los países europeos pasa lo mismo, excepto Holanda, donde prácticamente todas las drogas están autorizadas. Aquí en México, en agosto del 2009, se aprobó una ley que permite que una persona pueda poseer drogas en cantidades que se consideren para consumo personal e inmediato (lo inmediato es para evitar que alguien alegue que traía “de una vez pa´todo el año”). Se especifica que no se podrá ejercer acción penal cuando la persona tenga en su poder una cantidad igual o menor a 500 miligramos de cocaína; cinco gramos de cannabis o marihuana; 40 miligramos de metanfetamina; dos gramos de opio o 50 miligramos de heroína, entre otras. Leyes extrañas; permiten el consumo pero no la venta. Desde luego esa ley en nada modificó los actos violentos, pues independientemente de ésta, la criminalidad ha ido a la alza, especialmente en los Estados de Chihuahua, Durango y Coahuila. Hace algunas semanas el presidente Felipe Calderón aceptó la necesidad de debatir sobre la legalización de los estupefacientes.
 Desde luego que es un tema de larga discusión. No se debe olvidar que a diferencia del tabaco y el alcohol, hay drogas que pueden provocar la muerte con la primera dosis. Aunque entre todas las drogas ilegales, la marihuana es la menos perjudicial para la salud. En la etapa en la que nos encontramos es inútil y hasta dañino perder el tiempo en debatir hasta qué grado se pueden legalizar. En este momento lo que urge atender es la corrupción de las autoridades para que se termine con la impunidad y podamos salir a caminar sin tener en mente los asaltos, los secuestros, los asesinatos. Que las leyes se “drogalicen”, puede esperar.

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